El subsidio electoral…

La opinión del Ex Legislador de la República…


JOSÉ DOMINGO TORRES

El tema lo ha traído al tapete el ciudadano presidente de la República.   En un inicio habló de la eliminación del subsidio electoral, luego bajó la temperatura y manifiesta que hay que disminuir el monto asignado a los partidos políticos en calidad de subsidio, regular y reglamentar mejor su uso.

Comparto totalmente este nuevo enfoque sobre el subsidio electoral.    El pasado 11 de enero de 2010, publiqué en este mismo medio un artículo en el que advertía al Tribunal Electoral la necesidad de revisar el monto destinado a los partidos políticos y la necesidad de revisar los controles sobre dichos fondos. (Ver: Ojo al subsidio electoral, 11 de enero de 2010, La Estrella de Panamá).

Decía en el artículo citado que lo primero que se debe revisar en las reformas electorales que se discutirían en enero de 2010 es, si el 1% que se destina de los ingresos corrientes del Gobierno central al subsidio de los partidos políticos, es hoy un monto razonable vs otras necesidades, como la pobreza y los altos niveles de violencia que vive la sociedad.

Cuando hablamos del 1% de los ingresos corrientes del gobierno central, estamos hablando de que en el primer quinquenio que se hizo efectivo el subsidio directo a los partidos políticos en nuestro país (1999—2004) se destinaron $15.3 millones, en el segundo quinquenio (2004—2009) se destinaron 20 millones y en el tercer quinquenio (2009—20014) se destinarán 33.7 millones del Presupuesto General del Estado, lo cual sumaría unos $69 millones desde 1999 a 2014. Y este monto irá subiendo en la medida que los ingresos corrientes del gobierno central vayan subiendo.

Hablar de sumas millonarias en subsidio electoral, es hablar del buen uso que los partidos políticos le den a estas partidas y es allí, según mi criterio, donde está el problema. En el manejo que le dan las cúpulas de los partidos políticos al subsidio electoral.

El Tribunal Electoral tiene sus auditores internos, para verificar los gastos, y la Contraloría de la República igualmente fiscaliza el subsidio de los partidos políticos; aún así, existen algunos dirigentes de los partidos beneficiados con el subsidio, que lo que hacen es inventar seminarios que nunca se dan y, si se dan, no llenan ningún objetivo que no sea el crear el evento para justificar gastos. Esto es perder el dinero del pueblo.

El Tribunal Electoral debe reforzar los mecanismo de fiscalización del subsidio electoral a los partidos políticos con mayor celo, evitando que le metan gatos por liebres con actividades inventadas.

Los rubros en que hay que tener mayor fiscalización son: capacitación política, honorarios, gastos de organización, gastos de participación en cursos y conferencias dictados por terceros y, sobre todo, en salarios y servicios profesionales.

Concluyo con una cita de José María Figueres, ex presidente de Costa Rica: ‘el financiamiento del Estado a los partidos políticos no debe verse como un gasto, sino como una inversión en el fortalecimiento de nuestras democracias’,  pero su uso, agrego yo, debe ser con responsabilidad por parte de quienes se benefician de él.

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<> Artículo publicado el 14 de octubre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Mas del autor en: https://panaletras.wordpress.com/category/torres-jose-domingo/

Subsidio electoral

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-El punto de vista del Comunicador Social…

Edwin Rodríguez

El Estado ayuda a solventar los gastos de los partidos políticos en los procesos de elección a cargos públicos, así como para el funcionamiento permanente de sus órganos de dirección, ejecución y control. Especialmente, un porcentaje de esa ayuda debería en teoría, destinarse a la capacitación de sus dirigentes en los temas de interés nacional y en la defensa de los valores democráticos. Los gastos que justifican los partidos políticos para obtener la contribución estatal son aquellos dirigidos a sus actividades de organización, dirección, censo y propaganda. 

No obstante, la propuesta del Ejecutivo, busca eliminar los fondos para el financiamiento público electoral, bajo el argumento de cumplir con incrementos en las pensiones de los jubilados.

Según las normativas vigentes, el subsidio a los colectivos políticos con registro oficial equivale al uno por ciento de los ingresos corrientes del gobierno en el año previo al sufragio.

Para el periodo 2009-2014 la cantidad se fijó en 33,7 millones de dólares, de ellos 13,4 millones destinados directamente al financiamiento de las campañas y el resto con entregas anuales a las diferentes organizaciones.

Por ende, El Estado, aunque no exclusivamente el Estado, debe  contribuir con esos gastos para cumplir con dos principios fundamentales: libertad de participación e igualdad de condiciones.

Sin embargo, algunos sectores alegan con ingenuidad, ignorancia o interés, que el Estado no debería ser el contribuyente de los partidos políticos y mucho menos el único, por razones de economía y de costos. En consecuencia, los grupos económicamente fuertes financiarían posiblemente, a los partidos para después, a la hora de tomar las decisiones gubernamentales, reclamar las cuotas de poder correspondientes a sus aportes. Cuando la aportación de esos sectores es desmedida y no se conoce quién la hace, esa contribución puede, por ende, convertirse en peligrosa. No obstante, conviene mantener la financiación privada dentro de diversas modalidades y límites afinadamente reglamentados.

En efecto, cuando el Estado, no financia a los partidos políticos se abre una posibilidad todavía más peligrosa: el dinero ilícito, proveniente del narcotráfico o de otras fuentes igualmente nocivas. El ejemplo colombiano, panameño y de otras naciones, advierten ese peligro; las denuncias contra aspirantes a la Presidencia y Alcaldía, en los comicios pasados, fundadas o infundadas, son motivo de preocupación y de reflexión. De ahí que la solución menos mala y en definitiva, menos peligrosa y más democrática, se orienta hacia la contribución mixta (estatal y privada), con algunas garantías de igualdad de oportunidades y de libertad de participación. Mantener la democracia tiene un precio; las contribuciones del Estado para los procesos electorales de carácter nacional e interno de los partidos políticos, resultan a largo plazo más convenientes que otras aparentemente menos costosas, pero de alto riesgo para la estabilidad y legitimidad democráticas.

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.

Mahatma Gandhi.

<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Inmadurez política, convulsión social

Reproducimos un artículo de opinión de…

Ricaurte Arrocha-Adames

La crisis social, actual y grave, que ha provocado la decisión reciente de la Corte Suprema de Justicia, que sigue dando tumbos en nuestro acontecer nacional en contra del periodismo y la libertad de expresión, viene a reafirmar lo que en Panamá son secretos a voces: la inmadurez política que desborda a muchos de los que ocupan una posición pública y el despilfarro de millones de dólares que han sido entregados a los partidos políticos para capacitar, supuestamente, a todos sus miembros.

No hay nada nuevo bajo el sol. Y, aunque distorsionadamente se sigue repitiendo en nuestro país la expresión “la historia se repite en espiral”,  atribuida al Dr. Arnulfo Arias Madrid, el mérito a la frase correcta se debe al abogado y filósofo de la historia, al napolitano Giambattista Vico (Principi di Scienza Nuova, 1725):  “La historia no se repite.   No son círculos cerrados. Es más bien una espiral ascendente que crea nuevos elementos”.

Ese gran pensador puntualizó además: “La vida del hombre es providencial –generada por el creador– y sigue la repetición de tres edades sucesivas: la edad divina, teocrática y sacerdotal –edad infantil–, la edad heroica ganada por la arbitrariedad y la violencia –edad de la juventud– y la edad humana, razonable y moderada –la madurez–”, propia del adulto.

El retrato de la realidad política panameña la muestra dentro de la edad heroica, en donde no se ha alcanzado aún la madurez para discernir y aceptar que el funcionario público, elegido directamente por el voto popular o indirectamente a través de las dirigencias del partido triunfador, es un servidor del Estado en beneficio de las mayorías y sujeto al escrutinio y a las críticas a su conducta cuando su actuar es equivocado, no un dueño del mismo que puede imponer al resto de la sociedad su querer y voluntad, rompiendo incluso preceptos legales que deben impedir tales desaciertos.

