Gala de Premiación VI Concurso de Artes Visuales Roberto Lewis

Invitación del  Instituto Nacional de Cultura


Este jueves 14 de octubre a las 7:30 p.m., el Auditorio del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz  en los Llanos de Curundu, se viste de gala para presentar las obras galardonas en la ceremonia de premiación del VI Concurso de Artes Visuales Roberto Lewis. Por primera vez, además de pintura, serán premiadas dos nuevas categorías: escultura y fotografía. Dicha ceremonia contará con  la puesta en escena del Ballet Nacional de Panamá, la artista invitada Marlys Domínguez,  así como una exposición con todas las obras participantes.  Dicha muestra permanecerá abierta al público hasta el lunes 31 de octubre en horario de 9 am a 4pm. ENTRADA LIBRE Y GRATUITA.

Los tres primeros lugares recibirán excelentes incentivos en efectivo:

Pintura               Escultura                       Fotografìa

I lugar        7,000.00                      1,500.00                         1,500.00

II lugar        5,000.00                     1,000.00                       1,000.00

III lugar        3,000.00                    500.00                             500.00

INAC, ahora con más fuerza, abriendo espacios a la cultura!

Gilma Meza

Oficina de Relaciones Públicas

Instituto Nacional de Cultura

501-4026 / 6516-7926

prensa@inac.gob.pa

gilmeza_30@hotmail.com

“Ahora con más fuerza, abriendo espacios a la cultura”

De frustraciones,las que no son

La opinión de la Arquitecta,  Ex Ministra de Estado y Escritora…

.MARIELA SAGEL

La semana pasada, mi vecino de página, Ebrahim Asvat, publicó una serie de artículos que fueron ‘in crescendo’ hasta culminar el viernes con el titulado La Banda de los Locos, en el cual parodiaba a Pedro Navaja en cómo mataron a Expresión Libertad a la vuelta de donde está ubicado este periódico. No hubo persona cuerda (que somos muchos) que no comentara esa entrega, radioemisora que se respetara que no lo leyera y, lo más increíble, en Facebook se formó un verdadero zaperoco con personajes ficticios que han creado identidades de burla a singulares personas, como Paco Gómez Nadal, insultando a diestra y siniestra a quien se atreviera a comentar el artículo en mención.

Lo que sí es válido resaltar y reafirmar es que la libertad de expresión –y los que la ejercemos— en Panamá estamos en peligro.   No solamente se trata de veladas amenazas, sino de mensajes subliminales y algunos no tanto en que te advierten que te cuides, que eres valiente, que estos locos no perdonan y no resisten críticas. Pues a todos les tengo una mala noticia: no tenemos miedo y mientras se hagan mal las cosas, por lo menos yo seguiré señalándolas.

Otra crítica que usualmente hacen en forma anónima y a veces no tan anónima, cuando no les gusta un artículo o alguna posición, es rápidamente rematarnos con la etiqueta de estar frustrados. Si alabo una gestión gubernamental, soy una política frustrada; si señalo el desacierto de una ex presidenta, estoy frustrada.   La verdad es que estos defensores de oficio deberían esmerarse en esgrimir argumentos de peso y no repetir, como papagayos, que uno está frustrado.

Frustrados estamos todos los que a diario vemos cómo nos desinforman, nos meten cuentos de crecimiento de la economía, nos irrespetan y tratan como si fuéramos niños. Frustrados deberían estar todos los que se comieron el cuento de que vendría un cambio, que habría oportunidad para todos, que los que entraban limpios no saldrían millonarios y que los corredores serán gratis una vez se los recompren a los mexicanos. Igualmente, frustrados deben estar todos los que fuimos alguna vez civilistas y arriesgamos nuestro pellejo para que retornara la democracia a Panamá y hoy nos vemos a un tris de que este gobierno se convierta en una dictadura, pero de derecha, inclemente e indolente, como ya casi lo es.

<> Este artículo se publicó el 7 de octubre de 2010  en el Diario El Siglo,  a quienes les damos,  lo mismo que a  la autora,  todo el crédito que les corresponde.

La pena de muerte en Panamá

La opinión del Jurista…

Jorge Costarangos

El presente artículo tiene por objeto analizar la historia de la pena de muerte en Panamá, cuál fue su aplicación legal, cuál es su estatus actual y qué convenios internacionales obligan a Panamá en este tema hacia el futuro.

A inicios de la República, el artículo 139 de la Constitución de 1904 dispuso: “La Ley solo podrá imponer la pena de muerte por el delito de homicidio cuando revista caracteres atroces.   Esto mientras no existan buenos establecimientos de castigo o verdaderas penitenciarías en la República”. Por lo tanto, en nuestra historia republicana sí existió la pena de muerte, pero estaba sujeta a condiciones muy específicas para su aplicación.

