Apología mediática

La opinión de…

Daniel Franco Mojica

En el ámbito del derecho penal, la apología del crimen es un delito que consiste en el elogio, la solidaridad pública o la glorificación de un hecho que con fuerza de cosa juzgada ha sido declarado criminal, o de su autor a causa de este hecho.

Hace unos días charlaba con un sobrino sobre una noticia que él leyó acerca de un hombre en Alemania que en su ringtone del celular tenía un discurso del Mein Kampf de Hitler y al escucharlo los demás pasajeros del metro lo denunciaron, y ha sido juzgado por apología del delito.

Pero no tenemos que ir tan lejos para ver que la apología del crimen está a la puerta o mejor dicho en las salas de nuestras casas. La música que elogia la violencia, creando una juventud que consume odio y refleja luego ese odio en su diario vivir.   Es imposible no ver en esta sociedad de hoy cómo por la ambición comercial se glorifica de manera explícita la violencia y la manera fácil de lograr dinero y posición. Los canales de televisión, la radio y otros medios han vendido su alma en pos de audiencia, dañando a una juventud que cada día pasa más tiempo prendida de estos medios.

Para ejemplo les dejo algunos títulos de reportajes que he leído últimamente: en Televisa, “escritores de series y novelas se inspiran en el narco de México”; Notimex, “La novela Los sicarios, según su escritor, no será un homenaje al narco”.   Y así sucesivamente.

Las telenovelas más famosas ahora son las que glorifican a los narcos a los traquetos, a los duros, a los jefes, etc. Lo que les decimos a nuestros pequeños que es malo y nunca debieran hacer, lo dejamos entrar a nuestra sala con la venia de la ignorancia.  Esto produce un efecto contrario al entretenimiento que pensamos debe provocar la televisión, internet y otros medios.

La comisión de censura debe ser más amplia en sus análisis, no solo es el reggae el que glorifica, también ocurre en otros medios visuales o auditivos. Recuerdo hace unos años en una entrevista al subprocurador de ese entonces, él dijo que bien podían perseguir y castigar los crímenes y a los criminales, pero eso sería una labor de nunca acabar si no se daba un cambio de cultura, un reforzamiento de los valores cívicos y morales;  cuando un padre hace algo incorrecto y le dice al hijo “esto no lo hagas tú”, o cuando se tiene la percepción que de hay dolo, peculado y con impunidad en el Gobierno, se hace que el funcionario de menor rango piense “si ellos lo hacen, ¿por qué yo no?”    Y hoy más que nunca sus palabras se hacen proféticas.

Estas palabras del subprocurador aplican al Estado, aplican a la vida privada y aplican hoy más que nunca, querido lector, a la base de la sociedad que es la familia.

*

<> Este artículo se publicó el 9  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en:  https://panaletras.wordpress.com/category/franco-mojica-daniel/
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