Primer Metrobus llega a Panamá

Lleva el nombre de 23 de Octubre, recordando a las víctimas de La Cresta.  A continuación la nota informativa de…

JENNIE  GONZALEZ

  • Ministro de la Presidencia dijo que con la presentación del primer bus el gobierno muestra su voluntad de cumplir con la promesa de dar a los panameños un transporte digno.

El Gobierno Nacional presentó hoy, sábado 23 de octubre, el primer bus del nuevo sistema de transporte masivo de la ciudad de Panamá, “Metro Bus”, durante un emotivo acto de conmemoración de los cuatro de la tragedia de la Cresta, donde se recuerdan a los 18 panameños que perdieron la vida cuando se incendió el bus 8B-06.

El ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, en compañía de David Ramírez, presidente del Comité de Familiares de las Víctimas del 23 de Octubre, sobrevivientes de la tragedia, familiares de las víctimas, el director de la Autoridad del Tránsito, Jorge Ricardo Fábrega, develaron el manto que cubría el nuevo y moderno autobús, seguro, cómodo y confiable, con motor marca Volvo y carrocería Marco Polo.

Visiblemente emocionado el Ministro de la Presidencia presentó a los familiares el vehículo y dijo que con este acto se reafirma el compromiso que tiene el Gobierno del presidente Ricardo Martinelli de darle a los panameños un sistema de transporte digno.

El ministro Papadimitriu reiteró que los primeros buses comenzarán a circular en diciembre de este año, en el corredor Sur, en enero de 2011 en el Corredor Norte y que para agosto de 2011 toda la flota actual será reemplazada.

David Ramírez se mostró complacido con la iniciativa del Metro Bus y dijo que esperaba que tragedias como la del 23 de Octubre no se volvieran a repetir jamás.

Familiares de las víctimas y periodistas fueron los primeros en ingresar el bus y comentaron las bondades del vehículo que cuenta con acondicionadores del aire, dos puertas, rampas bajas para facilitar el acceso, espacio para colocar sillas de rueda, puestos especiales para discapacitados y cumple con las normas seguridad adecuadas para este tipo de transporte.

El nuevo autobús que lleva el nombre “23 de octubre” a un costado de la puerta principal fue bendecido por monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá.

Previo al acto principal hubo una misa en la Basílica Menor de Don Bosco, y los familiares procedieron a pintar 18 corazones azules en el área de la tragedia.

CUMPLIENDO DIA A DIA CON TODAS Y CADA UNA DE LAS PROMESAS HECHAS A SU PUEBLO, CLARO QUE ¡VAMOS BIEN!

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<> Nota publicada el  23 de octubre de 2010 a las 23:07 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El temor del pusilánime

La opinión de…

Carlos Ernesto González Ramírez

Hay personas que no tienen el valor de intentar grandes cosas o que son tímidas frente a situaciones que les parecen superiores a sus fuerzas. Normalmente estas personas no tienen siquiera la iniciativa para explorar los límites de la oposición, por un temor basado solo en la percepción y no en un análisis sereno de la realidad. Estas personas son las que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua llama pusilánimes.

Wikipedia, dice que “el miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano”.

Los grandes imperios históricos siempre han contado con este sentimiento y con estas personas para imponer su voluntad sin necesidad de ejercer ningún otro tipo de acción efectiva para lograr sus propósitos. Con solo hacer ver que van a tomar una acción, logran que el pusilánime se atemorice y se someta a los designios del imperio.  Esta es la táctica que ha seguido Estados Unidos, a través de la OCDE, en contra de Panamá para que nuestro país se someta a su interés de acabar con el centro financiero panameño, que le hace competencia a sus centros financieros en su “patio trasero”.   Por suerte, hasta hoy, Panamá ha demostrado que no es un país de pusilánimes, manteniendo una posición de firmeza en la defensa de nuestros intereses (nada nuevo en nuestra historiografía).

Afirmo esto porque desde que comenzaron las listas negras de la OCDE, Panamá no ha hecho más que crecer. Lo ha hecho su centro financiero, sus exportaciones de servicios y el nivel de inversión directa extranjera que llega a nuestra nación. En otras palabras, hasta hoy, la OCDE ha sido un tigre de papel sin ningún tipo de diente para afectar a Panamá.

Dicho lo anterior, y con una visión clara de que como nación, nos guste o no, debemos mantener relaciones con los gobiernos de otros países, corresponde a Panamá ser un “buen ciudadano” del mundo, pero manteniendo el interés nacional sobre todas las cosas. Por esta razón, Panamá ha aceptado la firma de tratados para evitar la doble tributación como el mecanismo más idóneo y cumplir con la exigencia de las naciones que han adoptado, unilateralmente, medidas en contra de nuestro país (medidas que han tenido casi ningún impacto como señalé).

Por tanto, a los panameños no nos debe preocupar mayormente lo que diga o deje de decir la OCDE, por cuanto que en la medida en que adelantemos más de estos tratados, la efectividad de esta organización privada de naciones poderosas y nuevo instrumento de dominación imperial, será aún menor a la que ha tenido desde el año 2000, cuando nos catalogó de “paraíso fiscal”.

A lo anterior hay que sumarle el hecho innegable de que las medidas que algunos países han tomado contra Panamá son contrarias al derecho internacional público y a las obligaciones que esos países han adquirido con Panamá en el marco de la OMC.   Y, en este tema, tengo que admitir que nuestros gobiernos se han comportado como el clásico pusilánime.

En vez de hacer valer nuestros derechos, por un equivocado concepto de las relaciones internacionales, hemos hecho lo que ningún país hace: renunciar a los mecanismos civilizados y aceptados en el mundo para la defensa de nuestros intereses económicos. Lo irónico es que la renuncia ha sido solo para la actividad más importante de nuestra economía en términos de su participación en la arquitectura económica (el centro financiero), pero no así para el banano ni para la Zona Libre, dos casos en los que Panamá ha llevado a la Unión Europea y a Colombia a los estrados de la Organización Mundial del Comercio (ganando ambos casos).

Esto puede cambiar próximamente porque en la Estrategia Nacional para la Defensa de los Servicios Internacionales y Financieros adoptada por el Gobierno se incluye el inicio de acciones en la OMC. Si Panamá inicia un caso en la OMC contra un país discriminador y triunfa, como debe ser en derecho, las amenazas de la OCDE acabarán por desvanecerse en la historia de las medidas imperiales que no funcionaron, porque a quienes iban dirigidas tuvieron la valentía y la espina dorsal de defender los intereses de su nación.

Hay que resaltar que, más allá del derecho nos asiste la razón y la defensa de la libertad de las personas. Panamá, con su actuación en materia de servicios financieros y de exportación de su jurisdicción, ha logrado facilitar los negocios internacionales y les ha proporcionado sosiego y protección a personas que son víctimas de sus gobiernos confiscatorios y abusivos. En otras palabras, ha preservado la libertad.

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<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Democracia y educación

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La opinión del Pedagogo,  Escritor,  Diplomático….

Paulino Romero C.

Nuestro ciudadano común y corriente, se encuentra como un individuo que ve a través de un vidrio despulido y no puede decir con precisión qué es lo que ve. Sin embargo, esta incapacidad de definir no es incompatible con una profunda convicción de que la democracia es algo espléndido y que la seguridad nacional y del mundo depende de ella. Puede considerar, principalmente, ya sea el gobierno por voluntad de la mayoría o bien el derecho de todo individuo a vivir su propia vida, sin que se inmiscuyan indebidamente los demás; puede fijarse, ya sea en la supresión de privilegios especiales y de toda pompa, o bien en el hecho de que todo ciudadano por nacimiento puede aspirar a ser Presidente.

