Mentiras históricas

La opinión de…

Roberto Arosemena Jaén

La historia como ciencia es la verdad de los hechos sucedidos. Todo hecho es interpretado y de allí la necesidad de la ciencia de la interpretación, la hermenéutica. No puede hacerse historia sin un análisis interpretativo exhaustivo de los hechos investigados y escritos como históricos.

Las historias nacionales fallan por su contenido ideológico y propagandístico.   Es el caso de las historias de larga duración, en el caso de Belisario Porras, de mediana duración, en el caso de Omar Torrijos Herrera o de breve duración, en el caso de Ricardo Martinelli. Hacer la historia –lo que dichos personajes sintieron, pensaron, dijeron e hicieron– es una tarea ardua.

Los historiógrafos de Porras, los seguidores del viejo Omar y los alabarderos y críticos del hombre del cambio tienen que esforzarse por lograr no una narración creíble o verosímil sino válida, objetiva, subjetiva e intersubjetivamente.

Son los tres criterios de validez de las ciencias naturales, sociales y humanas –la historia está sometida a estos criterios–. La validez más que adecuación es actualización de la realidad conocida, comunicada y afirmada.   Los criterios de validación tienen que ver con la materia u objeto de estudio, con la corrección normativa de las acciones compartidas y debatidas y con la autenticidad o compromiso interno entre lo que se piensa, se dice y se hace.

He introducido el enfoque temporal de larga, mediana y corta duración y los he superpuesto al quehacer histórico de Porras, Torrijos y Martinelli.   El lector va a incluir la percepción personal y cultural que tenga sobre estos personajes, es decir, va a contraponer a la historia, el imaginario que ha venido construyendo –generalmente que se le ha construido– en torno a Porras, Torrijos y Martinelli. Por eso la lectura histórica es compleja, de múltiples interpretaciones, fácilmente descalificable y, lo más lamentable, irrelevante para conocer la realidad sucedida y el buen o mal desempeño de cada uno de esos actores –o víctimas– de su destino histórico.

Si los datos y los hechos, entre el desembarco de Porras en 1900 y el juzgamiento moral por la Corte Suprema de Justicia en noviembre de 1905, hacen concluir que Porras era un joven temerario, irresponsable e incluso traidor a la patria panameña y que debió haber sido condenado a muerte, en 1905, son verdades históricas, ¿cómo queda el imaginario de caudillo liberal traicionado y patriota opuesto a la venta de Panamá en 1903?   Se dirá que la trayectoria de Porras apreciada y aplaudida es la de 1912 a 1924 y que todo lo anterior son infundios de los conservadores duros penonomeños y del núcleo fuerte de Acción Comunal que trastocó los acontecimientos, en la década de 1931 a 1941.

El caso de Torrijos es patético, su irrelevante participación en el golpe del 11 de octubre, la sustitución oportunista de Boris Martínez, el asesinato de más de 50 opositores, entre 1968 y 1972, la ingenuidad de aplaudir el día de la Lealtad de Noriega y, finalmente, las negociaciones canaleras que mantienen la traición contra la nación panameña de los Tratados Mallarino–Bidlack y Hay Bunau–Varilla, insertos anacrónicamente en el Tratado de Neutralidad y Funcionamiento del Canal, se han transformado en epopeya del líder revolucionario. La reacción del PRD dirá que es una infamia contra el torrijismo, una manera de añorar a la desplazada oligarquía.

Martinelli es el caso reciente.   Sus ocurrencias, su desparpajo, su manejo de la fuerza y el dinero es la necesidad histórica del eterno retorno de la demagogia utilitarista de los Porras y los Torrijos.   El imaginario del cambio hace del Presidente el hombre fuerte y el conductor insustituible. ¡Que sigan criticando, dice su experto asesor, si todo va bien y los carnavales, también!

Estas mentiras históricas tienen que deshacerse culturalmente con ciencia, con rectitud normativa a nivel político y con autenticidad moral a nivel personal. De no hacerse, la próxima historia será escrita por los seguidores del cambio.

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<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un acuerdo inconveniente

La opinión de…

Rubén Carles

Según ha sido anunciado ayer, 30 de noviembre, se firmaría en Washington el acuerdo fiscal entre Panamá y Estados Unidos. Se trata de establecer términos y condiciones que rijan la cooperación fiscal y el intercambio de información en materia de impuestos.

No obstante la importancia del tema, este no ha recibido una adecuada divulgación en Panamá. Sectores interesados no han llegado a expresar sus opiniones y algunos gremios esperan analizar el tema a profundidad.

Algunos destacados profesionales del derecho, y banqueros, ya han señalado que el acuerdo será inconveniente para Panamá.

Lo cierto es que ha faltado el debate necesario, y existen dudas sobre algunas de las cláusulas estipuladas y que deben ser debidamente explicadas. A mi juicio, no está clara la situación que enfrentará el principio de la territorialidad, norma fundamental en la vigencia del impuesto sobre la renta en Panamá. Desde 1957, Panamá decidió que el impuesto sobre la renta se determinará con base en los ingresos que se originen en el territorio nacional. No se cobra a los contribuyentes impuestos sobre los ingresos recibidos o percibidos fuera del territorio panameño.

En virtud de este principio, se han establecido en Panamá muchísimas empresas e individuos –de variadas naciones– que no tienen que pagar impuestos sobre la renta que obtienen en el exterior. Esto ha sido y continúa significando un importante incentivo para realizar diversos tipos de negocios en el exterior, manejándolos o registrándolos desde Panamá. El Gobierno de Panamá no requiere información sobre las utilidades de sus nacionales ni de sus residentes que sean originadas en el exterior.

Ello es así. Debe quedar claro. Esto se llama principio de la territorialidad, y en Panamá tiene vigencia ese principio, la territorialidad y que, en consecuencia, no podemos suministrar a Estados Unidos sobre lo que esas empresas e individuos realicen en el exterior. Es cuestión de principios: debemos mantener y proteger el criterio de la territorialidad. Es ley de la República. Nos beneficia y conviene mucho. Se ha probado a través de muchos años.

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<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/carles-ruben-dario/

Los documentos secretos de Wikileaks

La opinión de…

Mauro Zúñiga Araúz
opinion@prensa.com

Me opongo a la guerra por consideraciones éticas. He dedicado 40 años a mantener la vida de miles de personas. Soy un convencido de que el modelo capitalista salvaje puede ser transformado por vías pacíficas, y los habitantes del planeta podremos disfrutar de un mundo mejor sin derramamiento de sangre.

Hago este preámbulo a propósito de los 300 mil documentos secretos que filtró Wikileaks, vinculados a los peores actos de exterminio cometidos por la administración Bush en contra de civiles durante la guerra de Irak. Cuando se habla de contratación privada de agencias de seguridad, debe leerse “mercenarios a sueldo” con licencia para matar y torturar a mujeres, niños y ancianos. Estos documentos desnudan la naturaleza de esa administración, lo que viene a colación con lo que la prensa ha difundido sobre el libro escrito por el propio Bush, Decision Point, en el que confiesa haber aprobado el uso de ahogamiento simulado en los interrogatorios a los prisioneros de guerra iraquíes, por lo que varias organizaciones, entre ellas la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos, reclamaron al fiscal general, Eric Holder, que abriera una investigación al ex presidente George W. Bush.

Todo el marco de esa guerra obliga a hacer algunas reflexiones. No tengo aún claro quiénes fueron los autores del atentado del 11 de septiembre de 2001. No me trago el cuento de la inocencia de la CIA. En el libro escrito por Víctor Ego, Ducrot, Bush & Ben Laden, se describen las relaciones económicas entre ambas familias. Osama Bin Laden fue reclutado para la CIA durante la guerra afgano–soviética.

