Estimado político:

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La opinión de la Psicóloga Clínica especialista de la conducta humana….

GERALDINE  EMILIANI  – –

Sí,  estimado,  porque bien sabes que eres parte de la vida cotidiana de todos y por ejercer esa condición social como político, puedes llegar a convertirte en presidente de mi país.   Y, eso te da solo dos posibilidades: Hacer el Bien Común o hacerte millonario, famoso y con poder.  Tú eliges.

Pero, antes de que te llegue esa oportunidad de escoger cuál será tu misión permíteme decirte lo siguiente:

No soy una autoridad en materia política, simplemente soy una ciudadana preocupada por la sociedad que le vamos a dejar a nuestros hijos. Como político tienes una gran responsabilidad frente a las nuevas generaciones, porque debes ser modelo y punto de partida para la concepción del mundo y de la vida.

El asunto es que tristemente he notado que en muchas ocasiones, más que un amor a la verdad y al rigor profesional de algunos de ustedes los políticos, es que nos manipulan a su antojo por motivos personales, económicos y de poder.

Pensemos un momento que llegaste a ser presidente, y que tu discurso como mandatario cambió radicalmente al que solías usar cuando candidato. Y, este nuevo discurso se encuentra diametralmente alejado de la realidad de lo que se vive en este país y provoca confusión, odios y malos entendidos entre todos y, de los grupos políticos que te adversan.   ¿Crees tú que eso es justo?   No, ¿verdad? Entonces, como presidente de mi país debes siempre tratarnos como seres pensantes y no como estúpidos.

Por tus intereses o ideologías mal concebidas podrías engañarme y hasta manipularme; pero en el momento que descubra la verdad me sentiré traicionada y resentida contra ti.   La reacción puede ser tremenda, y lo más seguro me dirás: ‘A mí qué me importa, si ya logré lo que buscaba’.   Pues, sí te debe importar, porque tu actuar tiene consecuencias nefastas, si no actúas en beneficio de todo aquel que te eligió.

Lo que menos quisiera es escuchar discursos falsos, dogmáticos y rígidos. Quiero oír argumentos que tengan rigor en la búsqueda de la verdad para nuestro desarrollo personal y social.   Quiero escuchar discursos en los que se haga justicia con precisión y propiedad, hacia la perfección humana y social.

Tu trabajo debe ser crucial para que nosotros, el común de los mortales, podamos alcanzarla a través de tus palabras y de tus hechos y le des sentido, hondura y plenitud a nuestro existir, siempre comprometido y responsable con la verdad y que involucre tu cabeza y tu corazón, y cuya labor sea la de aclarar, responder e iluminar las cuestiones que nos preocupan a todos.

El hombre se construye a través de sus acciones que van dejando una marca en él; así que, práctica las virtudes y, ya lo decían los antiguos griegos: ‘A un hombre virtuoso le apasiona lo verdadero, lo bueno y lo bello.   Y por eso, son personas por las que sentimos gran simpatía, nos interesan y les creemos, independientemente de su posición social o educación o ideología política’.

Para lograr el prestigio tan deseado por ti, necesitas la disciplina de la voluntad, para trabajar con inteligencia hacia el continuado perfeccionamiento del conocimiento de tu área.   Si no lo haces, así serás como un demente que se deja llevar por su afectividad y opiniones personales perdiendo rigor en el discurso y veracidad frente a un pueblo desgastado por tu ineptitud.

Si desconoces algo, no descalifiques.   Debes pensar que todos podemos aprender de los demás y de su experiencia y que, además, puedes estar equivocado o poseer solo una perspectiva limitada del problema que se trate. Agradece la aportación de los demás, pero para esto necesitas humildad y no es fácil.   Debes cultivarla.

Solo cuando leas, reflexiones y cuestiones, lo que es mejor para el buen desarrollo de tu país, estarás en situación de poder aportar algo práctico, sustancial y transformador y no algo supuestamente innovador y llamativo, que se vende bien, pero que resulta inútil y en muchas ocasiones torpe.

Y, si en verdad llegas a ser presidente, debes preocuparte por entrar en sintonía con nosotros.   Con todos. No dejes a nadie por fuera. Ni al peor de tus adversarios.   Suma, no restes. No te alejes de la realidad que vivimos, como si viviéramos en mundos diferentes: ‘Yo el real y tú el imaginario’.    Recuerda que lo que dices y cómo lo haces es una proyección de tu propia vida. Por lo tanto, necesitas llevar un estilo de vida que facilite el crecimiento personal, tanto el tuyo como el de las personas que te rodean. Un estilo de vida mucho más humano, con todo lo maravilloso que eso implica.

