Una cápsula histórica

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-La opinión del Ingeniero y Escritor…

Giovanni Niedda Alvarado 

Después del golpe del 11 de octubre de 1968, pude constatar que la lucha se podía forjar pareja si hubiesen existido más hombres valientes en todo esto.

El Dr. Arnulfo Arias había pasado de la Policía de Balboa para la casa de la familia Montaner en La Boca, pero fomentaba reuniones importantes en un caserón cerca del Administration Building de Balboa que cundió como el edificio de la Presidencia.   El 12, el Presidente trató de enviar telefónicamente un manifiesto por la Radio Mía, pero fue evitado por los militares ayudados por la intercepción de las llamadas por parte de las autoridades zoneítas (Gobernador Leber), quienes impedían que el Dr. Arias Madrid realizara un contragolpe desde la Zona del Canal.

En aquella casa, el Presidente reunió al Gabinete y a la Asamblea Nacional para plantear detalles de guerra y las medidas a tomar para defender la Constitución. Participaba en esto Rodolfo Delgado quien había establecido una línea de comunicación entre las transmisiones clandestinas y la Guardia Nacional en las que el oficial Crócamo transmitía consignas a la gente de Camilo en las patrullas. Eran alrededor de 1,500 efectivos armados, que luego no apoyaron el contragolpe.

El Presidente Arias, por su lado, hacía gestiones para conseguir armas para la lucha con el Presidente de Costa Rica, por lo que quiso moverse para Coto desde un yate que partiría de Balboa hasta Santa Clara y luego desde allí tomaría una avioneta que lo llevaría a su objetivo.

Ya había una fecha para realizar este evento histórico, pero algunos oficiales contra golpistas, como Saavedra, Díaz Duque, Mata y otros se habían retirado del caserón. El Dr. Arias propuso de inmediato ante Doña María, Tito Arias, Nicosia, Crócamo y otros, irse a la frontera como lo había planeado inicialmente, pero Doña María, de manera muy acertada, recomendó abortar el plan, porque de seguro los norteamericanos ya sabrían del mismo al igual que los militares panameños. El Presidente desistió.

Después de unos días se realizaron algunos eventos de contragolpe en la ciudad y el interior de la República, por lo que en algunas de las treguas el Dr. Arias fue invitado a Washington, y en su afán de resolver las cosas dejó el área caliente para tratar de salvar la democracia bajo un reguero de esfuerzos ilusorios y engaños tangibles.

Para algunos fue increíble que a sus 67 años tuviera la energía y el coraje de querer moverse en lanchas y avionetas para conseguir armas para la lucha.

Para cualquier buen panameño esto debe ser considerado un acto de gran valor en un hombre que a esa edad, tuviese la energía para empuñar un arma y seguir siendo un revolucionario nato como en los tiempos de Acción Comunal. Hubo que detenerlo y está claro con lo que le deparó el destino: tratar hasta lo último, mientras que otros se iban antes de tiempo.

<> Artículo publicado el 10  de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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