El indulto y delitos contra el honor

La opinión de…

Ernesto Cedeño Alvarado

El indulto presidencial está consagrado en la Constitución en el artículo 184 numeral 12, precisado para los delitos políticos. Sin embargo, no hay norma en nuestra legislación, que defina lo que se considera delito político.

Aclaro que hay ausencia de una concreción legal sobre lo que son “delitos políticos”, sin embargo, no implica que no haya disposiciones explícitas que excluyan a ciertas especies de delito de ser subsumidas bajo el concepto de delito político. Tampoco implica que no sea posible realizar una concreción hermenéutica, típica del control de la constitucionalidad que ejerce regularmente la Corte Suprema de Justicia.

La Corte Suprema de Justicia en pleno, en sentencia de 30 de junio de 2008, en ausencia de una norma legal que desarrolle el concepto constitucional de delito político, interpretó que los delitos a los que hace alusión la frase “delitos políticos”, en el numeral 12 del artículo 184 de la Constitución Política de la República de Panamá, se refiere a los delitos contra la personalidad interna del Estado y los delitos electorales.

Se hace por tanto constitucionalmente inviable, por ejemplo, el indulto por delitos ecológicos, contra la vida y la integridad personal, contra la administración pública, contra el honor, contra el patrimonio, contra la fe pública, contra la seguridad colectiva, contra la economía nacional o la tenencia ilegal de explosivos; a menos que en estos delitos comunes se acredite que la comisión del injusto penal es consecuencia de las circunstancias socio políticas del momento o que la intención del agente estuvo dirigida a transformar ideologías o prácticas afines a la política estatal.

De lo antes expuesto se colige que sí es jurídicamente posible, contemplar la calumnia e injuria dentro de los delitos políticos, conforme al fallo de la Corte, concluyendo que el delito contra el honor consumado, fue consecuencia de las circunstancias socio políticas del momento o que fue dirigida a transformar ideologías o prácticas afines a la política estatal.

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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La opinión de…

El crecimiento de pocos

La opinión del Economista, Político y Docente Universitario …

Juan Jované 

Hace apenas algunos días altos funcionarios del actual gobierno anunciaban, con una certidumbre digna de mejor causa, que estaban elevando sus expectativas de crecimiento de la economía hasta un 7.0% para el presente año.   Se trata de una visión bastante optimista teniendo en cuenta, por ejemplo, que la recuperación internacional se puede calificar de lánguida, mientras que analistas tan importantes como Nouriel Roubini y otros llaman la atención sobre los efectos de una posible guerra cambiaria, todo esto en condiciones que el Ministerio de Economía y Finanzas apuesta a un crecimiento extrovertido.

 

Sin embargo, la mayor dificultad en los planteamientos del sector oficial es que los mismos no hacen ninguna mención de cuál es el real impacto que ha tenido, en base al modelo dominante, el crecimiento sobre la suerte de los panameños y panameñas de a pie. Es así que si bien muchos han celebrado las altas tasas de crecimiento que mostró la economía entre el 2004 y 2008, con un promedio anual de 9.1%, lo cierto es que esto en la práctica significó mucho para pocos y poco para muchos. Si se mide en términos reales, es decir a precios de 1996, pese a que el ingreso nacional promedio per cápita se elevó entre esos dos años en B/. 1,473.64, lo cierto es que en el decil más rico de la población este incremento alcanzó a B/. 5,570.12, mientras que en el decil más pobre fue de apenas B/. 176.35.

Más aún, se puede señalar que del total del crecimiento observado del ingreso nacional en el período señalado, el 20% más rico de la población logró apropiarse del 56.1% de sus frutos, mientras que al 40% más pobre le correspondió apenas el 12.3%.

Si recordamos, tal como lo destacó Juan XXIII en su Mater et Magistra, “que el desarrollo económico y el progreso social deben ir juntos y acomodarse mutuamente, de forma que todas las categorías sociales tengan participación adecuada en el aumento de la riqueza de la nación”, resulta evidente que nos encontramos frente a un crecimiento sesgado, concentrado y que rompe con lo que el Papa Bueno llamó “un precepto gravísimo de la justicia social”.

Esto se confirma si se tiene presente que, pese a todo esta expansión, en el 2009 se observó que el 6.6% de la población económicamente activa estaba desocupada, mientras que el 14.3% de los ocupados se encontraban subocupados y el 42.1% de los trabajadores no agrícolas podían ser calificados como informales.

Se trata de una situación que carece de todo sentido de equidad, que destaca la profunda falta de solidaridad que se encuentra en la naturaleza misma del esquema oficial de crecimiento, a la vez que se muestra su insostenibilidad en el tiempo. No en vano Alicia Bárcena, actual Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, ha afirmado que “la desigualdad mina, tarde o temprano, la estabilidad política y erosiona el consenso en que se basa la estrategia de desarrollo”. Se trata de un consejo que no se puede dejar de atender.

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Martinelli, ¿culpable o inocente?