<> Artículo publicado el  6 de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Realidades y ciencia ficción

La opinión de…

Mirla Maldonado

En química, y aunque no sea idónea para argumentar en ese campo,   existe un concepto que adaptado de esta disciplina científica a otras áreas del conocimiento empírico permite comprender frente a un hecho dónde acaba la realidad y dónde comienza la ficción.   Se trata de los catalizadores de procesos, es una práctica de laboratorio que consiste en realizar un experimento en el que dos elementos de diferente composición química se mezclan y se obtiene otra sustancia diferente.

En ciencias sociales, estos catalizadores de procesos son individuos que en unos casos, por ejemplo, irrumpen con su característica personalidad y transforman el ámbito de relación, como puede ser la política, la economía, la sociedad, etc.   Hay ocasiones en que estos cambios pueden ser perturbadores y en otros, modificar situaciones sufrientes en campos gravitacionales de creciente felicidad.

Por ejemplo, desde que nos separamos de la Gran Colombia, el 3 de noviembre de 1903, aún no se conoce a quién le afectó más el divorcio, si a los colombianos o a lospanameños, cierto es que de esa fotosíntesis, además del folclore y su comida, heredamos el juega vivo.   El periodismo insurgente, en tanto, es un bálsamo contra el dique de contención de un mundo que se deshumaniza, y el mejor catalizador para evitar la catástrofe.

Salvatore Puledda, un químico italiano en su novela el Informe Tokarev, relata la búsqueda de una explicación científica a estos fenómenos psicosociales y para los que las distintas corrientes de pensamiento no tienen respuesta.   Será un misil mental o bomba inteligente que cambiará el rumbo del planeta y consiste en transformar la naturaleza en un invento o avatar, para que la anfetamina de los pueblos sea indisoluble.

A través de un experimento en una cámara de supresión sensorial –Puledda nos introduce en un mundo casi onírico, para destacar que hay síntomas de un cuadro amplio de locura colectiva.   Así acabé de comprender estas revelaciones en un cuento de ciencia ficción sobre El Retardado y la Mosca, ¿porqué gente con mentalidad de un insecto nos domina?,   solo basta que las opiniones vengan de alguien con más poder para que el jarabe recorra el torrente sanguíneo, sin comprobar la fecha de expedición y sus contraindicaciones  médicas.

Los procesos bioquímicos que se conciben en las relaciones humanas, influyen simultáneamente en la sociedad, de este modo el efecto dominó en la economía, la desintegración familiar en sociología y la interactividad en las redes sociales (internet), forman un híbrido de intercambio, de un mundo que nace y otro que se muere.   Una holografía de sirenas que reclaman su espacio (la paridad de las féminas),  es la mejor simbiosis de un cambio de civilización, en un proceso que redundará en la equidad de la distribución del poder.  En esos futuros experimentos recomiendo que usemos sensores del alma para aniquilar a la mosca, eso sería una buena acción.

<> Este artículo se publicó el 5 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Respeto a los gais

La opinión de la periodista…

Judy Meana

Quienes crecimos viendo las cómicas del robot gigante “Mazinger Z”, de seguro recordaremos al “Barón Ashler”, un personaje que era mitad hombre y mitad mujer. Traigo este recuerdo a colación porque de pequeña escuché a un adulto decirle a un niño, que los gais eran como el Barón Ashler de Mazinger Z y este ejemplo se me quedó grabado en la mente. Diecisiete años después mi hija me pregunta, por qué “Tinky Winky”, el “teletubie” morado, llevaba una cartera de mujer, si él era un niño.

Sin embargo, hablar sobre el respeto a los homosexuales, no es precisamente una historia “color de rosa”.   En nuestro país, hay algo de tolerancia, pero se hacen fuertes burlas. Muestra de ello, fueron los titulares en las portadas de los tabloides panameños, cuando Ricky Martín anunció que era homosexual.

“Salió del Closet” es la frase que se utiliza para confirmar lo que “se sabía a gritos”, porque tenemos tan arraigado esto de los estereotipos o lo que tradicionalmente nos enseñan como las actitudes propias del ser hombre o el ser mujer, que esas diferencias se perciben inmediatamente.

Entiendo que cuando una persona dice a los cuatro vientos que es homosexual, estamos ante una acción de liberación, dejando atrás una especie de autonegación. El problema que le encuentro es que en algunas sociedades, como la nuestra, resulta todavía incómodo abordar el tema de la orientación sexual.