La pena de muerte fue después eliminada y en el artículo 31 de la Constitución de 1941 se dispuso: “No habrá en Panamá pena de muerte. Tampoco podrá imponerse pena de destierro a los panameños”. Esta prohibición se mantuvo en las constituciones posteriores y quedó recogida en el artículo 30 de la Constitución vigente de 1972 así: “No hay pena de muerte, de expatriación, ni de confiscación de bienes”.

El 22 de noviembre de 1969, Panamá suscribió la Convención Interamericana de Derechos Humanos, conocida como “Pacto de San José”. Este convenio dispuso en su artículo 4, ordinal 3, lo siguiente: “No se restablecerá la pena de muerte en los Estados que la han abolido”.    Este convenio fue ratificado por Panamá.   Fue aprobado mediante Ley 15 de 28 de octubre de 1977, publicada en Gaceta Oficial No. 18468 de 30 de noviembre de 1977.   El 9 de mayo de 1990,   Panamá presentó al secretario general de la OEA el instrumento fechado 29 de febrero de 1990, por el cual el Gobierno de Panamá declara y reconoce obligatoria de pleno derecho la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en todos los casos relativos a la interpretación de este tratado, por lo que cualquier reclamo estaría sujeto al dictamen de esta Corte Internacional.

De conformidad con estos acuerdos internacionales, nuestro país aceptó la obligación de no restablecer la pena de muerte y, por lo tanto, está obligado a lo que dictamine la Corte Interamericana de Derechos Humanos para tal efecto.

<> Este artículo se publicó el 8  de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Al “gallinero” nos quiere llevar la OCDE

La opinión del Abogado y Ex-Embajador …

Eduardo Morgan Jr.

La OCDE quiere meternos en el gallinero de los “territorios, jurisdicciones y colonias” a quienes han obligado a firmar los TIEA.   Nuestro gobierno ha puesto su mirada en Singapur, a quien pretende emular y ya lo hemos hecho en algunos aspectos, como el de la Ley de Sedes Regionales. A nadie se le ocurriría pensar que Singapur va a aceptar firmarle a nadie un TIEA.

Singapur solo está firmando TDT y nuestro gobierno, bajo el liderazgo de Alberto Vallarino, está haciendo lo mismo. Estamos firmando solo TDT y en ellos existe la cláusula que permite le cooperación fiscal, muy bien estructurada, para proteger nuestra condición de país soberano, tal como lo ha hecho Singapur.

También hemos adecuado el modelo de tratado a nuestra condición de país de impuesto territorial, y el Protocolo sobre la cláusula de información impide el juega vivo de países que quieran afectar nuestro muy bien regulado y respetado centro de servicios.

No olvidemos, también que se trata de un tema de dignidad. Frente a las imposiciones e interpretaciones del tratado Hay-Bunau Varilla debe recordarse la dignidad de nuestros próceres, la de Harmodio Arias M., del Presidente Remón Cantera, de nuestros estudiantes-mártires, de don Roberto F. Chiari, de Omar Torrijos y Guillermo Endara.

Gracias a la dignidad culminó nuestra total independencia, la recuperación del Canal y de la posición geográfica usurpada, que no pueden echarse por tierra para volver a convertirnos, frente a los EE.UU. y a la comunidad de naciones, en el protectorado que fuimos por casi un siglo.

En el sitio web http://www.oecd.org/dataoecd/43/59/43775845.pdf) aparece un documento que contiene los integrantes del gallinero en donde nos quieren meter. Se puede observar que en esa lista solo hay dos que son países de verdad pero sin ninguna relevancia en los negocios financieros internacionales, y que corrieron a complacer a la OCDE, que los había metido en una lista negra.

Si ser dignos tiene el precio de seguir en listas negras, grises o amarillas, sigamos siendo dignos. Durante los años de la “lista” hemos tenido el crecimiento económico más alto de nuestra historia, veinte años de democracia ininterrumpida, el reconocimiento mundial por el excelente manejo de nuestro Canal y de nuestro centro financiero pero, sobre todo, el respeto de la comunidad internacional y la inversión extranjera que ello conlleva.

No olvidemos que la OCDE no es una organización internacional sino un Think Tank de países ricos, o, como yo lo he bautizado, un vulgar Cartel para evitar que países como Panamá compitan, en negocios financieros internacionales, con los miembros de su Club.

<> Artículo publicado el 8 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.