Dar tiempo al tiempo

La opinión de….

BERNA  CALVIT
bdcalvit@cwpanama.net

Fue triste ver el desalojo, de su hogar, de una mujer mayor discapacitada por envenenamiento con dietilene glycol, uno de los tantos rostros de una tragedia nacional cuyo final no se vislumbra. Esta desgracia no empezó en 2003 con la licitación de 9 mil kilos de glicerina; no empezó en España, ni en China.

Fue aquí, en Panamá, donde viejos males (codicia, negligencia, falta de controles, indiferencia gubernamental), la hicieron posible.   Un señor de escasos recursos económicos, “representante” de la compañía con el sonoro nombre, Grupo Comercial Medicom, se adjudicó la licitación; Medicom pidió el producto a Rasfer Internacional, empresa española comerciante en químicos y farmacéuticos; Rasfer la pidió a un proveedor quien, a su vez, la compró al fabricante chino; en este pasar de manos hubo acuerdos para inflar el precio.

La Audiencia Nacional (España) asegura que Rasfer, “en clara connivencia con el proveedor y el fabricante chino, obtuvo un producto a un precio muy inferior al del mercado; …falseando la realidad de la factura de compraventa con el único fin de obtener un mayor beneficio, sin importarle la calidad del producto a exportar…”. Como información extra, que un ex ministro chino acusado de corrupción fue ejecutado en 2005 por recibir sobornos de empresas farmacéuticas y por incumplimiento de su deber.

La injusticia y la impunidad indignan. ¿Estaba atrasada aquella mujer, en el pago del alquiler, la hipoteca?  ¿Vivía con algún familiar por razón de su enfermedad?   No sé, la noticia no daba detalles. ¿Es su deuda más grave que la que tienen con las víctimas y la justicia los responsables del mayor envenenamiento con dietilene glycol registrado en el mundo?  Esa mujer representa lo que están viviendo cientos, tal vez miles, que buscando salud ahora enfrentan desempleo, desamparo gubernamental, dolencias graves y, al final, la certeza de una muerte inmerecida.  La Fiscalía Especial confirmó que parte del lote 03071601 comenzó a usarse en 2004, por lo que el número de afectados podría ser mayor;   la cifra real nunca se sabrá, ya que muchos no asociaron sus síntomas con envenenamiento.

El punto de partida es el laboratorio que elaboraba los medicamentos de la Caja de Seguro Social (CSS); los encargados habían advertido a sus superiores sobre sus deficiencias;  aun así no hubo mejoras.   Uno de los comerciantes implicados afirma que el producto “pasó por la aprobación” del laboratorio químico aduanero.   ¿Sería mirando por fuera los 46 bidones mortales?   Según las investigaciones Medicom alteró la fecha de caducidad, no el contenido; es importante anotar que el tiempo no transforma la glicerina en dietilene glycol.

La CSS asegura que analizó la calidad y la pureza de la glicerina; y aunque no lo crea, no analizó por posibles sustancias tóxicas.   Para la producción de medicamentos la CSS solo contaba con el permiso anual.    ¿Por qué la Dirección de Farmacia y Drogas del Minsa eximía a la CSS del registro sanitario? Para mayor claridad sobre estas situaciones, recomiendo la lectura del artículo   “Un punto de vista”,   del doctor Mauro Zúñiga   (La Prensa 10/11/2006) y de la entrevista al doctor Gustavo Arosemena, director del Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá (IEA)  (La Estrella de Panamá 15/7/2010).  Me parece recordar que cuando empezaron las investigaciones, un funcionario del laboratorio de la CSS dijo que no enviaba las muestras de los productos al IEA “por falta de mensajero”.

Resumiendo: no analizar correctamente el producto en Panamá, antes de utilizarlo, causó esta tragedia. ¿Negligencia, falta de presupuesto, disputas territoriales? Faltó el control previo (atención, contralora de Bianchini) que en finanzas puede resultar en peculados, sobornos, quiebra, etc.  En salud, como en este caso, en muerte y discapacidad.    La cifra de muertos y de intoxicados sigue creciendo; las investigaciones continúan.

Por ser profana en asuntos del derecho, me permito preguntar si cuando muera el último de los envenenados, los responsables de las muertes podrían invocar la figura legal “sustracción de materia” que consiste, básicamente, en “la desaparición de los supuestos, hechos o normas que sustentan una acción; cuando esto sucede, la autoridad administrativa o legal no podrá decidir o pronunciarse sobre algo …”.

Al cerrar este escrito la última noticia es que la Fiscalía Especial formula cargos, por el envenenamiento, a los miembros de la junta directiva-2006 de la CSS. En este caso en especial, “dar tiempo al tiempo” para evadir responsabilidades es una infamia sin nombre.   “Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia”, Jean de la Bruyere, escritor francés.

*

<> Este artículo se publicó el 22  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/calvit-berna/
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: