Frontera Sur: Ojo al ojo

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¿Es cierto que ofrecimos una recompensa por la captura o muerte de un jefe subversivo colombiano?

La opinión del Jurista y Militar retirado….

ROBERTO DÍAZ HERRERA

En materia de seguridad general, Panamá ronda la cuerda floja, pero aun estamos a tiempo de desastres.

 

‘Tenemos casi dos años aquí, y al llegar nos pasamos como diez meses sin atrevernos a caminar, tal era el síndrome de pánico que teníamos en Caracas de salir con el niño a pasear; hoy, como tu ves, caminamos con el nene’.

 

Así me hablaron hace pocos días una pareja venezolana que encontré mientras caminaba matinalmente. No somos El Salvador o Honduras, donde mandan las maras. Ni Colombia, que pese a haber avanzado aún tiene territorios tomados por más de 40 años donde los poderes públicos aún no llegan.

 

Puede dar ‘gustito’ ayudar a los militares y policías colombianos en sus operaciones fronterizas con los insurgentes narco guerrilleros; eso puede significarle a un ministro o a un alto jefe policial nuestro, que le atiendan sabrosamente en Bogotá, con carros, escoltas y banquetes.   Pero como ni el 0.1% de nosotros sabe nada de esas complicaciones geopolíticas y de entuertos colaterales con las armas que matan sin pestañear al ser perjudicados, vale la pena poner ojo al ojo.

 

Por algo tuvimos la capacidad de desarrollar este país, hasta ser la todavía tacita de oro que disfrutan hoy esa pareja de venezolanos y sus niños, huyendo de su país.   Me parece gravísimo, que un Ministro de Defensa vecino diga estar agradecido del Gobierno panameño que ‘blindó la frontera’ mientras sus tropas ‘bombardeaban campamentos guerrilleros a 700 metros de nuestra línea territorial’.

 

Primero que, al menos yo, solo con escuchar el dato métrico de ubicación y coordenadas y caída de sus bombas’, no puedo menos que decirme, ‘¿quién nos da seguridad, quién, de que el bombardeo no fue en nuestro territorio? Y, ¿qué importancia tiene tal cosa de haber sucedido?

 

Para el 99% de los nacionales, tal vez ninguna. Para un Estado Mayor de una insurgencia desesperada por la ofensiva militar de las fuerzas armadas colombianas, las cuales por décadas han llegado, hablemos claro, a suelo panameño a descansar, reabastecerse, comprar víveres, etc., sí que la tiene, y mucha.

 

¿Qué ganamos haciéndoles esos ‘favorcitos’ a los amables colombianos que ya nos secuestraron por 80 años? De ganar, realmente nada. De perder, ¡cuánto podría ser, si se meten deseos de venganzas en esos ánimos subversivos¡   Iba a dar algunos ejemplos que nos podrían hacer temblar a los nacionales, pero mejor ni los digo.

 

Pero, si encima, el ministro de Defensa colombiano le da las gracias al Gobierno Nacional, y con ello a su homólogo, y éste, acá, para oídos ingenuos y tiernos, niega que sabíamos siquiera de la operación, eso es querer tomarnos el pelo a todos los panameños, y nos hace quedar como tontos internacionalmente.

 

Cuidado con esos jueguitos de guerras de los cuales nuestro estimado Premier, nada, nada sabe realmente. Y aquellos jefes insurgentes saben demasiado. Ojo al ojo. Y saben para mal, nada para bien.

 

El desarrollo del país vale demasiado para juegos. Un ejemplo del juego de guerra real: unos 5 años atrás, me saludó en un supermercado un capitán de servicio en la frontera darienita: —¡Oiga, jefe, acá entre nosotros¡ ¿qué le parece? Iba yo con mi tropa, cerquita de la línea colombiana, pero en Darién nuestro, y vimos pasar una columna de unos 15 subversivos de allá y los teníamos a tiro de ametralladora para dejarlos listos a todos. Y consulté sobre si disparábamos. ¿Y sabe qué orden me llegó de Panamá?:   ‘Si no se han metido con ustedes, eviten todo contacto, escóndanse y déjenlos ir’. Comprendí la frustración del capitán, un táctico profesional, sin más luces largas y aunque me supo amargo, comprendí la orden superior.

 

Un último dato: ¿es cierto que ofrecimos una recompensa por la captura o muerte de un jefe subversivo colombiano, que le puso la bomba que mutiló a un par de policías nuestros, y que ya liquidaron de aquel lado? ¿Le pagaremos, entonces, a la tropa vecina que lo liquidó?   Como abogado ahora, ¿qué norma legal nos faculta para que de nuestros impuestos paguemos tal promesa?  Otra vez, la última, ojo al ojo.

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<> Este artículo se publicó el 20 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Periodismo, ética y derechos humanos

La opinión del Periodista y Docente Universitario…
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GARRITT GENETEAU

En la época del gobierno militar se entendía que había un control en el manejo de los medios, lógicamente porque se trataba de una administración dictatorial, pero en ‘Democracia’ es inaceptable que los gobiernos tomen parte en los temas exclusivos de los periodistas y ciudadanos, que es la libertad de expresión, libertad de prensa y el derecho a la información.   El acoso a los periodistas y a los medios los rechazamos categóricamente.

Independientemente que para mi opinión, la ética profesional es la base fundamental para los medios en lo que calificamos como responsabilidad social.

En torno a lo anterior quisiera hacer algunos apuntes relativos a los derechos humanos, uno, y a la cuestión ética, que no deben perderse de vista. Se trata, en primer lugar, de la diferencia que existe entre ‘libertad de expresión’ y ‘derecho a la información’. Dos temas íntimamente ligados entre sí y que tienen que ver con el asunto que hoy nos convoca, que se refiere a los derechos humanos, los derechos de los periodistas y los derechos de la sociedad.

Ahora bien, como el periodismo juega un papel muy importante en la conformación de lo social y, como la sociedad moderna y contemporánea está convencida de que la democracia es la mejor forma de gobierno y de convivencia, la democracia no exclusivamente electoral; sino también como organización, funcionamiento, estilo de gobierno y forma de vida se deduce que los medios de prensa en su organización y funcionamiento deben corresponder a estos anhelos y expectativas.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por la ONU el 10 de diciembre de 1948, que constituye la formulación vigente de los contenidos de valor que implica el reconocimiento de la dignidad humana, encontramos destacado, en primer lugar, aquellos artículos que directa o indirectamente se refieren a la comunicación social, para confrontar con el deber ser de la realidad de lo que ocurre en los fenómenos cotidianos, susceptible de nuestro análisis y juicio ético.

En relación con la comunicación social, el artículo 18 de dicha declaración constituye el núcleo de los derechos humanos en la materia: ‘Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión: que derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión’.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 20  de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/geneteau-garritt/

¿Seguridad o localización?

La opinión de….

Pedro Ernesto Vargas

Dice la noticia reciente que, en Santa Clara, California, uno de esos días para Yasir Afifi (que no sabemos si fue un buen día o un mal día) sirvió para que descubriera junto a su mecánico, un alambre viejo que colgaba de la parte inferior de su carro.   Ese día, a principios de este mes de octubre, llevó su auto al mecánico para un cambio de aceite.

Este hallazgo tan casual no despertaría la curiosidad de este vendedor de computadoras, si no fuera porque en el otro extremo del inocente alambre había conectado un extraño aparato magnético, de difícil identificación. Bastó que lo fotografiara y lo pusiera en internet, para que le tocaran la puerta de su casa, sus dueños, el Buró Federal de Investigaciones, conocido mejor por esas letras, FBI, que lo distinguen de la Cheka, de la KGB, de la Gestapo, de la Stasi, del Deni, Dima, etc., etc., no por sus métodos sino por su nacionalidad.

Las policías secretas nacen de la necesidad del secretismo requerido para lograr información (la sublimación de la sapería) y no darla a los ciudadanos, con motivos o sin ellos, para la seguridad del Estado o para la omnipresencia del gobernante; para torcer voluntades o, mejor dicho, extorsionar; para doblegar al oponente o reprimirlo, cuando el susto no es suficiente; o, como dicen todos, cuando tienen el sartén por el mango para la protección contra ataques externos e internos, o como dicen cuando están del otro lado del sartén, como instrumento de represión.

Lo cierto es que en un Estado sin independencia de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo, o cuando se declara en guerra santa contra imaginarios o reales enemigos, la policía secreta o la investigativa no solo es autoridad, sino que está por encima de la ley y solo sirve a quien está detrás del poder. Y esto es detestable mientras exista de esa forma.

Volviendo a aquel individuo quien, además de tener un nombre árabe, es un estudiante de 20 años de edad, el encuentro con los dueños del alambre le permitió conocer que se trataba de un instrumento de localización global, o GPS (otra vez, tres letras).   O sea, que el FBI conocía todos los desplazamientos del estudiante y probablemente le alertaría a los padres que no o que sí atendía sus clases en la universidad.   Hasta allí, una costosísima tecnología para una escolaridad gratuita, ya que Yassir atiende una universidad pública. Le hizo daño su nombre, como a otros le podría molestar, conducir un auto deportivo.

No importa que con estos instrumentos el FBI recoja de la calle a delincuentes peligrosos. También le hace la vida imposible a gente honrada.  Uno de los argumentos utilizados por el FBI es que con uno similar pudieron seguir a Juan Pineda Moreno, convicto por posesión y distribución de marihuana. De esa forma descubrieron lugares de expendio, de compra y venta de dañinas drogas alucinógenas. La policía no necesita invertir en eso, requiere invertir en la formación de policías honrados.

Vuelvo a la noticia gringa porque se me espelucó el cuerpo, en los pocos lugares donde tengo folículos pilosos, al conocer que en un futuro muy cercano, todos los autos en Panamá, tendrán un GPS obligatorio, colocado por las autoridades (La Prensa, 17/10/2010).

Espero que sea una broma. Nadie me puede obligar a ello y si lo escojo, debo tener el mando de conectarlo y desconectarlo.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Frente a las contingencias

La opinión del Periodista y Docente Universitario….

MODESTO A. TUÑÓN F.

Los pobladores de un sector del corregimiento de Juan Díaz han decidido agruparse para monitorear la situación ambiental generada por procesos industriales en una empresa con poco control, que causan emanaciones desagradables como producto del procesamiento de vísceras de animales y que han afectado la calidad del aire de esta área de la ciudad de Panamá.

Esta organización local, pudiese ser comparada —guardando las debidas proporciones— con el suceso chileno de rescate de 33 trabajadores, tras la capacidad de asocio Estado—sociedad civil para enfrentar una grave eventualidad de derrumbe en un recinto de explotación minera.

¿Qué posibilidad tendríamos los panameños de superar una contingencia de amplia repercusión? ¿Existen condiciones de organización civil frente a tal situación?

Hay factores o prácticas cotidianas que evidencian que no. Un ejemplo es el estado actual del manejo y disposición de los desechos. En esta tarea todos hemos fallado; tanto el Gobierno central, distritos, autoridades locales y la propia sociedad en el contexto de las comunidades, vecindades y caseríos.

En casi todas las provincias hay en la actualidad un conflicto por la gestión de la basura.   En Coclé por ejemplo, los tres distritos más grandes se pelean por ser sede de un aeropuerto internacional, pero rechazan la instalación de un vertedero provincial, sin llegar a tener conciencia de la necesidad de colaboración entre las comunas para una exitosa gestión sanitaria.

La falta de una noción de organización que unifique a los diferentes sectores, es una de las principales causas que impiden una idea generalizada o un plan para enfrentar estos fenómenos.

Preferimos la contingencia, opciones coyunturales. Si hay que apoyar la ‘marea roja’, los medios de comunicación promueven el tema, brota el entusiasmo y a comprar camisetas y pintura roja para disfrazarnos.

Si nacen unas siamesas y se requiere separarlas —independientemente de las implicaciones médicas, científicas y sociales—, asumimos un interés sensiblero y hasta morboso del estado de esa familia y nos acordamos de cómo vive, dónde y las condiciones que le sirven de contexto.

Dicen en provincias ‘pura llamarada de capullo’.   Nos involucramos en aquello puntual, concreto y entusiasta en los diferentes escenarios de la vida nacional. No hay una preparación eficaz para aquellos fenómenos imperceptibles, pero que pudieran sobrevenir.

El tema de la basura permite situar otros paradigmas. ¿Qué ocurriría si se elevan de pronto los patrones de contaminación y surge una epidemia? El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) desarrolla una actividad de preparación de las comunidades frente a eventos naturales, que es plausible; pero ¿qué pasa con otros entes?

¿Cómo actuaría un alcalde o un gobernador ante un movimiento telúrico de altas dimensiones, frente a una marejada, un derrumbe, la ruptura de una represa y contra un evento climatológico de dimensiones devastadoras?

Habría que considerar si estamos preparados para las diferentes contingencias que pueden surgir en un momento dado. En algunos casos son medidas establecidas por las autoridades y en otros, las propias instancias sociales que de manera organizada enfrentan los problemas y pueden reducir el grado de vulnerabilidad.

Resulta difícil comprender cómo a estas alturas las empresas constructoras edifican urbanizaciones cerca de quebradas y ríos sin tomar precauciones o, que la gente construya en esos lugares.  Un ejemplo es la comunidad de Tataré en Pacora, detrás de cuyos patios está un cauce fluvial que todos los años crece de manera desproporcionada.

¿Cuánto dura vaciar un edificio, un bus, un centro comercial atestado que sufra un problema que afecte al público allí presente? Antes, en la época escolar, se hacían prácticas de desalojo en las escuelas, competían y ganaba aquella que lo hiciera en menos tiempo. Luego, este ejercicio se extendió a otras instalaciones.

El programa Vecinos Vigilantes en un buen ejemplo de trabajo popular frente a los robos y la violencia. Pero esta forma de preparación debe aplicarse a otro tipo de contingencias probables o improbables.

