En el mes de la Patria

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La opinión del Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo 

El escritor, periodista y novelista, cuya fama trascendió las fronteras patrias, Julio B. Sosa, da a conocer muchos pasajes de la historia patria que lamentablemente son de poco conocimiento público.    Entre sus trabajos resalta la “Vida y Obra del prócer José Agustín Arango”. En su pormenorizada biografía da a conocer muchas actuaciones que tuvo el “inspirador y principal ejecutor de nuestra gesta separatista”.

Dice que Arango se preguntaba con insistencia: ¿dónde están los hombres conscientes?; ¿dónde están los hombres que no fueron parte de la camarilla gubernamental? (se refería entonces al gobierno colombiano); ¿dónde están los hombres fogueados por la Guerra de los Mil Días?

Manifiesta que los iniciadores del movimiento fueron: Amador Guerrero, Carlos Constantino Arosemena, Nicanor A. de Obarrio, Ricardo Arias, Federico Boyd, Tomás Arias y Manuel Espinosa, quienes junto con José Agustín Arango formaron el grupo original que buscaba la independencia de Colombia.

En julio de 1903, Pedro Arias Feraud ofrece un paseo en su finca de Vista Hermosa. Van los que Sosa señala como conjurados iniciales. A esta reunión asistieron los señores: Arango, Espinosa, Obarrio y los hermanos Arias Feraud, el Cónsul de de Estados Unidos en Panamá, Hezekiah A. Gudger, el Superintendente auxiliar Herbert Prescott, Inspector de las excavaciones del Canal y el director de “La Estrella de Panamá”, José Gabriel Duque.

En esa reunión se habla nuevamente de la idea de crear una nueva República. Cada día surge más la idea.

“La vida de Arango como conjurado, tiene el engarre de un sacrificio porque en él se manifiesta con la diafanidad que lo empuja a las grandes realizaciones y conquistas urbanas y sin temor a las represalias. “Lamentablemente se presenta una sombra”. De acuerdo con el informe de Amador Guerrero, Bunau-Varilla “ha prometido la protección de EEUU. Los conjurados se miran unos a otros y sienten que el calor los abraza”.

La revolución está en marcha y ya nada podrá hacer desistir a los conjurados de su decisión de crear una nueva República.

Habla en su biografía, el Sr. Sosa, de la integración del General Domingo Díaz al mostrarse este entusiasta con la gesta separatista. Desde ese instante el comienza a llamar a todos sus miembros que aún guarda el fuego de la revolución. Así en la Plaza de Santa Ana irán esos liberales para golpear con energía a martillazos con la fe que le ha dado su pasado y glorias.

Hay en la biografía de José Agustín Arango muchos otros episodios de nuestra gesta separatista y muchos datos de los ilustres panameños que en ella participaron.

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<>Artículo publicado el  25  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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La razón de ser de la beca universal

La opinión del Diputado de la República…

Yassir A. Purcait S.

Una de las promesas de campaña, con la que en su momento se comprometió el actual presidente, Ricardo Martinelli, y le significara una gran cantidad de votos, era la de otorgar una beca a todos los estudiantes que cursen estudios dentro de la República de Panamá.

La razón de ser de una beca universal, que por definición debería comprender a todos los estudiantes sin excepción, es la de bajar la deserción escolar y crear un mejor entorno para que el estudiantado con mejores condiciones estudie mejor y aprenda más.

Una de las principales virtudes de este programa es, sin lugar a dudas, que si eliminamos la deserción estudiantil, evitamos que un número plural de jóvenes ingresen a las pandillas y, por consiguiente, mejoraríamos los índices de seguridad en nuestro país.

Lamentablemente, por razones presupuestarias, la beca universal se estará pagando plenamente en el año lectivo 2014–2015 y se excluye de este beneficio a los alumnos cuyas calificaciones no promedien en su totalidad con tres puntos sobre cinco, perdiendo por definición el carácter de universal del programa.

Sin ser sociólogo o haber estudiado el tema a profundidad, me animo a imaginar que el mayor número de estudiantes que dejan los estudios son a los que no les va muy bien con las calificaciones, con lo que se pierde el objetivo primordial del sacrificio o inversión fiscal que estamos haciendo los panameños, destinando estos enormes recursos a los estudiantes.