En todo caso, la idea fundamental es la misma, lo único que varía es el aspecto al que se presta mayor atención. Es la idea de que la democracia es un estado mental, de que una sociedad organizada democráticamente trata de proteger los intereses de todos sus miembros mediante responsabilidades y gobiernos colectivos.

La palabra educación posee un claro sentido antropológico; tiene que ver con lo que es el hombre y sus posibilidades de desarrollo. El acto educativo es un proceso que nace y muere con el hombre; es, además, un hecho complejo como la misma vida humana. El hombre se va formando, educando, durante su existencia toda: no solo vive bajo presiones externas; hace su vida, ante todo, gracias a que tiene conciencia de su ser, de sus actos. El hombre se transforma a lo largo de su vida, ya entrando en posesión de ciertos conocimientos, ya adquiriendo determinados usos y forma de conducta. Cuando esta modificación toca lo íntimo de su persona y se traduce en una manera de ser, tiene efecto el acto educativo. La educación es así un hecho real; un suceso de una efectividad evidente, que determina en su raíz la vida de los hombres.

La democracia desea que el hombre pueda entender en común los problemas sociales y llegar a razonadas soluciones, que aprenda a comunicarse y cooperar con los demás. Este régimen de vida debe posibilitar al hombre para que pueda convertir sus ideales en acción, y para esto tiene que desenvolver en él, por medio de técnicas educativas y sociales, habilidades que le permitan introducir el cambio en la realidad, sin desnaturalizarla: que la pueda modificar paulatina y progresivamente.

Ahora se procura la escuela que enfrente a las nuevas generaciones con los cambios sociales de nuestro tiempo, sin aislarlas del mundo. Un escolar hoy, es un educando colocado en la totalidad del mundo contemporáneo, con todas sus transformaciones, sus caducidades y exaltaciones. En conclusión: educar para la convivencia es una norma esencial de la sociedad democrática.

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<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Uso del escudo de armas es inconstitucional

La opinión del Historiógrafo y Escritor…

JOSÉ A. AMADOR VELARDE
escritoramador@gmail.com

Desde la promulgación de la Ley 34 de 15 de diciembre de 1949, en la Gaceta Oficial Nº 11085 de 4 de enero de 1950,  todas las reproducciones del Blasón Heráldico panameño son erradas, ilegales e inconstitucionales, incluyendo monedas, sellos, estampillas, afiches, libros de textos escolares y cualquier publicación que se haga del Escudo de Armas.

El Artículo 6º de la Constitución, norma los Símbolos patrios panameños.

En mi obra ‘La ilegalidad e inconstitucionalidad del uso de los símbolos patrios panameños’, ensayo histórico ganador del primer premio del Concurso Literario Diomedes Barrios Jaén, realizado por las universidades de Panamá y la del Trabajo y la Tercera edad, en el año 2008, demuestro el luso ilegal de nuestros emblemas.

El pasado panameño ha sido y sigue siendo visto con indiferencia por las autoridades, en especial por el Ministerio de Educación, sin poder justificar su apatía y desvaloración de nuestra historia.

El Escudo de Armas ha sufrido, desde su creación, modificaciones, transformaciones, mutilaciones y desconocimientos de la mayoría de los panameños de su historia, valor de representación simbólica nacional e internacional.

La Constitución de 1904, estableció, en su Artículo 65, Acápite 2: ‘determinar la bandera y el escudo de armas de la República’.

La Comisión encargada de su aprobación, sugirió modificaciones al diseño de don Nicanor Villalaz, presentado posteriormente al cierre del Concurso convocado por la Junta de Gobierno Provisional y seleccionado por el Jurado designado para tal efecto. (Primer Escudo).

El señor Villalaz presentó un segundo Blasón Heráldico, ajustado a las exigencias de la Comisión de la Convención Nacional y presentado sobre una base: ‘descansa en campo verde, símbolo de vegetación’, con el Lema: ‘Paz, Libertad, Unión, Progreso’, el cual fue reemplazado en la discusión de la Ley por ‘Pro mundi beneficio’.   Con la Ley 64 de 4 de junio de 1904, se adoptó ‘provisionalmente’ el uso de la Bandera y el Blasón, promulgada en la Gaceta Oficial 29 de 15 de junio de 1904.

