Está resucitando

La opinión del  Sociólogo, escritor y educador…

Raúl Leis R. 

raulleisr@hotmail.com

Vengo de El Salvador, de un encuentro de educadores latinoamericanos que se inició visitando la tumba de Monseñor Oscar Romero, a los 30 años de su asesinato. Es imposible permanecer impasibles o indiferentes frente a la fuerza de su testimonio, de su vida y de sus palabras que impregnan a su país, y tienen mucha vigencia en la problemática que vivimos en nuestro país.

Así, frente a un crecimiento económico que no reduce desigualdades ni alcanza a ser desarrollo integral, Monseñor reclama: “Yo denuncio sobre todo la absolutización de la riqueza. Ese es el gran mal de El Salvador: la riqueza, la propiedad privada como un absoluto intocable y ¡ay del que toque ese alambre de alta tensión, se quema!    No es justo que unos pocos tengan todo y lo absoluticen de manera que nadie lo pueda tocar, y la mayoría marginada se está muriendo de hambre… ¿De qué sirven hermosas carreteras y aeropuertos, hermosos edificios de grandes pisos, si no están más que amasados con sangre de pobres que no los van a disfrutar?… No nos cansemos de denunciar la idolatría de la riqueza, que hace consistir la verdadera grandeza del hombre en tener, y olvida que la verdadera grandeza es ser. No vale el hombre por lo que tiene, sino por lo que es.

En relación a la violación e irrespeto a los derechos humanos, a la libertad de expresión, explicita que la denuncia es fundamental, tal como lo demostró en los días del atentado contra la planta de transmisión de la radio emisora católica YSAX, en febrero de 1980 un mes antes de su asesinato: “Con ese atentado se pretende querer callar a la voz profética y pastoral de la arquidiócesis precisamente porque está tratando de ser voz de los que no tienen voz, porque ha estado denunciando la sistemática violación de los derechos humanos, porque ha estado tratando de decir la verdad, defender la justicia y difundir el mensaje cristiano, que desde la época de Jesús escandalizó a los poderosos de su tiempo y, como ahora también, sólo fue escuchado y aceptado por los pobres y los sencillos.”

Ante esto la iglesia, los cristianos y yo diría todas las personas de buena voluntad no pueden permanecer pasivos o ganados por el miedo: “La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político, del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina y duerme un conformismo enfermizo, pecaminoso, o con el que se aprovecha de ese adormecimiento del pueblo para abusar y acaparar económicamente, políticamente, y marginar una inmensa mayoría del pueblo. Esta es la voz de la Iglesia hermanos… ¡Qué hermoso será el día en que una sociedad nueva, en vez de almacenar y guardar egoístamente, se reparte, se comparta y se divida, y se alegren todos, porque todos nos sentimos hijos del mismo Dios!”

Escribe Pedro Casaldáliga que “Y muchas veces dijo, profetizando un tiempo nuevo, “si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”. Y, con todas las ambigüedades de la historia en proceso, nuestro San Romero está resucitando en El Salvador, en Nuestra América, en el Mundo.” Así es.

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<>Artículo publicado el  24  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/leis-r-raul/

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