Cerco financiero

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La opinión del Periodista…

Aquilino Ortega Luna

“El dinero es la tarjeta de crédito de los pobres”, decía el pensador y escritor Herbert Marshall McLuhan y tiene razón… Ahora que el gobierno a través del Ministerio de Comercio e Industria pretende, en forma inconsulta, modificar las reglas de las financieras en el país, ya que estas suplen las necesidades de esa población que no tiene acceso a las tarjetas de créditos en la banca tradicional. 

Fundamento teórico de los microcréditos se han basado en que el otorgamiento de crédito a personas necesitadas para fines empresariales ayuda a mejorar el crecimiento económico de un país. Diversas teorías financieras han relacionado el impacto de la movilización del ahorro y el crédito de los intermediarios financieros con la tasa de crecimiento económico, al parecer el gobierno no se percata o no le interesa este factor importante en la economía.

En las últimas décadas hemos sido testigo de la revolución en las microfinanzas, como un posible camino para aliviar los estragos que ocasionaron los ajustes macroeconómicos y cambios estructurales necesarios para el cambio del paradigma económico, como es la pobreza que azota a vastos sectores del país.

Y prueba de ello es que en Panamá operan bajo leyes y reglas definidas, contribuyendo al fisco y generando plazas de trabajo, unas 156 financieras.

Los argumentos de las autoridades para entrar a modificar las reglas del juego que han trabajado perfectamente durante años, son que se unificará en un solo porcentaje el cobro de los gastos necesarios para otorgar un préstamo.

En el caso de las cancelaciones anticipadas, el cliente deberá pagar basado en el monto adeudado y no por la cantidad financiada. Para el pago de la deuda, a las financieras se les establecerá un precio tope que podría ser del 3% y 1.5% para jubilados.

Las financieras deberán entregar a sus clientes los estados de cuenta detallados, en tiempo establecido y con los montos a valor presente.

Todo esto puede ser, pero en común acuerdo con las partes interesadas.

Las empresas financieras desde hace 40 años, tuvieron la iniciativa de abrir el crédito a cientos de miles de panameños de todas las clases sociales, para que pudieran obtener bienes que satisfagan sus necesidades.

Hoy el MICI, en forma inconsulta, pretende transformar las reglas, afectando a personas de limitados recursos económicos, de la tercera edad, adultos mayores pensionados o jubilados.

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<>Artículo publicado el 27 de octubre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/ortega-luna-aquilino/

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