¿Es usted consumidor o consumista?

La opinión del Empresario….

RAFAEL  CARLES
rcarles@cableonda.net

He aquí una pregunta que todos debemos hacer. Como es tradicional, durante esta época de fin de año, tanto los consumidores como consumistas se vuelcan hacia los centros comerciales, como consecuencia principal de la avalancha publicitaria dirigida principalmente a captar la mayor parte de los recursos económicos de las personas que por meses han ahorrado o cobrado en sus quincenas o en la tercera partida del décimo. Pareciera que el lema de la Caja de Ahorros, ‘no se lo gaste todo’, ha quedado relevado por un pregón más pegajoso de ‘no se quede atrás y gásteselo todo’.

Promover las ventas navideñas, de manera masiva y tempestiva, es una facultad racional de los comercios y empresas. Pero como orientadores de la opinión pública, consideramos indispensables el exhortar a la población a discernir claramente entre todo lo que se ofrece, aquello que realmente es necesario y pueda adquirir.

No se trata de limitar drásticamente los deseos y las metas de las personas, por los cuales se han sacrificado en ahorrar parte de su dinero, sino de ponerle coto al consumismo excesivo y voraz que afecta negativamente el presupuesto familiar y es producto de una conducta compulsiva y obsesiva que se degenera en una condición altamente adictiva.

Según estadísticas del consumo per cápita del panameño común, cada año las cifras aumentan considerablemente en todos los niveles demográficos, y ya el país está catalogado como consumista. De allí la impostergable necesidad de implementar y fomentar fórmulas educativas para todos los sectores de la sociedad.

Por un lado, un consumidor responsable es una persona realista de su presupuesto y que no compra todo lo que le ofrecen o le ponen a su alcance, siempre medita antes de comprar y analiza si aquello es un capricho o una urgente necesidad. El consumista, por otro lado, nunca compara precios ni se fija en la calidad, y se cree que todos los baratillos y ofertas hay que aprovecharlos, y así adquiere bienes innecesarios y no toma en cuenta su grado de endeudamiento o situación económica.

De allí la importancia de frenar y desincentivar a los consumistas a que se conviertan en presa fácil para los bancos, financieras o casas de empeño. El consumismo es una enfermedad que poco a poco causa un gran daño al bienestar, tranquilidad y salud de los consumidores. Sugerimos seguir el sabio consejo de no gastarlo todo. El consumo responsable se aprende con la práctica. Y lo mejor es no comprar con apuros, no dejar todo para última hora; la prisa crea confusión y no ayuda a decidir sobre la conveniencia de comprar o esperar. Es vital hacer una lista de las necesidades reales y cotejarla con los ingresos y ahorros, eliminando aquellas cosas que no generan un valor importante para la vida. Y finalmente, hay que comprar y comparar tanto precios como calidad.

Cada año se construyen en Panamá nuevos centros comerciales, y este año los ‘malls’ ocupan más de 195 hectáreas en todo el territorio nacional. Por supuesto, son lindas tiendas con bellos pasillos, adornados e iluminados con las más altas y modernas técnicas de atracción comercial, pero que conllevan un costo, y es que allí los precios son, por lo general, más altos que en otros lugares. Y aunque no nos oponemos a la construcción de los centros comerciales, sí hacemos el llamado de atención para que los consumidores utilicen sus herramientas y no se conviertan en parte del consumismo mundial.

Por eso, hay que hacerse siempre la pregunta inicial: ¿es usted un consumidor responsable o un consumista irracional? Y la mejor respuesta se obtiene analizando y contestando las siguientes cuatro preguntas: ¿Admite usted su impotencia cada vez que compra?, ¿acepta usted completamente el hecho de que los intentos por parar de comprar han fallado?, ¿está usted consciente de que su consumismo lo ha convertido en una persona que no quiere ser?, ¿cree usted realmente que ha fracasado como consumidor responsable?

Ojalá que si en verdad usted es lo suficientemente honesto para aceptarse como consumista, encuentre un espacio en su ocupada agenda navideña para pedir ayuda y dejarse ayudar. Porque sólo sabemos que solo no puede.

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<> Este artículo se publicó el 14  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

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