Antecedentes para un debate gramático

La opinión del Médico…

Juan Carlos Ansin 

El primero se refiere a las diferencias entre la colonización de la América anglófona y la ibérica. Mientras la primera fue fundada por puritanos, tal vez bajo la influencia de Tomás Moro y su Utopía, con el afán ideológico de hacer un país distinto -según Robert Frost: “Un nuevo comienzo para la raza humana”- la nuestra descansaba en un doble discurso que perseguía el utópico fin de convertir a España en un imperio universal bajo el rigor de la cruz y la espada.    Admito que existen razones más profundas que nos diferencian y no por tener orígenes distintos, sino porque los sueños y las ambiciones humanas difieren en lo que se asemejan, sin distingo de raza, religión o género.

Weber encuentra en el protestantismo, especialmente en el puritano, la esencia del capitalismo anglosajón. Contrario al evangelio católico latino, donde se protege al pobre y se sospecha del rico, para los protestantes -más cerca de los libros de contabilidad que de las sagradas escrituras- Dios premia a quienes son capaces de enriquecerse trabajando. Pero nada opina Dios sobre el desempleo y los despidos; ni cuántos han logrado “hacerse ricos” trabajando honestamente o cobrando diezmo.

Otro tema poco discutido en nuestro medio es la evolución del pensamiento islámico. La profesora Antaki, de la U. de México, en su libro sobre los árabes revela lo que a mi juicio es el núcleo del problema actual de la civilización islámica. En su larga historia, los pueblos árabes jamás han tenido una revolución cultural y política similar a la producida en occidente en el Siglo de las Luces, donde el hombre moderno disputaría a las instituciones políticas y religiosas la autonomía de su pensamiento, es decir, de su propia humanidad. El Islam nunca tuvo una Revolución Francesa. Tuvo, como el judaísmo y el cristianismo, cismas teológicos, pero nunca un terremoto político filosófico similar al europeo.

Otro debate que ameritaría una discusión más profunda es el que hoy enfrenta en EU a los conservadores republicanos y a los demócratas progresistas. Más allá de la pobrísima cobertura mediática, en su mayoría asombrosamente desconocedora de lo que han significado en la política de ese país, el monopolio liberal bipartidista y el mortinato socialismo democrático, algunas de cuyas ideas implementó Franklin D. Roosevelt, sin temblarle la mano, como ahora parece suceder con los demócratas ante cada embestida mediática empresarial de la minoría republicana, responsables de la actual crisis económica y de su lenta recuperación, a pesar del renovado auge de Wall Street y los superávit de los bancos y empresas financieras a los que el gobierno generosamente auxilió. El debate que se avecina en noviembre, es pues una cuestión gramática, entre la primera persona del singular y la primera del plural. Es decir, entre el Yo individualista y egocéntrico y el Nosotros incluyente y solidario.

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<> Este artículo se publicó el 24  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Mas artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/ansin-juan-carlos/

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