Un EIA no cambiará la realidad

La opinión de…

Javier Pérez

¿Por qué nos complicamos tanto, no podemos ver las cosas de manera simple? ¿Necesitamos un complejo, extenso y costoso estudio de impacto ambiental (EIA) que nos diga si la explotación minera a cielo abierto, que se quiera desarrollar en cualquier lugar de Panamá, es contaminante y tendrá un efecto negativo en el medio ambiente?

Ya sé que es un requerimiento legal hacer un EIA para realizar proyectos de envergadura como la explotación minera. Pero muchos ciudadanos sensatos, al igual que yo, preocupados por el medio ambiente y por nuestro patrimonio forestal, no necesitamos que un EIA nos diga que el desarrollo de la minería a cielo abierto arrasará con miles de hectáreas de bosques –que forman parte de nuestro patrimonio forestal– y que aniquilará miles de especies animales que viven en ese bosque, sin mencionar el efecto que tendrán las sustancias químicas en los ríos y el impacto social. Es así de simple, no nos traten como ignorantes.

En el caso del Proyecto Cobre Panamá, que se pretende desarrollar en Coclé del Norte, Coclé y Donoso, Colón, puede ser que la empresa chilena que ahora le toca estudiar el estudio (valga la redundancia), presentado por la empresa minera, manifieste que la actividad no afecta el ambiente, y la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) apruebe el proyecto; no con eso los ambientalistas quedaremos convencidos.

¿Es que no puede entender el Gobierno que queremos un país libre de esta contaminante industria de la minería, que queremos que nuestro país siga siendo verde y lleno de vida? ¿Vale la pena sacrificar nuestro medio ambiente por un beneficio económico?

No niego que la actividad minera sea rentable, pero ¿Se justifica el sacrificio? ¿De verdad necesitamos esa actividad en Panamá para llegar a ser un país “desarrollado y de primer mundo? Creo que al final la Anam aprobará el proyecto, puesto que aparentemente la política de este gobierno es aprobar cuanto proyecto minero se presente en el país. Aquí es más importante el vil metal, vivir al máximo y consumir todos los recursos naturales, que conservar la naturaleza. Mejor vivamos y consumamos todo lo que podamos hoy, arrasemos con todos los ríos, manglares, montañas, mares, bosques y fauna. Demos paso al concreto y empecemos ya, porque queda mucho verde por destruir y mucho azul por volver negro.

*

<> Este artículo se publicó el 9 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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