Lo que sí tengo claro es que la guerra fue por el control y tenencia del petróleo. La administración Bush les mintió a los estadounidenses: que en Irak había armas de destrucción masiva, que Sadam estaba vinculado a Al Qaeda y su implicación en los atentados. En marzo de 2004, el Subcomité de la Cámara de Representantes de EU para la Reforma del Gobierno emitió el informe The Waxman Report en el que se recogían 237 declaraciones falsas o engañosas hechas por George Bush, Richard Cheney, Donald Rumfied, Colin Power y Condoleezza Rice en 125 comparecencias públicas.

Lo que me interesa destacar es lo siguiente: los think thank de las instituciones encargadas de moldear la mente de las personas a través de acciones psicopolíticas (el Instituto de Investigación de Stanford, el Instituto Tavistok y sus filiales), saben bien que la mayoría de las veces la toma de decisiones de las personas es inconsciente, cuando es consciente obedece a dos procesos: la cognición o el procesamiento de la información y las emociones. Saben que la emoción más profunda del cerebro es el miedo a la muerte. Que cuando se evoca la muerte, las personas se agarran de lo que tienen y de lo que creen como refugio y defensa.

Los ataques del 11–S se vincularon a la indefensión (muerte por terrorismo) y se asociaron a una necesidad: hacer la guerra. Esos moldeadores de la mente saben que el miedo se vincula a su a vez a dos emociones: la ira y la angustia. Cuando uno toma una decisión impulsado por la ira los riesgos de las consecuencias de esa acción no se miden, quedan anulados; en tanto que si a uno lo embarga la angustia tiende a ser más racional en el momento de una decisión. ¿Cómo se asoció un hecho, el ataque a la torres gemelas y una emoción (miedo) a una acción, esto es la guerra? Porque se vinculó el terrorismo a la guerra y se invocó el patriotismo, un sentimiento enraizado en la cultura estadounidense. La nación está amenazada. Toda la administración y los medios de comunicación se dispararon en esa dirección. La emoción se apoderó del cuerpo social. ¡A la guerra!

El problema se complicó cuando los periodistas documentaron que la guerra se había hecho sobre la base de la mentira. En esa dirección un reportaje del veterano reportero Dan Rather, dado a la BBC en 2002, sostenía que los medios de comunicación de EU (él incluido) habían comprometido los principios del periodismo al informar sobre la administración Bush después del 11–S, por temor a parecer antipatrióticos. Cuando las conexiones entre las neuronas se vuelven rígidas, como consecuencia de frases repetidas y reforzadas por la emoción, es difícil modificarlas.

Las personas tienden a creer lo que quieren creer. Aún hay individuos en EU que creen que en Irak había armas de destrucción masiva y que Sadam estuvo vinculado a los actos del 11–S. Los profesionales de Stanford y de Taviskov saben hacer bien su trabajo. Asocian el miedo a la muerte con el terrorismo. Ese mismo trabajo de moldeado cerebral se está haciendo con los panameños. Muy pronto volverán, de manera oficial, las bases norteamericanas a nuestro territorio para defendernos del terrorismo. ¿Sería aconsejable investigar quiénes están detrás de ese terrorismo?

<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Reformas electorales y prebendas políticas

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ
diostesalvepanama@yahoo.com
Existe insatisfacción por el deterioro de los sistemas democráticos en América Latina, provocando que los países se aboquen a examinar los modelos existentes, en procura de iniciativas que compensen las expectativas del electorado, por gobiernos con amplia visión democrática representativa, que respeten los intereses, ideas y principios de la población.

Panamá no escapa a esta realidad.   A finales del 2009, el Tribunal Electoral estableció la Comisión Nacional de Reformas Electorales, a fin de generar propuestas que mejoren el actual sistema, de cara a las próximas elecciones. Esta comisión, integrada por diversos sectores de la sociedad, ha examinado diferentes temas, procesos y controversias suscitados en torneos electorales acaecidos.

Originando propuestas encaminadas a subsanar procedimientos que permiten anteponer los mezquinos intereses político—partidistas a la equidad y vigencia de un sufragio público independiente y transparente.

