Protagonistas silenciosos o silenciados

La opinión de…

Omar O. Rosas    

El programa de cirugías de reemplazos de cadera y rodilla (colocación de prótesis) en el Hospital Santo Tomás (HST), para pacientes de bajos recursos económicos (objetivo y filosofía del programa), a través del trabajo conjunto entre médicos, enfermeras y fisioterapeutas de Estados Unidos y un equipo similar de profesionales panameños, en su gran mayoría del HST coordinado por el Despacho de la Primera Dama, ha tenido garantizado el éxito en costo y beneficio anatomo–funcional en los pacientes, gracias a un equipo multidisciplinario.

Garantía que dentro del proceso de rehabilitación por el que deben pasar los beneficiados, descansa en un 80% en el profesionalismo y las manos de los fisioterapeutas nacionales, principalmente los del Hospital Santo Tomás (el 5% depende de la cirugía y el otro 5% de la cooperación de los pacientes).

Participación determinante y fundamental de los fisioterapeutas, que se extiende más allá de los cuatro y cinco días que permanecen los profesionales norteamericanos en el hospital. Es un proceso que puede extenderse entre dos y cuatro meses o más, dependiendo de la edad, peso y patologías agregadas (entre otras más) con el ingreso expedito a la unidad de fisioterapia de la consulta externa del HST y asistiendo de dos a tres veces a la semana para tratar la sintomatología, ampliar arcos de movilidad, fortalecer y reeducar la marcha (con el médico pasan una vez al mes para control).

Lamentablemente, la coordinación del equipo médico institucional que participó –interesado más en el show publicitario, donde el egocentrismo y la vanidad afloran– ignora la participación de los fisioterapeutas nacionales, y más de los de su propia institución.

Reclamo y exijo para los fisioterapeutas nacionales y, sobre todo, los del Hospital Santo Tomás, no un espacio en la farándula –pues el principio humanístico y profesional que nos caracteriza habla por sí solo– sino el merecido lugar que les corresponde, porque la rehabilitación es un proceso multidisciplinario y es justo reconocer que la fisioterapia, como ciencia, y los fisioterapeutas, como profesionales, somos parte indispensable en todo proceso rehabilitador.

“Cuando le niegas méritos a otros, solo te indigestas de egolatría”.

*

<> Este artículo se publicó el 19  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/rosas-omar/
Anuncios

Río San Juan, manzana de la discordia entre ticos y nicas

*

La opinión del Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá…

Euclides E. Tapia C. 

Tres son los aspectos neurálgicos de la controversia. El primero, lo constituye el proceso de sedimentación acelerado que revela el río San Juan al punto de que más del 90% de su caudal se va hacia Costa Rica, por el río Colorado (300 mil metros cúbicos de agua) y menos del 10% se queda en Nicaragua a partir del punto donde se bifurca, que se denomina “El Delta”, territorio lleno de arena y sedimentos, que se orienta al Caribe, a través de cinco caños, creando una “bahía”, que más parece una frontera terrestre que fluvial.

Como se sabe, para enfrentar el problema Nicaragua procedió al dragado del río San Juan, provocando la reacción tica, que teme que ello perjudica su millonaria industria turística.   Es evidente, que con la limpieza se ampliará el afluente natural e histórico del San Juan, logrando fortalecer sus salidas, lo que figurativamente sería igual, que si en vez de una llave, (el río Colorado en Costa Rica), se abrieran dos o más simultáneamente, dividiendo el agua en todas las salidas posibles, lo que reduciría en menos de un 12%, el caudal que exclusivamente usufructúa Costa Rica, a expensas de las aguas del lago Nicaragua y del río San Juan.

El segundo, es la presencia de fuerzas militares nicaragüenses en una zona de 3 km conocida como Finca Aragón, en la que se depositaban los sedimentos resultado del dragado, en la punta superior de una “isla” fluvial, que los costarricense denominan Isla Calero. Contrario a tal tesis, Nicaragua aduce que tal punta, es un área, parte de lo que ella identifica como isla Harbour Head, que según los laudos de Alexander, es una sector demarcado como territorio nicaragüense, al cual se le debe restablecer el hito correspondiente.