¿Para qué el gasto en tiempo, dinero y esfuerzos de comisiones nombradas con el fin supuesto de alcanzar consensos, si se desestiman olímpicamente sus recomendaciones? Precisamente, son el ego extremo y la prepotencia los pecados que afloran y provocan casi a diario las fricciones que sacuden el acontecer nacional y que repercuten negativamente tanto en nuestra sociedad como en nuestra imagen internacional, esa que pretendemos mostrar al mundo como capaz y exitosa.

La riqueza de un país no se mide exclusivamente por su desarrollo económico. La economía, como la salud, es un bien perecedero. Con mayor prontitud cuando su sociedad vive y se desarrolla en la edad heroica. Los ejemplos en la historia son infinitos.

Las consecuencias de anteponer la sinrazón al juicio sereno de la razón están a la vista.   Corresponde a las dirigencias políticas aceptar responsabilidades y enderezar entuertos para que todos sus miembros alcancen la formación necesaria para que ingresen lo más pronto posible a la edad humana.

Sin duda, todos los panameños nos beneficiaríamos y lo agradeceríamos, para siempre.   ¿Es pedir lo imposible?


<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Sobre la tercerización de los servicios públicos

La opinión del Abogado y Docente Universitario…

Guy De Puy Morales

Dentro del entorno globalizado, es fácil entender que se deben utilizar mecanismos para hacer más eficiente el funcionamiento de las empresas privadas, usando la tercerización o el “Outsourcing”. 

La tercerización consiste en dejarle a un tercero determinada responsabilidad de la empresa o del Estado, usualmente se usa para cobros,  ya que se entiende que la misma reduciría costos operativos, si le deja dicha actividad a una empresa especializada, bajo un sistema de comisión por cobros.

Hemos visto con mucha atención, la manera como el Estado utiliza este sistema para cobranza, que ya está siendo utilizado por el Municipio de Panamá, en diferentes centros de pagos para hacer efectivos los cobros a los contribuyentes, por intermedio de una empresa extranjera.

Con la implementación de la Autoridad Nacional de Aseo se autoriza a las empresas eléctricas a hacer los cobros, tercerizando una labor que le corresponde al Estado, bajo el concepto de que los cobros a través del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), no son efectivos.

Ahora bien, no sería más sencillo, que el Estado asuma la responsabilidad que le corresponde y legisle en ese sentido, y confiera los instrumentos legales, a las diferentes instituciones, a fin de hacer más eficaz los cobros.

Cada día son más las instituciones que procuran tercerizar los cobros, como vemos con el Ministerio de Economía y Finanzas que está a punto de aplicar este sistema para cobrar la cartera morosa de los contribuyentes, pero sin facultades de cautelar bienes por esas deudas.

Las comisiones para estas empresas por dichos cobros rondarían el 15% o 20% del monto recuperado, lo cual es elevado, en cuenta, el tamaño de dicha cartera de cobros.

Quisiéramos conocer ante quién podríamos presentar reclamos por una mala facturación o error en el consumo, ¿a la empresa cobradora o a la institución pública?,  aparte de todo, cómo se garantiza el cálculo del consumo efectivo y que no aparezcan “cobros misteriosos”, en detrimento de usuarios.

Sin pretender ahondar demasiado en dicho tema, nos preguntamos, al momento que el Estado renuncia a ejercer el servicio de estos cobros a favor de un tercero, de cierta manera privatiza ésta, pero hasta dónde llegaría dicha intención, será este acto la antesala del traspaso del servicio público mismo al sector privado?

Solamente esperemos que las actividades otorgadas a terceros, contengan la eficiencia que los ciudadanos nos merecemos, a fin de lograr un desarrollo íntegro en el siglo XXI.

“Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos”.  Simón Bolívar.