La opinión de…

Albis Riquelme  

Durante los últimos 16 meses de gobierno, hemos sentido que al Presidente se le sigue una suerte de sumario judicial por las cosas que suceden en el país. Si hay un individuo que se puede quejar de una constante persecución es el mandatario.

Contradictoriamente, el escrutinio hecho por algunos sectores solo evalúa y busca responsabilizarlo de los actos negativos e intenta vincularlo a ellos, de tal manera que la crítica y su fuerza cuestionadora empañe su gestión. El éxito no tiene dueño, y los méritos que conllevan, en un abierto acto de miseria humana, no le son reconocidos.

Los que hoy están separados del poder no descansan en su afán por volver a las viejas prácticas que les trajeron tantos dividendos y riquezas inesperadas. La lucha es dirigida desde diversos frentes: gremios empresariales, sindicatos de obreros, medios de comunicación, entes de la sociedad civil; que se han convertido en fiscales parcializados del diario acontecer bajo el pretexto de la defensa a la libertad cayendo el lema de Abraham Lincon quien dijo “Oh libertad cuántos crímenes se cometen en tu nombre”.

¿Por qué nos cuesta tanto como panameños empinarnos por encima de las diferencias y pensar en el país?    Ver lo malo a todo, en todo, demuestra una incapacidad permanente y una errada forma de evaluar el contexto que nos rodea. A pesar de esta campaña, los niveles de aceptación son muy buenos y las mayorías deciden en la democracia.   Estas mismas dan su favor a la actual forma de gobierno.   Algo bueno ha hecho el Presidente entonces.    Creo que quienes durante este año y medio solo se han dedicado a la crítica y la diatriba están cosechando su recompensa; el repudio del pueblo.

A la gente lo único que le importa es que se trabaje para ellos, se le resuelvan sus problemas cotidianos: salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad. Y si los esfuerzos van dirigidos en este sentido por más críticas que se haga, la gente se siente respaldada. Desconocer la buena labor de los últimos 16 meses, lo único que ha hecho es victimizar al Presidente y convertirlo cada día en una dirigente popular revestido de sensibilidad social.

Cada ataque basado en mentiras lo fortalece: que si cambió al escudo, si botó a la procuradora, si violó la libertad de expresión. Contrario a lo esperado por sus adversarios, con estos ataques, la agenda económica y la social crece y el reconocimiento viene del mundo entero.

Las calificadoras de riesgos, el FMI, el Banco Mundial y los especialistas en economía así lo reconocen y hablan de un excelente momento de Panamá, que es la envidia de muchas naciones, donde solo se habla de déficit y negros nubarrones a futuro.   Hay que reconocer el esfuerzo en la parte social: los aumentos a policías, empleados públicos, empresa privada. El impulso a la educación con becas universales, bonos libros mochilas. El programa 100 a los 70, red de oportunidades, apoyo para alimentos. Los megaproyectos en salud para todo el país, son muestras que hablan por sí solas. El Estado está invirtiendo para beneficiar a muchos, tal es el caso del Metro, el Metro Bus y el saneamiento a la bahía.

En nuestro país hay una marcada línea de darle relevancia a lo malo, en ese sumario que trata de empañar el trabajo realizado. Gracias a Dios el pueblo se ha convertido en el jurado de conciencia, que no se deja engañar y reitera su apoyo y su simpatía en todo momento aunque sean tiempos difíciles.   El pueblo es sabio y nunca se equivoca.

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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¿Descentralización o centralización?

La opinión del Abogado,   Político Independiente…

Juan Manuel Castulovich

La decisión ya tomada por el Órgano Ejecutivo de asumir la recolección de la basura, la proyectada sobre las vallas publicitarias y los amagos de la ATTT de controlar las placas, vuelven a poner sobre la mesa el tema de la descentralización, y dejan en claro que las intenciones del actual gobierno van, precisamente, en la dirección opuesta.

No comparto la apología que se hace de las capacidades de nuestros municipios para asumir y prestar, con mayor eficiencia, los servicios públicos. De los más de 70 que existen, su casi totalidad carece de autonomía financiera, pues dependen de los subsidios del gobierno central. Tampoco tienen, actualmente, y tomará tiempo que la alcancen, la capacidad de gestión para administrar los servicios que solicitan se les traspasen de manera inmediata. Pero, por otro lado, no comparto y considero contraproducente la embestida centralizadora del actual gobierno, especialmente cuando tras bambalinas, parecen moverse intereses no muy claros, como el comentado de convertir la basura en un negocio privado.

El presidente Martinelli no ha definido una posición sobre el tema de la descentralización, pero como de hecho se están tomando acciones específicas de evidente signo contrario y, además, existe aprobada una Ley de Descentralización, es hora de que se abra el tema a la discusión pública y se aclaren los rumbos.

La descentralización, de existir las condiciones para garantizar servicios más eficientes a la comunidad, en términos generales, es conveniente. La clave, insisto, es asegurar las condiciones para que el resultado sea positivo.

Nuestra experiencia, vivida y comprobada, es que nos fuimos al extremo de crear tantos “minigobiernos” como corregimientos existen en el país. Algo se ha revertido de esa tendencia atomizadora de los recursos públicos y, por ende, improductiva; pero la solución dista mucho de ser la “municipalización inmediata”, con efectos de panacea, que algunos promueven. Por las condiciones de nuestro país, tanto políticas como de capacidad de gestión, antes de “municipalizar” sería más conveniente “provincializar”, siguiendo un principio de gradualidad.

El señor Martinelli ha expresado su inclinación por establecer “la elección de los gobernadores”.   La comparto, pues la he propuesto muchas veces. Pero la pregunta que cabría es ¿serviría un “gobernador elegido”, sin mayores competencias, como es la situación actual? La elección de los gobernadores debe conllevar a la creación de un “gobierno provincial”, encabezado por el gobernador o serviría de muy poco.

En la Constitución de 1941, el Dr. Arnulfo Arias introdujo la novedad de los “Ayuntamientos provinciales” (Artículos 172 y sgts.), con funciones de “parlamentos provinciales”. Tanto esas normas como las que existen en la Constitución vigente sobre “los Consejos Provinciales” (Artículos 254 y sgts.), que tienen, entre otras, la función de “preparar el plan de obras públicas de la provincia y fiscalizar su ejecución, supervisar la marcha de los servicios públicos, recomendar los cambios a la división política y solicitar programas y estudios a las autoridades nacionales”, debidamente revisadas y actualizadas, para incluir la elección de los gobernadores y precisar sus competencias, serían una magnífica fuente de orientación y útil “base de trabajo” para concretar, si hay voluntad política seria en esta materia, la primera etapa de una bien pensada “descentralización” que, en un orden lógico y práctico, debe pasar, primero, por la “provincialización”.

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al   autor, todo el crédito que les corresponde.
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Mujeres 20-30 piden que se aplique la Ley

La opinión de la miembro del Club (en formación) de Mujeres 20-30

EYRA   LOU
camille_lh@hotmail.com

En 2008, el grupo de quince clubes que conforman la Asociación Nacional 20—30 decidió por unanimidad aprobar una resolución, a todas luces discriminatoria, en contra del ingreso de mujeres en calidad de socias activas.

Para las mujeres hasta ahora rechazadas por el Club 20—30 ilegalmente, asumir el reto de ser parte de esta agrupación cívica fue un asunto inherente a su convicción como ciudadanas, madres, esposas y profesionales.

En una sociedad de hombres y mujeres con el mismo derecho a ser agentes activos en el proceso de transformación social y de consolidación de los valores humanos, los clubes cívicos desempeñan un rol de suma importancia. No obstante, el Club 20—30 en Panamá desconoce el derecho de igualdad de la mujer; desvirtúa su propósito de promover valores cívicos para el cual el Estado le ha otorgado personería jurídica; ignora sus propios estatutos y los de su Asociación Internacional 20—30, que sí cuenta con socias en cargos de decisión; y desconoce el mandato legal y constitucional.

El Club 20—30 en formación, de mujeres, decidió defender los valores cívicos y morales de nuestra sociedad y luchar contra la discriminación. Han activado las diferentes instancias administrativas hasta obtener, al cabo de casi tres años, una opinión técnica del Instituto Nacional de la Mujer, que mediante Resolución No. 01 de 2010 dictaminó que las mujeres están amparadas ‘por la Ley 4 de igualdad de oportunidades para las Mujeres y los Convenios Internacionales ratificados por Panamá, para recibir la calidad de socias activas dentro del Club 20—30’.

El Club 20—30 debe rendir cuentas por su actuación discriminatoria, por lo que este grupo ha presentado una petición a la ministra de Gobierno y Justicia para que le exija cumplir con sus estatutos y la Ley, o le revoque su personería jurídica. El Ministerio cuenta con 30 días para resolver.

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<> Este artículo se publicó el 26 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

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La ciudad privada

La opinión de…

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Paco  Gómez  Nadal

Tenemos derecho a una ciudad decente. Me refiero a la capital, pero también a las del interior.

David, que en algún momento soñó con ser ejemplar, es ahora una carretera plagada de centros comerciales y comercios descentrados mientras sus calles históricas agonizan de olvido; Santiago es una valla publicitaria con problemas de basura, de ordenamiento urbano y de integración territorial;   Changuinola está buscando desesperadamente su primer parque público, pero no lo encuentra;    Yaviza se alegra por el pavimento que la conecta al mundo pero se aburre por la falta de infraestructuras públicas…

¿Y ciudad de Panamá? Una gran oportunidad perdida. Mientras los politiqueros se la pasan peleando por pequeñas cuotas de poder y el mega-alcalde pierde su día tratando de mantener el sillón,   la ciudad se va perdiendo al vaivén de lo que los constructores deciden, sin un mínimo de planificación,   sin una idea del entorno urbano que queremos y que, al final, se refiere al tipo de vida que anhelamos.

Los múltiples consultores de la Alcaldía parecen no tener ni idea de la gestión urbana y el Gobierno central solo es una piedra en el camino hacia una administración capitalina descentralizada, profesional y plural.

Los espacios públicos cada día son menos, y sustituimos la Central peatonal o el Parque Urracá por centros comerciales y torres gigantes que borran la vista y cortan el aire.   La cinta costera, que fue vendida como un espacio público novedoso,   sigue sin gestión y sin propuestas (y sin baños).   Camino mínimo rodeado de carros.

Los proyectos que nos anuncian potencian todo el tiempo el vehículo privado. Se supone que cuando una ciudad invierte en transporte público debería desincentivar el privado para generar entornos más amables. Sin embargo, con el esquema anunciado por el Gobierno central, lo que se hace es construir más calles para los carros y un par de alivios para que los pobres (expulsados de la ciudad día a día) puedan llegar a trabajar a tiempo.

El debate sobre la basura no es sobre cómo se gestiona o sobre un modelo efectivo de separación y gestión de residuos, ya que apenas estamos tratando de quitar la fétida fachada de la capital.

Los ciudadanos, por tanto, se acumulan en tres estratos. Los privilegiados que están tomando la franja costera de la ciudad, que se está recuperando para solaz de los que más tienen pero pagándolo con los impuestos de todos los ciudadanos.   Una franja céntrica ocupada por las clases medias arrinconadas, que sobreviven en el marasmo de San Francisco, El Dorado o Patacón.   Y el estrato más bajo ha debido migrar a Panamá Este y Panamá Oeste, cada día más lejos, cada día en entornos más hostiles. Los pocos bolsones de pobreza que subsistían en plena ciudad están siendo desalojados poco a poco y de forma silenciosa (si a Curundú le ha llegado el turno, los vecinos de El Chorrillo ya pueden estar haciendo las maletas).

No tenemos ciudad, sino calles; no hay espacios públicos, sino comercio. Nos anuncian un año 2011 infernal, con obras en cada esquina y molestias cotidianas.    Si fuera para mejorar, todos aplaudiríamos; pero intuyo que solo ampliaremos el tamaño de Mafiópolis (término acuñado por Julio Manduley, el padre del tan acertado concepto de Mafiocracia) y reduciremos el oxígeno ciudadano.

Cuando se construía la cinta costera, planteé críticas similares y solo los primeros meses tuve que quedarme en silencio por si el invento funcionaba.    El tiempo ha demostrado que lo del espacio público era la máscara para ocultar la falta de concepto y que hoy, igual que antes de la megainfraestructura, el tranque de la tarde es monumental porque los carros privados, aunque queramos pensar otra cosa, no se pueden esconder.

Los problemas de movilidad y de convivencia son tan complejos que ciudades que se mostraban como ejemplo, como Bogotá, vuelven a estar saturadas de tráfico y de problemas ya que construir lo público no sirve de nada si no reducimos lo privado.   Nosotros elegimos: o una Panamá amable e integradora o este zoológico de vidrio y asfalto, caliente y hostil en el que nos desplazamos para ir del refugio del hogar al aire acondicionado del mall.

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Una brisa fresca del Pacífico Sur

La opinión del Abogado…

Juan David Morgan

En el Teatro en Círculo se está presentando una obra que ningún panameño amante del arte, del teatro o de la música debe dejar de ver.   Bajo la excelente dirección de Bruce Quinn, South Pacific, el legendario musical de Rodgers & Hammerstein, cobra vida nuevamente después de transcurridos más de sesenta años de su estreno en Broadway, en 1949.
El mismo Quinn ya había puesto en escena la obra en 1963, pero para él la guerra y la discriminación, dos de los temas de que tratan los Cuentos del Pacífico Sur, de James A. Michener, en los que está basada la obra musical, lamentablemente no han perdido actualidad. Por eso hoy lo revive con tal maestría que supera las expectativas del público más exigente.
Los hermosos escenarios, hábilmente concebidos, nos trasladan al Pacífico Sur durante la segunda guerra mundial y a cada uno de los parajes donde se desarrollan los números musicales, quizás los más bellos que salieran de la inspiración de Rodgers & Hammerstein.
El papel del hacendado francés, Emile De Beque adquiere una nueva dimensión con la actuación y presencia escénica, pero, sobre todo, con la espléndida voz de Ricardo Velázquez, sin duda el mejor barítono con el que cuenta nuestro país y el más comprometido con el bel canto.
Vicky Greco, en el papel de la enfermera Nelly Forbush, ofrece una actuación tan profesional que nos hace pensar que estamos presenciando la obra en algún teatro de Broadway. Lucía Moreno se luce en el papel de Bloody Mary y sus apariciones en el escenario salpican de buen humor la trama de la obra. Randy Domínguez, en el papel del teniente Cable, también realiza una actuación digna de encomio.
El espacio no alcanza para destacar a cada uno de los artistas y técnicos que han contribuido al éxito de la obra, pero todos sabemos que la coreografía, los vestuarios, la iluminación, la coordinación de escenas, la fotografía y los efectos especiales son indispensables para la puesta en escena de un musical de la calidad de South Pacific. Además de las actuaciones individuales, los bailes y los coros sobresalen también por lo bien coordinados y armoniosos.
Y acompañando cada uno de los números musicales está la batuta del maestro Dino Nugent, y su grupo de intérpretes que con perfecta sincronización e intensidad permiten al público deleitarse mientras los artistas se lucen. Nikki de Roy, productora de la obra, fue el apoyo que necesitó Bruce Quinn para llevar a escena y dirigir a todos estos talentos panameños que tanto nos deleitaron con sus actuaciones, sus canciones y sus bailes.