La disposición de la basura, hace recordar una experiencia en la comunidad de Las Canoas, provincia de Herrera. Allí, Santiago Gómez y sus vecinos tienen un proyecto de aprovechamiento de desechos, que convierten en abono de diferentes clases y lo distribuyen para utilizarse en labores agrícolas.

Este modelo resuelve varios problemas: desechos, contaminación y una fuente de ahorro en beneficio de la economía comunitaria, que parte de la organización de la gente.

De esto se trata; de la seguridad que buscan los vecinos en Juan Díaz y que como en el caso de los mineros chilenos, puede hasta preservar la vida y hacer del luto familiar, una ínfima posibilidad.

<> Este artículo se publicó el 20 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Pretensiones erradas

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La opinión de….

Guillermo Tatis Grimaldo, hijo

Hay un sentimiento general de que nuestra sociedad va perdiendo valores sensibles, necesarios para la sana convivencia de la familia panameña y la preservación de su dignidad humana. Resulta peligroso y obran en nuestra contra aquellas pretensiones erradas que llevan propósitos de cambiar el orden social y natural.

En la Asamblea Nacional se discute un proyecto de ley que pretende imponer multas y penas de cárcel a quien ofenda o agreda a homosexuales que tiene como propósito oculto convertirse en preludio de lo que será una exigencia de mayor trascendencia.

Es necesario dejar claro que el resto de la sociedad no tiene nada contra ellos, tampoco es cierto que la sociedad los rechace, so pretexto de homofobia; una vez más, este es un país en el que la tolerancia se practica de hecho, aquí todos podemos vivir la intimidad como mejor le parece a cada quién.

Lo que resulta inaceptable es que el resto de la sociedad tenga que consentir sus excesos, su conducta extravagante y exhibicionista, contraria a la moral y a las elementales normas de conducta pública. La comunidad lésbica-homosexual no puede exigirle al Estado panameño que preserve a ultranza derechos para ellos y ellas en detrimento de los demás grupos o comunidades, como castigar a los que ofendan a un grupo cuando lo consecuente es que se castigue a todo aquel que ofenda, difame o ataque a cualquier ser humano o ciudadano sin distingos de religión, condición social, oficio, nacionalidad, edades, sexo, gustos o placeres.

La razón debe estar por encima de todo, y siento muy a mi pesar que lo que sigue es exigir una ley que les permita contraer matrimonio, francamente me parece una aberración. El deseo de esta pretensión es inaceptable porque vulnera el sano juicio, la naturaleza humana y el significado mismo de matrimonio.

De una unión de dos hombres o dos mujeres, no puede surgir nada coherente, sino la terrorífica posibilidad de que adopten un crío, y de llamarlo matrimonio tampoco. El derecho romano consagra desde hace siglos, inclusive antes de Cristo, que matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, cuyo propósito es tener descendencia, es decir hijos y la de constituir una familia, como principal intención; lo establece también el antiquísimo y sabio código. Cualquier pretensión o interpretación distinta es un descomunal error. Matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer.

No obstante, lo peligroso de todo esto es que mañana aparezca quien pida derechos y que se les reconozca la unión de un padre con su hija o que se le acepte en matrimonio a un hombre que ha decidido sacarse a su hermana, o qué tal, un antojo de alguien de que le casen con su jumento. Quién podrá decirles que no, acaso no tendrán el mismo derecho que hoy exige la comunidad gay.

Pero hay otras luchas más importantes que debemos librar. Es la aprobación de la Ley de Esterilización en igualdad de condiciones y conveniencia para hombres y mujeres, y la divulgación efectiva de la política de uso de preservativos, aunque nos valga entrar en contradicción con las iglesias, porque puede verse como una interrupción contranatural o divina a que los hombres y mujeres sigan teniendo prole hasta donde su rienda por el sexo alcance, pero no, resulta obligante en el marco de una serie de políticas encaminadas a mitigar la pobreza y las enfermedades fatales de contagio por relaciones sexuales.

Además, por qué es necesario el control de la natalidad, por dos razones muy sencillas, no podemos seguir reproduciéndonos infinitamente en un mundo que es finito, ni tampoco traer hijos para condenarlos a vivir en la miseria material y humana.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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La Universidad 276

La opinión del Ingeniero y Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos…..

Guillermo Antonio Ruiz

Intempestivamente, la Universidad de Panamá vive una vorágine de actividades, conferencias, grupos culturales, convenios, proyección mediática, etc. Pocos partidos políticos en nuestro país han demostrado tal capacidad de mercadeo político como los que respaldan la reelección del actual Rector Magnifico.    Hasta se celebra la ubicación 276 en la escala de universidades iberoamericanas. Pero hasta hace poco, las cosas no eran así.