El tercero, que se confunde con la delimitación de la frontera. En realidad ese trabajo fue resuelto, por el ingeniero estadounidense Edward Poter Alexander, quien hizo las mediciones necesarias para fijar los límites, en 1897 y 1898.   Por tanto, lo que está pendiente, no es la delimitación fronteriza, sino, el trabajo de posicionamiento de los hitos o mojones en los tramos de la frontera que en la actualidad, así lo exijan. Tales posiciones geográficas son hoy fácilmente localizables, por medio del Sistema Global de Posición mediante satélite (GPS).    Sin embargo, hasta la fecha Costa Rica se niega concluir (de 137 puntos identificados bilateralmente, solo ha querido certificar 17).

Ante el escenario planteado, considero inadecuado y hasta peligroso que Panamá esté a priori tomando partido en cuanto conflicto internacional aparece, (casos: árabe-israelí, Colombia-Venezuela y ahora Nicaragua–Costa Rica y luego tener la desfachatez de proponerse como mediador, sin ni siquiera diferenciar el rol de mediador, del de buen oficiador ); pues ello no solo pone en evidencia nuestro talón de Aquiles, es decir, lo vulnerable de la seguridad, protección y defensa del Canal y su cuenca hidrográfica, sino que además demuestra un excesivo nivel de politización de nuestra política exterior.

Para nadie es un secreto que la reacción panameña se explica porque Nicaragua es gobernada actualmente por una persona internacionalmente aborrecida, sin embargo ello no debe confundirse con que la cuestión del río San Juan distingue banderías políticas a lo interno de los países beligerantes. Recordemos que quienes recientemente se enfrentaron en la Haya, fueron dos gobiernos ideológicamente afines: el del presidente Enrique Bolaños en Nicaragua y el de Abel Pacheco en Costa Rica. En el diferendo actual, tanto el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), como el Cardenal Miguel Obando y Bravo, están apoyando al gobierno de turno, por lo que en caso de una ruptura, Panamá sería la perjudicada, toda vez, que es precisamente Nicaragua el único país, con el que gozamos de un superávit comercial.

No puedo concluir sin exteriorizar algunas dudas que la problemática me despierta. Uno, en la hipótesis de que la finca Aragón no se resulte ubicada geográficamente en territorio nicaragüense, como alude Nicaragua, ¿estaríamos acaso ante una calculada maniobra de Managua, dirigida a conminar a la comunidad internacional a que obligue de una vez por todas a Costa Rica a ejecutar los Laudos de Alexander, fijando los hitos fronterizos?

Dos, si Nicaragua accede a retirar las tropas del territorio en litigio…, ¿que garantiza que la OEA, obligue a Costa Rica a certificar y construir los hitos, que junto a la contraparte, identifico en la frontera y al revés, la situación siga igual que antes, perjudicando a Nicaragua?

Tres, en el evento de que los hitos fronterizos se logren establecer y resulte que efectivamente la finca Aragón se encuentre en territorio nicaragüense, ¿como quedaría parada la OEA?

Por último, con la aquiescencia de las partes…, ¿estarían los Estados Unidos dispuestos a servir de garantes, de que una vez se acuerde el retiro de simultáneo de fuerzas armadas o de seguridad, se inicie de inmediato el establecimiento de los hitos fronterizos?

*
<>Artículo publicado en dos entregas:  el 19  y el 20 de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/tapia-c-euclides-e/

Washington y el ‘Panama Week’ 2010

La opinión de…

Ricardo Eskildsen M.

Desde ayer, 18 de noviembre, el Consejo Empresarial Estados Unidos y Panamá (Uspa) celebra su décimo cuarto evento en Washington; la meta: consolidar los lazos de amistad y de comercio entre ambas naciones. La visita esta semana es oportuna pues conocidos los resultados de las recientes elecciones al Congreso de Estados Unidos, en donde el Partido Republicano se adjudicó la mayoría de la Cámara Baja, ahora se abren nuevas oportunidades para que Panamá logre consolidar el comercio con la nación de más poder adquisitivo del mundo.

Recordamos cuando, en octubre 17 de 1990, un puñado de empresarios crearon la iniciativa de viajar a la capital norteña para promover la visión de un Panamá democrático.  Con ello, sumado a las iniciativas de los distintos gobiernos, se ha logrado que ambas naciones se profesen un respeto mutuo, de allí que la entrega de los territorios y la de la administración canalera a los panameños en 1999 fuese un gran acontecimiento entre buenos vecinos.

