Leyendas electorales

La opinión del Ingeniero y Analista Político….

 

MARIO A. ROGNONI
marognoni@cwpanama.net

 

La elección presidencial de mayo del 2009 dejó en el ambiente varias leyendas electorales que lamentablemente podrían afectar las elecciones futuras.  De todas esas, la más repetida es que el actual presidente ‘compró la Presidencia’. Repitiendo esto con la convicción que muchos le han dado ha creado una especie de noción que para ser presidente del país se requiere de un caudal económico disponible para la campaña, surgiendo igualmente una pléyade de aspirantes que su único mérito es tener mucho dinero disponible para la elección.

En primer lugar, quiero dejar claramente sentado que Ricardo Martinelli no compró la Presidencia, se la ganó con una campaña científicamente elaborada y cuidadosamente desarrollada, donde logra quitarle al propio PRD su base principal en las capas marginadas y usando el propio discurso del PRD de antaño le gana en su terreno.

Cierto que la campaña de Martinelli tuvo un costo elevado y muy superior al que estábamos acostumbrados a ver, pero su uso mediático, su cuidadosa selección de eslóganes y la repetición de elementos que vulneraban la fortaleza PRD lo llevó a una sorprendente victoria sobre los partidos tradicionales.

No importa lo que un candidato se gaste, si su mensaje no le llega al sentimiento del electorado, si su proyecto no es compartido por los electores, botará su dinero como tantos han hecho en el pasado. No es un problema de dinero y finanzas, es un problema de mensaje y credibilidad. De allí que por eso el PRD ahora se debate entre 14 aspirantes a la candidatura presidencial, donde ninguno aun ha producido el discurso que haga click a los miembros del partido, que siguen esperando ese mensaje de triunfo, esperanza y creíble que los lleve a seguirlo.

Luego está la leyenda electoral de la alternabilidad del poder. Muchos tienden a creer que los partidos en gobierno no pueden mantener el poder finalizando su periodo. La historia muestra que desde la invasión al país no se ha dado un triunfo del partido gobernante. Lo cierto es que si analizamos las razones han sido todas por errores y egoísmos de los aliados. A la salida de Endara si el Molirena hubiese ido con los panameñistas, Mireya Moscoso ganaba en el 99, mientras que en el 99 si Pérez Balladares no hubiese intentando su reelección y apoyaba a un sucesor ganaba el PRD. En el propio 2004 si Mireya Moscoso hubiese apoyado a Endara y no ir con otro candidato, Endara los hubiese mantenido en el poder, como también podemos especular que hubiese sido de Balbina sin las peleas con Navarro.

Mi punto es que es posible mantener el poder, con la estrategia adecuada. Por su parte, los opositores tienen que tener claro cuál debe ser su prioridad frente a la opción de una nueva contienda: si se perdió la anterior por la unión de las fuerzas adversas, la prioridad tiene que ser el dividir a esa fuerza, o en su defecto, trabajar para poder derrotarla, aun unida.

Para el PRD la victoria en el 2014 dependerá de varios factores claves. Primero, el candidato, figura que deberá ser capaz de unir a todos los PRD tras él y a la vez la mayor cantidad de independientes posibles. En segundo lugar estará el discurso y mensaje que transmita ese candidato, que debe responder a las necesidades y esperanzas del mayor número de panameños. Finalmente, la suerte. No la buena suerte del candidato o partido, pero la suerte que corra el gobierno frente a macroproyectos y programas que podrían mantenerle el respaldo popular.

Si se inaugura un metro eficiente, si el sistema de metrobús funciona, si hay trabajo y disminuye la delincuencia, el gobierno si mantiene su alianza y siguen el proyecto actual, si disminuye la corrupción, podría hacerse más difícil el camino del triunfo a la oposición.

La ventaja aparente, sin embargo, es que cualquiera puede predecir que ocurrirá todo lo contrario: la corrupción continuará, la delincuencia ídem, la construcción del metro y los pasos elevados solo incomodará al capitalino por años, y los grandes buses no parecen ser los adecuados para nuestras calles. Y, para colmos, las luchas internas en la alianza se acentuarán con el tiempo, al despertar la ambiciones personales de todos sus integrantes.

*

<> Este artículo se publicó el 21 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: