Víctimas de la violencia

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La opinión de la Periodista…

 

Roxana Jiménez Ruiz

Estamos en la cafetería a la hora del almuerzo y como siempre Carmen recuerda con tristeza las noticias de mujeres muertas a manos de sus parejas sentimentales. En medio de la conversación con otras compañeras, intercambia opiniones y en lo que coinciden es que a las mujeres les gusta ser maltratadas.

¡Nada más lejos de la realidad, un mito que en nada nos ayuda a terminar con este ciclo. No hay justificación valida para maltratar a ninguna mujer!

Resulta que las víctimas de la violencia no son capaces de salir de ese ciclo por la dependencia emocional más que por cualquier otra razón. Se les inculca la necesidad, se les manipula a un punto que sienten que es cierto necesitan a ese hombre que solo sabe darle malos tratos.    La violencia es aprendida, esos niños que un día dijeron cuando crezca no voy a golpear mi esposa, tristemente terminan siendo los maltratadores.

Que nuestro país ocupe el décimo lugar mundial en número de muertes violentas hacia mujeres conocido como femicidios, de acuerdo al informe que divulgó el Fondo de Población de Naciones Unidas en Panamá, nos debe llamar a la reflexión: ¿qué formación y valores estamos inculcando en nuestros hogares? El maltrato no es un asunto de marido y mujer, nos corresponde como sociedad no guardar silencio.

Las cifras del Observatorio Panameño contra la violencia de Género (OPVG), revelan que los seis primeros meses ya se han registrado 40 muertes violentas. Dirán muchos que es una cuestión de mujeres que les gusta llamar la atención, pero lo cierto es que se trata de una desafortunada realidad que toca todos los sectores del país, sin distinción de clase social.

Recuerdo a mi amiga Elisa, una mujer con una fuerza interior impresionante, pero que desafortunadamente había vivido la experiencia de maltrato, con ayuda de la orientación y formación que recibió de una organización de mujeres a la cual tuve la dicha de pertenecer, logró salir adelante. Como ellas hay cientos de mujeres que sacan adelante a sus hijos. No tengamos miedo, no sigamos esperando que un milagro ocurra, el que maltrata y no busca ayuda lo seguirá haciendo, no esperemos a estar bajo tierra para abrir los ojos.

Se decide tomar el día 25 de noviembre como el Día Internacional Contra la Violencia (conmemorado ayer) para rememorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas políticas asesinadas en 1960 a manos de la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en República Dominicana.

Ahora bien no pensemos en la violencia exclusivamente como golpes, se debe observar desde el noviazgo qué tipo de comportamientos y tratos nos da la pareja.  Novios controladores, comentarios desestabilizadores disfrazados con un exceso de amabilidad, evidenciar a la persona, burlarse de ella en público, son señales que debemos tener presente, nuestra autoestima no puede ser dañada por la persona que dice amarnos.

La violencia destruye la sociedad, por lo tanto a sumarnos a la lucha contra todas las manifestaciones de maltrato.

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<>Artículo publicado el  26  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/jimenez-ruiz-roxana/
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Reino de Midas o Ducado de Cobre

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La opinión del Profesor Universitario…

Azael Barrera 

Nuevamente escribo para defender nuestro frágil y único istmo con su insigne biodiversidad, porque las amenazas a nuestra nación no cesan, sino que se incrementan a la velocidad de un tren rápido metropolitano. Según cuentan los nuevos flautistas, Panamá está en un crecimiento jamás visto, pero quien tiene más de dos dedos de frente se ha percatado que la economía nacional es un cascarón sin yema que lo sostenga a largo plazo. Por ello es necesario ejercer el derecho a la libertad de expresión para defender a la nación de los saqueadores, propios y extraños, porque para ello no hay mordazas ni censuras, sutiles o explícitas, que valgan.

