Fisiología social

La opinión del Doctor en Medicina y Escritor

Mauro Zúñiga Araúz

Thomas Khun, filósofo de las ciencias,  incorporó el concepto de paradigmas para asignarlo a una serie de teorías y enunciados en virtud de los cuales se explicaban todos los hechos científicos; pero en el momento en que se descubrían nuevos eventos que no se podían explicar con las teorías y enunciados establecidos, a lo que denominaba ciencia normal, devenía una revolución científica con todo su nuevo andamiaje teórico, para convertirse luego, en otra ciencia normal. El paso de un paradigma a otro nunca fue fácil, ya que tanto los científicos como la comunidad han tendido a aferrarse al viejo y a resistir el cambio.

Eso ha ocurrido con la medicina.  Al principio, el paradigma dominante era el mágico religioso.   La gente le achacaba las enfermedades al castigo de los dioses o a espíritus malignos.   Intervenía el chamán o brujo, utilizando como instrumentos la sugestión primero, a lo que se le agregó después el manejo de hierbas. El paradigma mágico religioso cedió su turno al de la generación espontánea. Se pensaba que la vida procedía de la materia putrefacta. Este paradigma lo echó por tierra Luis Pasteur a mediados del siglo XIX, cuando llegó a probar que la vida no se crea espontáneamente, sino de la vida misma.

Con este descubrimiento se da inicio al paradigma biologicista, que se sedimentó en las postrimerías del Siglo XIX y que prevalece hasta nuestros días. Trata de explicar todas las enfermedades como producto de desequilibrios orgánicos a consecuencia de agentes físicos externos o alteraciones de la propia biología individual.

Estos avances de la medicina se dan principalmente en la comunidad científica.   Entre la gente las cosas marchan por otro camino. Todavía hay personas que consultan a pitonisas o a brujas, que le lean las cartas, que se bañan en la playa con toda clase de hierbas; y otros, que piensan que los perros producen las garrapatas.   Hay para todos.

A finales del siglo XX empezaron a publicarse estudios en los que se probaba la incidencia que tienen las relaciones sociales en la génesis de las enfermedades. El estrés crónico que genera el estilo de vida contemporáneo, dado por las relaciones interpersonales e intergrupales asimétricas se está convirtiendo en uno de los marcadores de riesgo más importante, no solo para las enfermedades cardiovasculares, sino para las denominadas crónicas no infecciosas, como el cáncer, el mal de Parkinson, el Alzheimer, etc.

Estos estudios están llevándonos a incorporar a lo social como parte de la fisiología humana, como un sistema más, tal como es el sistema digestivo, cardiovascular, etc.   Y a incorporarlo como uno de los sistemas vitales en estrecho vínculo con el cerebro.   Medio social y cerebro coordinan las funciones del resto del organismo. El Robinson Crusoe de la posmodernidad no puede existir cuerdo. El aislamiento lleva a la locura, a la depresión mayor y a la muerte. Somos organismos sociales por excelencia. Sensibles a las fluctuaciones de la sociedad.

No pueden existir individuos sanos en una sociedad enferma. El avance tecnológico nos está llevando a conocer con más detalle los orígenes de las enfermedades, es decir, a diagnosticarlas antes de que sus síntomas se hagan públicos, lo que significa que se está inmiscuyendo en el proceso salud enfermedad animada en detectar el cambio silencioso entre lo no sano y la enfermedad, pero no nos va a decir por qué la gente pierde el equilibrio entre lo sano y lo no sano. Hasta allá no va a llegar la tecnología moderna, que vive, junto a la industria farmacéutica, de la enfermedad.

Pueda ser que pronto la comunidad científica se entere de que estamos en los albores de un nuevo paradigma de la medicina y vuelque su mirada en las relaciones sociales. Ese es el hervidero generador de las hormonas del estrés que nos está enfermando y matando. Pueda ser que lleguemos a entender lo que hace el individualismo en contra nuestra y en contra de los demás.

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<> Este artículo se publicó el 20  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Más artículos del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/zuniga-arauz-mauro-j/

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