Don Rodolfo Chiari Robles, presidente de la República, sanciona Ley 48 de 10 de marzo de 1925.   Adoptando de manera permanente su uso y agregándole dos estrellas por tener la República nueve provincias y ‘serían tantas cuantas provincias tuviera la República’. (Se produce un tercer Escudo).

En 1941, el Dr. Arnulfo Arias, presidente de la República, promulgó la segunda Constitución Política y con la Ley 28 de 28 de marzo de 1941, se adoptaron los símbolos patrios y el mandatario aprovechó para modificar el Blasón Heráldico.   Cambió el Lema por: ‘Honor, Justicia, Libertad’.   Reemplazó la espada por el ‘sable’;   el azadón por el ‘pico’ y ‘descolgó la armas’ en señal de ‘Alerta en defensa de la soberanía nacional’.   La Ley 28 fue promulgada en la Gaceta Oficial Nº 8483 de 2 de abril de 1941. Unos meses más tarde, el Dr. Arias sancionó la Ley Nº 103 de 12 de julio de 1941 para eliminar las provincias de Darién y Herrera, adscribiéndolas a Panamá y Los Santos respectivamente. Esta Ley fue promulgada en la Gaceta Oficial Nº 8567 de 29 de julio de 1941. En consecuencia el Escudo de Armas perdió dos estrellas. (Creándose un cuarto Escudo).

El derrocamiento del Dr. Arias Madrid, el 9 de octubre de 1941, produjo, por parte de la Corte Suprema de Justicia, la designación de don Ricardo Adolfo De La Guardia como ministro encargado de la Presidencia. Mediante. Con Decreto Ejecutivo, reestableció la territorialidad de la República y el Decreto Ejecutivo Nº 12 de 2 de febrero de 1945, llamó a una Asamblea Constituyente. En 1946, el presidente Enrique Adolfo Jiménez promulgó la tercera Constitución. El Artículo 6º normó: ‘Son símbolos de la nación: el himno, la bandera y el escudo de armas adoptado con anterioridad al año 1941’. Se reestablecieron los Símbolos de 1925.

En 1949, el Dr. Arnulfo Arias asume la Presidencia y sanciona la Ley 34 de 15 de diciembre de 1949 promulgada en la Gaceta Oficial, Nº 11085, el 4 de enero de 1950.   Al describir el Blasón Heráldico se ‘omitieron los cuatro pabellones que adornaban el Escudo’. Esta Ley no habla de ‘Accesorios Decorativos’. Por consiguiente nuestro Escudo de Armas es SIN BANDERAS.  (Debió producirse un quinto Escudo no utilizado jamás).

En 1972 la Asamblea de Representantes de Corregimientos, aprobó la cuarta Constitución Política,  estableciéndose en su Artículo Nº 6: ‘los símbolos de la Nación son el himno, la bandera y el escudo de armas adoptados por la Ley 34 de 1949’,  constitucionalizando la Ley 34.

Ninguna de las disposiciones legales redactadas para la adopción de los Símbolos Patrios ha especificado su tamaño y demás detalles, incluyendo la especie de águila que posa sobre el Escudo (Imperial o Real — Panamá no tiene en su fauna animal águila nativa).

Adicional, desde su creación el Escudo adolece de un grave error: ‘La Mirada del Águila’. El animal mira hacia la izquierda y las leyes de la Heráldica y el Blasón (inviolables) determinan esa posición como ‘Deshonor, Bastardía y sin Dignidad’, al representado por el Escudo. La posición correcta es ‘Mirar a la Derecha’.

Desde el señor presidente para abajo violan la Constitución.  Para hacer modificaciones a los Símbolos Patrios es indispensable crear una Ley para su adopción, modificar la Constitución y realizar un Referéndum.

