La Cosa Nostra en Panamá

La opinión del Abogado…
LUIS FUENTES MONTENEGRO – –

Lucky Luciani, el gran jefe y fundador de la Cosa Nostra, tuvo relaciones con Panamá.  Sobre una de sus visitas, existen testimonios que indican el ferviente recibimiento y la atención espléndida que le dispensaron algunos empresarios y políticos.   Este vínculo puede explicarse en base a las relaciones comerciales y políticas que algunos panameños destacados o influyentes de la década 1940 tenían en Cuba, en donde el mundo del cabaret, casino y espectáculo, era atractivo y donde el capo tenía intereses, propiciando una conexión de beneficios recíprocos, una combinación de dinero mal habido y negocios reputados con la más sólida apariencia de lo legal.

Panamá ya era un país interesante para la mafia. El negociado de la marihuana generaba enormes ganancias, el producto y la ruta istmeña habían alcanzado reconocimiento internacional, en la cual la Cosa Nostra tenía participación. Esta organización mafiosa era una estructura creada por emigrados italianos y descendientes itálicos en la sociedad estadounidense. Panamá constituía un territorio con presencia e injerencia de los Estados Unidos, y la existencia de bases militares, del Comando Sur, y del manejo de información de inteligencia, no era un contradictorio con el papel de informante y cooperador que desempeñó Lucky Luciani y miembros de la Cosa Nostra con los servicios de espionaje estadounidense.

Se piensa que la Cosa Nostra es una organización tradicional de la delincuencia organizada italiana, pero su origen y desarrollo se produce cónsono a la sociedad de los Estados Unidos, su interrelación constante con grupos mafiosos de Italia, es obvio, por la composición de sus miembros, quienes en la mayoría conservaban el espíritu itálico. Muchos de los italianos emigrados hacia América, lo pudieron hacer a merced y decisión de la Cosa Nostra, los que emigraron hacia algunos países de América Latina, como Panamá, luego le servían en sus acciones ilegales.

De Lucky Luciani se ha dejado constancia de su visita al antiguo Hotel El Panamá y al Club Unión, así mismo hay referencias de inversiones que realizó, de su participación delictiva, utilizando el río Belén, las zonas costeras de Coclé, el sur de Veraguas y mano de obra de emigrados italianos que había logrado transportar y ubicar en puntos geográficos claves del istmo, desde donde las operaciones ilícitas se podían desarrollar con discreción por coterráneos de antigua pobreza ya convertidos en lugartenientes con fachadas de comerciantes, hacendados, garantizando impunidad y éxito.

<>Artículo publicado el 12 de octubre de 2010  en el Diario El Siglo,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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