Si metemos la religión en todo esto, vale la pena recordar que Dios ama a todos sus hijos. ¿Qué ganamos con juzgar? Si lo que nos molesta es que se ventile este tema, considerado pecado, por temor a que los más jóvenes tengan “malos ejemplos”; pues empecemos por aceptar que los científicos aún no concluyen si los homosexuales nacen o se hacen.

<> Artículo publicado el 5 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

La solidaridad debe ser de todos

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La opinión del empresario…

RAFAEL CARLES  

Casi nadie dudaría en afirmar que la solidaridad es uno de los valores fundamentales de la sociedad, quizás el más necesario para garantizar la convivencia humana. Por eso, ese valor básico se despliega cotidianamente, sin estridencia, pero con tesón, en miles de actividades comunitarias de lo más diversas.

Silenciosamente, miles de personas en Panamá se dedican a ayudar a los demás. Según los cálculos oficiales, hay más de cuatrocientas organizaciones comunitarias que tienen como objetivo la acción social.    Esta miríada de fundaciones, asociaciones, clubes y organizaciones de distinto tamaño y tenor que se dedican a ayudar a los que están en problemas, y a la que hay que incluir los aportes que realizan muchas instituciones públicas, tiende cada vez más a crecer, al igual que el número de personas que necesitan ayuda.

Al respecto, la conclusión de una tesis de graduación de una universidad local reveló que dos de cada diez panameños dedican parte de su tiempo al trabajo voluntario, y que otros dos de cada diez que no participan estarían dispuestos a hacerlo en el futuro.   Es decir, sería conveniente conectar entre sí las distintas organizaciones solidarias, prestar un servicio de información permanente y funcionar como nexo entre los que necesitan algo y los que pueden dar una solución. Los miles de voluntarios donarían su tiempo de una manera más efectiva y la ayuda llegaría de una forma más productiva.

Esta realidad es demostrativa de que la solidaridad está intacta y de que solo hace falta ordenarla y restablecer la cadena de credibilidad para que aflore en toda su potencialidad.   Porque, aunque la situación social es dura, con graves carencias y deterioro de las condiciones de vida, la gente parece estar esperando la oportunidad para ayudar a los demás.  Clubes cívicos, organizaciones religiosas, entidades gubernamentales, grupos comunitarios, enclaves escolares, círculos colegiales, y un gran número de instancias sin fines de lucro se unen permanentemente para organizar comedores comunitarios, jornadas de barrios, equipos de apoyo, asociaciones vecinales, guarderías infantiles, dormitorios improvisados, reuniones de autoayuda, tutorías de alfabetización, visitas a hospitales y otras tantas actividades en los ámbitos más diversos que representan testimonios palpables del ejercicio cotidiano de la solidaridad en la comunidad.

Pero este sentimiento humano de solidaridad hacia los que más lo necesitan no puede quedarse en un gesto individual. Para fructificar completamente debe completarse con los recursos institucionales que el Estado está obligado a proveer y que pueden dar sustento en el tiempo a las iniciativas de la sociedad.   Recuerdo mis años como miembro del Club de Leones de Panamá y las múltiples campañas que realizaban en pro de los más necesitados, llámese Bastón Blanco,  Semana del Pañal,  Rifa Millonaria y la tradicional Colonias Infantiles de Verano, las cuales recibían el apoyo multitudinario de toda la población. Existía entonces una especie de sincronización entre los ideales cívicos de ayudar al prójimo con la capacidad ilimitada de muchos ciudadanos de coadyuvar con tales esfuerzos.

No es ningún secreto que a la mayoría de los panameños la mueve el sentirse solidaria con los demás, que siente una enorme emoción cuando ayuda a alguien que carece de recursos económicos, que tiene problemas o que por ignorancia se encuentra desprovisto de los enseres mínimos necesarios para sobrevivir. Esta solidaridad no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas; más bien, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común. Es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos sean verdaderamente responsables de todos.

Este principio de solidaridad lleva a muchos de nosotros a sentir un hondo respeto por las personas y a no permanecer indiferente ante las necesidades de los demás. Pareciera que, por mínima que pueda parecer la fe o la religiosidad de los panameños, al final y en la práctica ésta se manifiesta con mayor entonación en obras de caridad y de misericordia, en el interés de los que menos tienen.

Por eso es preciso que sepamos poner en nuestras relaciones cotidianas de familia, amistad, vecindad, trabajo y esparcimiento, el sello de la solidaridad, que no es más que vivir con sencillez, veracidad, fidelidad, mansedumbre, generosidad, alegría y amor.   De hacerlo, tendríamos un buen país y las cosas marcharían indudablemente mucho mejor.