 

A principios y mediados de los años noventa, esta Universidad entró en un período de esperanza y renovación que hacía presagiar mejores días. En los centros de estudiantes, eran desalojados los grupos eternos del FER 29 y reemplazados, con los votos de la mayoría de los estudiantes, por grupos con orientación democrática y sobre todo académica. Los profesores que apoyaron la dictadura o que eran reconocidos por su mediocridad se hicieron a un lado y eso dio paso a la renovación de los decanatos y al final a la Rectoría del Dr. Carlos Iván Zúñiga (Q.E.P.D.).

Pero al salir este, todo se vino abajo. Los centros de estudiantes fueron reconquistados por grupos de pseudos estudiantes amparados en grupúsculos con siglas extrañas y abanderados de doctrinas muertas como el marxismo, el maoísmo y hasta el trotskismo en el peor de los casos. Regresaron los antiguos acólitos de los militares y se instaló el Virreinato que aún somete los destinos de nuestra máxima casa de estudios.

El resultado: centros de investigación cuyos resultados son más que cuestionables. Cada vez que hay un evento atmosférico, hay que recurrir a ETESA o al Centro de Huracanes de Miami.   No existen propuestas económicas, arquitectónicas, modelos matemáticos, propuestas de mejoramiento de riego, estudios médicos, etc.

Y qué decir de sus conferencistas. En el Paraninfo Universitario las exposiciones de Premios Nobel, famosos y reconocidos escritores, o académicos laureados son un anhelo. En este lugar retumba el eco de los discursos de los dirigentes de FRENADESO y las ¿ideas? de Fidel Castro y Hugo Chávez.    Pero eso no es lo peor.

Hace unos meses, el Presidente de Bolivia, en un efusivo discurso, señaló que la causa de la homosexualidad y la calvicie estaba en los pollos.    Periodistas de todo el mundo buscaron su hoja de vida y descubrieron que su mayor mérito académico no era otro que un Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad de Panamá.

Todo parece indicar que la situación no solamente no mejorará, creo que será peor.   Así, seguiremos viendo cómo crecen las universidades de garaje y el éxodo de nuestras mejores mentes jóvenes hacia centros de enseñanza superior extranjeros, donde prime y se valore el esfuerzo, la investigación y sobre todo el conocimiento. Porque la Casa de Octavio Méndez Pereira ya no existe, ahora solo queda la Universidad 276.

 

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Amamos de verdad a nuestra patria?

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La opinión de la Jurista y Ex Legisladora de la República….

 

MIREYA LASSO

¿Por qué amamos a nuestro país? ¿Cómo mostramos ese amor? No son preguntas triviales para respuestas ligeras, porque demandan un autoexamen honesto de cada quien. El sentido común dice que es imposible querer lo que no se conoce y que hay que conocer antes de poder amar. Así, para querer a Panamá como ella y todos nos lo merecemos, se deben conjugar conocimiento y sentimiento en la mente y el corazón de todo ciudadano. Preguntaría: ¿Como sociedad, todos —gobernantes y gobernados— cultivamos permanentemente esa amalgama a lo largo de nuestra niñez, adolescencia, madurez y vejez?

El concepto de Patria lo han expresado sobre todo poetas y poetisas. La Patria —nos advierten— viene de abajo, de la gente, de la historia, del trabajo (Changmarín). Es el recuerdo de amor o de dolor (Miró), son tantas cosas bellas (Blades); pero también muchas penas, sufrimientos y angustias (Aizpuru). Es el grito de reto de jóvenes y el coraje de las panameñas (Illueca); son anécdotas contadas por abuelos (Pérez Canela) y son besos de mamá y papá (Argote). Es la tierra misma, sus montes, sus ríos, su flora y su fauna; son árboles antiguos y senderos retorcidos (Miró). A pesar de ser republiquita microscópica y ombligo del mapamundi, es brújula de la eternidad y faro de la inmensidad (Korsi).

Agresiones externas la han hecho sangrar: la Guerra de Coto, la invasión de Nombre de Dios, el 9 de Enero, el 21 de Diciembre. Nada hay más honroso en esta vida que sacrificarse y morir por la patria (Batalla). Ella ha sufrido angustias, enfermedades, hambre y mendicidad (Aizpuru); su queja se oye en la saloma y tonadas del campesino que canta sus desdichas (Illueca).

Lamentablemente el descuido y maltrato a los tres símbolos patrios no puede ser más que una falta de real amor por Panamá, porque ellos simbolizan los caros valores que debemos compartir como nación.