Entre los temas aprobados por la Comisión, para candidatizarse a presidente, por libre postulación, se requerirá presentar al menos el 1% de los votos validos en la última elección (15,000 firmas).   Según publicación en La Prensa, de 22 de noviembre, dicha propuesta no recibió el beneplácito del presidente Martinelli, al declarar:   ‘Créame que eso no va a pasar, porque lo que se debe es consolidar los partidos y no tener una serie de partiditos, que en lo único que se la pasan es sugestionando y buscando prebendas’.

Su pronunciamiento generó reacciones inmediatas en la sociedad. Fueron enfáticos al señalar que las iniciativas orientadas a fortalecer la democracia deben ser respetadas, toda vez que el propósito fundamental de los sistemas democráticos es crear mecanismos participativos e institucionalizados que aseguren la representatividad de todos los sectores de la población.

Otro de los temas a tratar por esta comisión será el referido a la elección de diputados. Según trascendió, el Tribunal Electoral presentará el jueves 2 de diciembre una propuesta para elegir 10 diputados nacionales, dentro de las 71 curules establecidas para la Asamblea Nacional.

Similar es la propuesta avalada por el Programa de la Naciones Unidas (PNUD),   que entre otros aspectos sugiere eliminar los circuitos uninominales y crear un solo circuito nacional proporcional, integrado por 71 escaños legislativo situación que mantiene los mismos excesos en cantidad y gastos improductivos.

Para una población de 3.5 millones de habitantes, 71 curules, con gastos aproximados de 13 millones de dólares en salarios anuales, es un abuso.

Aún cuando falta mayor información, sobre las iniciativas planteadas, la población está deseosa de cambios efectivos que apunten a establecer mecanismos, que exijan a los diputados hacer leyes con eficiencia, en beneficio popular y no de intereses particulares, económicos o partidista.

Disminuir el número de curules de 71 a 35, a nivel nacional, proporcional a la población provincial, podría resultar una eficaz alternativa para disminuir el excesivo presupuesto de la Asamblea, así como la corrupción y el clientelismo político que tanto daño hacen a la Nación.

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<> Este artículo se publicó el 1  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.

Yomira John, una voz cautivante

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
modestun@yahoo.es

La primera vez que alguien mencionó a la Orquesta La Papaya, me llamó la atención que esta agrupación fuera una expresión de la música —o de músicos— de Centroamérica; pero también me causó asombro saber que entre los panameños que formaban parte del elenco, había una cantante desconocida para mí, Yomira John.

Luego de hacer muchas referencias y traer a la memoria algunas conversaciones y datos, pude recordar que tenía referencia de su nombre, porque lo había oído de boca de una entrañable amiga, que en algún diálogo o correspondencia —pues ella se ha pasado más de la mitad de su vida en el extranjero— me comentó de una sobrina que vivía en México, donde trataba de triunfar como cantante en centros nocturnos.

Desconozco cómo llegó Yomira a formar parte de esa extraordinaria agrupación rítmica que integró el compositor y pianista costarricense Manuel Obregón (hoy ministro de Cultura) a comienzos de los años noventa y que rápidamente alcanzó fama por su repertorio y ser una especie de laboratorio musical que reflejaba el alma melódica regional.

Cada una de las capitales del istmo centroamericano, México, Nueva Orleans, Estados Unidos y Barcelona en España fueron escenarios del espectáculo de La Papaya y su vibrante interpretación de múltiples ritmos autóctonos, pero a través de la voz de Yomira, que allí ensayó melodías de la tradición local, gracias a la ejecución de Ormelis Cortés, Miguel Ángel Leguízamo y Antonio De la Cruz.

Esta hermosa y esbelta cantante negra, de cabello dorado se fue a vivir y a trabajar artísticamente a Francia. En el país galo logró dominar los escenarios y la experiencia le permitió reflexionar y redimensionar la música tradicional panameña, así como los ritmos caribeños, el son, la salsa, el bolero y otros, para adquirir una consistencia, carisma y proyección que atraen la atención desde que empieza su canto.

