La olvidada transformación curricular

La opinión de…

Francisco Díaz Montilla

A inicios del año lectivo que está pronto a terminar, los funcionarios del Meduca, liderados por la actual ministra Lucinda Molinar, se desbocaban con respecto a los cambios que suponía la transformación curricular. Entonces, como ahora, era evidente el nivel de improvisación que exhibía el sector educativo oficial. De nada valieron las recomendaciones hechas por los docentes con respecto a las falencias de la propuesta. Lo importante era mostrar mediante una excelente plataforma publicitaria y de manipulación mediática que los cambios se habían iniciado, que no había marcha atrás, y que las voces de los críticos eran expresión de mentes retrógradas, con agendas ocultas o que –sencillamente– se oponían al cambio.

Al final, nos encontramos inmersos en un cambio que no cambió absolutamente nada, o al menos que no cambió las raíces de los problemas, nos encontramos inmersos en una transformación tirada a su suerte y de la cual se esperan milagros.

En efecto, la transformación curricular no fue pensada para atender la cuestión educativa desde la raíz, pues no contiene fórmula alguna para enmendar las malas prácticas institucionales tan comunes en las direcciones nacionales, en las direcciones regionales, en las direcciones de colegios, en el cuerpo docente, en el alumnado y en la comunidad educativa; sino que –por el contrario– se concentró en cuestiones prosaicas, como la reducción de bachilleratos y la eliminación de materias sin sustento técnico de ningún tipo.

En la propuesta de transformación curricular nunca se plantearon estrategias mínimamente razonables para transformar la atmósfera educativa reinante en los centros educativos piloto. Al final, en estas escuelas continuaron los mismos vicios y deficiencias que las restantes: no hubo supervisión de nadie, no hubo acompañamiento, así, los docentes no tienen la certeza de si lo que hicieron durante el año en sus clases estuvo bien hecho porque –entiéndase de una vez– nunca fueron capacitados para el modelo de planeamiento y evaluación con el cual la propuesta está comprometida: el modelo de competencias.

Pese a la parafernalia publicitaria del gobierno del cambio, las mochilas y la beca universal, el hecho cierto es que los estudiantes de la transformación curricular –que debieron contar con condiciones óptimas para su aprendizaje, con salones acondicionados para una educación de calidad– no obtuvieron nada de lo prometido: las aulas son las mismas aulas antipedagógicas y deprimentes por su mal estado que presentan nuestras escuelas, los recursos tecnológicos y laboratorios que servirían de soporte para la mejor realización del acto docente y que permitirían la potenciación de algunas competencias nunca llegaron.

De modo tal que –después de todo– no tuvimos con la transformación curricular un muchacho más estimulado en las aulas, igual hubo un altísimo porcentaje de inasistencia y continuó la deserción por problemas que nada tienen que ver con la oferta educativa ni con la poca humanidad del docente (pobreza, marginalidad, exclusión), el índice de fracasos no es mejor que el de años anteriores, y menos aún se puede hablar de estudiantes más competentes que los formados según los métodos “tradicionales”.

Pareciera, pues, que nuestros problemas educativos son más complejos que la cantidad o tipos de bachilleratos que ofrecemos, o los cursos que eliminamos o el enfoque que le damos a la enseñanza.

Ciertamente, los resultados de esta infundada aventura se conocerán dentro de dos o tres años. Pero mientras ello sucede, la improvisación, la desidia, la ignorancia y las malas prácticas institucionales han partido por delante. Y por los vientos que soplan en Meduca, pareciera que 2011 no será lo suficientemente favorable para revertir o enmendar de alguna manera la deplorable situación en que se ha traducido la publicitada transformación curricular de la educación panameña.

<> Este artículo se publicó el 7 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: