Educación y patria

La opinión de…

Xavier Sáez–Llorens

xsaezll@cwpanama.net

Desfilar no hace a un estudiante más patriota. Enseñar inglés no lo hace más sabio. Inculcar abstinencia no lo hace más fiel. Imponer religión no lo hace más ético. Prohibir la fiesta de Halloween no lo hace más cristiano. Otorgar becas por promedio de 3.0 no lo hace más estudioso.

Si queremos mejores ciudadanos, necesitamos familias, escuelas y periodismo que adiestren a nuestra juventud en tolerancia, civismo, ética y pensamiento crítico. Mientras perdemos tiempo en debates superfluos, la educación pública navega sin brújula por mares de oscurantismo y mediocridad.

Todo joven aprende a querer a un país cuando vive una infancia placentera en su territorio, cuando canta su himno, cuando dibuja sus símbolos nacionales, cuando representa a su escuela en el exterior, cuando conoce sus bellos rincones geográficos, cuando viaja y añora regresar, cuando encuentra trabajo, salud y bienestar, cuando los demás lo aceptan tal y como es.

Uno siente orgullo cuando un alumno triunfa en las olimpiadas de ciencias o matemáticas, cuando un extranjero menciona los éxitos de Roberto Durán, Rubén Blades, Danilo Pérez o Eduardo Ortega-Barría, cuando fuera del país se exalta a Copa, cuando doctores ejecutan trasplantes o intervenciones pioneras, cuando científicos descubren una nueva especie de hantavirus o una terapia para alguna enfermedad tropical.

Hacer patria no es marchar obligatoriamente en noviembre al ritmo de tonadas militares. El mejor tributo que se le puede rendir a Panamá es no robar sus arcas estatales, no nombrar amigos y familiares en puestos públicos por encima de méritos y capacidades, no propiciar clientelismo político, no coimear, no evadir impuestos, no destruir la ecología, no discriminar a compatriotas, no explotar a trabajadores, no desestabilizar por beneficio ideológico, no vagabundear a espera de paternalismo gubernamental, no trancar calles y afectar a terceros, no tirar basura en el suelo, no interferir con la salud pública, no incitar lucha de clases. La patria somos todos, ricos y pobres; blancos, negros y coloreados; hombres y mujeres; heterosexuales y homosexuales; creyentes y ateos; viejos y niños; nativos y nacionalizados; sanos y enfermos. Toda legislación, por tanto, debe incluir a este repertorio de pluralidades.

Me molesta la gente cuando dice que los tiempos pasados fueron mejores o que la juventud de hoy anda descarriada y carente de valores. Cuando alguien se expresa así es que está envejeciendo y no desea recordar los cambios que practicó su generación sobre modas y conductas de sus antecesores.

Lo que sí anda desfasado de estándares de excelencia es la educación estatal. En mis años de escuela secundaria (Colegio Pedro Pablo Sánchez), la diferencia entre enseñanza pública y privada no era tan obvia. El compromiso académico de mis profesores era digno de elogio. Ahora, la brecha entre colegios oficiales y particulares es abismal, tanto en metodología de enseñanza como en esfuerzo docente y cumplimiento del calendario.

Urge, además, promover el pensamiento crítico y libre de los jóvenes, actividad vital para contemporizar conceptos y adaptarse al mundo moderno, para forjar individuos más independientes y creativos. Maestros y acudientes enseñan a los alumnos qué y cuándo pensar en lugar de cómo y por qué pensar. Saber qué pensar es muy fácil. Solo debemos asimilar las exigencias, prejuicios y costumbres de los que nos educan. Hay una tendencia perversa a esclavizar y embotellar la mente ajena, a obligarla a vivir dentro de parámetros herméticos. Cada cual se percibe como sabio e infalible y pretende que los demás lo conviertan en modelo a imitar.

El pensamiento crítico es un proceso destinado a utilizar conocimiento e inteligencia para alcanzar la posición más razonable sobre un tema y superar las barreras que los sesgos introducen. Ser objetivo y cuestionador resulta incómodo para quienes son mentalmente inseguros y prefieren guiarse por dogmas o emociones. La subjetividad de los argumentos emocionales se presta a manipulación. Es muy importante no caer en pensamientos desiderativos que carecen de rigor racional porque se basan en gustos, deseos o creencias desprovistas de evidencia o comprobación. La verdad obtenida a través del razonamiento crítico es sólida comparada con la mentira feliz que fabrica el pensamiento mágico. Los pensadores críticos están intelectualmente mejor equipados que aquellos instruidos con estrategias tradicionales.

Como decía Herbert Spencer, “El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, no para ser gobernados por otros”.

<> Este artículo se publicó el 14  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/saez-llorens-xavier/
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Derechos Humanos: el gobierno reprueba

La opinión del Secretario General de CONUSI  FRENADESO….

GENARO   LÓPEZ  
rologe54@yahoo.com

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU inició los trabajos de la IX sesión del Examen Periódico Universal (EPU), en el cual revisa la situación de 16 países. En la reunión de Ginebra, el Gobierno de Panamá estuvo representado por Roxana Méndez, ministra de Gobierno. En este examen, el gobierno pretendió ocultar la masacre de Bocas del Toro.

Diversos países expresaron su preocupación por lo sucedido en Bocas, exigieron explicaciones y que los responsables de esta violación a los derechos humanos sean conducidos a los tribunales. Estados Unidos, Reino Unido, Noruega y Países Bajos demandaron al gobierno de Martinelli aclarar los sucesos de Changuinola, en donde al menos siete personas perdieron la vida y más de 700 resultaron heridas.

A pesar de la condena, el gobierno persiste en ocultar los muertos. El procurador de la Nación, Guiseppe Bonissi, insiste en reconocer dos asesinatos, a pesar de que el informe de la Defensoría del Pueblo señala que podrían haber fallecido hasta siete personas y la Comisión Investigadora que designó Martinelli contabilizó cuatro. Con estas posiciones, ¿qué justicia se garantiza al pueblo?

Sin embargo, ésta no es la única materia donde fracasa el gobierno. Un informe de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) instó al gobierno a frenar el elevado número de asesinatos de mujeres; existe preocupación porque la legislación penal de Panamá no aborda en forma contundente el feminicidio; sin embargo, el gobierno no ha dado pasos para frenar este fenómeno. Igualmente expresó su preocupación porque en la práctica los afropanameños y los pueblos indígenas aun son víctimas de discriminación racial y, por ende, de violaciones a sus derechos humanos. En el caso de la niñez se cuestionó el trabajo infantil y se instó al gobierno a corregir la falta de protección de las menores.

Canadá, dejó sentada su preocupación por las amenazas a la libertad de expresión y por las represalias y la presión oficial ejercida de manera directa e/o indirecta contra periodistas y medio de comunicación social.

El equipo de Naciones Unidas observó ‘faltas’ en los procesos en Panamá de solicitud de refugio y en el cumplimiento de los principios básicos del derecho de asilo, de no devolución y de no discriminación. La falta de mecanismos en Panamá dificulta proteger a las personas que, debido a los flujos migratorios, se encuentran en situación de vulnerabilidad.

Sumado a ello, el último informe de Transparencia Internacional señala que Panamá se mantiene como uno de los países con peor índice de percepción de corrupción. Igualmente, el último Informe sobre la Desigualdad del PNUD. Panamá ocupó el noveno lugar en el deshonroso ranking de la desigualdad social.

A este examen deben incorporarse los problemas ambientales. En materia ambiental se acelera la flexibilización de las normativas: reforma al Código Minero, mecanismos que evaden los estudios de impacto ambiental, venta de nuestro territorio (costas, playas e islas), protección a empresas que lesionan el medio ambiente.

En este orden, en el cuestionado proyecto de ampliación del Canal, ha estado favoreciendo a la empresa LBG (Louis Berger Group), la cual ha admitido haber defraudado al gobierno estadounidense en trabajos de reconstrucción en Irak y Afganistán. La empresa realizó dos contratos con la ACP: elaboración del plan de manejo socioambiental del lago Gatún ($197000) y servicios de consultoría para la revisión de los estudios técnicos del programa de ampliación ($564210). Además, LBG también ha realizado proyectos con la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM). ¿Qué criterios se siguen para otorgar estos proyectos y qué importancia brinda el gobierno al medio ambiente?

Lo planteado en los diversos informes demuestra que cada vez más se cercenan los derechos humanos del pueblo panameño, se desconoce el derecho a la vida digna.

Tenemos que trabajar en la democratización de la sociedad panameña, para ello se requiere construir poder popular; de allí la necesidad de impulsar los esfuerzos para crear un instrumento político electoral, como alternativa real para promover la justicia y equidad social.

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<> Este artículo se publicó el 14 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/lopez-genaro/

Los mayores deben dar el ejemplo

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La opinión del Profesor del Departamento de Química y Física de la Universidad de Panamá….

Sebastián Vásquez Bonilla 

Que dicha la de ser independiente, ni tener ambiciones políticas, porque ello me permite expresar mis ideas con toda libertad. En esta ocasión manifiesto mi repudio a la forma desmedida y con matices antojadizos y caprichosos, propios de su avanzada edad, con la que un grupo de adultos mayores anuncia y cierra las calles cada vez que le da la gana.

Lo hacen sin medida porque saben que ningún gobierno, por razones políticas, se atreverá a hacer cumplir la ley y porque saben que los agentes del orden público temen que en una acción represiva alguien no aguante lo que se buscó y termine en el hospital sin siquiera ser tocado. Recurrir a la compasión pública para hacer lo que les dan las ganas es un acto tan cobarde como el que han hecho algunos militares en guerra, al utilizar escuelas como escudos de puntos estratégicos; porque saben que sus enemigos no los bombardearán.

Todo ello ocurre cerca de dos centros educativos, para los cuales no ha habido paciencia para reprimir cualquier cierre de calles. Curioso… ¿Verdad? ¿Qué ejemplo le estamos dando a esos jóvenes? Definitivamente, con constancia veo que en mi pueblo la “ley del embudo” se aplica en todos los niveles.

¿Serán justas sus aspiraciones? No estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es que ellos violentan mis derechos por recibir la pensión por la que han pagado, bajo reglas vigentes que en su momento aceptaron, y no me parece justo que ahora digan que nosotros tenemos que pagar por lo que ellos, cuando jóvenes, no hicieron. Salvo contadas excepciones, cualquier anciano que en estos momentos no tiene con qué vivir es porque no cumplió con su parte ni como padre ni como ciudadano cuando estaba en su edad productiva. Me pregunto ¿cuánto y cómo habrán desperdiciado sus vidas? y ahora pretenden que las nuevas generaciones paguen por ello.

Mis padres criaron a sus hijos a punta del calor de la estufa de una fonda. Mi padre las trabajó tomando sólo libre los Viernes Santos y los Años Nuevos. Mi madre, desde luego, durante ese tiempo no tuvo ningún día libre. Ellos tienen una jubilación como la de aquellos que culpan a otros de todos sus males, pero mis padres no dependen de esa jubilación porque administraron bien sus vidas y educaron a sus hijos. ¿Por qué otros no hicieron lo mismo?

Estoy consciente de que vivimos en una sociedad injusta, pero también debo reconocer que éste es un país de oportunidades para salir adelante y el que no lo logró es porque no quiso. Prueba de ello es la cantidad de extranjeros que viene a Panamá en busca del “sueño americano”, sueño que pareciera otros nunca buscaron. Es por ello que les exijo a esos engreídos que no se aprovechen de su edad y permitan a los que no queremos terminar como ellos a que podamos transitar libremente.

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<>Artículo publicado el 13  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Después de todo, ¿qué es un periodista?

La opinión de…

Adán Castillo Galástica

A pesar de los sinceros torrentes de buenos deseos que se prodigan a los periodistas “en su día” y en fin de año (y solo en aquellos ratos), el gremio sigue sin una legislación de avanzada que consagre lo que tanto se proclama: respeto profesional que, al menos, reconozca el riesgo y peligrosidad de su ejercicio.

La naturaleza del periodismo es mucho más delicada y compleja de lo que a simple vista aparenta. Su práctica responde a rigurosos compromisos y mandatos: cronistas de la historia, pulsores, articuladores del tiempo sociopolítico de cada hora, de la validez y robustecimiento de la convivencia y la consiguiente gobernabilidad.

Lo anterior está contextualizado en un mundo signado por un cambio de época, la del mercado de hoy. Todo lo que esto representa planetariamente, no parece tener límites bajo el criterio florentino que “el fin justifica los medios”, caiga quien caiga. Como es natural, nuestro original país donde la voracidad del “todo se vende y se compra, incluyendo honras”, no escaparía a la mercadización mediática y ambiental, precisamente.

En este trastocamiento y confusión de valores, lo que menos interesa para algunos, es un profesional critico, racional, experimentado. Se promueve la vocinglería chabacana, atropello al idioma, la trivialidad.   El cronismo periodístico se refugia en santificar criminalidades, fatalismos, intimidades ajenas.   No queda más remedio que emparapetarse tras el deporte, las pantallas. Cuestión de proteger la paila y el espinazo.   Aquel centinela avizor de crisis, atalaya de futuros, convocador de hermandades, se torna anacrónico, cuando no subversivo.   No es fácil pues, tratar de ser positivo aunque solo fuese pensar, sin el temor de rozar intolerancias.

Pero los periodistas siempre estamos de pie y a fuerza de mucho caminar y tropezar, más que difusores devenimos en proponentes, gestores del bienestar común; valioso recurso de gaveta. En esta ruta jurásica camino a las fiestas de fin de año incluyendo el Carnaval, me permito sugerir algo de lo que podría hacerse con $1.000.000 en el espacio municipal capitalino, al tenor de un plan municipal de verano:

1. Doscientos huertos familiares municipales. En las barriadas periféricas con productos de consumo diario, de fácil cultivo (culantro, ají, tomate, espinaca, zapallo, plantas medicinales).

2. Cincuenta estanques municipales. Cría de peces como fuente complementaria de proteína en áreas marginales del distrito.

3. Evaluación de la floresta citadina. Examen y evaluación (antes de la histeria arboricida) de los árboles-pulmones, muchos de los cuales alcanzan el siglo sobre todo del centro de la ciudad, así como la floresta citadina. Plan ambiental.

4. Sinfónica juvenil municipal. Con la participación de lo mejor de las bandas de música de los colegios, orientado al fomento de la cultura y aprovechamiento de los espacios públicos recreativos que aún existen por corregimiento (v. gr. cinta costera, Casco Antiguo, Canal de Panamá, etc. etc.

5. Mercados permanentes móviles periféricos municipales. Expendios municipales de productos básicos. Alianzas municipio/cooperativas y asociaciones de pescadores artesanales; pequeños productores agropecuarios; artesanías… en fin, ¡salud periodistas, que bien la necesitáis…!

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<> Este artículo se publicó el 13  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/castillo-galastica-adan/

Leyes y Periodismo

La opinión del Periodista….

ELIS   CABALLERO
mrelis_13@yahoo.es

Los medios de comunicación social son símbolos de la democracia panameña, por su postura activa en la cobertura informativa; sin embargo, algunos han decaído en el lenguaje social, al estigmatizar las normas amarillistas de otros países.   Cuando me inspiré para este mensaje lo hago con respeto hacia mis colegas; animado por el deseo de despertar la conciencia pública sobre normas periodísticas, las cuales se han perdido, debido a los abusos otorgados por Ley a ciertos funcionarios y al libertinaje informativo.