En la mente de los empresarios estaba claro que había que superar el impacto negativo del legado de Manuel Antonio Noriega… Este 2010, Uspa le vuelve a solicitar a ese socio comercial del norte que reinicie la gestión para la ratificación del TPC, pues ese tratado de promoción comercial (ya firmado y ratificado por la Asamblea en Panamá) cuenta con más de tres años en manos del Congreso, sin avance y por razones ya anunciadas en los medios locales.

Estos esfuerzos del Panama Week, como muchos saben, fueron multiplicándose, año tras año desde 1990 y está en la memoria de muchos el histórico evento del 21 de octubre de 1999, con la cena de galaen el imponente Palacio de la OEA en la Constitution Avenue de la Calle 17.

El emotivo acto de ese año, acompañado con la presencia de más de 250 panameños y panameñas de diferentes corrientes políticas, pero al final todos panameños, se vio fortalecido con la presencia de oradores de la talla de Henry Kissinger y la presencia de los generales amigos George Joulwan y Barry McCaffrey; por parte de Panamá, escuchamos las palabras de varios, destacando la participación de los vicepresidentes Arturo Vallarino y Kaizer Bazan.     Ese acto anticipado, promovido por los miembros empresariales de Uspa en Washington, se vio fortalecido cuando el gobierno de la presidenta Mireya Moscoso oficializó los actos de recibo del Canal, el 31 de diciembre de 1999.

Esta semana, participan con Uspa empresas norteamericanas domiciliadas en Panamá y gremios que conocen de la importancia y el beneficio que otorga estar presente y hacer lobby en Washington. Se proyecta una reunión con el congresista Kevin Brady, republicano, con la intención de lograr su respaldo y el de no menos de 30 congresistas, a fin de que soliciten al presidente Barack Obama que formalice la petición al Congreso para la ratificación del TPC con Panamá (y Colombia).

Esta actuación favorecerá al presidente Obama quien acaba de sufrir un revés no solo con su Partido Demócrata, sino ahora en su relaciones internacionales, al intentar con Corea del Sur el TPC, sin previamente resolver las inquietudes de los sindicalistas y la industria automotriz de Michigan.

El respaldo que ofrecen los empresarios al gobierno del presidente Ricardo Martinelli y al canciller Juan Carlos Varela, en cuanto a la relación con Estados Unidos, continuará bajo los mismos criterios y logros, sumados a la transparencia que año por año recibieron los gobiernos del presidente Martín Torrijos, de Mireya Moscoso, de  Ernesto Pérez Balladares y de GuillermoEndara. El talento y el desprendimientode aquellos que participan, que creen en promover la marca país, es encomiable.

*

<> Este artículo se publicó el 19  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/eskildsen-m-ricardo/

El ensueño de la buena educación

La opinión del Comunicador Social…

Edwin Rodríguez

Poco o nada conocen nuestros estudiantes de las inversiones y su importancia en nuestro país y sumado a eso, un desconocimiento prodigioso de la geografía e historia nacional, de nuestro canal y sus puertos al igual que las potencialidades y los beneficios. 

No obstante, en cierta ocasión en un paseo, un maestro, le pregunto a sus alumnos, dónde quedaba el norte y hacia donde estaba el sur y todos al unísono señalaron en direcciones desiguales.

Sin embargo, la conclusión de esta experiencia es muy clara. Quienes desconocen su ubicación en el terreno que pisan, definitivamente, no saben a dónde van.

Por ende, la vida no tiene sentido si no tenemos orientación clara, metas y rumbos definidos.   Muchas de las cosas que se enseñan hoy día en la escuela realmente resultan de inutilidad al estudiante.

En tanto, casos patéticos viven a diario nuestros educandos en colegios en donde limitadamente, se habla sobre valores, vagamente, se practica la oratoria y la poesía, tampoco se enseña la importancia del agua para la vida, casi no se inculca el civismo y amor a la patria, mucho menos se despierta el interés ni la estimulación por la lectura.

El pedagogo de hoy, vive un supino desinterés, apatía y poco importa por nuestros educandos; la ausencia de vocación que debe distinguir a los educadores es irrefutable.

Así pues, podríamos sumar innumerables falencias del método enseñanza aprendizaje en las escuelas públicas y privadas, en donde existe una preocupación por las formas más que por los contenidos de fondo.

