Besos, los inolvidables besos

De la inspiración de la Abogada y escritora…

Priscilla  Delgado

Nuevos besos, con sabor a antigüedad, nuevo sabor de boca nueva pero con la seguridad de haberla tenido siempre, los besos que nos llegan al alma nos seducen el cuerpo y nos invitan a mas besos…de fresas, de vino blanco, tinto, rosado, kiwi, de dulces y chocolate, así son los besos.

Cuanta diferencia entre un beso y besar el alma, besar a través de la piel con la piel caminando sobre otra piel.

Los besos maduros como fruta al tiempo como si llamaran a la puerta para decirnos aquí  está   mis besos que llegaran a darte un espacio de ensueño construido entre el acorde de una guitarra y piano allá en la lejanía, en el medio del ensueño y el despertar un beso que no esperaba, que estaba por llegar y por fin lo hizo, con entrega con el clamor de “aquí están”.mis besos, besos y mas besos que son los que nos indican que el reloj no se detiene para besar, que el tiempo le da tregua a la entrega de los besos para no olvidar.

Esa sensación de besos tibios y ardorosos llenos de entregas y de pasión nueva. Ese descubrir el beso en otra boca que no esperábamos hoy , con la sorpresa de que los besos aventuran un descubrir distinto, todos los besos son distintos y pareciera que tuvieran nombres y apellidos  y sello propio.

Hay unos que nunca se olvidan y otros que nunca se repetirán, porque nunca se pusieron de acuerdo para que el contacto fuera permanente y fueron besos que se olvidaron para siempre, sin embargo hay otros que quedan clavados en las canciones en las noches de luna, en el alma y en la piel.

Hay besos, muchos besos….A algunos los olvidamos y otros serán difícil escapar de ellos porque se vuelven adictivos y nos marcan y nos drogan……Besos de poetas, besos de versos y de canciones, cuanto se ha construido en base a un beso…solo un beso….Ese que nunca nos dejo olvidar.

<> Reproducido de nota publicada el 3 de Noviembre de 2010 a las   20.00  horas por la autora, a quien damos todo el crédito que le corresponde.
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La evolución del transporte aéreo en Panamá

La opinión de…

Edwin Rodríguez

El primer Aeropuerto Internacional de Tocumen se inauguró el 1 de junio de 1947,   por el entonces presidente de la República, Enrique A. Jiménez, y comenzó operaciones sin la culminación de sus obras de construcción. El edificio administrativo y terminal de pasajeros se inauguró siete años después, durante la administración del coronel José Antonio Remón Cantera.

En tanto, el antiguo aeropuerto, utilizado en la actualidad como terminal de carga, fue construido en un área de 720 hectáreas cuadradas y 126 pies sobre el nivel del mar. Sin embargo, con el pasar del tiempo y dadas las características de Panamá como país de tránsito, esta terminal se quedó pequeña para atender la creciente demanda en sus operaciones aéreas.   Esta situación obligó a las autoridades aeronáuticas de la época a pensar inicialmente en un ensanche y luego en la construcción de las nuevas instalaciones, obras que comenzaron en 1971.

Para la construcción del edificio que actualmente alberga la terminal de pasajeros se necesitó el movimiento de tierra y el desvío del río Tocumen de su cauce original. La actual terminal de pasajeros fue inaugurada el 15 de agosto de 1978 y sus operaciones se iniciaron el 5 de septiembre de ese mismo año, con el vuelo inaugural.

No obstante, el Aeropuerto Internacional de Tocumen es uno de los pocos en la región con dos pistas de aterrizaje disponibles, puesto que la pista de la antigua terminal se utiliza permanentemente para aviones de carga y viajes privados, o bien, como apoyo a la pista principal en casos de demanda extraordinaria.

A partir de junio de 2003 entró a regir una figura innovadora para la administración de la terminal, creada mediante la Ley No. 23 de 29 de enero de 2003, que dicta el marco regulatorio para la administración de los aeropuertos y aeródromos de Panamá. El Aeropuerto Internacional de Tocumen, que manejó en el año 2009 4.7 millones de pasajeros, se posesiona como líder dentro del transporte en la región latinoamericana, destacándose como una de las terminales con mayor tráfico aéreo.

Hoy, dado el incremento de las operaciones aéreas en Panamá, y gracias al sostenido crecimiento de nuestro país como destino para el turismo y los negocios, es imperativo la ampliación de la terminal aérea de Tocumen, por lo que se construye actualmente el Muelle Norte, una completa terminal de dos niveles que aumenta en 21 mil metros cuadrados la actual infraestructura aeroportuaria y que busca responder a las expectativas que plantea la demanda internacional. Esta ampliación consiste en la construcción de plataformas, accesos y edificio de la administración, remodelación de la fachada principal, construcción del salón presidencial y red de distribución de combustibles de aviación para las nuevas posiciones de aeronaves.

Finalmente, considerado el mejor aeropuerto internacional de la región, punto estratégico para conexiones entre las Américas y eje fundamental del transporte logístico y multimodal, el Aeropuerto Internacional de Tocumen se mantiene en constante evolución y modernización para cumplir con su creciente demanda de pasajeros y carga.

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<> Este artículo se publicó el 1  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Pérdida de tiempo y el sistema de transporte

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado….

MARIELA  SAGEL
marielasagel@gmail.com

En el año 1999, al final de mi gestión como ministra, entregué al Dr. Winston Spadafora, quien sería mi sucesor en la cartera de Gobierno y Justicia, un proyecto de factibilidad, con financiamiento aprobado y demás, para hacer un metro en la ciudad de Panamá.    El proyecto había sido elaborado por el gobierno francés y la empresa Alstom, la misma que hoy integra el grupo que obtuvo la licitación del metro, junto a la sopeteada Norberto Odebrecht y FCC.

Alstom es un consorcio francés que fabrica trenes, entre otras cosas. Con el fin de eventualmente obtener la concesión de hacer el metro en Panamá, abrió una oficina del rubro transporte (están en el tema de hidroeléctricas) en nuestro país y por varios años estuvo participando en cuanta feria y exhibición había, con videos e información que ilustraban las ventajas de hacer un metro en una ciudad que cada día está más congestionada y cuyo transporte colectivo es un desastre.

Ante la indiferencia que le propinó el gobierno arnulfista, y la poca atención que le brindó al tema la posterior gestión de Martín Torrijos, la unidad de transporte se marchó. El diseño estaba hecho y la ruta trazada, se perdió el financiamiento del estudio de factibilidad y la posibilidad de acceder a préstamos blandos para construir esa arteria vial.

Ahora, después de casi doce años de estar en remojo, se desempolva el tema, con muchos millones más de costo, muchos miles más de usuarios y muchos intereses más puestos en las empresas que conformaron el consorcio ganador.   Cabría preguntarse cuál ha sido el costo de oportunidad que hemos pagado, cuál es la seguridad que no pasará, a estas alturas del partido, lo que sucedió en Chile, que los usuarios rechazaron la nueva modalidad de transportarse –especialmente cuando pareciera que se le monta una competencia paralela, con el Metro bus— y cuál es el incremento de costos en la construcción en una urbe que está más caótica y congestionada que entonces.

Yo quiero que el metro sea una obra que solucione el problema de desplazamientos de la mayoría de los residentes de la ciudad. También aspiro que para mí sea un gusto poder transportarme en él, como lo hago en las ciudades donde viajo y existe este modo de transporte. Y anhelo que el proyecto sea bueno para todos.  Fue una pérdida de tiempo no haberlo hecho antes.

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<> Artículo publicado el 1 de noviembre de 2010  en el diario El Siglo a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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Un ejemplo esperanzador

 

La opinión del Educador…

Fredy Villarreal Vergara

Que la educación panameña está sumida en una crisis, es una información poco novedosa con la que ya llevamos conviviendo varias décadas, tiempo en el que hemos visto pocos o ningún cambio positivo.    Los males de este sistema anacrónico aparecen por doquier: problemas de infraestructura, organización curricular obsoleta, falta de una verdadera capacitación del docente, alejamiento escuela–sociedad,  poco apoyo de los padres de familia en las tareas educativas y un largo etcétera que ya hemos repetido demasiadas veces.

Por ello, prefiero dedicar estas líneas al verdadero centro de todo proceso educativo: el estudiante, cuyo día de homenaje se celebra cada 27 de octubre.

La vida me ha dado la oportunidad de laborar como docente en una escuela nocturna que además tiene una extendida, donde cada noche he podido observar los auténticos sacrificios de estudiantes que se empeñan con ahínco en demostrarse y demostrar a los demás que la firme convicción que tienen de que la educación es el mayor instrumento transformador de la calidad de vida de las personas, es valedera.

