Preparemos mejor nuestros noviembres

La opinión de la Abogada y Ex Diputada de la República….

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MIREYA   LASSO

Con la llegada del Mes de la Patria se tratan de revivir algunas manifestaciones que resaltan valores de nuestra nacionalidad y de los símbolos que la atestiguan. Este año hemos visto algunas muestras de entusiasmo patriótico o de preocupación justificada de ciertos grupos que, por fortuna, se niegan a permitir que esa parte de nuestra historia, cultura y tradiciones perezca; pero siento que esas expresiones no son ni en cantidad, ni en calidad suficientes para emular las que encontramos en textos históricos o las que relatan nuestros antecesores.

Lo triste es que hemos observado situaciones tan bochornosas como las de estudiantes que ignoran la diferencia entre el 3 y el 28 de Noviembre o de un ministro de Educación quien, ante cámaras de televisión, hace un par de años confesó desconocer el significado histórico del 5 de noviembre.   De ahí que quisiera sugerir algunas ideas para alimentar, sobre todo en la juventud, un genuino nacionalismo que esté libre de conceptos erróneos o extremistas.

Una primera sugerencia es realizar actividades que se podrían organizar formalmente en todas las aulas de clases con suficiente anticipación al Mes de la Patria.   En preparación de las festividades se podría anunciar en cada escuela primaria y colegio secundario del país un concurso literario, para que los alumnos redacten monografías sobre cualquier tema de su predilección, pero relacionado con la historia, geografía, cultura o tradiciones de la nación panameña. Para revestir el proyecto de la debida calidad, es fundamental que las bibliotecas escolares o municipales posean suficientes libros de referencia que permitan a los estudiantes realizar sus investigaciones con la seriedad que les signifique un efectivo proceso de aprendizaje. Abuelos y bisabuelos serían invitados a transmitir formalmente a sus nietos y biznietos aquellas vivencias o conocimientos, tanto de sus patrias chicas como de la Patria grande, para preservar una riqueza histórica y cultural en peligro de extinción que vive solo en la memoria de generaciones anteriores. Los escritos meritorios serían compilados y publicados y en cada distrito se haría un reconocimiento público a los estudiantes triunfadores, incluyendo su designación como abanderados e invitados de honor en los desfiles patrios.

Por otro lado, durante los meses previos se organizarían ligas deportivas escolares y colegiales con miras a culminarlas en competencias nacionales inspiradas en valores patrióticos y en las hazañas de tantos atletas panameños que han dado renombre nacional o internacional a Panamá. Sería una manera de resaltar las virtudes de la disciplina y la cortesía, tan necesarias en el deporte, que a su vez ayudarán a construir una mejor patria con ciudadanos mejor formados.

Otra actividad serían los concursos artísticos organizados en centros escolares a nivel nacional. El potencial artístico de nuestros jóvenes —en la pintura, la poesía o la música— podría constituir un fértil semillero, si se le incentiva desde temprano, encauzándolos hacia temas relacionados con nuestra nacionalidad. Nuestros muchachos y muchachas plasmarían sus conceptos artísticos patrióticos en lienzos, en estrofas o en notas de un instrumento musical. Noviembre sería época apropiada para premiar el talento artístico de nuestros jóvenes montando en todo el país exposiciones de obras plásticas, recitales literarios o conciertos que reflejen el sentir patriótico de nuestros estudiantes.

Obras de teatro alusivas a diferentes episodios de nuestra historia serían vehículos muy eficaces para enseñar la historia de nuestra patria. Existen tribus indígenas en nuestro continente que transmiten de generación en generación incidentes de la conquista española que les impactaron. Los medios de comunicación serían aliados importantes para divulgar obras de esta índole y bien podrían el MEDUCA y el INAC sugerir un repertorio de diferentes temas de nuestro acontecer histórico y elaborar libretos para representaciones teatrales, inclusive itinerantes, en las escuelas de todo el país.

Celebraríamos con mayor fervor las efemérides de noviembre si se desarrollaran actividades alusivas con suficiente anticipación para excitar el entusiasmo de todos los panameños, especialmente en la cosmopolita ciudad capital.

Propongo que esta obligación patriótica de nuestra generación sea traducida en una formal política de Estado.

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<> Este artículo se publicó el 3  de noviembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos de la  autora  en: https://panaletras.wordpress.com/category/lasso-mireya/

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