Por otro lado, nos encontramos con ciertos docentes que muestran inapetencia por la lectura, nunca han sentido el placer de leer a Cervantes, García Márquez o Vargas Llosa. En consecuencia, educamos a estudiantes padeciendo desgano colectivo hacia la lectura. Decía el dramaturgo y médico francés: William Somerset Maugham: “Adquirir el hábito de la lectura y rodearnos de buenos libros es construirnos un refugio moral que nos protege de casi todas las miserias de la vida”.

Mientras que, los alumnos, no se den cuenta que aprobar por meramente cumplir es contrario para su porvenir tendremos un futuro generacional de personal inútil e incapaz, no de ciudadanos de bien.

Por ello, es indispensable recuperar la conciencia crítica por parte de los responsables de la política educativa. A ello puede ayudar una reflexión de la propia comunidad educativa de modo paralelo. Es preciso tomar conciencia de que sociedad, instituciones, educadores, padres y alumnos son realidades distintas aunque relacionadas.

Finalmente, el sistema educativo panameño debe cumplir unos niveles adecuados de estándares de calidad y tener una permanente vocación de mejora y adaptación a las demandas de su entorno, al servicio de un Proyecto Educativo preocupado por la formación integral del alumnado, que cuente con el apoyo, el respaldo y el compromiso de la comunidad educativa panameña.

*
<>Artículo publicado el  19  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rodriguez-edwin/

Creer en Dios no es una estupidez…

La opinión del Abogado….

ROBERTO DÍAZ HERRERA 
robertodiazherrera@hotmail.com

Hace aproximadamente un mes una joven australiana llegó a Urgencia del Hospital Infantil Arnold Palmer de Orlando, Florida. Una de las que reciben a esa parturienta en apuros, a quien acompaña su esposo de la misma nacionalidad, es la amiga personal mexicana, Jhanna Menchaca, ginecóloga.

Ella me contó lo siguiente: la señora llegó urgida por dolores de parto y con dos bebés en su vientre. Jhanna realiza hasta el día de hoy labores de intercambio médico. Ella acompañó al médico estadounidense, un obstetra, en la atención del parto de urgencia. La primera criatura, una niña, es dada a luz, muy baja de peso, pero sana. El mellizo es un varón, que al ser extraído no respira y se le otorgan cuidados de reanimación por veinte minutos por parte del equipo médico; pesa solo un kilo.

El niño no responde. El obstetra, rendido finalmente, lo envuelve en una sabanita y lo entrega a su madre, expectante: ‘Tenga a su niño, está muerto, para que lo bese y lo despida’. Son sus palabras. La madre, angustiada y sudorosa, se niega a creerlo muerto, y abriéndose su bata incrusta cálidamente al bebé entre sus pechos; el marido australiano lo imita y sacándose la camisa, se abraza a su esposa, y el niño queda en medio de ambos, piel a piel, mientras sus padres, llorando, le hablan al oído por su nombre, rogando a Dios que no lo deje morir.

Mi amiga mexicana, mujer de mucha fe, se unió a ellos en las plegarias, y les daba ánimos. El médico norteño los dejó por breves minutos y luego llamó la atención a su colega latina: ‘Doctora, usted sabe que el niño está muerto, y no lo van a resucitar con oraciones; comprendo el dolor de los padres, pero esto no es una iglesia, es un hospital, deje de estimular este drama’. La ginecóloga se interpuso: ‘Doctor, déjeles el derecho de padres de orar por su bebé, usted es incrédulo, pero Dios no tiene imposibles’. Nuevamente el doctor a cargo le increpó: ‘Tendrán luego el tiempo de orar, pero ahora necesitamos seguir otros trámites, y ese niño no puede ya resucitar, usted debe portarse como científica’.

De pronto el niño hizo un leve movimiento, como jadeando, y Jhanna y los padres lo sintieron. La médico mexicana le hizo la observación al médico obstetra: ‘Doctor, ¿sintió que el bebé jadeó?’. El especialista le volvió a llamar la atención:  ‘Doctora, ¿acaso no sabe que éstos son actos reflejos?’.   La pareja seguía unida al bebé, con intensas plegarias, la ginecóloga junto a ellos, los animaba.   Entonces el bebé abrió sus ojitos y se movió algo más. Mi amiga Jhanna le dijo más fuerte al médico: ‘¿Ahora tampoco ha visto que el niño abrió sus ojos?, ¡tóquele las manitas y lo sentirá,  suelte su ateísmo rígido!’.

Impelido por la fuerza del llamado, el médico norteamericano, algo forzado, le tocó con sus manos la del niño, que le apretó un dedo.  Los padres y la especialista latina se agitaron entonces jubilosos ante el evidente milagro;  los tres sollozaban de alegría, mientras el médico norteamericano examinaba con su estetoscopio a la criatura y le sentía los latidos cardíacos, moviendo su cabeza, estupefacto.

La especialista mexicana, airada por el escepticismo del colega a cargo, le gritó:   ‘Si no es por mi intervención, usted sería ahora un criminal; Dios le ha dado una oportunidad de vida, de conocer su poder y su gloria’. El hombre se retiró cabizbajo. El equipo médico estaba asombrado.

El abrazo resucitador, inspirado por Dios, había durado casi dos horas. Un par de días más tarde, mi hija Judy, en Memphis, Tennessee, vio en el programa televisivo TODAY de NBC, una impactante entrevista que hacían a la madre australiana.

Cuando vemos en esta sociedad, apegada al raciocinio frío y reseco, brillantes mentes, como las del doctor Xavier Saint-Llorens, decirnos sostenidamente que los creyentes en Dios somos estúpidos, vale la pena presentar este caso, y a él, con todo respeto, puedo darle el celular y correo de la amiga ginecóloga Jhanna Menchaca.

El distinguido médico, a quien leo con frecuencia, nos ayudaría más con su pluma e intelecto, si en vez de acusar a todos los creyentes en Dios de fanáticos, flexibilizara su ateísmo, dándole siquiera un margen de dudas a los que de algún modo, por intuición y fe, creemos que hay un Dios, superior a todos, como se mostró en el caso narrado, real y concreto, como la entelequia del amigo Xavier. Estimado doctor, ¡Creer en Dios no es una estupidez!..

*

<> Este artículo se publicó el 19 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/diaz-herrera-roberto/

Mecanismo de compensación

 

*

La opinión de…

Rogelio Herrera

Debido a la globalización, inflación, especulación, políticas económicas deficientes y otros fenómenos afines, se hace cada vez más difícil que las personas de ingresos refrenados pueden cubrir sus necesidades presentes y futuras.   Urge entonces un mecanismo que sea cónsono con esta realidad y que permita al Estado panameño resolver o menguar tal situación.   Sugerimos que se ejecute un diseño que resuelva problemas estructurales y el desequilibrio social y económico, que contenga un componente de compensación.

La práctica ya existe, si en los próximos meses el costo de la canasta básica familiar sube, en la propia medida se aumentará el salario a las personas.   Desde Costa Rica hasta Guatemala la compensación está establecida.  En un análisis de la Unión Europea se indica: “los salarios y los precios acaban ajustándose a la tasa de inflación, la curva de oferta agregada es vertical a largo plazo.”   El economista Friedrich A Hayek, Premio Nobel de Economía 1969-1977, dice que la inflación es siempre el resultado de la debilidad o ignorancia de aquellos que tienen a su cargo la política monetaria. El fenómeno consiste en el aumento de los precios de los bienes y servicios, si se da una baja continuada de los precios entonces se produce la deflación.

A mucha gente, incluyendo a nuestro presidente Ricardo Martinelli, le afecta ver comparecer a jubilados y pensionados pidiendo aumento salarial. Los bajos salarios de muchas personas les inducen a endeudarse y a perder lo poco que tienen.

Coexisten estructuras económicas que impiden el progreso y que perpetuan actitudes empobrecedoras. Si no las identificamos y las corregimos a tiempo, difícilmente podremos crear prosperidad, sin importar cuánto tiempo, recursos, dinero, preocupación, lamentos o sermones dediquemos a la solución de la pobreza.

El Artículo 66 de nuestra Constitución, sobre el trabajo, dice en lo pertinente: La Ley establecerá la manera de ajustar periódicamente el salario o sueldo mínimo del trabajador, con el fin de cubrir las necesidades normales de su familia, mejorar su nivel de vida, según las condiciones particulares de cada región y de cada actividad económica; podrá determinar así mismo el método para fijar salarios o sueldos mínimos por profesión u oficio.