Para Bruce Quinn, South Pacific es un eslabón más en la larga cadena de éxitos teatrales y musicales con los que ha venido deleitándonos por más de medio siglo. Se le considera, con toda justicia, el Padre del Teatro Musical en Panamá, y ha recibido condecoraciones y reconocimientos que no solamente lo han honrado a él sino también a quienes desde el gobierno han sabido comprender la importancia que este panameño, nacido en la Zona del Canal, ha tenido y continúa teniendo en el desarrollo cultural de nuestro pueblo.

 

Esta breve reseña, acompañada de mi aplauso permanente, no tiene otra pretensión que la de rendirle un sentido homenaje a su amor por la música, por el teatro y por la cultura que, unidos a su profesionalismo y entrega total, tantos momentos de deleite y tan gratos recuerdos han dejado en el corazón de los espectadores.

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<> Este artículo se publicó el 25  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Instituciones sólidas, desarrollo sustentable

La opinión del Empresario….

RAFAEL   CARLES

Todo plan de desarrollo sustentable debe basarse en una profunda comprensión de las reacciones humanas ante los incentivos económicos que reciben. La conducta económica humana está íntimamente asociada a su percepción de los efectos de las políticas económicas vigentes.

Hace unos años participé en un debate de la Universidad de Northwestern en Chicago sobre los posibles efectos de un cambio en la cultura gerencial en General Electric. Jack Welch, el presidente saliente, creía firmemente en un liderazgo basado en decisiones consensuadas con el apoyo de numerosos comités y asesores, mientras que su reemplazante creía en líneas de mandos directas y en decisiones personales de sus ejecutivos. Suprimió los comités, despidió a la mayoría de los asesores y comunicó a los ejecutivos remanentes que en un año la mitad de ellos no estarían en sus puestos. Conforme con este mensaje ordenó su retransmisión a todos los empleados de la empresa. Todos los participantes del seminario expresamos indignación por esta última forma de liderazgo, aparentemente tan poco humana. Welch se retiró posteriormente aclamado como uno de los mejores ejecutivos en la historia de los Estados Unidos.

Estos ejemplos muestran lo complejo de tratar de encasillar las respuestas humanas ante los incentivos económicos que reciben. La falta de comprensión de este tema ha oscurecido tradicionalmente el debate económico en Panamá.

El interés en el análisis del comportamiento económico humano es muy antiguo y formó parte originalmente del estudio de la ética. El estudio de la economía como ciencia independiente es reciente. La teoría económica dominante plantea que el ser humano actúa en forma racional frente a los incentivos económicos, buscando maximizar sus niveles de bienestar y de ganancias, y que en la búsqueda de su propio interés individual —en condiciones de competencia perfecta— logra el bienestar colectivo.

A pesar de que la evidencia empírica ratifica en forma contundente este comportamiento económico por parte de la mayoría de los individuos, el ser humano rechaza con indignación que su comportamiento económico sea egoísta, frío, calculador y codicioso. Busca siempre postular sistemas económicos alternativos, aparentemente menos egoístas.

J. Schumpeter planteó, hace ya más de medio siglo, que los problemas del capitalismo no surgían de su ineficiencia, sino de su ‘falta de mística’. Sin embargo, comportamientos individuales racionales pueden no llevar al bienestar colectivo cuando rige la ‘ley de la selva’. W. Pareto postuló a principios del siglo XX que los seres humanos se dividían entre aquellos que dedicaban su tiempo a la producción y transformación de bienes y los que lo dedicaban a apropiarse de dichos bienes. Estos últimos compiten entre sí para expoliar a los más débiles y, en el equilibrio final, determinados grupos ‘protegen’ a sus víctimas de las agresiones de otros. Esta ‘protección’ tomó a través del tiempo muchos nombres: señores feudales, señores de la guerra, mafias, etcétera.

Las instituciones son los límites diseñados por el hombre para estructurar la interacción humana y reflejan la reacción de los pueblos para protegerse de la acción de estos grupos. Ese es el Estado de Derecho y las instituciones forman la estructura de incentivos de una sociedad al ser las determinantes subyacentes del desempeño económico. El funcionamiento eficiente de un sistema legal que proteja los derechos de los habitantes y la realización de acuerdos contractuales es un prerrequisito para el funcionamiento eficiente de los mercados y contribuye al logro del bienestar colectivo.

