Sentencias penales dictadas en audiencia

La opinión de…

 

Alina Hubiedo

El Código Judicial vigente en la República de Panamá preceptúa que la audiencia será pública y que estará fundamentada en los principios de oralidad y publicidad. La oralidad supone la expresión verbal vertida por abogados, testigos o peritos ante el juez de la causa, sin soslayar al propio imputado y a la víctima, quienes pueden ser escuchados durante el juicio. No obstante, el propio juzgador con base en dicho principio está facultado para dictar la sentencia en el mismo acto de audiencia, al culminar los alegatos formulados por el fiscal, el querellante –si lo hubiere– y la defensa.

Esto es así, también, porque el artículo 2526 del Código Judicial patrio establece en su último párrafo, lo siguiente: “El juez podrá dictar la sentencia una vez concluidos los alegatos y el anuncio de la decisión tendrá efecto de notificación para las partes presentes”. Concatenadamente, el último inciso del artículo 2301 del mismo texto legal alude a las decisiones judiciales adoptadas en oralidad cuando estatuye que las comunicaciones hechas por el juez o magistrado a las partes durante la audiencia tienen valor de notificación personal.

Sobre el particular, vale decir que esta práctica se encuentra íntimamente vinculada al principio de publicidad, que implica que el acto de audiencia es público o abierto a toda persona que desee presenciarlo, salvo cuando por razones de moralidad, de orden público o el respeto a la víctima exijan que la sesión se celebre a puerta cerrada. Esta excepción se encuentra desarrollada en el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, suscrito por Panamá; no obstante lo anterior, se reconoce en dicho documento que toda sentencia en materia penal será pública, salvo en los casos en que el interés de menores de edad exija lo contrario.

La emisión de sentencias penales en el acto de audiencia involucra, a su vez, otro principio, el de inmediación, que implica la percepción directa de actos procesales y también fortalece el principio de transparencia que consagra el Código de Ética Judicial de la República de Panamá, basado en la motivación que realice el juez ante las partes, ya que el fallo es escuchado de viva voz por el juzgador y, en consecuencia, de los resultados del proceso tienen conocimiento inmediato el imputado, su defensa y la víctima.

Cabe acotar que la metodología bajo estudio evita las dificultades que se presentan para surtir una notificación personal, habida cuenta que, por ley, el fallo condenatorio debe ser notificado personalmente, mientras que si se dicta la sentencia en el juicio, el sólo anuncio de la decisión produce efecto de notificación para las partes, como lo indican las normas citadas.

Ligado a esto se encuentra el hecho de que si alguna de las partes no está de acuerdo con el fallo, puede anunciar apelación en el mismo acto de audiencia, una vez el juez haya dictado su decisión, de manera tal que se agilizan los términos que a este respecto regula el artículo 2416 del Código Judicial en materia de impugnación de resoluciones. Esto significa –indefectiblemente– que se practican los principios de economía y celeridad procesal.

Cabe destacar, en otro orden, que en el evento de que el fallo dictado en el juicio oral sea absolutorio, la apelación no impide que el reo sea puesto inmediatamente en libertad, salvo en los casos de narcotráfico en los cuales se le sujeta a medidas cautelares, según lo dispone el artículo 2414 del Código Judicial.

Además, otra ventaja la constituye el hecho de que la defensa puede solicitar al juez, una vez decidido el caso en el mismo juicio, que se le aplique a su representado un sustituto penal como alternativa a la pena de prisión, caso en el cual, de ser favorecido, el reo obtendrá igualmente la libertad, la que será decidida en la audiencia, en virtud de que la ley de procedimiento penal preceptúa que los incidentes que se promuevan cualquiera fuere naturaleza, serán decididos en el curso de la audiencia (artículo 2197 del C.J.) y en caso de inconformidad, puede anunciarse apelación en el acto.

En síntesis, las sentencias penales dictadas en las audiencias constituyen un mecanismo eficaz para contrarrestar la congestión judicial en los tribunales.

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<> Este artículo se publicó el 29  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

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