En Panamá ha existido siempre el derecho legal para las personas que se sientan calumniadas en su honor, mediante denuncia a los tribunales de justicia; pero las acciones jurídicas pasan a entidades públicas y tribunales de honor que no se ajustan a la realidad.

El Gobierno Nacional presentó hace unos años un anteproyecto de Ley que deroga varias disposiciones contenidas en las denominadas ‘leyes mordaza’ contra la libertad de expresión.

El documento presentado a la Asamblea Nacional prohíbe a todo servidor público con mando y jurisdicción imponer a periodistas sanciones pecuniarias o privativas de libertad a quienes consideren que se faltó el respeto en el ejercicio de sus funciones.

A mi entender el objetivo del proyecto es promover un proceso de autorregulación propio y ético en los medios de comunicación social, promoviendo el respeto a la libre de expresión.

Los principios periodísticos deben respetar las acciones e ideas de cada persona, sin llegar a usar los medios en forma negativa, a fin de solucionar problemas de tipo personal.

Sin embargo, con los últimos acontecimientos en materia de libertad de expresión pareciera más que nada una sed de venganza, tal vez no de las máximas autoridades del país, sino de un grupo colegiado que involucra ahora artimañas legales para sancionar a colegas.

Me parece que esta condena hacia trabajadores de la pluma busca dar un mensaje, no sabemos por parte de quién hacia los medios o corporaciones.

Pero en mi opinión, sin ajustarme a los términos jurídicos que pudieran determinar la sanción legal hacia los comunicadores o empresas, nuestra condición para defender la libertad de expresión deber ser única y solidaria.

Hoy, a pesar de que el Gobierno dice respetar la libertad de expresión, que en mi caso particular es cierto, no debemos desmayar en vigilar las acciones de los Órganos del Estado, porque si se está ejerciendo presión sobre poderosas empresas de comunicación hacia abajo, o sea, para nosotros los de a pie, la cosa podría ponerse peor.

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<> Este artículo se publicó el 14 de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Características particulares del ser panameño

La opinión del Doctor…

César Quintero Sánchez

Luego de una investigación que me ha tomado varias décadas, puedo anunciarle al mundo que finalmente hemos definido algunas de las más importantes características del ser panameño. Se trata de un pueblo alegre, receptivo y respetuoso a todas las razas, costumbres e ideologías, compuesto por gente trabajadora que gracias a su esfuerzo físico o preparación intelectual y técnica, logra escalar las más altas cumbres científicas, artísticas, culturales y deportivas, por mencionar algunas.

Sin embargo una pasión, más grande que la que le tenemos al carnaval, subyace debajo de la piel del panameño.   Esta es, un desenfrenado amor y adicción por votar y elegir. Toda la nación permanece de manera ininterrumpida, preocupada y ocupada, en que se realicen los diferentes torneos electorales para elegir directivos en todas las áreas de la vida cotidiana. Da lo mismo que sea, en los sectores políticos, sociales, deportivos, religiosos, sindicales, educativos, etc.. Sin embargo a nadie le piden rendición de cuentas de nada, ni por lo que han hecho, ni por lo que pretenden hacer. Al parecer lo importante es llegar, sin saber ¿para qué? No han acabado de elegir a alguien, cuando ya están pensando en el siguiente candidato a reemplazarlo.

Si no entendiéramos esta característica, resultaría inadmisible a la inteligencia humana, cómo a un año de estarse desarrollando la actual gestión administrativa, a nadie le preocupa e interesa que todas las promesas electorales se hagan realidad, si no tan solo,  ¿quiénes serán los próximos candidatos a las justas electorales que se escenificarán dentro de casi cuatro años?.

Los gobernantes del pasado reciente o lejano y los posibles abanderados de partidos con ideologías recicladas o de origen obrero, están totalmente dedicados a mercadearse como la alternativa potable, a los dos millones de electores del 2014, sin siquiera al parecer entender, que lo que le preocupa al 40 % de ese electorado, es cómo va a hacer para llegar vivos y sanos a ese torneo electoral.