El Himno Istmeño, provisionalmente adoptado como himno nacional en 1904, fue posteriormente sustituido por la actual versión del Himno Nacional. Su letra resume la culminación de una cruenta historia que auguró libertad, fraternidad y progreso; su música es una marcha militar. Pregunto: ¿Con cuánta energía, orgullo y fervor patriótico se canta nuestro himno en las escuelas? ¿Palpita cada vez el corazón panameño al igual que cuando Saladino u otro atleta recibe una medalla de oro por una proeza deportiva en el exterior?

La bandera merece el más acendrado respeto, porque encierra presente, pretérito y porvenir (Obaldía). Nos debe llenar de orgullo, de ensueños, de esperanzas y de todos los más delicados sentimientos que animan en el alma (Batalla). ¿Conocemos que sus colores rojo, blanco y azul significan pureza, honestidad y autoridad (Pérez Canela)? ¿Nos enorgullece verla ondear? ¿Sabemos desplegarla en sitios públicos y en nuestras casas en Fiestas Patrias? ¿Lo hacemos en las escuelas? ¿Cuidamos el pabellón y permanecemos firmes al izarlo y arriarlo? ¿Sabemos el juramento a la bandera? ¿Cumplimos con las dimensiones de sus estrellas y tonalidades de sus colores?

Y el escudo. Víctima de constantes abusos, de desidia e indolencia por tanto tiempo, a pesar de simbolizar valores y esperanzas también presentes en el himno nacional: libertad, verdad que camina hacia el futuro, duro sentido para el trabajo, paz que floreció cuando la patria surgió soberana (Franco).

Es triste que con el escudo, la bandera y el himno se demuestre tanto desamor a pesar de leyes que ordenan sus manifestaciones artísticas. ¿Descuido por falta de conocimiento? ¿Inculcamos amor desde la infancia? Pareciese que solo nos sentimos henchidos de amor y orgullo patriótico cuando la Marea Roja anota un gol en los estadios de fútbol.  Sin embargo, cuando cantamos el Himno Nacional los lunes en las escuelas o en la Asamblea, escasamente se mueven los labios y se susurran las notas a media voz.

Aprovechemos el próximo Mes de la Patria para resaltar el significado de estos tres sagrados símbolos, aparentemente tan huérfanos de cariño.

<> Este artículo se publicó el 20 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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La desigualdad económica en Panamá

La opinión de….

Raúl Moreira Rivera

Recientemente la República de Panamá ha recibido importantes reconocimientos a su extraordinario desempeño económico. Las principales agencias calificadoras de riesgo otorgaron a nuestro país el tan ansiado grado de inversión.

Posteriormente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico informó que Panamá registró uno de los mejores índices de competitividad en América Latina. Estos reconocimientos fueron ampliamente divulgados en todos los medios, sin embargo un informe en el cual también aparecía nuestro país no recibió la misma publicidad, de hecho ha sido prácticamente ignorado.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló las cifras del Índice de Desarrollo Humano de 2010 en el cual Panamá aparece en la posición No. 60 de desarrollo a nivel mundial, ubicándonos como un país de desarrollo humano alto.

A pesar de todas las buenas nuevas antes señaladas, podemos ver que dentro de este informe el PNUD preparó una tabla de la desigualdad en el mundo, utilizando el instrumento de análisis conocido como el Coeficiente de Gini que va de 0 a 100, en el cual 100 es una desigualdad absoluta. En esta lista se señala que nuestro país con 54.9 se encuentra ubicado a nivel mundial en la posición número 11, con el peor nivel de desigualdad económica, con Namibia, Las Comoras y Bostwana encabezando la lista con un 74.3, 64.3 y 61.0, respectivamente, y en la posición No. 5 entre los países de América Latina por detrás de Colombia con 58.5, Bolivia 58.2, Honduras 55.3 y Brasil con 55.0.

La desigualdad antes señalada se refleja en la encuesta de niveles de vida de 2008 en la que se observa que el 20% de los hogares más pobres recibía apenas el 5.1% del ingreso total, mientras que el 20% de los más ricos acumulaba el 48.5% del ingreso. Esta situación, además de ser grave, refleja el empeoramiento de la misma, ya que con relación a la encuesta de 2003, los hogares más pobres recibieron 0.34% menos del ingreso total, mientras que los ingresos de los más ricos se incrementaron un 1.2%.

La historia de América Latina muestra cómo situaciones generadas por la distribución desigual del ingreso se convirtieron en el caldo de cultivo de conflictos armados en los cuales se buscaba el derrocamiento de las instituciones para instaurar mecanismos con una mayor perspectiva social.

Aun cuando hoy son pocos los que siguen este ejemplo, esta desigual situación ha dado paso a otros escenarios en los cuales se refleja esta delicada situación social. La delincuencia, violencia, narcotráfico y otras lacras sociales que corroen las entrañas de la sociedad utilizan a los sectores más desposeídos, ya sea como mercado o como instrumentos para incrementar su poder.