Desde sus oficinas de invernadero se asoman a las pantallas a cada rato manzanillos que le sirven tanto de mandaderos como de defensores a empresarios europeos vestidos de canadienses, que creen que Panamá es todavía república bananera, endulzando a las poblaciones apartadas con escuelas, talleres, clínicas de salud, y cuanto espejito han podido armar del manual de encantamiento de las mineras transnacionales, porque ocultan en sus suelos los tesoros del Quibián.

Tal es el caso de los hacedores de la piscina más grande jamás construida en el istmo centroamericano, pero no es para bolivarianos ni menos para olímpicos, sino para desechos del Cobre del Ducado en que los gerentes de turno convierten este amado istmo tan pequeño que cabía todo entero dentro de nuestro corazón, pero que para estos mineros trasplantados cabe todo entero, pero en la caja de seguridad de bancos y bolsas de valores canadienses y surcoreanos.

Aquello de “Puente del Mundo, Corazón del Universo” que venía de la era terciaria y nos hizo columna vertebral de la biodiversidad del Continente con el Corredor Biológico Mesoamericano, mismo que los garantes del medio ambiente han decidido despreciar destruyendo sus manglares migratorios poniéndoles etiqueta de “country club”, ya no será más.

Nuestro frágil istmo, que con sus ríos en medio de su cordillera alimentara la faena agrícola de las llanuras que vieron nacer y desarrollar la cultura de Coclé cuando las grandes pirámides engalanaban Mesoamérica, ya no será más frágil; porque la fragilidad que lo hizo precioso le habrá sido robada.

Queridos habitantes de Coclesito, Caña Brava, Nazareth, esos ríos que les han dado vida, Petaquilla, Caimito, Uvero y Botija y tanto otros, morirán a manos de la mina a cielo abierto de Cobre cuyos promotores han tenido el irrespeto de bautizar con el nombre de nuestra nación, esa que te ha comprado escuelas, clínicas y carreteras.

Porque los cerros que ven nacer esos ríos serán inmensos cráteres con tóxicos de nombres exóticos y que podrán verse desde la Estación Espacial Internacional.   Allá algún día llorará el primer astronauta panameño al ver esas flagrantes heridas zanjadas gracias a un Rey Midas que resultó ser un Duque de Cobre.   Así será, si ustedes estimadísimos coclesanos y colonenses, y todos los panameños, lo permiten este viernes 26 de noviembre al mediodía en Coclesito.

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<>Artículo publicado el  26  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/barrera-azael/

“Happy Birthday” Modesto

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La opinión del Periodista…

Modesto Rangel Miranda 

Hoy es mi cumpleaños. Un año más de vida, sabiendo que hay cosas que verdaderamente debo darle gracias a Dios, mi familia, mi madre, mis dos hijos, mi mascota, y muchas otras cosas por la que le doy gracias a Dios por un nuevo amanecer.

Vendrán llamadas por teléfono, algunos de mis amigos, me preguntarán si hay algún plan, por ser mi cumpleaños. Les diré que no tenía nada planeado.

Hoy al levantarme, me diré: “Es mi cumpleaños. Tengo un año más, el día de hoy tiene que salir perfecto.”

Es curioso cómo se siente uno cuando cumple años. Vas por la calle y te crees que deberían tener la obligación de saber que es tu cumpleaños, que hoy deben tratarte de forma especial, porque es tu cumpleaños. Eres intocable.

Si cae algún regalo de alguien, será lógico y lo aceptaré con gusto. Parece que uno se exige a sí mismo que, el día de su cumpleaños, el día debe salirle lo suficientemente bien para que, al final del día, uno pueda acostarse con una sonrisa de oreja a oreja..

Ya tengo 42 años. Mañana será un día como otro cualquiera en el que me podré plantear tranquilamente si va bien la cosa, si avanzo, si este periodo de 365 días en el que he tenido 42 años ha sido positivo, si he aprendido algo realmente trascendente, algo que podré recordar justo antes de morir de viejo.

Tengo que ir espabilando, y hacer todas esas cosas que deseo hacer, qué se que tengo que hacer. Mañana será otro día. Lo importante es saber que inicio un nuevo año, con mejores días, teniendo ese deseo de dar lo mejor de uno en lo que Dios nos da todos los días.

No es fácil, el devenir de la vida trae su propio costo, lo fundamental es no tener motivo para amargarse la vida y saber disfrutarla porque de una sola cosa se sabe, que después que uno se va ya no eres el mismo.

Es totalmente verdad que en este cumpleaños y la fiesta de Navidad y Año Nuevo extrañaré a mi Padre quien partió hacia donde Nuestro Creador, pero lo esencial y lo mejor que recordaré como regalo de cumpleaños es su verdadero estímulo de compartir con sus dos hijos ese amor casero cuando estaba en esta patria terrenal.

Como mejor regalo es pedirle a Dios sabiduría y la mejor inteligencia para ser alguien diferente, aunque reciba criticas, se que la única persona en quien pondré mis decisiones es mi Padre Celestial quien hoy me ha regalado el mejor de mis días, un bello feliz cumpleaños hoy 26 de Noviembre del 2010.

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<>Artículo publicado el  26 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Consumir y consumir

La opinión de…

Marcelino González T.

Se acerca el fin de año y las personas se preparan para lo que debe ser una “verdadera fiesta”. Se dice que una de las características del capitalismo es su voracidad consumista ilimitada y en constante incremento. En la mente de los individuos está la idea de que mayor consumo es igual a mayor felicidad; esto es evidente en distintas temporadas como la de fin de año, cuando el fenómeno se convierte en la condición esencial para muchos.

El consumismo se define como la práctica excesiva y recurrente de comprar sin importar el derroche económico. El ritmo de vida acelerado de las ciudades, el culto a la imagen y la excesiva publicidad, entre otras razones, han originado en un número importante de personas un actuar autómata al adquirir cualquier producto, y una falta de razonamiento al comprar sin medir ni saber los efectos que esto genera. Son diversas las situaciones que marcan la tendencia a caer en la compra excesiva. Algunos investigadores lo limitan a aspectos de tipo psicológico, medios masivos de comunicación y modelos de vida. Tratar de ser feliz por el simple hecho de comprar es un error y el inicio de una dependencia que genera problemas económicos y familiares.

La consecuencia principal es de tipo económico, no olvidemos que consumismo se contrapone al ahorro. Ser inconsciente del tipo de gasto que se hace es malgastar el dinero; nos centramos en adquirir cosas insignificantes, y nos convertimos en lo que los teóricos llaman “consumidores totalmente mecánicos”, al grado de que todo nuestro entorno social se basa en relaciones de tipo comercial.

El consumista cae en la euforia de la compra, sin darse cuenta ni prever el gasto que ha hecho, lo que se convierte en un padecimiento económico que lo puede llevar a una inestabilidad personal significativa. Al consumir en exceso se cae en la enajenación y en el culto a los estereotipos fomentados por la publicidad, valores criticados por los especialistas, y es a jóvenes y niños a quienes más afecta, al crear generaciones encaminadas a modelos consumistas, sin un pensamiento crítico y social.

Hoy, el reto es lograr la armonía entre factores sociales, económicos y ambientales. Tener hábitos de compra autocontrolados, pensados y responsables equilibran esta balanza y mejoran nuestra calidad de vida. Es preciso fomentar generaciones menos vulnerables ante modelos con fines comerciales, promover valores encaminados a los derechos económicos, sociales y ambientales. Tenemos que consumir, es un hecho, pero la diferencia está en ser conscientes del tipo de consumidores que queremos ser: consumidores nocivos o consumidores responsables.  Ya sea por la publicidad o por seguir modelos de vida, el mundo moderno apunta a una tendencia capaz de dominar significativamente y negativamente la mente de muchas personas.

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<> Este artículo se publicó el 26  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Carta a los soldados

La opinión de…

Bethzaida Carranza Ch.

Tuve la grata oportunidad de asistir a la presentación del documental El último soldado, del cineasta panameño, Luis Romero, en El Ateneo de la Ciudad del Saber, y como panameña fue imposible ignorar las emociones que estos 52 minutos de película produjeron, al mostrar de una manera tan diáfana la lucha de los nacionales de este pequeño istmo por alcanzar su soberanía en la Zona del Canal.

Puedo decir, con mucho orgullo, que desde pequeña aprendí a conocer y apreciar el valor de nuestra historia de boca de uno de sus tantos protagonistas, mi padre, quien portaba el escudo del Instituto Nacional aquel 9 de enero de 1964 y que, como estudiante, junto a sus compañeros y todo un país, vivió el abuso propinado por todo un ejército, solo por reclamar lo que era justo.

Hoy, al parecer las cosas han cambiado, nuestro país es soberano y, tal como fue comentado en el foro del documental, las nuevas generaciones no incluyen en su agenda la preocupación de tener una quinta frontera en el territorio nacional, sin embargo, me pregunto… ¿Cuál es ahora su preocupación?

Nos sentimos tan bien del desarrollo que ha alcanzado nuestro país, de los avances tecnológicos, de las inversiones, de que el Canal es nuestro y de tantas otras cosas más, que estamos dejando de lado el hecho de que todos esos logros son consecuencia del estudio, el trabajo, el esfuerzo y la sangre de muchos panameños que, con sus aciertos y desaciertos, escribieron la historia que hoy nos permite disfrutar; historia que irónicamente algunos no quieren recordar y, lo que es peor, no quieren que sea contada y conocida a través del tiempo.   Gracias a Dios, no todos olvidamos.

Gracias, señor Romero, por no olvidar y contribuir con su talento no solo a enriquecer la cultura de este país, sino por aportar un medio para evitar que todos esos chicos que, por la “modernización de nuestra educación”, ya no conocerán esta historia, olviden.

Gracias a todos los hombres y mujeres que, sin esperar reconocimiento alguno, han dado a través de la historia todo por este país.

Gracias papá, por enseñarme el valor de ser panameña e inculcarme las ganas de luchar por mi país desde cualquier trinchera.

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<> Este artículo se publicó el 26  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.

El grito de las mujeres

La opinión de…

Mirla Maldonado

Es común suponer que para el pensamiento moderno (secular), estas divas están reducidas a ser buenas para recorrer del brazo, como en el Palacio de Buckingham de Londres, como damas de compañía, en las recepciones de oficina, en la salita de estar o como protagonista de telenovelas. Afortunadamente, este criterio ceremonioso de corte renacentista está retrocediendo con el cansancio de la masculinidad, y esa pérdida del poder omnímodo, de la razón por la fuerza, es un comportamiento instintivo similar al cromagnon de las cavernas, solo que ahora está perfumadito y afeitado.

Este grito es por las asesinadas que representan el flagelo de la violencia, en unas cifras que permanecen ocultas (sin un estudio comparativo en América Latina), ante el horror del femicidio que crece –como el símbolo de la copa de campeones y nacidos para matar– en una narración del crimen pasional que recoge el periodismo rojo o de sucesos policíacos.

Las estadísticas revelan datos de aquellas que se atreven a hacer denuncias, mientras otras lloran y callan en silencio, el indeterminado número de vejaciones que su compañero sentimental y proveedor en el hogar descarga con ellas, frente a un poder superior lleno de abusos y maltratos.   La dicotomía o dilema del ser, como expone el dramaturgo inglés William Shakespeare en su obra: La Tragedia de Hamlet está en: si la mujer decide abandonar la salita de estar, ser independiente y exigir una relación de iguales, seguro tendrá que apartar las piedras. Una infamia que se consolidó con el triunfo del patriarcado.

Desde antiguo, la mujer es una esclava del hombre, en las religiones misóginas (odio a las mujeres) se cuestionó mucho la figura de las sacerdotisas, y es que, en sentido teológico, la mujer es la razón principal de la expulsión del hombre del paraíso.   En la Biblia se nota una tendencia excluyente de la mujer. Los primeros libros del Evangelio no mencionan a la mujer en cuanto a los oficios, sino que estos eran una actividad exclusiva para los hombres. No dejaban a la mujer entrar al templo porque eran consideradas de menor categoría, y mucho menos si estaba menstruando. Existe una parte en donde dicen que la mujer es impura cuando está así.

La discriminación a la mujer es un problema milenario y no está relacionado nada más a la violencia física, sino a las desigualdades en distintos espacios de relación (familiar, laboral, político), en donde no se reconoce sus diferencias como una persona que tiene un denominador común a cualquier género de la especie humana que merece respeto. La evidencia de estas desigualdades se reflejan en la ínfima presencia femenina en altos cargos directivos.

Es probable que el grito esté disfónico por aquellos que dicen: ¿creen que por ser mujer se merecen un puesto? –o es que el privilegio de haber nacido en una raza, religión o grupo sexual, es una patente de corso para el atropello y la sumisión.   Un ejemplo de una saña bien ejecutoriada fue la destitución de la procuradora que, en consecuencia, desenmascaró la acción perversa y la vulnerabilidad de la abogada, que se acentúa cuando hay pérdida del control y se requiere realizar maniobras, que a la faz de todos y todas quede claro que existe superioridad.

En realidad el título de esta intifada debió ser: cuando las mujeres despierten, que de consumarse, disminuirá la violencia intrafamiliar, restableceremos el desequilibrio social y la falta de solidaridad entre las mujeres desaparecerá. Es un comportamiento permisivo que practican hombres y mujeres (machismo), que enriqueció a las industrias Metro Goldwyn Mayer y Columbia Pictures, en cintas cinematográficas como Superman, Increíble Hulk o Batman.

A menudo se escuchan gritos de dolor, porque la vida margina a muchas mujeres hasta hacerlas indignas frente a sí misma y frente a los demás. Hoy se habla de perspectiva de género para evitar un lenguaje que invisibiliza a las mujeres, porque el borrador presume que, por pensar distinto, son la representación del demonio, una verdadera molestia para el lobo, perro y cancerbero (de raza fina) que ladra en señal de que cabalgamos.

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<> Este artículo se publicó el 26  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.
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El ocaso de una cultura

La opinión del Ingeniero…

 

Carlos Eduardo Galán Ponce

 

Nuestros maestros de una época lejana –que la educación de hoy debiera añorar– con una sencilla norma que decía: “Piensa antes de hablar”, lograban que tuviésemos más cuidado al expresarnos.    Que cometiéramos menos errores y como decían ellos mismos, evitar decir “tantas tonterías”.

Y cuando había que referirse a alguien que no practicaba esa sabia teoría, se decía: “Ese tipo habla hasta por los codos”.

Se nos enseñaba que para hacernos entender correctamente y evitar que nuestro mensaje pudiese ser malinterpretado, era necesario hacer las pausas propias de las puntuaciones, en medio de cada oración.

Y de los que se expresaban sin tomar en cuenta este principio, se decía: “Ese tipo habla como una carretilla”.   O “ese tipo habla como cotorra”.

Mira una de las cosas que nos ha traído la globalización.   Empresas extranjeras, totalmente despersonalizadas, sin ningún apego ni interés por nuestras costumbres ni nuestra cultura se han hecho presentes aquí con un solo propósito: El lucro.   Culturalmente no traen nada bueno.