Existen más de 200 países en el planeta. Yo dificulto que en muchos de ellos, el próximo torneo electoral empiece al día siguiente del conteo y decisión de quienes fueron los ganadores.   Es un tanto difícil poder explicar a los habitantes del resto del mundo, que existimos gente, que vivimos solo para estar en permanente estado de efervescencia electoral y que tenemos este motivo como esencial para existir.

Acá no hay renuncia ni purga de los perdedores. Sin embargo, la victoria quinquenal, solo le pertenece al recién elegido y a sus más allegados familiares, amigos, socios del club o la empresa, compañeros de logia, secta o cama. La gente común o los copartidarios que se partieron el lomo, tendrán que esperar a la próxima campaña electoral. Por eso es que esta, es eterna.

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<>Artículo publicado el  13  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/quintero-sanchez-cesar/

Verdades a medias

La opinión de…

Gabriel A. Conte G

Con mucha frecuencia escuchamos en los distintos medios de comunicación expresiones vertidas por algunos técnicos del sector agropecuario y especialistas en nutrición y otras disciplinas, quienes esgrimen conceptos referentes a la supuesta contaminación de los alimentos que a diario consumimos, sean estos de origen animal o vegetal. La supuesta contaminación, según algunos, radica en el uso indiscriminado de pesticidas y de medicamentos de uso veterinario por nuestros productores; análisis que considero no se enfoca en una verdadera realidad en nuestro medio, por varias razones, tanto de índole económica como técnica.

Se especula que nuestros agricultores utilizan productos químicos cuyo uso ha sido eliminado en otros países del mundo, cosa que no es cierta. Que se utilizan hormonas para el engorde de aves, cerdos y bovinos en forma indiscriminada no es cierto, dado al alto costo de los agroquímicos, lo que impide que los productores los utilicen como se asevera.

Además, la mayoría de los productos que en la actualidad se usan en las labores del agro en Panamá tienen lo que se denomina EPA (siglas en inglés), o sea, la autorización de la Agencia de Protección del Ambiente de Estados Unidos. De ahí que no sabemos de dónde sacan esos conceptos inexactos los detractores del agro.

En el pasado, hace más de 35 ó 40 años, cuando se utilizaron los productos derivados del DDT y de algunos organofosforados de alta residualidad, como también carbamatos y mercuriales, pudo darse uno que otro episodio de contaminación química de los alimentos; así como cuando se utilizó en las décadas de 1950 y 1960 el Dietil-estilbestrol, como coadyuvante a la ceba de animales, hoy en desuso.

Esas aseveraciones sin ningún sustento científico no prueban lo que indican, son más gustos y apreciaciones con cierto grado de individualidad, con las que pareciera se desea descartar de una vez por todas el consumo de productos de origen animal, por considerarlos dañinos a la salud. El ser humano está acondicionado biológicamente para la digestión de la proteína animal y sus grasas sin ningún problema. Que existan algunos individuos (idiosincrasias) con problemas en su organismo para la digestión y asimilación de dichos productos, lo acepto, pero no todos estamos en esas condiciones patológicas, por lo tanto, esgrimir esos conceptos abiertamente va en perjuicio de la producción y de la salud de muchas personas.

La Organización Mundial de la Salud hace algunos años publicó que los habitantes de los montes Cárpatos presentaban la mayor longevidad en el mundo, y que se alimentaban básicamente de lácteos (yogur, kumis, kefir, quesos, etc.), ¿y qué decir de los esquimales? ¿o estos no son seres humanos? Por consiguiente, en estos aspectos hay verdades a medias. Desde luego, la ingesta en exceso de cualquier tipo de alimento, incluso de frutas y vegetales, puede ser dañina.

Los pueblos de mayor progreso y desarrollo en el mundo, si la historia no nos falla, han sido aquellos cuya dieta se basaba en altos contenidos proteínicos.

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<> Este artículo se publicó el 13  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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