Luego de toda esa experiencia, ella regresó y se estableció en su país de origen. La nueva etapa le sirve para mirar desde cerca la cultura musical local y buscar un espacio para su voz. Primero con minúsculos auditorios, en fiestas, encuentros y gracias a un pequeño grupo con Ormelis Cortés, ha establecido un repertorio que cautiva y envuelve con su halo melodioso y variado.

Yomira tiene la facultad de trabajar rítmicamente con una escala muy amplia, incluye los registros de Celia Cruz, la Lupe, Olga Guillot, por mencionar algunas caribeñas; también con los trabajos de Mercedes Sosa y la francesa Edith Piaf con su éxito La vie en rose; además con tamboreras panameñas y sobre todo de Silvia De Grasse.

Se requiere un don especial para poder cantar con la voz de gorrión de Piaf y regresar a encarnar la agudeza de una de las mejores intérpretes que ha tenido el país como De Grasse. Según parece, la cantante John prepara un concierto para rendir tributo a ella en los diferentes ritmos que logró popularizar.

Hace unos meses el ahora ministro costarricense Obregón llevó a su grupo de músicos, entre ellos a Yomira a una gira para cantar en los ríos de América del Sur. La idea era recoger el sonido natural y devolver musicalmente la expresión humana. Esto dio una nueva sensibilidad a los artistas que intervinieron en el recorrido y llenó su repertorio con manifestaciones llenas de nuevas cualidades armónicas.

Ahora, ella ha trabajado en consolidar un nuevo disco y recientemente anunció un concierto en el Teatro Nacional, que brindará mañana, donde se le podrá escuchar diferentes ritmos tanto en música nacional, como en los éxitos internacionales que acostumbra a interpretar.

Este es el momento de apreciar la dimensión musical que Yomira ha alcanzado, así como la comprobación de la calidad de su entonación gracias a la multiplicidad de modulaciones. Ella es una artista que enamora a su audiencia al brindar el brillo de sus diferentes matices que oscilan desde la música afroantillana, la romántica caribeña y hasta llegar a las exigentes expresiones nacionales con un agudo matiz vernáculo.

Ese concierto de fin de año que Yomira ha de protagonizar, con toda seguridad recoge un dedicado esfuerzo creativo. Esta oportunidad le permite encarnar a las musas que ofrecen sus aportes para enriquecer la música latinoamericana y en especial, su espíritu afroantillano, rural y hasta aquel que refleja la realidad urbana.

Pero sobre todo, será un reencuentro con su voz, ahora llena de una rica experiencia que cautiva por melodiosa y que fluirá en el espacio de ese primer escenario cultural del país.

 

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<> Este artículo se publicó el 1  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Qué ganamos con el affaire Hurtado?

La opinión de la Jurista y Ex Diputada de la República….

MIREYA  LASSO

En el debate nacional e internacional suscitado por el asilo otorgado a la ex directora del DAS colombiano, se han denunciado actividades delictivas desarrolladas bajo su mando, así como enérgicos pronunciamientos contra la violación oficial de derechos humanos. Pero haciendo abstracción de aplausos o censuras, hay hechos claros sobre los cuales podemos reflexionar y preguntarnos si, como consecuencia de ellos, Panamá está ganando o perdiendo con el affaire Hurtado.

En primer lugar, nadie cuestiona la facultad de un presidente panameño de dirigir las relaciones internacionales, que incluye otorgar asilos.   El ministro del ramo es un mero ejecutor de las estrategias o medidas que ordene su jefe; el ministro sería, en todo caso, un simple asesor en esa materia.   Nadie puede pretender que el concepto de soberanía excluya el derecho soberano —valga la redundancia— de asilar a quien le venga en gana al gobernante, como tampoco el derecho a negarle visa e impedirle entrada al país a cualquier extranjero. Salvo rarísimas excepciones, solo los panameños tenemos derecho indiscutible de entrar y salir del país cuando querramos.   Si al otorgar o negar una visa o asilo a un extranjero se llegara a desatar una confrontación bélica, diplomática o verbal, ya sería harina de otro costal. Entrarían en juego prudencia, astucia, instinto y sagacidad.

En segundo lugar, entiendo que un presidente no está legalmente obligado a explicar a la opinión pública las razones que haya tenido para actuar o no hacerlo en el campo internacional, incluyendo brindar asilos como el otorgado.   Entiendo que el fondo del tema deberá ser fundamentado si el asunto es llevado oportunamente a los tribunales de justicia panameños y, entonces, sea materia de revisión judicial definitiva. Por ahora, el presidente panameño manifestó que el asilo fue otorgado tomando en cuenta el valioso apoyo que el DAS, bajo la administración de la asilada, dio a la inteligencia panameña en la lucha contra el narcotráfico.

En tercer lugar, llama la atención que otros voceros del gobierno han adelantado dos distintas justificaciones para otorgar el asilo: persecución política o inseguridad personal. Originalmente se manifestó que la asilada era víctima de un hostigamiento por parte del Órgano Judicial, que buscaba vengar el asedio al que fueron sometidos varios magistrados bajo la presunción, aupada por la asilada, de que la Corte estaba infiltrada, dominada, etcétera por la narcoguerrilla.   Valiéndose de sus prerrogativas oficiales, se aduce que la cacería judicial no es resultado del afán por hacer justicia, sino consecuencia de una turbia venganza personal. Pero, por otro lado, nos informan que tanto la solicitud como la concesión del asilo se basaron en que la solicitante sentía que su seguridad personal corría peligro en su país.    Entonces pregunto: ¿Persecución política del mismo grupo en el poder o blanco especial desprovisto de seguridad personal?

En cuarto lugar, comparemos declaraciones del ex presidente Uribe y del actual mandatario colombiano.   Uribe acepta haber aconsejado a antiguos colaboradores a buscar refugio fuera del país si peligraba su seguridad personal; el presidente Santos, molesto porque Panamá previamente ni avisó, ni consultó, declara que su gobierno está en capacidad de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, incluyendo la asilada. Coincide con su eslogan electoral: ‘Seguridad democrática’.

En quinto lugar, varios funcionarios investigados del DAS, antiguos subalternos de la asilada, han aceptado y confesado atrocidades cometidas bajo su dirección.   Están detenidos, pendientes de juicios penales.

Estos son hechos, no opiniones antojadizas. ¿Qué ganamos realmente otorgando ese asilo? ¿Admiración universal por contribuir generosamente a la paz del vecino país? ¿O se nos incriminará por obstruir la acción de la justicia en una nación amiga refugiando malhechores, precisamente cuando de eso se acusó al Parlacen para justificar nuestra salida? ¿Qué valoración harán organismos internacionales de derechos humanos? ¿Qué impacto tendrá en nuestras relaciones con el gobierno colombiano, habiendo asentido a ataques contra su seguridad pública y la integridad de su Poder Judicial?  ¿Y qué, como ejemplo de apoyo a las libertades de expresión e información? Preguntas que debieron ser respondidas antes de decidir.

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<> Este artículo se publicó 1  de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

En la intimidad

La opinión de la Psicóloga Especialista en la Conducta Humana….

GERALDINE  EMILIANI
geraldinemiliani@gmail.com

Definitivamente, llegó el momento de acogerme a mis ‘vacaciones mentales ciudadanas’. Así es que, para este mes de diciembre escribiré temas que tengan que ver con el amor, el afecto, la solidaridad, la comprensión, en fin, con los sentimientos más profundos del ser humano. Lo mismo le recomiendo a la clase social—política y a las autoridades gubernamentales que, al menos en esta época en que celebramos el nacimiento de nuestro Señor Jesús, por favor, dedíquense a hacernos la vida más fácil; dejen a un lado ese culto a la personalidad, basta ya de abusar de la generosidad y paciencia del panameño. Sus rivalidades, roces, confrontaciones y apetitos electoreros se han convertido en un riesgo psicosocial para la buena salud mental del país. En verdad, nos tienen la vida enredada y si nos distraemos, son capaces de desaparecernos del globo terráqueo. A continuación el artículo de hoy:

Un detalle insignificante para algunos puede ser algo realmente importante para otros, el fin de un deseo o, pequeñas costumbres que aguantas durante mucho tiempo y al final se vuelven no negociables. En otras palabras, ¿cuáles son las cosas que ‘matan al amor’ y sacan de quicio?

En la vida en pareja se tiende con el pasar de los años a perder la intimidad y dejarse llevar por las costumbres: se va al baño con la puerta abierta, se habla con la boca llena, se depila en la cama mientras él ve su deporte favorito, etc. Y ¿dónde está esa mujer encantadora y misteriosa que lo volvía loquito? ¿Qué se hizo aquel hombre que la seducía con solo mirarla? Hazle soñar un poco sin mostrarle tus pequeños secretos. Si tienes por costumbre pasearte como Eva o Adán para hacer la limpieza o leer el periódico, ¡tápate! De hecho, has banalizado tu desnudez y has deserotizado tu cuerpo. No hay nada más excitante que aquello que ‘sugieres’. Así, suscitarás su curiosidad.

La televisión se convierte en seguida en una trampa y en la tumba de tu vida sexual; con ella —en el medio— las parejas suelen evadir muchas veces ese deseo tan sublime que es la intimidad. Sobre todo, si tienes una en la habitación y si abusas de su uso. Encenderla es un reflejo, hace ruido de fondo e impide todo tipo de diálogo. No te digo que la vendas, pero por lo menos disminuye su uso o cámbiala de sitio. De esta manera, eliges un programa como si fuera una cita. Ver la serie que te gusta conviértelo en el momento ideal para celebrar una pequeña fiesta: encarga comida y prepara una bonita bandeja y, no te olvides de la botella de vino. Lo ideal es que la reemplaces por otras actividades como la lectura, ir al cine, al teatro, preparar un aperitivo, un juego. Y ya estás de nuevo compartiendo. Te sorprenderás de lo rápido que te acostumbras, sobre todo ¡cuando es por una buena causa!

Por mucho que te pueda sorprender, ir juntos a clases de baile puede salvar tu relación y ¡estarás en contacto físico! Si a tu pareja no le parece nada acertada la idea, no le obligues y busca otra actividad. Para los más jóvenes, la iniciación a la gastronomía, jogging el domingo por la mañana, paseos en bicicleta y, para los no tan jóvenes, escuchar música romántica acompañada de unos ricos y finos chocolates y, por supuesto, con esa copita de vino, podrían ser el afrodisíaco perfecto. Para ti mujer, si tu pareja ya no se fija en ti, no te queda otra: sorpréndele con una nueva versión de ti misma. Feminiza primero tu silueta con un conjunto al que él no esté acostumbrado: una camisetita sexy, falda o vestido, vete a la peluquería, cambia de maquillaje. El objetivo es sorprenderle y mostrarle que dentro de ti hay muchas facetas. Amigo, no te quedes atrás organiza una cena a la luz de las velas en una noche de masajes en un entorno adecuado.

En fin, la edad en una relación no es motivo para el aburrimiento ni para el cansancio. La vida en pareja está llena de detalles que los harán sentirse renovados. Atracción, seducción y mucho, pero mucho amor, son las claves del éxito para que puedas disfrutar con tu pareja por toda una vida. Inténtalo y verás los excelentes resultados y, así estarás dando tu granito de arena en estos momentos en que el país más lo necesita, porque si ejercitas el cariño en casa y eres correspondido, te sentirás feliz y ese cariño lo transmitirás en todas tus actividades diarias, aunque de política o entorno gubernamental se trate. Así como Jesús te ama, igualmente ama a tu pareja y a tu país… y, de seguro, serás retribuido.

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<> Este artículo se publicó el 1 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.