<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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La cara desconocida de la OEA

La opinión del Jurista y Embajador de Panamá ante la OEA…

Guillermo A. Cochez

El 30 de septiembre, en Asamblea General Extraordinaria se aprobó el presupuesto de la OEA para 2011.    Conocidos los hechos que hicieron pensar que se daba un golpe, se convocó a Sesión Extraordinaria del Consejo (donde cada país tiene un puesto. El Salón Bolívar se abarrotó de cámaras y periodistas en saber qué pasaría.   Lo que siguió es conocido por todos; las críticas sobre la ineficiencia y pasividad de la OEA volvieron a aflorar como cada vez que se presenta un problema político en el hemisferio.

Al día siguiente, en el mismo lugar se dio otro Consejo Permanente: la conmemoración de los 50 años del programa de becas de la OEA. En mi intervención resalté lo vacío que estaba el auditorio cuando el día anterior estaba repleto. Apunté que parecía que la miel que los atraía eran los desastres, las tragedias, los golpes de Estado, los crímenes; no era noticia reportar lo que durante un cincuentenario ha hecho la OEA, a través de programa de becas, para especializar a miles de profesionales del continente.

Ese día se conoció –en directo como todas las sesiones del Consejo Permanente- lo que se ha hecho durante esos 50 años: más de 21 mil becas de postgrado y especialización y más de 100 mil becarios en los diferentes programas de diversa índole que la OEA y que países miembros (México, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Colombia) y observadores (España, China y otros) ofrecen a profesionales del hemisferio, canalizadas a través del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral.   La diversidad de la oferta educativa es sumamente amplia. Precisamente ese mismo día nos llegaba a la Misión oferta de curso para expertos en explosivos que ofrecían conjuntamente Estados Unidos y España, lo cual hicimos llegar de inmediato al Ministerio de Seguridad.

Esa cara buena, como la llamo yo, es sumamente desconocida, porque todos sabemos, que la naturaleza humana tiende más a criticar y a mirar la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio. Pero, me preguntarán algunos ¿cómo nos enteramos de esas bondades que se predican y que no conocemos? La página web de la organización, actualizada diariamente, (www.oas.org) refleja todas las actividades que lleva a cabo la OEA. Los nacionales pueden accesar la información relativa a las becas y otros programas de ayuda que se ofrecen también a través del IFARHU, por el trabajo que hemos estado haciendo con ellos desde Washington.

Por eso, antes de la crítica de que no servimos para nada, sugiero que naveguen por las páginas de la OEA para que se percaten de todo lo que se hace acá y que es deber nuestro, como Representantes de Panamá que somos, divulgarlo.

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<> Este artículo se publicó el 18  de octubre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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¡Basta ya!, señor Presidente

La opinión de….

Adriano Mckenzie F.

En el período presidencial de la presidenta Mireya Moscoso, escribimos en el diario La Prensa un artículo titulado:   “Basta ya”, enfocado en la serie de irregularidades que se estaban cometiendo en el desgobierno de la viuda del saila de Arco Iris.

En algo más de un año, la administración Martinelli ha superado, con creces, los desafueros e irregularidades del período “moscosita” (de Moscoso, por supuesto), amparado en su arrollador triunfo en las elecciones de mayo de 2009.

Este empresario convertido en político por obra y gracia de sus millones, no ha entendido el papel que le otorga su calidad de mandatario de la Nación y cree que el país es una sucursal más de sus supermercados e, incluso, ya nombró un gerente para ella… un diligente y exitoso creador de imagen de origen griego.

Basta ya, Sr. Presidente, de querer anular, comprar o invalidar a todos los que se le oponen.

Basta ya, Sr. Presidente, de intervenir y dirigir todos los órganos del Estado.

Basta ya, Sr. Presidente, de creer que su excentricidad y espontaneidad van acorde con su papel de jefe del Ejecutivo.