Sin tener estadísticas a mano, me animo a afirmar que un porcentaje importante de los estudiantes que no aprueban todas las materias con un mínimo de 3,  se encuentran en esa situación por no contar con los elementos básicos para que un adolescente o preadolescente pueda interactuar correctamente en la sociedad, por ejemplo: útiles escolares adecuados, buena alimentación, acceso a un sistema digno de salud, un sistema digno y eficiente de transporte e instalaciones adecuadas en sus centros de estudio, por lo que negarles la beca por un resultado circunstancial, y en muchos casos subjetivo, constituye una tremenda canallada.

Lo correcto sería que las autoridades del gobierno central, principalmente las del Ministerio de Educación, no le tiren el problema al próximo gobierno y empiecen a pagar la totalidad de las becas desde ya, y que no se excluya a ningún estudiante de recibir este beneficio, porque todos deben tener (en lo posible) la misma oportunidad de demostrar que mejorando las condiciones y el entorno pueden mejorar sus calificaciones.

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<> Este artículo se publicó el 24  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Huérfanos de patria

La opinión de…

Miguel R. Vanegas S.

Quizás porque sobre la dirigencia deportiva se ha festinado la injusta generalización de que toda es execrable, el tema del Comité Olímpico de Panamá (COP) es subalterno y no vale la pena dedicarle tiempo ni esfuerzos. Así, con una supina ignorancia del tema, se dice que hay dos comités olímpicos, cuando la Carta Olímpica no lo permite; que el Comité Olímpico Internacional (COI) “reconoce” a la junta directiva del COP, cuando la Carta no lo establece. Esta es clara al indicar que los directivos se eligen de acuerdo el respectivo estatuto.

Ello sería anecdótico si no fuera porque el caso del COP deja ver un grave atentado contra el estado de derecho, la fe pública y el deber constitucional de las autoridades gubernamentales de respetar y hacer respetar las leyes y los fallos judiciales del país.

Las cuatro últimas directivas del COP “reconocidas” por el COI han sido anuladas por el Órgano Judicial, dada su ilegalidad al violar el estatuto vigente. La última, presidida por Miguel Sanchiz, no solo fue anulada sino que la reforma del estatuto que le sirvió de base, también fue anulada por la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia al declarar ilegal el Resuelto del Ministerio de Gobierno y Justicia que la aprobó.

Los trámites delictivos para inscribir esta directiva en el Registro Público surten un proceso penal que Miguel Sanchiz y otros llamados a juicio por esa felonía eluden con triquiñuelas procesales para dilatar su comparecencia a la audiencia de fondo. Resalta en esto la inescrupulosa falta de ética de la posición equívoca asumida por las autoridades.

Sin embargo, hemos observado cómo algunas autoridades del Gobierno se asocian, sin ningún recato ni justificación plausible, a los ilegales directivos para agradar al presidente de la Organización Deportiva Panamericana, cuyo discernimiento está determinado por su animadversión al suscrito y la protección de sus cómplices locales. Han asumido como legítima la arbitrariedad del fementido “reconocimiento” del COI a Sanchiz y confesado su intento por violentar los fallos judiciales para reinscribirlo en el Registro Público. Nada más ofensivo e inaudito.

Por ello, quienes en buena lid obtuvimos el dictamen favorable en los tribunales de justicia, somos objeto de presiones y amenazas para que renunciemos a favor de los usurpadores, a pesar de nuestra disposición de no aspirar a ningún cargo en una elección conforme a la ley.

Así, un grupo de panameños, directivos legítimos de una asociación constituida de conformidad con las leyes nacionales cuyos derechos y garantías deben ser protegidos y defendidos por las autoridades encargadas de ello, son “huérfanos de patria” al quedar en la indefensión por la omisión oficial con el agravante de que para algunos despistados este atentado contra la institucionalidad está bien porque hay que complacer al señor Mario Vásquez Raña para tener la sede de los Bolivarianos de 2013.

En los juegos hay dos formas de llevar la bandera nacional:   Enarbolándola firme y orgullosamente o doblegándola y arrastrándola ignominiosamente en manos de delincuentes.

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<> Este artículo se publicó el 24  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La libertad de expresión, transparencia y cárcel

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La opinión de la Educadora y Poetisa  Chiricana….

