Mi amigo Roderick

La opinión del Abogado…


RAFAEL A. FERNÁNDEZ LARA
rfdezlara@cableonda.net

Algunos dicen que en el ejercicio de la política, por sus adversidades, es muy extraño que surja una verdadera amistad. En mi caso, con el Dr. Roderick Esquivel fue lo contrario.   Gracias a la política se inició una genuina amistad, y, a pesar de una amplia diferencia de edad, ésta duró décadas, hasta sus últimos días.   Nuestra amistad no tuvo intereses mezquinos. Hubo siempre franqueza mutua, nos solidarizamos en adversidades y éxitos y toleramos mutuamente nuestros defectos o errores.

Se graduó con el primer puesto de honor del Instituto Nacional y posteriormente se graduó con honores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chicago. Durante su especialización en Ginecología conoció a Jean, quien sería su amada esposa por más de 50 años. En su práctica de la Obstetricia y Ginecología se convierte en uno de los más reputados especialistas del país.

Estuvo vinculado a las raíces del liberalismo istmeño, entre otras razones por influencia de su padre, don Lenco Esquivel, un gran liberal chiricano. Siendo muy joven fue ministro de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública durante la administración liberal de 1964.  Fue candidato a la vicepresidencia de la República en la nómina liberal de las elecciones de 1968, aceptando dicha nominación por acatamiento a su partido, a pesar de tener una organización debidamente preparada y una victoria asegurada para su candidatura a diputado por la provincia de Chiriquí.

Fue segundo y primer vicepresidente de la República y en 1986 estuvo encargado del Órgano Ejecutivo por 12 días.   Fui testigo, al igual que muchos otros, de su convencimiento de la necesidad de una transición democrática, fenómeno político que aconteció en su momento en muchos procesos políticos latinoamericanos. Lamentablemente este proyecto no prosperó como lo esperaba. Su confianza en el mismo no duró mucho y le ocasionó en vez decepción.

Su trayectoria en el liberalismo —presidente del Partido Liberal, vicepresidente de la Liberal Internacional, creador de la Federación Liberal de Centroamérica y del Caribe (FELICA)— demostró su empeño en promover la doctrina liberal a nivel nacional e internacional.

Mantuvo el criterio de que los partidos políticos deberían ser organismos ideológicos y no electorales. En su actividad política siempre lo justificó, tanto en el extranjero como en los tantos rincones recónditos de nuestro país, a los que nos tocó ir acompañándolo.

El Dr. Esquivel fue un hombre honrado. La política no lo convirtió en millonario, sino, más bien, lo contrario.  Fue brillante en los diversos aspectos de su vida, médico incomparable, ideólogo comprobado, reputado profesor universitario, excelente hijo, hermano, esposo, padre y amigo. Los que conocemos la historia política del país, sentimos que Panamá ha perdido uno de sus grandes hijos.

Como su amigo, sé que donde está me está diciendo,   ‘Gracias Rafa, por estas palabras’.   Mi respuesta: ‘Dr. Esquivel, los amigos son para siempre. La vida es muy corta para no expresar los sentimientos y reconocer las virtudes’.   Hasta luego, mi amigo Roderick.

 

 

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<> Este artículo se publicó el 31 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del   autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/fernandez-lara-rafael/
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