Panamá, la abierta

La opinión de…

Carlos Alberto De Gracia

Reflexionando, profundamente, vinieron a mi memoria las proféticas palabras del poeta panameño de origen griego, Demetrio Korsi (1899–1957) en su poema, Visión de Panamá.

Increíble, cómo desde nuestros albores como república no todos los panameños estuvieron convencidos de si realmente nos constituimos en república independiente, Estado nacional, protectorado o si fue separación o fue independencia; lo cierto es que al día de hoy Panamá es uno de los pocos países en que no hay un sentir u opinión unificado en torno a si realmente somos una nación o no.

“Panamá la fácil, Panamá la abierta, Panamá, la de esa Avenida Central, que es encrucijada, puente, puerto, y puerta, por donde debiera entrarse al Canal”. Ya Demetrio Korsi veía el destino manifiesto triste que se le impuso a este pequeño istmo desde las famosas ferias de Portobelo, ser nada más y nada menos que la “facilita” de las potencias de turno, y solo eso ha sido posible por tres factores, según mi criterio: la falta de cultura de identidad nacional de nuestro pueblo, la debilidad institucional e histórica del Estado y la existencia de una élite oligárquica, antinacional, débil frente al capital foráneo, por su incapacidad histórica de construir un Estado nacional.

Ricaurte Soler planteó la estrecha relación que guarda la conformación de la nación (estado nacional) con el desarrollo capitalista, es decir, un proyecto de nación agroindustrial que le dé contenido real al país y sentido de pertenencia, por lo que somos de la opinión de que la oligarquía comercial–financiera y transitista (Belisario Porras les llamó los canalistas a toda costa y Oscar Terán, ya en 1904, les llamó “reptiles”) ha sido un obstáculo a la conformación de dicha fisonomía nacional, puesto que los tres sectores de toda economía, primaria (agropecuaria), secundaria (industrial) y terciaria (servicios, comercio y banca), desde el siglo XVI, nos han condenado a ser un país terciario o de servicios, es decir, de espaldas a los intereses nacionales.

“Movimiento. Tráfico. Todas las cantinas, todos los borrachos, todos los fox-trots, y todas las rumbas y todos los grajos y todos los gringos que nos manda Dios. Diez mil extranjeros y mil billeteras… Aguardiente, música… ¡La guerra es fatal! Danzan los millones su danza macabra. Gringos, negros, negros. gringos…. ¡Panamá!”.

Seguiremos siendo, tontamente, Pro mundi Beneficio, sin un proyecto nacional propio y transfiriendo capital y recursos al gran capital foráneo, y si no queremos seguir siendo como dijo una vez Demetrio Korsi, “Panamá la abierta”, debemos los patriotas y todas las fuerzas progresistas organizarnos y ofrecer un genuino proyecto político electoral al pueblo para rescatar este país secuestrado por una clase politiquera y una élite comercial antinacional, generadora de miseria, desigualdad y violencia social, antes que desaparezcamos como país, porque tendremos que decir nuevamente como hace casi 110 años: ¡el que quiera conocer a Panamá, que venga porque se acaba!

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Qué le está pasando al PRD?

La opinión de…

Eugenio L. Morice

Con sus logros y errores, hay que reconocer que el Gobierno se está accionando y generando resultados que reflejan la alta popularidad del mandatario. Ya sea que lo estereotipen como pro-capitalista, populista, electorero, etc., está dejando al descubierto que la pasada administración fue inoperante con indicadores de corrupción rampante.

No faltan los PRD que responsabilizan a Martín por la aplastante derrota electoral, planteando que no le importó con el partido; ello nos recuerda al jefe batallonero que encarcelado lloriqueaba que Noriega los engañó, que no fue honesto con él, que debió negociar con los gringos para evitar la invasión, que sus batalloneros eran milicias patrióticas que nos defendían de potencia extranjera.

Lo cierto es que los batalloneros fueron pretendidos matones y los codepadis fanfarrones, cuerpos de pusilánimes creados por el dictador para aterrorizar a la población, que poco se diferencian de los yanyawid del Sudán, Círculos de Chávez, etc.   Los “engañados” incendiaron y saquearon, ultrajaron y violaron mujeres civilistas, torturaron, dispararon a mansalva contra manifestantes pacíficos con muertos y heridos. Por supuesto que en la impunidad quedaron los que comandaban, azuzaban y glorificaban esos crímenes de lesa humanidad.

Martín gobernó con la misma gente y henchidas reminiscencias del tiempo dictatorial. Tuvo el desplante de acompañar su gestión con los que lideraron las hordas de gánsteres que Noriega entrenó, vistió y armó, no satisfecho repartió notarías, consulados y cuantas canonjíasa los salientes lacayos del oprobioso régimen.   Quiso despedirse, auspiciando la pretensión presidencial de una de las figuras más repudiadas de aquellos infames días, lo que forjó la unidad y victoria de la oposición.

¿De qué se quejan los PRD?   Votaron por la heroína, orgullosos de su combativa trayectoria en defensa del régimen militar. Martín los complació rememorándoles aquellos felices días en que la fuerza castrense les hacia sentir dueños del país.

Hoy, desperdigados y enfrentados a una supuesta ideología “torrijista”, que no es otra cosa que un formato de mando aplicable a dictaduras y no a una democracia, no les ha quedado otra que culpar a las figuras del CEN, sin comprender que la historia los está vislumbrando rápidamente como cadáveres políticamente insepultos. De ahí, los saltos del Titanic.

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/morice-eugenio-l/

Femicidio y sistema penal acusatorio

La opinión de…

Maruquel Castroverde C.

Con la implementación del sistema penal acusatorio, la labor de criminalística forense en la escena del crimen, de la experticia médico forense y la declaración de la víctima (cuando sobrevive), como de los testigos (si los hubiera y estuvieran dispuestos a colaborar), cobra especial protagonismo en el juicio oral por delito de homicidio contra la mujer, relacionado con violencia doméstica (femicidio íntimo).

Algunas reglas del debate entre fiscales y defensores evolucionan para traducirse en un encuentro estratégicamente orientado a probar cada uno su teoría del caso. Ya no habrá expediente que consultar. La prueba habrá de construirse en el tribunal, y de la calidad de información que logremos generar las partes, dependerá el resultado: culpabilidad o inocencia.

Este es el escenario ideal en el que el nuevo modelo de justicia penal debería demostrar, en la rendición de cuentas públicas, que es capaz de sostener en adecuado balance los derechos fundamentales del imputado, los de la víctima y del Estado, cuyos intereses representamos desde el Ministerio Público.

Sin embargo, adelanto reservas. Y es que a diario, los fiscales nos enfrentamos a alegatos que ante el jurado de jueces legos, tienden a descalificar a la víctima en términos de la historia de descargo del hombre, “ella provocó, porque le fue infiel”, o porque “con la excusa del trabajo y/o el estudio, descuidaba la casa”; en suma, ella “era una mala mujer”, él un buen hombre. En este escenario es invariable la conclusión de la contraparte clamando por una oportunidad para el ofensor, que “tiene hijos y familia que mantener”, también “voluntad para restituirse productivamente a la sociedad” porque “está arrepentido”.

El drama de estas víctimas, como de quienes la sobreviven y están en el salón de audiencias, escuchando esto, por tanto, no termina agotada la necropsia en la mesa del médico forense o cuando finalmente se la entierra. La experiencia nos ha enseñado, en el ejercicio de la acusación pública en delitos de homicidio contra mujeres por sus parejas o ex parejas, que debemos probar la inocencia de la víctima, tanto como la culpabilidad del femicida. Concluyo que la situación actual difícilmente admitirá cambios que no deriven de una transformación cultural y del pensamiento colectivo, frente a las distintas y cada vez más graves formas de la violencia extrema contra las mujeres.

Se requiere de una política de prevención masiva y permanente, de sensibilización trabajada desde la escuela parvularia. Entender que este es un problema de salud y seguridad pública, no uno privado de marido y mujer, creencia que subsiste en el común de las personas que integran un jurado de conciencia, a quienes pudiera tocar conocer, eventualmente, los casos actualmente en trámite del total de las 46 muertes violentas que registran las estadísticas de la Defensoría del Pueblo hasta la fecha, si los victimarios estuvieran vivos y en capacidad de ser enjuiciados.

Es imperativo, ante la inminente reforma procesal penal, que hagamos un ejercicio de reflexión en la intimidad de nuestro ser, por el bien de la justicia de este país.

La labor de juzgar en casos de femicidio puede tocar a su puerta en cualquier momento, o lo que es lo mismo, la responsabilidad de aportar por una vida libre de violencia para las mujeres.   La carga es honrosa.    El llamado por la paz, ineludible.

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Arquitectura oculta del capitalismo

La opinión de…

Hernando de Soto

Imaginen un país cuyas leyes que rigen los derechos de propiedad son tan deficientes que nadie puede identificar quién es dueño de qué, las direcciones domiciliarias no pueden ser fácilmente verificadas, la gente no puede ser obligada a pagar sus deudas.

Un sistema donde nadie puede usar su tierra para garantizar créditos; un sistema de propiedad donde no se puede dividir una empresa productiva en acciones para venderse a inversionistas, donde no existe una forma estandarizada y útil para describir los activos.

Bienvenidos al tercer mundo.  Las condiciones de vida son la encarnación misma de una paradoja: los países occidentales ven al capitalismo como la solución para el subdesarrollo global, pero hasta ahora ni siquiera se ha intentado, porque en una economía capitalista toda operación se basa en las leyes de propiedad y sus transacciones, las cuales no existen en el tercer mundo.

Sus sistemas de propiedad excluyen los activos y transacciones del 80% de la población. Los desposeídos están tan separados de la actividad económica como alguna vez lo estuvieron negros de blancos.

Los programas de reformas macroeconómicas siempre ignoraron a los pobres, suponiendo que no poseen recursos sobre los cuales se puede generar valor adicional. Los estudios del Instituto Libertad y Democracia comprueban que los desposeídos no son tan pobres.

En Perú sus activos ascienden a unos 90 mil millones de dólares, 11 veces más que todos los títulos de la Bolsa de Valores de Lima y 40 veces más que el total de ayuda extranjera que ha recibido el país desde la Segunda Guerra Mundial. En México el estimado es de 315 mil millones, siete veces más que el valor de Pemex, la petrolera nacional. En Egipto, los activos de los pobres ascienden a 240 mil millones, 55 veces más que el valor de la inversión extranjera directa durante los últimos 200 años, incluyendo el costo del Canal de Suez y represa de Assuán.

Para que haya desarrollo en los países pobres, se les tiene que permitir a los pobres y las clases medias bajas usar sus activos tal como los usan los ricos y el desafío político es hacer que estos bienes pasen del sector “extralegal” en el que están ahora a un régimen de propiedad legal más inclusivo, en el que puedan ser más productivos, además de generar capital para sus propietarios, crecimiento para la nación y mercados para la industria.

Los gobiernos del tercer mundo ya han demostrado que es posible reformar sistemas de propiedad deficientes. Por ejemplo, en 1990 la Compañía Peruana de Teléfonos (CPT) se cotizaba en la Bolsa de Lima por 53 millones de dólares. Pero el Gobierno no podía vender la CPT a inversionistas extranjeros, por problemas con el título de propiedad sobre muchos de sus activos.

Los peruanos decidieron reunir un equipo internacional de juristas para crear un título legal, acorde con las normas estandarizadas de propiedad que requiere la economía global. Como resultado, la propiedad pudo convertirse en acciones. Se elaboraron normas para proteger los intereses de terceros y generar suficiente confianza como para atraer créditos e inversiones. Los juristas también diseñaron leyes para litigar en disputas patrimoniales sorteando a los engorrosos y corruptos tribunales peruanos.

Tres años después, la CPT entraba al mundo del capital líquido vendiéndose por un total de 2 mil millones de dólares, 37 veces su valoración inicial de mercado.

Hace varios años el Gobierno de Indonesia me invitó como asesor para identificar los activos que conforman el sector extralegal, en el que vivía el 90% de la población del país. Distaba de ser un experto en Indonesia, pero al pasear por los arrozales de Bali noté que siempre que entraba en una propiedad diferente me ladraba un perro distinto. Los perros no necesitaban un doctorado en derecho para saber cuáles eran los activos de sus amos. Así que aconsejé al Gabinete que empezara por “escuchar los ladridos”. “Ah, Jukum Adat, el derecho del pueblo”, respondió uno de los ministros.

La historia del capitalismo occidental narra cómo los gobiernos, durante cientos de años, fueron adaptando el “derecho del pueblo” a reglamentos y códigos uniformes que todos pudieran entender y respetar. Las propiedades representadas por perros, cercas y guardias armados pasaron a representarse mediante registros, títulos y acciones. Una vez que Occidente logró enfocar el título de propiedad de una casa en vez de la casa en sí, obtuvo una enorme ventaja sobre el resto de la humanidad.

Los títulos, acciones y leyes patrimoniales permitieron considerar los bienes no solo por lo que son (una casa como refugio), sino por lo que podrían ser (una garantía para obtener crédito). Mediante sistemas de propiedad estandarizados que integran a todos, las naciones de Occidente crearon una escalera que permitió a sus ciudadanos subir del caótico sótano del mundo material al universo representativo donde se crea capital.

Lejos de que los pobres sean un problema, son la solución.

Este jueves, la Fundación Libertad presenta el foro “La seguridad jurídica y la titulación masiva”, con el expositor peruano Víctor Endo, director ejecutivo del Instituto Libertad y Democracia, para más información visite http://www.fundacionlibertad.org.pa

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Caminante, no hay camino…

La opinión de…

Graciela Arosemena

Ir a pie es el más antiguo de los modos de transporte y,  sin embargo, es una alternativa de movilidad sostenible que parece haber sido dejada de lado a la hora de planificar el transporte urbano.

Ese “olvido” tiene como consecuencia que caminar por cualquier acera de Panamá sea un verdadero sorteo de obstáculos, que bien podría ser tema para desarrollar un video juego.    Hay que esquivar alcantarillas abiertas, basura de diversa índole, aguas estancadas, o tal vez uno se puede aventurar a caminar por una “no acera”.

También debemos lidiar con los vehículos que van a toda velocidad, sufrir el tormentoso ruido de sus motores y bocinas, y respirar los gases contaminantes de sus tubos de escape. Y, por si fuera poco, cruzar una calle o avenida es una labor casi kamikaze.

Este es el resultado de vivir bajo la dictadura del transporte motorizado, y si bien es cierto que existen graves problemas de tránsito, potenciar el transporte peatonal para desplazamientos cortos de hasta 800 metros, no solo ayudaría a descongestionar sino que además se reducirían las emisiones nocivas, entre ellas las de efecto invernadero asociadas al transporte.

De manera que el gran protagonista de esta ciudad son los vehículos, haciendo gala de nuestro insostenible modelo de ciudad.   Pero, ¿y dónde están las personas? La mayoría ha sufrido una mutación de tal forma que el automóvil se ha convertido en una extensión de ellas, y las pocas que se ven caminando son aquellas que no tienen la capacidad monetaria para comprar un automóvil, dejando en evidencia un inaceptable clasismo en la movilidad urbana.

Por otro lado, los proyectos estrella de transporte público, orquestados por el Gobierno, son el Metro y el Metro Bus, y se espera que alivien la congestión vehicular;   pero no debemos olvidar que las personas para poder utilizarlo necesitan ser primero peatones, ¿cómo se puede concebir que la gente se juegue la vida en aceras tercermundistas, para poder acceder a un transporte público de primer mundo?   Es una incongruencia absurda.

Se requiere, con urgencia, una equidad en la gestión de la movilidad, que sea democrática y que todos los modos de transporte sean considerados, incluyendo el peatonal. Pero esto implica construir aceras cómodas y suficientemente amplias, deben ser generosamente arboladas para proteger de la radiación solar, y, también, para romper la intensidad de las gotas de agua lluvia y minimizar su efecto sobre los peatones. Las aceras deben ser seguras, y conviene definir un programa de educación vial y peatonal, acompañado de un sistema de sanciones efectivo.

Es preciso, por lo tanto, pensar no solo en las necesidades de los conductores que desean viajar más rápido, sino en los peatones y en los usuarios del transporte público.

Las políticas urbanas tendrían que potenciar el transporte peatonal a través de un plan de movilidad peatonal. El peatón debe recuperar el espacio urbano y exigir su lugar para poder circular.    No hay otra ciudad que represente mejor el poema de Machado que dice: “Caminante, no hay camino”.

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<> Este artículo se publicó el 29  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Diputados nacionales: ¿Necesitamos un minisenado?

La opinión del  Abogado, político independiente…

Juan Manuel Castulovich

La Constitución de 1904 tuvo como modelo a la colombiana de 1886; pero, de manera notable, se divorció de ésta en cuanto a la conformación del Órgano Legislativo.   Colombia, al igual que la mayoría de los países, tiene un Órgano Legislativo bicameral, con Asamblea de Diputados y Senado; Panamá, en cambio, adoptó el sistema unicameral, con una sola corporación legislativa: la Asamblea de Diputados.   Su nombre ha variado de Asamblea Nacional a Asamblea Legislativa y viceversa, pero no su naturaleza esencial.

 

Cuando para superar la crisis política de 1945, incubada desde “el golpe de estado” del 41, fue convocada la Asamblea Nacional Constituyente, se introdujo la fórmula de “los diputados nacionales”, elegidos junto con los que representarían a cada una de las nueve provincias. Este grupo especial de nueve (9) diputados, seis principales y tres suplentes, no representaban a ninguna provincia sino a todo el país.   Ellos fueron: Abilio Bellido, Diógenes de la Rosa, Luis E. García de Paredes, Jacinto López y León, José Isaac Fábrega y Esther Neira de Calvo, principales, y Antonio Carrillo Vargas, Luis M. Hernández y Raquel Walker de Ducruet, suplentes.

El ensayo de los “diputados nacionales” tuvo corta existencia. La Constitución de 1946 no recogió esa figura. En su artículo 106, expresamente dispuso que todos los diputados a la Asamblea Nacional serían elegidos, por provincias.

En las Constituciones de 1941 y 1946, se crearon, respectivamente, una “Comisión Permanente” y “la Comisión Legislativa Permanente”. En la del 41, integrada por cinco (5) diputados, con la función de “asesorar al Poder Ejecutivo” cuando éste así lo solicite”. En la del 46, eran siete, uno de los cuales era el presidente de la última legislatura, que la presidía

La “Comisión Permanente” del 41 (ver Art. 79) era intrascendente, pues en el Art. 88, de la misma Constitución se creó otra “Comisión, Ad-hoc”, que era la que debía intervenir cuando la Asamblea otorgara al presidente de la República “facultades extraordinarias” para legislar mediante “decretos leyes”.

Los diputados que formaban parte de esas comisiones, por la función que ejercían, elevaban temporalmente “su estatura política” y, en cierta forma, “se desprendían del resto de sus colegas”; pero no eran un “mini Senado” ni nada que se le pareciera.

Según se ha anunciado, “los beneméritos magistrados”, como “ultima y novedosa aportación de su sabiduría electoral”, estarán proponiendo reintroducir la figura de “los diputados nacionales”, para que sea discutida como corolario de las interminables sesiones de la Comisión de Reformas Electorales; con la pretensión de que entre en vigor para las elecciones del 2014.

En esta materia, al igual que con “otras iniciativas”, como las de “las listas cerradas”, el triunvirato electoral demuestra su falta de sentido de la realidad. Desconoce nuestra tradición constitucional, ha perdido y hecho perder tiempo y recursos del Estado en “debates bizantinos”, con el deliberado propósito de soslayar los temas esenciales, para preservar “el status quo” y el reinado de la “partidocracia”.

Los llamados “diputados nacionales” sólo servirían para encumbrar a supuestos “super sabios legisladores”, una especie de “minisenado”, que accederían a ese privilegio por “arreglos” entre quienes controlan los partidos. Y como no habrá que esperar mucho, pronto se aclarará el entuerto.

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<>Artículo publicado el  30  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/castulovich-juan-m/

Floyd Britton en el recuerdo

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino 

En marzo de 1968 en una charla de café Floyd Britton nos dijo que lo más probable era que el candidato presidencial del Partido Panameñista, Arnulfo Arias, un oligarca con mucho apoyo popular, ganara las elecciones de mayo de ese año, pero que sería derrocado como en anteriores ocasiones, pues tenía muchos enemigos entre los altos mandos de la Guardia Nacional (GN).
También calculaba que ese derrocamiento sería en el verano del ’69. Como marxista-leninista-guevarista (partidario de la lucha armada), Britton opinó que las organizaciones populares debían aprovechar el descontento de las masas tras el derrocamiento del caudillo, para dirigir una lucha armada que llevara a obreros, campesinos e intelectuales honestos al poder.

 

Efectivamente, Arias ganó las elecciones de mayo, el 1 de octubre tomó posesión como Presidente y el 11 fue derrocado por los militares. Esa misma noche Britton fue detenido por la GN. Existían entonces tres agrupaciones de izquierda: el Partido Comunista de Panamá (PCP), Vanguardia de Acción Nacional (VAN) y el MUR (Movimiento de Unidad Revolucionaria), liderizado por Britton entre otros.   El VAN y el MUR, marxistas-leninistas-guevaristas.   El PCP había abrazado la línea soviética de la coexistencia pacífica con el imperialismo, motivo por el cual, tras el golpe de Estado, no apoyaron las actividades guerrilleras emprendidas por el MUR y el VAN que comenzaron a actuar cada uno por su cuenta, pero después (mayo de 1969) se fusionaron en el Frente de Resistencia Popular (FRP) que también contó con el concurso bases del derrocado Partido Panameñista e izquierdistas independientes.

Muchos militantes, tanto del MUR como del VAN y del PCP fueron encarcelados, asesinados, y otros, desterrados. Britton, guardó prisión junto a otros izquierdistas, en la Cárcel Modelo, durante un año, al término del cual, en noviembre de 1969 fueron trasladados al penal de Coiba.

Allí murió (29-11-69), víctima de torturas, este legendario dirigente popular fundador del grupo “Sebastián Tapia” en el Instituto Nacional, protagonista de la huelga estudiantil de mayo del ’58, del “Pacto de La Colina”,   de la expulsion de los consejales deshonestos del Dtto. Capital (febrero 1959),   del desembarco de Santa Clara (abril 1959), de la “siembra de banderas” (noviembre 1959), de la Gesta de Enero (1964), de la Reunión Tricontinental (Cuba 1966), presidió la delegación panameña ante la Organización Latinoamericana de Solidaridad (Cuba 1967), donde denunció los Tratados “Tres en Uno” que los gobiernos de Panamá y Estados Unidos mantenían en secreto, etc.

Mientras otros izquierdistas sobrevivientes, del MUR y del VAN, encarcelados y/o expatriados, planeaban integrarse al FRP, los militares lograron el concurso de numerosos militantes del PCP como asesores e incluso, como miembros del tenebroso G-2 (brutalidad militar).

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<>Artículo publicado el  29  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/duran-e-pastor-e/