<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Sobre la condena penal a periodistas

La opinión del Jurista, Doctor en Derecho y Docente Universitario…

Hernán A. De León Batista

Inicio por manifestar,   gracias a ese derecho de libertad de expresión que hay en Panamá,  que no conozco a la periodista Sabrina Bacal y al hoy abogado Justino González,   por lo que emitiré una opinión objetiva respecto a la condena que les impuso el Segundo Tribunal Superior de Justicia, mediante sentencia No. 250–S.I. de 28 de septiembre de 2010, por ser responsables del delito de calumnia en perjuicio de Rosendo Rivera y Aida Castro.

Si los conociera o yo trabajara en TVN, no hay duda que me solidarizaría con ellos 100%, sin necesidad de leer la sentencia, que ha sido cuestionada por el gremio de comunicadores sociales; en mi criterio el sólo saber que hay una pena de prisión e inhabilitación para ejercer la profesión es suficiente para estar en contra.

No obstante, como vivimos en un estado de derecho, donde deben respetarse las instituciones y el sistema jurídico que hemos acogido, en este caso la doble instancia, en el que un tribunal superior puede revisar la decisión de un juez de inferior jerarquía,  es por lo que hay que respetar la sentencia condenatoria en aras del principio de independencia judicial y del sistema de legalidad, y pese las críticas que se le hacen a nuestros juzgadores, muchos de los cuales se quedan en la obsoleta aplicación de un positivismo-legalista riguroso más que en la aplicación de principios,  específicamente, en el respeto de los derechos humanos.   La interrogante que nos hacemos entonces es: ¿se trata de un problema de hombres o de leyes?

Si nos ponemos en los zapatos de los magistrados que emitieron la sentencia, veremos que la tarea de administrar justicia no es fácil, porque ellos deben aplicar una sanción de prisión que establece nuestro Código Penal (que no es inventada caprichosamente) a un hecho que consideraron delito (calumnia), al divulgarse una información que no fue verificada, lo que provocó graves perjuicios a los ofendidos Rivera y Castro,   por vinculárseles a una supuesta red de traficantes de personas. De no aplicar el Tribunal Superior una sanción, estaría propiciando la impunidad.

Es como si alguien cometiera otro tipo de delito, como puede ser un homicidio, y que de considerar el Tribunal su culpabilidad y responsabilidad, no aplique sanción alguna.   Es entendible que al calor de este debate se trate fácilmente de endilgar la culpa por la condena de los periodistas Bacal y González a la Corte Suprema, lo que se hace a menudo de forma errónea –como si la Corte fuese parte del universo de personas que conforman el Órgano Judicial– así como al gobierno de turno, lo que es común observar en el mundo, porque la libertad de expresión le resulta incómoda a los políticos,  los somete a un permanente escrutinio y una constante crítica.

Por ello, considero este es el momento oportuno para abrir un debate nacional en el que se analicen las normas referentes a los delitos contra el honor de la persona natural –ya que también existe de la persona jurídica en otros países–, a fin de establecer como país si deseamos que dicho delito sea sancionado sólo con el resarcimiento económico o pecuniario y no con prisión.

Este tema, definitivamente, no es fácil de tratar en nuestra cultura panameña que se caracteriza por tener una epidermis muy débil,   porque para algunos la libertad de expresión y el derecho a la información son aquellos que no tienen mayor restricción legal que la plasmada en un código de ética;   sin embargo, aunque no se tenga un animus injuriandi (intención o dolo de causar un daño),   se puede perjudicar con facilidad la reputación o dignidad de una persona, al momento de divulgarse una noticia, violándose uno de los derechos fundamentales más preciados como es la presunción o estado de inocencia.

Sólo hay que ver el ejemplo reciente de la cadena de red social Twitter, similar a Facebook, cuando se esparció un supuesto mensaje del escritor colombiano Gabriel García Márquez, con motivo del Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa,  que los medios confirmaron como falso.

Espero que se dé un debate de altura y no se abuse de la manipulación de masas, como podría estar dándose.    De ahí que muchos autores a través de la historia hayan denominado a la prensa como un cuarto poder del Estado.

<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario La Prensa y el 14 de octubre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Más del autor en:  https://panaletras.wordpress.com/category/de-leon-batista-hernan-a/

Ricardo – el talón de Aquiles…

La opinión del Ingeniero…

Alfredo Arias

Lo que el Señor Presidente ha evidenciado tanto en su decisión de dividir en varias leyes, la denominada ley chorizo, como la de reducir el excesivo subsidio electoral, es su capacidad para lidiar con los problemas álgidos y encontrar algunas soluciones que no lo alejen de su meta. 

Considerar otras opiniones es necesario en democracia, el problema está en que el avivato panameño puede llegar a creer que el Presidente es como una piñata, que hay que darle palazos para que salgan pastillas.

Existe el problema inmediato de que los educadores y sindicalistas, no vean el gesto presidencial como una acción positiva y democrática, sino que piensen haber descubierto el talón de Aquiles, y puedan incitar a huelgas en un futuro para nuevamente doblegar la voluntad presidencial.

Ellos pensarán: “Ya lo tenemos medido”.

 

<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Escribir para el público

La opinión del Periodista …

Manuel E. Barberena R.

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Escribir para el público es como salir a la calle. Uno se arregla de la mejor manera.    La presentación es un asunto de autoestima.    En todo lo que el periodista escriba, en la entrada es donde debe poner más esmero, y la salida debe grabar en la mente del lector el leitmotiv, tema medular del escrito.
En verdad no hay un sólo público sino parcelas de públicos diferenciados. Hay un periodismo para cada país, para cada comunidad, para cada necesidad, para cada nivel social.   De todos los géneros de la escritura, como sistema estructural de símbolos, el periodismo es el menos mentiroso y el más libre. La novela es más dominable que el cuento y la poesía el más difícil de todos los géneros y el único que no se puede traducir. Los poetas no inventan, escuchan. Jean Cocteau. Y también se escuchan a sí mismos. En el poeta adolorido la poesía es la sangre que mana del alma herida.
Redactar noticias es un ejercicio de interpretación basado en la observación, la percepción y el relato. Todos estos elementos constituyen un riesgo para la fidelidad de la noticia, pues el reportero no percibe sino lo que ve y en ciertos casos vemos y oímos con la mente. Se ignora la causa y el efecto del hecho. De las personas sólo observamos la corteza. Habla para que pueda verte decían los filósofos de la antigua Grecia.
En la redacción de las columnas de opinión es donde se ponen a prueba los quilates del periodista como pensador. Algunos escritores reconocen la técnica como una herramienta importante para la fluidez, pues estiman que escribir, como arte, es poner por escrito una serie ordenada de pensamientos, con claridad, coherencia y cierta belleza. Otros no piensan igual. Por ejemplo, para William Faulkner, cuando la técnica no interviene la escritura es más expedita, en cierto sentido. Ernest Hemingway prefiere las oraciones cortas, pocas comas y el uso de verbos en vez de adjetivos cuando así conviene. Otros, de gran linaje, mantienen una inclinación por la continuidad, algunos ponen a cada nombre un adjetivo (García Márquez), y usan un sólo adjetivo, rara vez dos.    Picasso, en particular, y casi todos los artistas han hablado del “otro” como verdadero creador de su creación.   “Me siento habitado por una fuerza o un ser … al que casi no conozco. El da las órdenes, yo las cumplo”, confesó Jean Cocteau.
Es por ese mandato que el escritor se ve precisado a escribir inmediatamente lo que le dicta el “otro” cuando llega el soplo, a la hora que sea y en el lugar que sea.   Un título, una palabra, un giro feliz puede tomar horas, días, meses, hasta que el “otro” esté dispuesto a hablar.
La preocupación del escritor no es acerca de cuántos lectores tendrá sino la seguridad que debe tener de que el lector lo ha entendido y que el mensaje ha influido en él.   La búsqueda de la verdad es una misión muy peligrosa, pues una vez encontrada el periodista debe disparar al blanco.
Para el periodista encontrar la verdad es más importante que la verdad misma. Los que menos saben de periodismo son quienes más lo juzgan.   “El periodismo es un sacerdocio terrible”, y una ambrosía.
<> Artículo publicado el 13  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.
Mas del autor en:  https://panaletras.wordpress.com/category/barberena-r-manuel-e/