Emérita Flauzin de Meléndez

La libertad del pensamiento cósmico, expresado en un universo mental, geométrico, dual, es vida, forma y pensamiento. Dios es un conjunto de leyes exactas y eternas. Átomo, amor equilibrado. La libertad de expresión es una ley en derecho divino y jurídico del pensamiento del no Ser y el Ser. ¡Con alguien habló Dios cuando dijo: apártese la luz de las tinieblas o apártese la ignorancia del mundo, con la luz del saber y la verdad! El primer fracaso del hombre es la ignorancia, el desconocimiento de las leyes de Dios, del corazón, la vida y el amor.

El hombre es un instrumento: círculo de la circunferencia que por medio de vibraciones de los sentidos con la naturaleza, expresa sus sentimientos de alegría, amargura o belleza. La verdad sentida en el alma, el corazón, el espíritu y el cuerpo. Las relaciones humanas, en libertad del pensamiento y la expresión, son las llaves o medios para entenderse; como humanos inteligentes, sensibles o ignorantes.

Que se olviden los ingenuos materialistas y hambrientos del poder que van a torcer las Leyes de Dios y el derecho de amar, pensar, sentir y expresar sus sentimientos en contra de las conductas negativas. La mentira, conductas negativas de gobernantes corruptos politiqueros, hambrientos por el dinero y el poder; desgreñaron las entrañas del país e hicieron esclavos a los otros y por unos cochinos reales, los llevaron a morir como perros en las calles. Los hicieron pandilleros criminales y ateos, alimentados, con polvos y hojas secas, vitamina de muerte.   Mientras ellos se ríen y se burlan de la vida, de la patria y de Dios. Patria desgarrada donde las leyes son para los flacos, no para los que destruyeron y destruyen la flora, la fauna, el ambiente y la capa de ozono.

Pregunto a las leyes y sus amos: ¿A cuántos han encarcelado por los saqueos que los Alí Baba y sus ladrones desgreñaron a esta patria?, y en silencio se quedaron porque aquí… ¡no pasa nada¡ ¡Juega Vivo!   Porque eso les enseñaron.

Las verdades tienen sus mentiras y las mentiras sus verdades. La libre expresión encarcelada, en silencio se comió las maldades de los pícaros y corruptos y las leyes divinas preguntan a tu subconsciente: ¿dónde están los niños y palomas de bronce de los Juegos de Antaño que estaban en el Parque Omar? ¿Dónde se escondieron los culpables cómplices de envenenar con el jarabe de la muerte? y ¿cuántos más por el hambre al dinero mal habido? ¿Dónde los que hicieron leyes, en contra de los padres, para que no castigasen a sus hijos y los hijos denuncian a sus padres? Estas son puertas que les abrieron a la corrupción, pandillas, robos, crímenes y drogas.

Y tantas cosas crueles que cometieron los corruptos con sus malas leyes putrefactas. ¿Donde están encarcelados los buitres saqueadores?, por eso es que se quiere callar la verdad ante los ojos de los hombres y de Dios. Porque el hombre sin corazón es lobo, de su propio lobo.

El presidente Martinelli dijo claramente en su libertad de expresión, que ahora le toca al pueblo expresar libremente sus verdades, sus alegrías y tristezas como ciudadanos libres en democracia para trabajar juntos por una patria mejor, sin traiciones ni rencores donde no se tire la piedra y esconda la mano.

¡Que viva para siempre la divina libertad del pensamiento, de luz sabia y constructiva!

¡Con Dios que no juega, porque la muerte es para todos!

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<>Artículo publicado el 24  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El cambio climático y el periodismo

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

 

MODESTO  A.  TUÑÓN  F.
modestun@yahoo.es

Los pobladores de la comunidad de San Francisco de la Tranquilla aprendieron a pesar de su pobreza, muy pronto, sobre las vinculaciones de los fenómenos dentro de la realidad ambiental que pueda tener cualquier grupo humano; además, en muchos casos, independientemente de los procesos naturales, esas colectividades ocasionan ciertos hechos que terminan por afectarlas con un efecto de búmeran.

Ese grupo de campesinos, cuyas casas estaban ‘colgadas’ del espinazo en las laderas boscosas en la cuenca del río Chagres, se dedicaba a tareas agrícolas rutinarias. Ellos incluían en su cotidianeidad la roza; además quemaban, talaban y supieron a los años, que el suelo no les podía brindar más productos, porque estaba desgastado y sin nutrientes.