Si no recapacitamos y tomamos medidas que conlleven a la satisfacción de las necesidades sociales de la población más marginada, corremos el peligro de enfrentar la realidad de otros países en los cuales los ricos no pueden disfrutar de su riqueza por andar constantemente protegidos por ejércitos de guardaespaldas y viviendo en mansiones amuralladas, mientras que las familias de los más pobres se desintegran aún más, creando una espiral que nadie puede adivinar en qué ha de acabar.

Según algunos autores, en momentos en los cuales los países se disputan la atracción de la tan deseada inversión extranjera, resulta peligroso utilizar conceptos como la redistribución del ingreso, ya que el mismo lo asocian con regímenes en los cuales la empresa privada ve amenazada su existencia, sin embargo la realidad que enfrentamos nos obliga a tomar medidas urgentes, de lo contrario no nos quedará más que lamentar la destrucción de nuestra sociedad, incluyendo a estas empresas que se desean proteger, y añorar en el futuro lo poco que nos queda aún de seguridad en la actualidad.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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Tolerancia

La opinión del Periodista….

Aquilino Ortega 

Si hay algo de lo que adolecen los panameños y principalmente los políticos, es de la siempre recordada tolerancia.

En estos tiempos turbulentos donde cada quien cree tener la verdad absoluta y se le rinde más devoción a los partidos políticos que a la patria, se hace necesario que antes de salir de casa nos tomemos dos cucharadas de esa popular valeriana moderna.

No en vano sugirió el catedrático Rafael Candanedo en una tertulia informal “Aquí venden muchos tipos de celulares, de todas partes: Finlandia, Corea, Estados Unidos, etc. ¿Por qué no venden algunas pastillas de tolerancia en todas esas tiendas?”,

En mi trayectoria como periodista he comprobado que cuando escribo algo que a la gente del PRD no le gusta, soy un periodista carente de objetividad, pero si por el contrario reseño algo en contra del “Rey de los locos”, soy digno de un Premio Pulitzer.

Igual sucede con el Gobierno del Cambio. Mi correo electrónico se atiborra de reacciones negativas si critico y cuestiono al presidente Ricardo Martinelli cuando se dispara folklóricamente.

Pero si plomeo al PRD y su banda de gandules, o les refresco la memoria retrotrayendo con mi pluma su pasado oscuro, por los pasillos de los centros políticos de la “gente del Fufo” y del “enzapatillao”, más de uno festina y da “vueltas de carnero” hasta el cansancio.

Todos los partidos políticos en esencia son lo mismo, lo que cambia es la forma en que son dirigidos. Todos de una u otra forma han aportado cosas negativas y positivas a nuestra incipiente historia republicana.

Hay que aprender a ser tolerantes. Todos vivimos en el mismo país y respiramos el mismo aire. Participemos de la política con pasión, pero no dejemos que las pasiones políticas ni los odios viscerales nos dominen.

Frente a toda esta disyuntiva vienen a mi mente las sabias palabras del docente y colega René Hernández.

“Dios nos ha dado dos oídos y una boca. Lo hizo para que tengamos más capacidad de oír que de hablar. Aprendamos a escuchar al amigo, al adversario, al pariente o al desconocido sin recurrir a los insultos y a las posturas extremistas.

Hagamos la crítica con un sentido de humanidad, sin laceraciones, sin sarcasmos. Así como nos deleitamos con las palabras que nos llegan al alma, también debemos y tenemos que aceptar las opiniones contrarias a nuestros pensamientos”.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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En busca de la gobernabilidad

La opinión de la Economista y Educadora….

LIZABETA S. DE RODRÍGUEZ

Panamá, hace más de un quinquenio, viene mostrando una economía en crecimiento, razón por la cual, este año recibió el reconocimiento internacional de importantes calificadoras de riesgo; sin embargo, esta realidad refleja un completo contrasentido.   La economía continúa concentrándose en pequeños grupos de poder económico y político, sin beneficiar a los grandes conglomerados poblacionales.

Este escenario contradice los preceptos sobre los cuales se erige un sistema democrático, cimentado en la justicia social.   Es evidente que el gran desafió de cualquier partido de turno, en el poder, es tener puestos los cinco sentidos en la búsqueda de alternativas que solucionen con prioridad las demandas sociales, solo así se demostrará que se gobierna para todos.

