La reelección y otras hierbas aromáticas

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

Dos diputados de poca envergadura en materia legislativa han propuesto despertar el tema de la reelección presidencial para ganar algo de notoriedad pública. No se trata de darle un segundo período a un presidente de la talla de Álvaro Uribe.   Tampoco de Fernando Henrique Cardoso o Luiz Inácio Lula da Silva. Esto solo es pretender congraciarse con un presidente que apenas lleva año y medio en el poder y que no ha marcado trayectoria histórica para ganarse un cambio constitucional que lo promueva a un segundo mandato consecutivo.

 

Pero estas bufonadas políticas la hemos visto por doquier y debemos interpretarla como parte de esa idiosincrasia del político panameño, que sobrevive estando siempre con el que está arriba. Algunos tendremos nuestros minutos de estupidez, y otros no resisten vivir sin ella. Es parte de su diario bregar. Subsisten en la política por estos tipos de actos.

Aquí en el folklore político panameño hemos visto de todo. Desde la idea de llenar la ciudad con piscinas inflables, hasta una pista de hielo en la cinta costera para celebrar la navidad; desde proclamar presidentes como únicos en el siglo, hasta venerarlos en medallas conmemorativas al asumir sus cargos. Bueno en el camino se han dado caso inclusive de otorgarles todas las condecoraciones nacionales, y a uno inclusive se le mencionó en la constitución política.

 

¿Qué hemos hecho los panameños para merecernos esto? Pues ser indiferentes. Pensar que el problema de la crisis política e institucional es de otros. Ahora nos entusiasmamos con un encantador de serpientes. No nos resulte como el flautista de Hamelin que por no recibir los honorarios requeridos se llevo a todos los niños de la ciudad y por ende a las próximas generaciones.

 

Millones más millones menos, ¿quién sabe cuanto mazo reciben nuestras cuentas nacionales? Si de viejas prácticas se trata, no tendríamos que ir muy lejos en las experiencias nacionales e inclusive privadas. Por ende que autoridad moral tienen los que la divulgan.

Soy demasiado racional para creer en pendejadas y otras hierbas aromáticas. No hay duda que un porcentaje significativo de ilusos viven intoxicados de la verborrea alucinante. Se que en algún momento deberán tocar piso y vivir su realidad que es distinta de los falsos profetas, bufones y cortesanos.

Entendamos la cruda realidad política. Están los gamonales y los manzanillos; los primeros , son vendedores de ilusiones con una agenda oculta; los segundos, están siempre a la expectativa que el gamonal deje caer un dólar para poner el pie. Los indiferentes somos todos los que desde las graderías nos entretienen con el circo.

 

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<> Artículo publicado el 10  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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