La experiencia panameña a través de los años muestra cómo se han ido destruyendo, una a una, muchas de las instituciones y el Estado de Derecho, afectando en forma perversa el funcionamiento tanto del mercado como de la sociedad en su conjunto. Restaurarlas es condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar el desarrollo sustentable. Modificar conductas, eliminar la ‘viveza criolla’, fortalecer la educación y aplicar políticas económicas adecuadas constituyen elementos esenciales de todo plan de desarrollo. Es necesario liberar las capacidades creativas del ser humano.

Por razones de especialización, los empresarios deberíamos dedicar nuestros esfuerzos a hacer lo que mejor hacemos: producir en la forma más eficiente posible, incrementando la competitividad, creando empleo, maximizando las ganancias y cumpliendo con nuestras obligaciones legales —sin engaños— en un marco competitivo. Y los gobernantes, a su vez, deberían cumplir con sus funciones, y enmarcarse a la letra y el espíritu de la Ley. Esto es lo que ha demostrado ser lo más justo y eficiente para resolver los problemas económicos y sociales que enfrenta un país.

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<> Este artículo se publicó el 26 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Obra sobre Jorge E. Illueca

La opinión del Abogado y Periodista…

BELISARIO  HERRERA  A.
belisarioherrera03@hotmail.com

Por deferencia del Dr. Jorge E. Illueca, he recibido de su hijo, Dr. Enrique M. Illueca, los tres tomos nítidamente impresos, cuyo autor es el distinguido historiador Dr. Celestino Andrés Araúz M., idóneamente, acreditado con diversos títulos académicos, obra ésta que se viene a sumar a las incontables que lleva escritas, pero que con máxima consagración y por un largo tiempo de investigación ha culminado bajo el título JORGE E. ILLUECA Y EL ACONTECER REPUBLICANO 1918-1968.

Ávidamente la estoy leyendo y sin apartar la vista de sus páginas, ya que en mi caso la misma contribuye a actualizar mi memoria, pues desde muy joven simpaticé con el liderazgo patriótico que demostraba el Dr. Illueca en la década del 50, en que con toda hidalguía se desempeñó como Diputado y toda su vida desde entonces y mucho antes casi adolescente, como lo describe el historiador, dio muestras de su acrisolado patriotismo como activista cívico y luego como político incorruptible. El cuerpo legislativo funcionaba entonces en el antiguo Palacio de Justicia y a lo largo de los dos periodos en que fue electo como diputado consta su excelente oratorio, claridad absoluta de sus ideas y, sobretodo, la gallardía que siempre tuvo para defenderlas, siempre en minoría contra el sector oficialista. No pocas veces supo, como hombre íntegro, retar en el campo del honor a quien se atreviera a menoscabar su dignidad.

Justo es consignarlo, Illueca apenas egreso con su título de abogado, demostró ser el jurista brillante que llegaría a ser en los diversos casos en que le tocó actuar. Diría sin temor a equivocarme que por los casos penales que manejó, hubiera llegado a ser un gran penalista, pero las inquietudes que siempre se activaban en su espíritu, entre ellos los inherentes a nuestros legítimos derechos soberanos como país independiente al que aspiraba ser, lo absorbieron siempre totalmente, sumado a su férrea voluntad por cumplir por combatir a los corruptos.

Un caso muy sonado en que tuvo participación sucedió cuando el Dr. Daniel Chisis Jr. fue derrocado por el entonces Coronel José Antonio Remón Cantera. Illueca demostró que había renunciado el presidente contra su voluntad, logrando que el propio mandatario depuesto estrujara su renuncia y la tirara al piso dentro de la Asamblea Nacional.

Agradezco al Dr. Illueca el privilegio de tener entre mis manos en forma verídica parte importante de su trayectoria patriótica.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 23 de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.
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Todo por amor al ambiente

Antes de reciclar piense en reducir y reusar.   La práctica de las 3Rs es la clave para reducir la cantidad de desechos.   La opinión de…

MAYTEÉ   ZACHRISSON
mayteez@prsolutions.com.pa.

Es de todos conocidos que el tema de la basura no es ni será algo fácil de solucionar, y también sabemos que el dejar de producir basura es inevitable; en parte porque crecimos con el hábito de ‘usar y tirar’ los desechos.   El tema de la basura y el reciclaje había decidido engavetarlos y no escribir sobre ellos por un tiempo; era una manera pasiva de desconectarme de un problema que estamos viviendo.   Algunos están más desesperados que otros;   la realidad es que la situación se escapó de las manos de quienes tienen la responsabilidad de este mal heredado de muchos años.

Durante los últimos días he mantenido conversaciones con expertos sobre el tema y decidí expresar mi manera de pensar. No voy a enfocar el lado negativo de esta crisis; más bien me gustaría reflexionar cómo la basura se puede convertir en una oportunidad de mejorar nuestro medio ambiente; que considero es lo que en este momento deseamos y que si hay buena disposición podemos llevarlo a cabo.