Basta ya, Sr. Presidente, de irrespetar y violar nuestra Constitución.

Basta ya, Sr. Presidente, de intimidar y manipular a través del terrorismo judicial a los periodistas, políticos de oposición y a los dirigentes sindicales y gremiales.

Basta ya, Sr. Presidente, de mantener una postura que no admite críticas.

Basta ya, Sr. Presidente, de menospreciar la inteligencia de los panameños, cuando es evidente, incluso para los que lo apoyan, que detrás de todas las decisiones de importancia que afectan al país, se encuentra su voluntad.

Basta ya, Sr. Presidente, de llevarnos al despeñadero diplomático haciendo declaraciones inoportunas en foros internacionales.

Basta ya, Sr. Presidente, de estrechar relaciones con mandatarios como Berlusconi, que nos alinean en el ámbito internacional, haciéndole creer al mundo que apoyamos al Presidente italiano en sus actividades mafiosas.

Basta ya, Sr. Presidente, haga un alto… internalice el rumbo que lleva su gobierno y con sobrada hidalguía (como lo ha hecho en ocasiones anteriores –sobre todo utilizando la indumentaria adecuada, dependiendo del evento oficial en que participe–) demuestre que más de la mitad de los panameños no se equivocaron al elegirlo como nuestro gobernante… conviértase en el estadista que todos esperamos.

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<> Este artículo se publicó el 17  de octubre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Mendicidad y delito infantil

La opinión del Periodista….

RAÚL EDUARDO CEDEÑO

La vagancia y la mendicidad de los menores constituyen la antesala de la delincuencia infantil.   Quizás por la influencia del medio al que están llamados a actuar, la mendicidad directa o encubierta del menor en compañía de hombres y mujeres que la usan de incentivo para despertar los sentimientos de caridad, constituyen una verdadera lacra social.   A la mendicidad va anexa la degradante costumbre de implorar la caridad pública y rogar por el auxilio ajeno. Ello es una práctica malsana que en los niños da resultados gravísimos porque engendra hábitos contrarios a las elementales normas de honestidad, hombría de bien y moralidad.   Con la generosa idiosincrasia de nuestro pueblo se despertaría en los menores mendigos el acicate de la codicia exagerada y sus consecuencias de violencia y crimen.

En Panamá se prohíbe la mendicidad infantil, aunque esté disfrazada de ‘venta’ de artículos y nuestro Código de la Familia trata de incorporarse a la lucha de prevención del abandono y delito de los niños para combatir esos dañinos factores que, en su gran mayoría, conducen inevitablemente al sacrificio permanente de nuestra infancia.   Tenemos que seguir protegiendo cada vez más a nuestra niñez, a aquellas criaturas que son arrojadas de sus hogares, que deambulan por las calles en procura de mendrugos, mientras la gran mayoría de sus progenitores llevan una vida de licencia y de inmoralidad.

 

Todos corren el riesgo de que jovenzuelas sean llevadas por el camino de la prostitución ante la indiferencia mayoritaria; de jóvenes, quienes afanosamente gritan y vocean sus miserias por las calles, luchando contra las solicitudes de un entorno que pronto les conducirá a las puertas de la cárcel; de niñas que nunca han conocido normas de moral en sus primeros años por la acción desmoralizadora del mal hogar, de malos centros de diversión, de películas inconvenientes o de espectáculos públicos a donde son llevadas por negligencia o incultura de sus padres y aceptadas ante la indiferencia colectiva.

La renovación del sentir moral frente al niño se producirá bajo el imperio de una buena legislación y su enérgica aplicación, la cual dejará de ser individual para convertirse en función de la comunidad. Y, por su acción, sobre el crepúsculo del desamparo y dolor de nuestros niños, aparecerán los destellos de un nuevo amanecer que afirmará los derechos de los pequeños a vivir en una sociedad justa y humana.

<> Este artículo se reprodujo de la publicación del 17 de octubre de 2010 en el diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el credito que les corresponde.
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