Comunidades rurales en el olvido

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La opinión del  Educador…

Bertilo Mejía Ortega 

Los habitantes de las comunidades de San Francisco, La Esperanza y Quebrada Llana, en el occidente de la provincia de Chiriquí, se sienten defraudados por la presente administración, ya que a más de un año del presente quinquenio no han recibido la más mínima atención en materia de caminos de producción, una sentida necesidad en estos hombres del campo.

 

La vía que conduce de San Francisco a Volcán, pasando por la comunidad de La Esperanza, constituye la más elocuente indiferencia estatal en un sector que se expresó en las urnas a favor del prometido cambio. Se lamentan de los buscadores de voto que se han olvidado del área que tanto visitaban durante la pasada contienda electoral. Según ellos, se han congelado los Diputados y el Representante del corregimiento de San Andrés que, a decir de algunos, la tienen atado por pertenecer a un partido de oposición.

Estas son las actitudes que restan respaldo y simpatía a los gobiernos; las que promueven el voto castigo, y las que saben aprovechar los líderes locales que aspiran a buscar una representación popular en las contiendas venideras. Pero en las altas esferas gubernamentales pareciera que esto no preocupa, y más se han interesado por sumar ocasionales adherentes, en vez de atender a los genuinos electores en el civilismo, dignos de respuestas que, aunque extemporáneas, aportarían grandes remedios a grandes males.

Conmueve observar las dificultades por las que atraviesan quienes no tienen otra alternativa que transitar a pie y caballo por empinados caminos obstaculizados por la piedra, los derrumbes y el lodo y, por tanto, convertidos en potenciales peligros para ganaderos y agricultores. Peor cuando una mujer embarazada se dirige a los distantes centros de salud, y cuando hay que sacar a un enfermo que requiere de atención médica.

Parece inverosímil que en pleno siglo 21 esta sea la triste realidad de éstos y otros campesinos que a lo largo de la geografía nacional pasan por las mismas dificultades en el diario acontecer. Los voceros de estas comunidades están en la obligación de cumplir con la misión encomendada desde las urnas. Deben asumir la responsabilidad de atender los naturales deseos de la población a mejores niveles de vida, y corresponder, con sentido de equidad, al salario que devengan. Aunque humildes, nuestros hombres y mujeres del campo, no entienden cómo en un Estado donde se paga muy bien a los representantes y Diputados, y en el que abundan los asesores con jugosos salarios, el progreso comunal está estancado en recodos de la Patria dignos de mejor suerte. Nada es tan conveniente para la oposición que la abulia gubernamental, y quienes la promuevan consciente o inconscientemente, están contribuyendo a que se repita en nuestro país el tradicional rechazo en las urnas a los equipos de gobierno. ¡Recapaciten!

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<>Artículo publicado el  2  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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