Otra de las enseñanzas que adquirieron fue la relación de causa—efecto.   Les gustaba el sabor del armadillo y como había una buena cantidad bajo su suelo, fue sumado a la dieta, hasta que al agotarse, conocieron que uno de los principales elementos de la alimentación de ese pequeño y empaquetado cuadrúpedo, era una maleza invasora con raíz bulbosa.    Al acabarse el animal, la planta creció sin control y los envolvió.

La población de San Francisco ha utilizado sus enseñanzas y ahora es un laboratorio agrícola, además, de mercadeo y transformación de sus estructuras de subsistencia para convertirse en un mercado popular, donde hasta la tecnología aplicada les permite ahumar de manera artesanal el pescado que extraen del lago Alhajuela.

Las lecciones de este pueblo perdido en la montaña, no han sido asumidas en forma semejante por las sociedades del planeta, donde las dinámicas del progreso se han asentado sobre prácticas de consumo y generación de desechos; además por el uso de fuentes de energía basada en la combustión de carbón, petróleo y gas natural.

¿Y qué importancia tiene este modelo de desarrollo? Pues, una situación de acrecentamiento del ‘efecto invernadero’ y el aumento de la temperatura promedio de la Tierra, pero a su vez, una irregularidad en patrones climáticos, caracterizada por hechos impredecibles y eventos no conocidos con anterioridad en la historia de las vinculaciones entre el hombre y la naturaleza.

El fenómeno de recalentamiento no es algo nuevo ni inusitado. El planeta en que vivimos genera naturalmente gases de efecto invernadero (GEI) cuando el sol calienta el suelo terrícola a través de la atmósfera y dicho ‘calorcito’, se refleja y, por tanto, se devuelve en forma de radiación infrarroja, pero representa menos del 1% de la composición del espacio que tenemos encima y gracias al cual existe la vida tal como la conocemos.

La actividad humana y en especial esa industrialización, han acelerado la consolidación de los GEI, sobre todo el dióxido de carbono, el ozono, el metano, el óxido nitroso, los halocarbonos, entre otros. La modificación del uso de la tierra, la agricultura y la deforestación, así como las emanaciones de los vehículos y la actividad fabril, son los principales factores que generan esos síntomas.

El incremento de esta situación, sus causas y la forma como la política internacional puede crear circunstancias que posibiliten que la vida futura y la coexistencia de los humanos con el ambiente no llegue a un caos, fomentan en la actualidad el mayor nivel de discusión por parte de los Estados, que necesitan llegar a acuerdos y fortalecer una acción concertada contra el cambio climático, y su creciente y dramático protagonismo.

Las cumbres de Copenhague del año pasado y de Cancún, la próxima semana, recogen las experiencias del Protocolo de Kioto, que ha de concluir en 2012 con unos términos adoptados a finales del siglo XX y que establecen —en medio de esta crisis climática— las correspondencias entre el desarrollo y el subdesarrollo: la vulnerabilidad de los países menos favorecidos es una consecuencia del crecimiento de las metrópolis industrializadas.

Este es —dentro de la escabrosa situación— un escenario para el aprendizaje y para que los periodistas alcancen a integrar en sus agendas la cambiante realidad del clima y las alteraciones de los paisajes, la vida natural, la imprevisible conducta atmosférica y sobre todo su causalidad con chubascos, actividad volcánica, inundaciones, sequías, inconstancia de las mareas y de la variabilidad en los ciclos productivos del campo.

Quizás, San Francisco de la Tranquilla en las selvas de la cuenca del río Chagres no tenga que tomar contingencias como las poblaciones del archipiélago de Kuna Yala que, por la subida del nivel de las aguas, deberán migrar a tierra firme y cambiar sus tradiciones comunitarias, pero sí requerirá acostumbrarse al cambio climático y a sus implicaciones futuras.

 

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<> Este artículo se publicó el 24 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Todo gobierno necesita una (leal) oposición

La opinión de la Abogada y Ex Diputada de la República….