Desde esta óptica, aun cuando en las encuestas del presidente Ricardo Martinelli revelan un significativo nivel de popularidad, en 15 meses de gestión, también ha sido fuertemente cuestionado. Los cuestionamientos efectuados por diversos sectores de la sociedad, se fundamentan en gran medida, en el estilo de gerencia del mandatario (y la testarudez de ministros allegados),  en reconocer la necesidad de diálogo,   para lograr la gobernabilidad que nos lleve al logro del bien común.   Esta realidad ha causado algunos desaciertos.   Los disturbios acaecidos en Changuinola, Bocas del Toro, por la aprobación de la llamada Ley Chorizo, con un saldo de heridos y varios muertos, innecesariamente.

Después del lamentable incidente se logró instalar una mesa de diálogo. Las pro testas de diversos sectores sociales, generaron un clima de tensión y cohesión a tal grado que logró voluntad política para concluir favorablemente con el consenso de las partes.   Se reemplazaría la Ley Chorizo por seis proyectos de Ley, para presentarlas a la Asamblea Nacional de Diputados.

Otros hechos han sido fuertemente cuestionados, como: la aprobación de la Ley de escuchas telefónicas, que contraviene el argumento esgrimido para destituir y llevar a juicio a la procuradora Ana Matilde Gómez; la despenalización de la calumnia e injuria, cuando el denunciante es un funcionario de alto rango, posterior al criterio emitido por el ‘procurador suplente’ Giuseppe Bonissi, concepto que cercena el derecho a la libertad de expresión.

Existe inconformidad por la compra de autos lujosos y el aumento de viáticos para altos funcionarios, los cuales ganan gastos de representación; mientras no se da respuesta a los afectados del dietilenglicol y existe desabastecimiento de medicamentos en la Caja de Seguro Social.

Los jubilados demandan aumentos justos a sus pensiones, los funcionarios públicos esperan que el Estado honre los pagos de los XIII adeudados y la población en general se siente asfixiada por el aumento de precios, frente a salarios insuficientes para satisfacer sus necesidades.

Ahora, no todo es negativo, también hay aciertos. El presidente Martinelli anunció la construcción del metro y la modernización del transporte público terrestre, para aliviar el congestionamiento vehicular y las peripecias de miles de usuarios. Esperemos que las licitaciones se adjudiquen de acuerdo a la Ley, con transparencia y sin sobreprecios.

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<> Este artículo se publicó el 20 de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/rodriguez-lizabeta-s-de/

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La opinión de….

Para contrarrestar los excesos del sistema

La opinión de….

Anel Flores

Los últimos movimientos efectuados por el Órgano Ejecutivo, principalmente en el que le arrebata al municipio más importante del país sus obligaciones en el servicio de aseo para asignarlo a otra entidad, aunado a pretendidas inversiones millonarias que no son prioritarias y que demanda el pueblo panameño en materia de salud, educación, seguridad y en una canasta básica más cónsona con la realidad del país, dejan en evidencia el exceso de un sistema presidencialista que atenta contra principios fundamentales de la democracia.

Ante este panorama sombrío no podemos pasar por alto la aparente intromisión del Ejecutivo en el Órgano Judicial, socavando sistemáticamente la institucionalidad democrática de la nación.

Cuando vemos niveles de ejecución presupuestaria por debajo del 50%, quedando al desnudo la incapacidad de los ministros en solucionar los problemas apremiantes de una población, que tiene que someterse a respuestas improvisadas, es que pensamos en la necesidad de proponer la descentralización de la administración pública.

Esta herramienta permitiría que las juntas comunales cuenten con sus propios recursos para hacerle frente a los problemas de sus comunidades.

La baja aceptación popular de la Asamblea Nacional en las últimas encuestas, sumado a la aprobación de leyes impopulares e inconsultas, demandan hoy que los representantes del poder popular creado por Omar Torrijos, asuman el reto de convertirse en una Cámara Baja.

Este reordenamiento del organigrama legislativo, permitiría que los 623 representantes de corregimiento actúen en calidad de garantes de los ciudadanos y pongan en práctica la democracia que soñó Omar. Sólo con la consulta popular podremos perfeccionar las leyes en beneficio de todo un pueblo, construyendo un nuevo Panamá.

Imaginemos por un segundo que el proyecto de presupuesto fuera sometido a discusión en primer debate a la Cámara Baja. Esto facultaría a los representantes del poder popular a negociar y destinar los recursos necesarios para darle solución a los ingentes problemas de sus respectivas comunidades.

Estos representantes de corregimiento serían los encargados de recoger la opinión de los ciudadanos acerca de sus problemas, sobre las leyes propuestas a su consideración y las prioridades en la agenda de los temas nacionales.

Esto sí sería un legítimo rescate de la doctrina torrijista.

El derecho que todos tenemos de opinar y de participar en la toma de decisiones se concreta con la consulta popular permanente con sus electores y que sean ellos quienes propongan y decidan.

Como decía nuestro líder máximo: “El que más consulta, menos se equivoca”.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.