Si hablamos de cómo se anuncian, no producen nada agradable a los sentidos. Ya no ves esa publicidad atractiva que acostumbraban presentar las grandes empresas cuando eran “nuestras”.   La feroz competencia por sacarle hasta el último centavo al más humilde de los ciudadanos, en cada rincón del país, los ha llevado ha pintarrajear todo el país.   De unos colores espantosos y tan agresivos a la vista que en otros países más responsables, son indicadores de “peligro”.   No se ha salvado ni la comunidad más distante.

Edificios enteros, paredes pintadas de punta a punta, vallas escandalosas. Estaciones de gasolina a las que han pintado hasta las mangueras. Parques municipales y en donde han pintarrajeado desde el quiosco y las bancas, hasta el asta de la bandera. Se aprovechan de la falta de recursos de algunos municipios o de las “ofertas” que hacen a comerciantes por un beneficio extra –y como comerciantes panameños ya casi no quedan, poco les importa–.   Se resguardan bajo la indolencia de funcionarios que tampoco muestran respeto alguno por el aspecto de nuestras comunidades y de diputados que carecen de la cultura necesaria para legislar normando sobre prácticas como ésta, que son propias de civilizaciones atrasadas.

Y como una forma de burla a aquella sabia enseñanza de los maestros de otra época, con la que se procuraba un uso más correcto del idioma, una de estas empresas se promociona “empujándote” a que “hables hasta por los codos”. O sea, a volverte tonto. Alguien que habla sin parar no tiene tiempo para hacer nada útil ni puede producir algo que sirva.

Cuando escuchamos en los diferentes canales de televisión, a jóvenes de ambos sexos, narrando acontecimientos que tienen lugar en diferentes partes del país, los vemos cometer con mucha frecuencia un sinnúmero de errores de dicción. Ignoran las pausas, utilizan términos incorrectos. O a hablar “como una carretilla”. El cacofónico “hace años atrás”. Nunca he sabido que haya un “hace años adelante”.

El otro constante “yo pienso de que”.  Un de que está de más.   Y no se les puede culpar, si hasta en un programa televisivo, en el que estaban presente, un conocido comentarista de boxeo y un ex procurador de la Nación, ambos repetían constantemente esos dos errores de dicción.   Igual lo hacen muchos educadores, incluyendo a sus líderes gremiales. Y el resultado es que todo aquel que los escucha piensa que es la forma correcta de expresarse y tiende a repetirlo. Y el error se va extendiendo.

Lo que es una lástima es que esos medios de comunicación social, que tienen por su audiencia una gran responsabilidad social, no se preocupen por corregir esta situación y no ayuden a minimizar esas notorias deficiencias en la forma de expresarse de sus reporteros.

Por qué no contratar a una persona con un efectivo conocimiento del idioma, que ponga a estos jóvenes a escuchar nuevamente sus alocuciones e irles indicando sus errores y hacerles al mismo tiempo las correcciones pertinentes para que no las repitan. Se asombrarían de cuán rápido lograrían excelentes resultados. Porque esa es la mejor forma de enseñar. Salvo que lo que prive sea ese adagio mercantil de que “el tiempo vale oro” y, entonces, te califiquen mejor mientras más rápido empujes “la carretilla”.

A la prensa escrita se le hacen señalamientos constantes de los errores que aparecen en sus publicaciones. Y francamente creo que son un mínimo, comparados con los que se cometen en los medios hablados.

Solo que allí parecieran pasar desapercibidos. Probablemente por aquel dicho de que “a las palabras se las lleva el viento”. Sin embargo, por pura lógica, el número de personas y el tiempo dedicado a escuchar los medios hablados excede con creces al que se le presta a los medios escritos y, por ello, se le debe poner mayor cuidado en el manejo correcto del idioma. O vamos a terminar hablándonos por señas o sin entendernos entre nosotros mismos. Otra opción es dejarlo en una apropiada confusión y así, cada vez que un alto funcionario “mete las patas”, pueda después “sacarlas”, mientras nos dice que sus palabras fueron malinterpretadas.

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<> Este artículo se publicó el 26  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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