Lo positivo es que ya hay personas, empresas, organizaciones sin fines de lucro, centros educativos, oficinas gubernamentales, entre otros, preparados, capacitados y con toda la mejor disposición de poder hacer un cambio sustancial en cuanto a la buena disposición de residuos y regalarnos un mejor ambiente en donde vivir.

Se piensa que la solución es el reciclaje, pero tenemos que tener muy presente que el reciclaje es la tercera acción de la ley de las 3Rs: Reducir, Reusar y Reciclar.

Si repensamos he intentamos reeducarnos cómo hacer las cosas para generar menos desperdicios tendríamos una ciudad más limpia y ahorros sustanciales en nuestra economía; pero sobre todo la satisfacción personal de proteger el medio ambiente.

Es necesario hacer más énfasis al momento de informar y divulgar sobre este tema y ahondar en las dos primeras antes de llegar a la tercera.

En Panamá existe el Decreto Ejecutivo N°34   (de 26 de febrero de 2007) ‘Por el cual se aprueba la Política Nacional de Gestión Integral de Residuos no Peligrosos y Peligrosos, sus principios, objetivos y líneas de Acción’.

Los principios para la aplicación de esta política se basan en 14 aspectos: prevención; equidad; responsabilidad pública; uso de las mejores técnicas disponibles, mejores prácticas ambientales y la mejor tecnología disponible; viabilidad y factibilidad; participación y responsabilidad compartida; quien contamina paga; principio precautorio; minimización o reducción, reutilización, segregación y reciclaje desde la fuente; transparencia de la información; eficiencia y eficacia; ciclo total del producto; principio de flexibilidad y principio de gradualidad.

El objetivo es lograr una gestión integral de los residuos no peligrosos y peligrosos de forma ambientalmente racional y sostenible, para asegurar la conservación del ambiente en el territorio nacional y eliminar los efectos negativos sobre el ambiente y la salud de la población, que sea social y que sea económicamente eficiente y viable.

¿Qué estamos esperando para poner en práctica este decreto?   Esa es la pregunta que nos hacemos quienes ya hemos comprobado que sí podemos vivir diferente y hace rato pasamos la página de una vida de despilfarro y basura a una con un reto permanente de producir CERO desperdicio.

Sé que muchas cosas en la vida no pueden ir a la velocidad que uno desea, pero también sé que soñar no cuesta nada y que muchos sueños se pueden hacer realidad si se piensa constantemente en ellos.   Mi sueño y el de muchos es poder tener un país en el que se practique al 100% una política integral de residuos.

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<> Este artículo se publicó el 26 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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El jefe presidente

La opinión de…

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Roberto Arosemena Jaén

Ocurrencias, improvisaciones, rectificaciones.  Un cambio sin rumbo. Una meta fija:  Gobernar, mantenerse en el poder y proyectarse a seguir gobernando. Esta meta será efectiva bajo el supuesto de que el cambio está entreteniendo a la mayoría, asegurándole el trabajo y creando expectativas a futuro. De allí la propaganda grosera de que “too va bien”.

El diario vivir es una realidad que descubre el engaño y lo reduce a mentiras. Los uniformados del cambio no tuvieron dificultad en sacar la única Ley 30, o las seis leyes de la fraccionada maldita ley, del sombrero de la Asamblea Nacional.   Esa manera mágica de desprestigiar a la Asamblea ha reducido y borrado toda la ilusión del partido panameñista de adecentarla con la falsedad de las reformas éticas y morales.    Diputados siervos son incapaces de restablecer la credibilidad de un organismo incapacitado.

La promesa central del cambio, cuya implementación había diseñado el gobierno de Martín Torrijos, con el Transmóvil, llegará con el trineo de Santa a fin de año.    Utilizar el dolor de 18 víctimas del transporte público para quitarle el mantón de luto a una unidad del Metro Bus es un signo de irrespeto a los familiares de los usuarios del bus “trampa de muerte” por complacencia de las autoridades de seguridad.   Se podría decir que la Presidencia carece de pudor público.

El arreglo de Changuinola entre el Gobierno y la comunidad en rebeldía ha desconocido el problema indígena de las autoridades ngäbe buglés, que se expresó en medio de la represión gubernamental. La respuesta fue movilizar al Tribunal Electoral, al Ministerio de Gobierno y Justicia el pasado 24 para elegir una multitud de representantes ngäbe en contra de la voluntad generalizada.    El principio antiguo y perverso de sometimiento “divide y vencerás” se aplicó en las montañas coloradas del oeste panameño.   “Si lo hizo el PRD por qué no lo puede hacer el Cambio”, es la justicia maquiavélica del cambio.