MIREYA  LASSO
mireyalasso@yahoo.com

Parecería una aseveración equívoca y carente de lógica, porque si un gobierno legítimo surge de un sufragio que refleje el auténtico Visto Bueno del electorado que haya preferido su propuesta, sería razonable que a los gobernantes se le deje trabajar sin distraerlos con el acoso irritante de una crítica emanada de sectores políticos o civiles ubicados fuera del gobierno.

La situación se complica cuando los gobernantes rechazan agresivamente algunas opiniones adversas o cuando desprecian opiniones no favorables, como si se tratara de una ofensa personal. Pienso, sin embargo, que el principal papel de cualquier oposición es ser leal, no al gobierno, sino a la democracia, al bien común, a derechos fundamentales del ser humano; en fin, leal solo al soberano que es el pueblo.

Jamás podría avalar una oposición que quiera desestabilizar un gobierno con acciones violentas o subterfugios malintencionados, pero muchas veces en nuestro país observamos conductas que me resultan estrategias ineficaces y/o huérfanas de creatividad. En el fondo son posiciones insinceras, motivadas aparentemente por una agenda propia distinta a la que se nos presenta públicamente.

Así, una oposición reiterativa señala que todo lo que hace —o deje de hacer— el gobierno, es inaceptable; nada de lo que haga resulta satisfactorio. Es una especie de disco rayado predecible y, al final, no se le presta atención, porque pierde credibilidad por su evidente obstinación.

Una oposición tipo quítate—tú—para—ponerme—yo reprende y amonesta solo porque desea volver a acariciar un poder ya disfrutado, pero perdido. Ella conoce de primera mano cómo se utilizan los hilos del poder, no siempre en forma tan altruista como todos esperaríamos.

Otra oposición, olvidando su pasado, reprocha lo que antes hacía cuando ejercía el gobierno.   Lo que hicieron o no hicieron como gobierno, ahora resultan medidas inaceptables; se cambian convenientemente los papeles. Los opositores de hoy critican aquello que practicaron como gobernantes ayer y, para no quedar atrás, los gobernantes de hoy hacen lo que objetaron como oposición ayer.   Como en el béisbol: en cada episodio un equipo batea y el otro ‘fildea’, luego cambian.

No son esas las oposiciones que necesitamos ni las que afianzan las mejores prácticas de buen gobierno, porque no se inspiran en un propósito saludable.   La intención primordial de opositores leales al pueblo debe ser vigilar la conducta del gobierno, como elemento de control ciudadano que asegure que los gobernantes cumplan sus promesas, satisfagan eficientemente las necesidades reales de la población, sean honrados, y no excedan lo que la ley les permita.

El papel de una oposición leal no es aplaudir la obra de gobierno. Después de todo, las autoridades son elegidas para que actúen en función del bien común, que propongan y aprueben buenas leyes, y que se desempeñen con un altísimo criterio de justicia y honradez.   Al mismo tiempo, una oposición leal al pueblo no puede escatimarle apoyo al gobierno en temas de interés nacional —los ‘asuntos de Estado’— o aquellos que defiendan nuestra soberanía en el campo internacional.

Entendido en esos términos, resulta evidente que el país y los gobiernos de turno son quienes necesitan de una oposición —bien intencionada, libre e independiente— que opine responsablemente sobre lo que considere equivocado.

Es un derecho político de los ciudadanos y es deber de los gobernantes —con la democracia y con el país, más que con los opositores— explicar satisfactoriamente todas sus actuaciones, especialmente las cuestionadas.   Por ejemplo, si ningún gobierno puede aplaudir actos de corrupción, cualquier denuncia debe ser hecha y recibida como un aporte para identificarlos y eliminarlos, no como un intento para desacreditar la actuación oficial.   Una ciudadanía alerta que se involucre es el mejor sistema de alarma y antídoto.

Es en el ejercicio pleno de la libertad de expresión donde cada gobernante encontrará el apoyo que necesita, si realmente quiere actuar en consonancia con los mejores intereses de la nación. Y, ¿no fue el filósofo político Voltaire quien señaló que a la persona se le debe juzgar por sus preguntas, más no por sus respuestas?

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<> Este artículo se publicó el 24 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Asilos, potentados y botines

La opinión de…

 

Carlos Guevara Mann

Suele repetirse –como un lugar común– que existe en Panamá la “tradición humanitaria” de otorgar asilo político.   La práctica se remonta muchos años atrás. Pero los motivos por los que se la practica no son siempre humanitarios.

