Proceso dialéctico en el folklor

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La opinión del Educador…

Pastor E. Durán Espino 

La palabra “proceso” tiene en Panamá un dejo despectivo como consecuencia del desorden y la corrupción que significó el llamado “Proceso Revolucionario” (“robolucionario” diría yo), nombre con el cual se conoce también al período histórico-politico de la dictadura militar instaurada en octubre de 1968.

“Proceso” es una palabra que proviene del latín “processus” y significa “marcha adelante”. Para comprenderlo nos preguntaremos: ¿Por qué el mango verde se pone maduro? Y responderemos: por lo que contiene a causa de los encadenamientos internos que impulsan al mango a madurar.

Cuando se examina la flor que será mango, después el mango verde que se pondrá maduro, se comprueba que existen fuerzas internas dentro del mango en evolución conocidas como “fuerzas dinámicas”, o –simplemente- “autodinamismo”, que significa “fuerza que procede del ser mismo”.

Si un trozo de madera se ha convertido en mejorana (la guitarrita panameña de cinco cuerdas), es porque allí ha intervenido la mano del ser humano, pues el trozo de madera por sí solo, no hubiera podido convertirse en mejorana. En este caso, no han operado las fuerzas internas, ni el autodinamismo, ni ha habido un proceso. Quien dice “dialéctica”, dice no sólo movimiento, sino también “autodinamismo”.

Tenemos que tener sumo cuidado al afirmar que un proceso es o no dialéctico, porque no todo movimiento o cambio es dialéctico. Si agarramos un huevo al que vamos a estudiar desde el punto de vista dialéctico, diremos que no siempre ha sido huevo y que no será siempre huevo. Si sigue su evolución natural, llegará a ser pollito, y el pollito se convertirá en gallina o gallo, pero si el huevo lo quebramos, se producirá en él un cambio, pero este cambio no será dialéctico, sino “mecánico”.

Un cambio será dialéctico, cuando es libremente consentido, cuando procede de un proceso natural. Cuando es impuesto desde afuera, ese proceso es mecánico.

Si aplicamos bien el método dialéctico al estudio de nuestro folklor o de nuestro ser nacional, como lo hicieron en su tiempo científicos de la talla de Justo Arosemena, Narciso Garay, Manuel F. Zárate o Reina Torres de Araúz, podremos determinar qué elementos hay dentro de nuestro ser o en nuestro folklor y de dónde proceden. También podremos determinar hacia dónde se encaminan, para así poder nosotros actuar de manera que podamos conducir un proceso que transforme nuestra realidad de acuerdo a los intereses de las grandes mayorías nacionales evitando la desnaturalización de lo nuestro, de nuestro ser panameño, pues una desorientación en este sentido, por ignorancia o por complicidad con el mal, nos puede llevar a la pérdida de nuestra identidad, y –por ende- de nuestras potencialidades.

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<>Artículo publicado el  5  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/duran-e-pastor-e/

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