Una noche cualquiera, tras la sesión de trabajo, hay estudiantes que se trasladan a sus casas a caballo o a pie sorteando monte y quebradas, ríos embravecidos y la más absoluta oscuridad, en recorridos que pueden durar hasta dos horas.

El estudiante de la nocturna para quien el sistema no regular representa una segunda oportunidad, casi siempre ocupa el día en su trabajo cotidiano, y dispone de muy poco tiempo para estudiar o elaborar trabajos, y aún así, en la mayoría de los casos cumplen con sus deberes escolares, precisamente porque están comprometidos con su aprendizaje.

Esta experiencia me ha dado la ocasión de presenciar una situación que no podría verse en el sistema regular: madres e hijos como compañeros de clase, donde cada mamá que asiste, de vez en cuando se ve impulsada por el instinto maternal no solo a tratar de captar una lección o de obtener una buena calificación, sino a estar pendiente de lo que hace el hijo, de cómo rinde, de cómo aprende, de ver en qué puede colaborarle; y al contrario, también sucede: a algunos hijos que aprenden sin problemas y a una mayor velocidad que sus madres, los he visto expresar alguna preocupación cuando éstas –convertidas en compañeras de clases– no mantienen el ritmo de aprendizaje que él lleva, olvidando quizás que pertenecen a generaciones diferentes, y que eso en tareas de aprendizaje a veces marca diferencias.

Ante un panorama como este, en el que los estudiantes son realmente inspiradores, uno se pregunta, ¿qué es lo que debemos hacer para que nuestros estudiantes en general sientan esta necesidad de aprender más allá de la simple promoción o consecución de títulos? ¿Qué hay que hacer para desarrollar primero la cultura del aprendizaje y después la de la promoción? Esta es una cuestión sobre la que tenemos que reflexionar. Mientras tanto, en el mar picado de nuestro sistema educativo, seguiré navegando con la infalible convicción de que en educación nada está perdido, mientras expreso mi admiración por estos estudiantes que, como en Tonosí, sé que existen en otras latitudes de la patria istmeña, y que han de ser fuerza impulsadora para la larga travesía que nos espera.

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<> Este artículo se publicó el 1  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Mi patria se llama Panamá

La opinión del Diácono…

Lorenzo Concepción B. 

Hay fechas muy significativas en nuestra vida que difícilmente se borran de nuestra mente. Pensemos por ejemplo; el nacimiento de un hijo, el día de nuestro cumpleaños o el día que algún familiar murió u otro acontecimiento que de una u otra manera marcan una historia en nuestra vida.

 

Noviembre para todos los panameños también es signo de fiesta, de cumpleaños, de alegría, de enorgullecernos de ser una patria pequeña, pero grande de corazón, que ha sabido salir adelante aun en medio de los avatares de vida republicana.

En cada rincón de nuestra patria palpita el deseo de un niño, de un joven y de un anciano ver colmado sus sueños e ideales que se han propuesto en la vida, eso significa panamá.

Noviembre significa que nuestra patria nos ama, que nos amamos y que somos un país que podemos vivir en paz con el hermano y consigo mismo.

Es la patria que nos recuerda que ella está de cumpleaños, que quiere que la festejemos; que celebremos con cantos, guitarras, tamboritos, décimas, cumbia; luciendo el sombrero pintado, la pollera y la camisilla.

Noviembre es pensar en el futuro de nuestra patria, siendo honestos en la vida, acompañando al campesino y al pobre que espera, una mano amiga. Noviembre son los Padres de la Patria que se sacrificaron por el bien de los demás, aquellos que pensaron en la generación futura.

Son también las familias que reclaman un hogar digno, son los miles de niños que sufren a causa de la mala distribución de las riquezas.

Noviembre son los jóvenes que esperan ver colmados sus metas, son los maestros que desgastan sus vidas formando a una generación que debe responder por el siguiente cumpleaños de nuestra patria; son los médicos, enfermeras, es el abogado, el constructor, el presidente, la secretaria, el que recoge la basura, el pintor etc.; en definitiva, somos todos los que hacemos de este pedazo de tierra, un país que busca mejores días.

Celebremos el mes de la patria enarbolando orgullosamente nuestra bandera panameña, nuestro escudo nacional, cantando con entusiasmo nuestro Himno Nacional, pero sobre todo poniéndonos en las manos del Creador que nos alienta a ser ciudadanos constructores de Paz. Por esto y mucho más, mi patria se llama Panamá.  ¡Felicidades!

<>Artículo publicado el  1  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Regulando plátanos

La opinión del Empresario…

John A. Bennett Novey

El título de una noticia de La Prensa del domingo 3 de octubre pasado, sugiere que el “IMA debe regular el precio del plátano”, lo cual llama a la pregunta: ¿por qué? o ¿para qué? El artículo sugiere que esta medida obedece a la preocupación que sienten los productores ante el drástico bajón que ha sufrido el precio del producto, y añade que no saben a qué se debe, si a abundancia o carencia.

Comencemos por señalar que si no saben el porqué del bajón menos deben meterse a regular precios.   Cualquier estudio somero de la historia humana mostrará que todos los intentos de usar la regulación de precios como medio de protección de algunos, desfavorece a otros y termina afectando negativamente a todos.

Muchas de las hambrunas más horribles a través de la historia fueron atribuibles a la regulación de precios, y el mero hecho de que existen funcionarios que se creen capacitados para intervenir en procesos de un mercado que no entienden es manifestación de soberbia.

Si ni los mismos economistas se pueden poner de acuerdo respecto a los fenómenos del mercado, ¿cómo creen los “burrócratas” que ellos tienen la capacidad de intervenir exitosamente?

Supongamos que mañana todos los panameños decidimos sembrar plátano; es obvio que los precios se irían a pique. Quizás el mercado estaría informándonos que: existe una sobreproducción de plátanos; o que los precios estaban tan altos que la gente comenzó a sustituirlo por otros productos más asequibles a su bolsillo; o que de pronto todos los panameños perdieron el apetito por esta fruta.

El deseo de “planificar” las cosas y lograr una mejor redistribución de las riquezas, por más lindo que suene, trae más problemas que remedios, tanto para productores como para consumidores. Lo que para uno es un “precio justo” para el otro no lo es, y al final terminamos con un intervencionismo opresivo y descontento generalizado.

Lo esencial aquí es que ningún funcionario es el manantial del estándar ético que le permitiría decidir sobre estas cosas; ya que su verdadera función es la de evitar abusos y no la de jugar a Dios.

No es nada fácil decidir cómo lograr los reales, y recién vimos que los precios del plátano habían estado escalando. Obvio que esto envió un mensaje a los productores de que el momento era ideal para sembrar plátano y quizás se les fue la mano. Frente a ello, ¿tiene algún sentido que el Gobierno diga que no se puede vender a menos de tanto o a más de tanto?

Si un productor tiene toneladas de plátano que no puede colocar, ¿acaso no tiene el derecho de venderlo a menor precio para no perder tanto? Y si otro produce los mejores plátanos del país, porque se las ingenió para ello, ¿acaso no tiene el derecho de cobrar más por su ingenio?

En cuanto al intermediario, este presta un servicio al igual que los productores. Resulta fácil echar culpas, pero a menudo no hay “culpables” sino situaciones fortuitas, tal como sequías o lo contrario, y no tenemos otra que lidiar con ello, sin la necesidad de conjurar al Chapulín burócrata para que juegue a ser un rey Salomón. Y en todo caso, el tiempo que pierden en lo que no deben es tiempo que desaprovechan para pillar a los juega vivo.

No existe otra alternativa que el sistema competitivo y cualquier intento que procura igualdades termina produciendo desigualdades. Además, si eliminamos la competitividad, por más que esta sea dura de tragar, flaco favor nos hacemos.   Si hay alguna realidad de este mundo que es imperativa es la de la competencia por la supervivencia, y ningún funcionario puede apagar a su albedrío este mecanismo. Cada uno de nosotros vino a este mundo porque se dio una competencia contra miles en la fecundación del óvulo.

Siempre habrá un platanero que podrá lograr ganancias a menor precio y sería injusto quitarle la ventaja que logró con ingenio y trabajo. Aun bajo un régimen socialista ideal en donde el producto económico del trabajo fuese repartido por igual a todos, habría áreas de producción más exitosas que otras en donde la repartición crearía desigualdades entre estos y otros grupos menos productivos.