La población no ha terminado de entender a Martinelli Berrocal y ya los medios nos asustan con los próximos presidenciables.    El contraste es impresionante.   El liderazgo del jefe desborda a los potenciales presidentes. Además, la campaña publicitaria de que las cosas van bien es inconteniblemente engañosa.    El partido del jefe se engorda con sus leales opositores y a lo mejor los partidos de la alianza desaparecen en el unipartidismo de las venideras elecciones.     Como si esto fuese poco, el jefe decide eliminar los millones de subsidio electoral.   El argumento es válido: el que “pone la plata es el dueño del baile”. Pocos dirán que la astucia del jefe es debilitar financieramente al partido para mantener su condición de principal contribuyente. De paso consigue el dinero para los pensionados.

Se sabe que la imagen del gobierno es nula y que la única imagen aceptable es la del jefe. Se puede aventurar que el jefe no es tan poderoso como lo afirman sus asesores y lo creen sus incondicionales, ni tan errática como lo querían sus adversarios. Lo significativo del momento político actual es que el gobierno superó su primera crisis de gobernabilidad. Como activo ciudadano queda la sacudida que se le dio al jefe de Policía, al ministro de Seguridad y a la ministra de Trabajo. Las instituciones se debilitaron, el Presidente se fortaleció a nivel personal pero al mismo tiempo quedó como el blanco único de la crítica futura.

La sociedad empieza a discurrir sobre la incertidumbre de un gobierno que pende o está colgado de la imagen volátil de un líder de apenas un año de ejercicio de poder público y con insuficiente experiencia pública.   La vulnerabilidad del cambio se ha hecho más irreversible dado el desprestigio de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Nacional que actuaron como convidados de piedra ante la crisis de la Ley 30.

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<> Este artículo se publicó el 26  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor  en: https://panaletras.wordpress.com/category/arosemena-jaen-roberto/

Debate público con el profesor Jované (I)

La opinión del  Activista de los Derechos Humanos…

Manuel Castro Rodríguez

Profesor Jované, usted no ha respondido un editorial del Panamá América del 10/9/2010, donde se expresa:   “Sería una insensatez continuar alimentando la esperanza de nuestros pueblos con ideologías que solamente han servido para engañar incautos y aumentar su miseria y su frustración cuando reconozcan después de cincuenta años de carencias y sufrimientos que solamente se trataba de una gran estafa”.

 

Sin embargo, Olmedo Beluche –el más cercano colaborador político del profesor Jované y principal dirigente de la agrupación política en formación que se hace llamar Partido Alternativa Popular-, publicó en Kaos en la Red un artículo titulado ‘Cuba, un debate necesario’, en el que expresa: “En Panamá algunos medios de comunicación en seguida abordaron a algunos referentes de la izquierda, como diciendo: ‘si la dirigencia cubana ya admitió su fracaso, ¿qué carajo demandan ustedes ahora?’ Claro que los medios propagandísticos de la burguesía buscan aprovechar a su favor la situación(…)”.

Jované, hago mías las palabras del académico Antonio Muñoz Molina cuando expresa: “estoy a favor de la legalidad democrática y de la universalidad de los derechos humanos, en Cuba o en Birmania. Estoy en contra de la dictadura de Castro no a pesar de que soy de izquierdas, sino porque lo soy;   ser de izquierdas no me parece que sea alabar a un tirano”.

Escribo el 20/10/2010, cuando se cumplen 142 años de que por primera vez fuera cantado en público el Himno Nacional de Cuba.   El castrismo dejó morir al preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo -tras 85 días en huelga de hambre-, quien demostró que para él no era letra muerta lo que expresa el himno: “morir por la Patria es vivir”.

Jované, durante más de un año le he estado enviando información sobre lo que ocurre en Cuba. Usted jamás ha discrepado; tampoco ha aceptado debatir públicamente conmigo sobre el castrismo, que usted admira a tal punto que lo llevó a firmar un documento apoyándolo en su campaña difamatoria contra el mártir Orlando Zapata Tamayo.

El profesor Jované ha demostrado que comulga con los violadores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por supuesto que la ‘izquierda’ adocenada jamás reconocerá que aspira a establecer un régimen totalitario.   También Fidel Castro engañó a todos: en reiteradas oportunidades se presentó como humanista y siempre negó que fuera comunista (ver el Panamá América del 16/8/2010).

Le estoy enormemente agradecido al pueblo panameño por acogerme, por lo que es mi deber alertarlo de que la ‘izquierda’ adocenada se está arropando en la lucha contra el capitalismo salvaje, enmascarando su verdadero objetivo de instaurar un régimen estalinista.

Dado que el profesor Jované no ha tenido la entereza de enfrentárseme en un debate oral, comienzo hoy un debate escrito en que denunciaré lo que se propone la ‘izquierda’ adocenada, la cual utiliza “los medios propagandísticos de la burguesía”.   Por ejemplo, Beluche escribe en La Prensa y Jované en el Panamá América.   Los invito a que demuestren que es falso lo que expreso en mis artículos.

Panameño, ¡ni capitalismo salvaje ni castrismo! Continuará.

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<> Este artículo se publicó el 25  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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