Hay, sin duda, otros factores que ayudan a determinar si a un extranjero se le concede asilo en nuestro medio. Por ejemplo: la petición de algún sujeto poderoso o la entrega de un botín considerable. El botín ayuda mucho a agilizar los trámites legales, sobre todo si se reparte bien.

No sabría decir, amable lector, si algún potentado intervino en favor del líder argentino Juan Domingo Perón para que el gobierno de don Dicky Arias le permitiese quedarse acá tras el golpe de Estado argentino de 1955.    Sea como fuere, no le fue tan mal a Perón en Panamá, pues durante su permanencia en suelo istmeño conoció a una bailarina exótica –Isabelita– con quien se amancebó y, años más tarde, contrajo matrimonio.

En 1979 –ya lo recuerda usted– el presidente Carter le pidió al amo de Panamá, Omar Torrijos, que permitiese el traslado a nuestro suelo de Mohamed Reza Pahlevi, emperador de Irán y su familia.    El sha, autodenominado “rey de reyes”, acababa de ser derrocado por el ayatollah Khomeini, quien estableció en Irán un régimen fundamentalista islámico y anti estadounidense.

En esos tiempos de absolutismo istmeño –que algunos desean revivir– los deseos del dictador eran órdenes.   Semejante sistema no convenía al pueblo panameño, obviamente.   Pero a Washington y a otros gobiernos les resultaba fantástico tener a Torrijos como único y exclusivo interlocutor en Panamá.

Para obtener respuesta a las peticiones extranjeras –por más que fuesen contrarias al derecho, extrañas a la justicia o ajenas a la moralidad– no era necesario pasar por filtro democrático alguno. Lo único necesario era el consentimiento del tirano.

Reza Pahlevi –eso sí– se cuidó de entregar una fabulosa coima de aproximadamente 12 millones de balboas para allanar el camino hacia su exilio panameño. Hubo júbilo en el Gobierno y en el estado mayor. Pero en la ciudadanía, algunos hombres y mujeres verticales se opusieron a que se desdibujase tan burdamente la figura del asilo, como se ha opuesto, en un caso reciente, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, Jaime Arrubla (El Espectador, 19 de noviembre).

La Guardia Nacional respondió a la oposición ciudadana con su característica crueldad. A mi recordado profesor Alberto Quirós Guardia el G–2 lo secuestró en plena Plaza “Porras” y lo llevó a la cima del cerro Ancón, de donde pretendían lanzarlo al vacío.

El día siguiente –19 de diciembre– la Guardia Nacional reprimió con brutalidad demoniaca una manifestación contra la llegada de Reza Pahlevi. A punta de manguerazos, patadas y puñetazos, los jenízaros casi matan al Dr. Miguel Antonio Bernal.

El Sha se fue –eventualmente– pero allí no termina la historia de los asilos concedidos por el Gobierno panameño, por motivos que guardan poca relación con razones humanitarias o el interés nacional.   A petición de España y Francia, durante su tiranía Noriega acordó recibir a varios terroristas de ETA, que permanecieron en Panamá hasta la invasión estadounidense de 1989.

Muchos esperaban que el cambio de régimen a partir de ese evento significaría el abandono de prácticas como la concesión de asilos no merecidos. Pero no fue así. En 1993, el presidente Endara acogió al golpista guatemalteco Serrano Elías. Desde entonces, Serrano se ha convertido en gran inversionista, personaje del mundo social y hasta comentarista político en nuestro medio.

Pérez Balladares permitió la entrada de Raoul Cedrás, ex dictador haitiano a quien se atribuyen graves violaciones a los derechos humanos, así como de Abdalá Bucaram, presidente ecuatoriano acusado, entre otros delitos, de corrupción.   Dos semanas antes de salir de la presidencia, Martín Torrijos y Samuel Lewis Navarro concedieron asilo diplomático permanente a estos tres individuos (Gaceta Oficial #26.306, 18 de junio de 2009).

Decisiones de esta naturaleza, además de socavar la justicia, afectan sensiblemente la imagen del país en el extranjero. Pero nada de esto parece importar cuando hay influencias importantes o un gran botín de por medio.

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<> Este artículo se publicó el 24  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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