Con todo lo anterior se colige que es un asunto de Estado y debe ser una política económica que dentro del Presupuesto de la Nación, se realicen los ajustes salariales, tanto a los funcionarios de gobierno como a los empleados de las empresas privadas, de tal suerte que se garantice un estatus de vida estable a los ciudadanos.

*
<>Artículo publicado el  19  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/herrera-rogelio/
**

De pueblo de borregos y mitos

– La opinión del Ingeniero, Banquero Internacional y Diplomático…

Eudoro Jaén Esquivel

Hace unos años escribí un artículo bajo el título “Somos un pueblo de borregos”. Me refería a la paciencia estoica, casi masoquista, de nuestro pueblo para soportar las incomodidades, groserías y maltrato de los bien nombrados “Diablos Rojos”.

Criticaba la ausencia de sentido comunitario en organizarnos para ejercer nuestro poder de usuarios, ya que sin compradores no hay ventas; sin ventas no hay empresa y sin empresa no hay trabajo.

Decía que nuestro país estaba secuestrado y nuestros gobiernos chantajeados por un puñado de pseudo–líderes sindicales del transporte (colectivo y selectivo), quienes obtienen beneficios del Estado con solo amenazar con irse a la huelga. Inclusive elegimos a pseudo–líderes transportistas como diputados que llegan dominar la Comisión de Transporte. Criticaba, igual, nuestra ausencia de sentido comunitario y egocentrismo, al no organizar transporte colectivo con nuestros vecinos y compañeros de trabajo, lo que los gringos llaman car pool, como se acostumbra hacer en otros países.

Han pasado los años desde mi artículo y nuestro pueblo continúa hasta el día de hoy sufriendo del mal transporte público masivo del área metropolitana. Continuamos en no querer compartir nuestro medio de transporte con otros, ni siquiera con familiares, o por pereza, ya que a nadie le gusta caminar y todos quieren estacionarse a solo metros de su puesto de trabajo. Así que cada cual quiere poseer un auto, para el deleite de las agencias de autos, banqueros y “garroteros”; aunque sea chatarra, un chasis y cuatro ruedas.

Por supuesto que el pésimo transporte público contribuye a la tendencia de un carro por cada miembro de familia, situación que hace cada día más desesperante circular por nuestras abarrotadas calles. Afortunadamente, al fin se visualiza el fin de los “Diablos Rojos”, pero la camarilla sigue dando que hacer. Ahora resulta que el salario que ofrece la nueva concesionaria no es suficiente para los “sufridos” conductores y “pavos”, reciclados en responsables nuevos conductores. Aducen que ganan más en las condiciones actuales. Causa estupor y perspicacia este súbito interés de los pseudo líderes sindicales por el bienestar de sus “muchachos”, nunca antes demostrado. Apuesto que el Gobierno cede con subsidios y otras “ayudas”.

Por el otro lado, sigo insistiendo que somos un país surrealista. Un ejemplo: por años venimos viviendo el mito de que el país fue desmilitarizado, que aquí no existe ejército, pues lo prohíbe la Constitución; ¡qué vana ilusión! Tenemos ejércitos, salvo que los llamamos de otras maneras. Los llamamos “servicios”. El “Servicio” de Protección Institucional, la guardia pretoriana del Presidente, es un ejército.

El “Servicio” de Fronteras y el “Servicio” Aeronaval, son ejércitos. La Policía Nacional con todo y los nuevos uniformes tipo Chicago Police es un cuerpo militar. Los jefes de nuestras fuerzas armadas son todos milicos y reciben adiestramiento militar de gringos e israelitas. Tenemos un Ministerio de Seguridad pleno de milicos y cripto–milicos que bien podría llamarse Ministerio de Defensa o de guerra más a tono con el despliegue militar con lanza cohetes que vimos en la festividades patrias.

No tengo absoluto problema con que Panamá cuente con fuerzas armadas, siempre he mantenido en público y privado que todo país soberano tiene el derecho y la obligación de garantizar su integridad territorial y para eso se necesitan ejércitos y Panamá no es una excepción. Lo que critico es la hipocresía de todos los gobiernos post–invasión de abusar de nuestra inteligencia con el cuento de que somos un país sin ejército; como también la hipocresía de muchos comentaristas y políticos que en público muestran desacuerdo con la creciente militarización del país y en privado se regocijan con el despliegue y porte militar de nuestras fuerzas armadas en desfiles.

*

<> Este artículo se publicó el 19  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/jaen-esquivel-eudoro/