El resultado de manipular mercados, tal como fue sugerido en el artículo mencionado, es que quizás se pueda beneficiar a algunos plataneros, pero siempre quedarán por fuera otros, y ni hablar de los tomateros, ñameros, etc.   En algún momento los esfuerzos de unos se verán afectados por circunstancias imprevisibles, ya sea a favor o en contra, y si se intenta proteger a unos contra inclemencias, mientras que se previene que otros logren mayor ganancia “inmerecida” porque fue fortuita o basada en su mayor habilidad, la remuneración dejaría de ser el factor determinante y quedaríamos todos en manos de los “burrócratas”.

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<> Este artículo se publicó el 1  de noviembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Punto de Vista Debate público con el profesor Jované (II)

La opinión del Activista de los Derechos Humanos…

Manuel Castro Rodríguez

castroeducacion@yahoo.es

 

Profesor Jované, como usted sabe, en 1917 ocurrieron dos revoluciones en Rusia: la democrática de febrero y la comunista de octubre.   El próximo domingo 7 de noviembre se conmemora el 93 aniversario de esta última, que instauró por primera vez el tipo de régimen que usted ama. Como sucede todos los años, en el Mausoleo al Soldado Internacionalista Soviético ubicado al oeste de La Habana y con la asistencia de altos jefes militares castristas se realizará la ceremonia por el triunfo de los bolcheviques, ocurrido el 7/11/1917 (25 de octubre según el calendario juliano vigente en Rusia hasta el 1/2/1918).

Lenin y Trotsky dirigieron la toma del poder mediante una insurrección armada que derrocó al gobierno provisional encabezado por Kerensky, surgido de la Revolución de febrero que depuso al zar Nicolás II, el cual abdicó el 2/3/1917.   Ocho meses después del triunfo bolchevique, el 17/7/1918, por orden de Lenin fueron fusilados el zar Nicolás II, su esposa, sus cinco hijos, el médico de la familia, el ayuda de cámara, la doncella y el cocinero. Para que muriera el príncipe Alejandro, un niño hemofílico, tuvieron que dispararle varias veces. Profesor Jované, usted debiera explicar cuál es su posición ante esos crímenes que continúan recibiendo el beneplácito del castrismo.

En 2000, la Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó al zar Nicolás II como “mártir del comunismo”; el Tribunal Supremo ruso lo rehabilitó en 2008, al dictaminar que fue víctima de una “injustificada represión”.

Profesor Jované, usted debiera opinar sobre la respuesta dada por Trotsky al Comité Central de los Soviets, veinticuatro días después del triunfo bolchevique: “antes de que transcurra el mes, el terror asumirá formas muy violentas (…). La guillotina estará lista para nuestros enemigos, (…)”. (www.kaosenlared.net/noticia/leon-trotsky-primer-estalinista).    Lenin pensaba lo mismo: “¡A menos que apliquemos el terror a los especuladores -una bala en la cabeza en el momento- no llegaremos a nada”.

En 1920, Trotsky escribió ‘Terrorismo y Comunismo’, donde expresa: “Nuestras comisiones extraordinarias fusilan a los grandes propietarios, a los capitalistas, a los generales que intentan restaurar el régimen capitalista. ¿Percibís ese… matiz?  ¿Sí? Para nosotros, los comunistas, es suficiente”.

Hace unos meses un ‘izquierdista’ me invitó a comer y nos enfrascamos en una fuerte discusión, que alcanzó su clímax cuando le dije que al castrismo se le han documentado diez mil seiscientas muertes (ver http://www.ArchivoCuba.org).   Sin parpadear, ese ‘izquierdista’ me respondió que eran pocas muertes, ya que “se había logrado que la clase obrera cubana obtuviera el poder”.   O sea, para ese ‘izquierdista’ el fin justifica los medios, además de confundir gerontocracia estalinista (ver el Panamá América del 11/1/2010) con clase obrera, dado que como expresa la marxista Mercedes Petit:   “en Cuba los trabajadores no tienen para defenderse el elemental derecho de huelga que existe en la mayor parte de los países capitalistas”.

Profesor Jované, ese ‘izquierdista’ llegó al extremo de pretender justificarme el asesinato de los cinco hijos del zar Nicolás II. Profesor Jované,   usted debiera explicar si existen diferencias entre fascistas, estalinistas, leninistas, trotskistas y castristas. Continuará.

 

<>Artículo publicado el  1  de noviembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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