¿Cuál honra se defiende?

La opinión de…

Brittmarie Janson Pérez

Según nuestra Constitución, las autoridades de la República deben proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos.   Hoy, cuando los medios de comunicación social están bajo asedio con motivo de demandas por calumnia e injuria, hay que cuestionar el concepto de “honra”.

Es incomprensible cómo se puede tomar acción legal, inclusive mandar alguien a la cárcel, con base en algo tan subjetivo como es ese concepto. Por ejemplo, si a usted le roban algo, debe dar a las autoridades competentes detalles de lo que afirma le han sustraído. Pero la honra es un concepto abstracto.   No se puede comprobar su existencia objetiva porque tiene por lo menos dos caras: la apreciación propia y la opinión de otros.

En cuanto a la opinión de otros, ¿podemos decir que tiene honra un ciudadano de conducta personal desordenada con queridas oficiales y oficiosas y numerosos hijos no reconocidos? ¿Tiene honra un comerciante inescrupuloso? ¿Tiene honra un político que solo ha buscado provecho personal? ¿Tienen honra quienes acumularon fortunas a escondidas, protegidos por la dictadura de los militares y sus socios civiles?

Hay funcionarios que, lejos de poseer honra, se han desacreditado por sus propios actos pero aún presentan demandas. Por ejemplo, un legislador que tomó parte en el escandaloso fraude electoral del PRD en las elecciones de 1989 –cuya voz grabada probando este hecho fue escuchada por casi todo el país– años después de la invasión tuvo el tupé de interponer una demanda por calumnia e injuria alegando que pretendía “moralizar” el país (La Prensa 30 de noviembre 1995).

En muchísimos casos, funcionarios confunden su “honra” personal con el desempeño de sus deberes.   Innumerables han sido las veces que un funcionario, cuando su actuación como tal es cuestionada, pone una demanda por calumnia e injuria porque no resiste las críticas. Por ejemplo, esto sucedió cuando, siendo Ricardo Martinelli director de la Caja de Seguro Social, demandó a la Asociación de Médicos, Odontólogos y Profesionales Afines de la CSS (Amoacss). En esa oportunidad Martinelli aseguró que no permitiría que lo único que tenía, que era su honra y prestigio, fueran injuriados a cada momento (La Prensa 20 de diciembre 1995).

Por otra parte, es un hecho que cuando un funcionario interpone una demanda, lleva todas las de ganar. En la categoría de funcionarios que posiblemente abusaron de su poder poniendo demandas contra periodistas que formularon críticas o denuncias relacionadas con su actuación, el gran campeón puede ser Ernesto Pérez Balladares siendo presidente, con el segundo premio para José Antonio Sossa siendo procurador.

En un país carcomido por la corrupción y el abuso del poder, mi posición es que, antes de aceptar una demanda en la cual un ciudadano o funcionario alega que ha sido injuriada su honra, las autoridades judiciales deben exigirle que pruebe que es poseedor de honra.   Para tal efecto, no solo se debería tomar en cuenta su conducta tras bastidores sino también hacer una encuesta para determinar si la opinión pública cree que posee honra.

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<> Este artículo se publicó el 9  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/janson-perez-brittmarie/

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