<> Artículo publicado el 5 de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

Porque quiere y porque le da la gana

La opinión de…

Paco Gómez Nadal

El Presidente de la República no asistió a la tan publicitada conferencia de María Antonieta Collins que llevaba por título el nefasto “Porque quiero, porque puedo y porque me da la gana” (me encantan los best seller de autoayuda).

Digo que no fue –yo tampoco– porque él toma decisiones antidemocráticas porque quiere y porque le da la gana, aunque no pueda, aunque la ley, el buen juicio y hasta la moral se lo impidan.

La decisión presidencial, comunicada a los honorables empleados de la Asamblea Nacional, de terminar con el subsidio electoral es un disparo directo a la línea de flotación de lo que queda de sistema democrático en el país.

Es popular la medida, claro que sí, siempre que se disfrace con desinformación de un cambio, de un ataque a los politiqueros y a los partidos tradicionales que tantas decepciones nos han dado y tanta plata se han embolsado (la del subsidio no es la mayor que se han robado).   Pero metámosle racionalidad al asunto, eso que no le gusta al Presidente.

Parece poco lógico que al mismo tiempo que la Comisión de Reformas Electorales está sesionando y tratando de llegar a acuerdos, el Presidente de la República bombardee ese proceso con una medida unilateral que puede sacar adelante por el control directo que tiene del Órgano Legislativo (en teoría, independiente; en la práctica, muy obediente) pero que no ha sido debatida ni consensuada con un solo actor de la sociedad panameña (excepto que la almohada de Martinelli tenga el mismo valor que todo un país).

Tampoco se ve muy bien que el Presidente multimillonario –que va regalando billetes y que creó de la nada y a punta de chequera algo que se autodenomina como partido político– decida que los partidos políticos pueden mantenerse del aire. Es decir: abre más la puerta al control de los partidos por parte del capital privado, de los intereses privados, de la codicia de empresarios y poderosos.

Con la suspensión del subsidio electoral el terreno está listo para que cada millonario se compre su propio partido.   No es que eso no ocurra ahora, en el sistema clientelista y antediluviano de nuestra ley electoral y de sus prácticas, pero al menos todavía quedaban algunos resquicios para exigirles a los partidos honestidad y transparencia.

Y lo que es absolutamente antidemocrático es sacar al Estado de la financiación del sistema político. A nuestro mandatario le gusta compararse con el supuesto primer mundo y allá el mundo va en la dirección contraria a la de nuestro Ejecutivo.  En muchos de esos países, la financiación privada de los partidos políticos está muy limitada, es el Estado el que paga la “factura” democrática para tratar de generar un clima de igualdad de acceso al sistema electoral –aunque es imperfecto– y se controla desde el acceso a los medios de comunicación durante las campañas electorales, hasta las cuentas al centavo de cada partido.

Nosotros vamos hacia atrás. El cambio es evidente y quizá el Presidente esté cumpliendo su palabra, pero no con un “ahora le toca al pueblo”, sino con un “ahora le toca a los míos”.

En Panamá todo se está decidiendo en las escaleras del Palacio de las Garzas o en las reuniones secretas y paralelas.   Luego, se finge un diálogo, se nombra una comisión o se pasa de puntillas por el trámite parlamentario para darle una apariencia legal y democrática pero todo, absolutamente todo, es mentira.

Vivimos en una ficción y ya nos cuesta distinguir lo que es realidad. Acudimos a la justicia pensando que ejerce sus funciones, entrevistamos al presidente de la Asamblea Nacional imaginando que la preside y escuchamos al Presidente confiados en que cogobierne con todo el país (algo a lo que se niega aunque en eso consiste la democracia).

Lo interesante es que a pocos parece preocuparle o son menos los que se pronuncian ante decisiones como la de eliminar el subsidio electoral. Es cierto que la mayoría de los partidos tiene poca autoridad moral para hacerlo, pero también es verdad que el Partido Panameñista y Cambio Democrático han sido y son parte de este sistema perverso, aunque ahora traten de hacerse los locos y aparentar que son “nuevos” en esto.

<> Este artículo se publicó el 5 de octubre  de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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La pobreza de las mediciones

La opinión del Economista, Docente Universitario y Político…

Juan Jované 

Entre las recientes afirmaciones de quienes gobiernan el país se destacan algunas realizadas por importantes personeros en el sentido de que, gracias a la política seguida por las sucesivas administraciones, el país habría conseguido una significativa reducción en los niveles de pobreza extrema.   Es así que, de acuerdo con una de estas afirmaciones, el nivel de la indigencia se habría contraído de forma significativa en la medida en que el número de personas que obtienen un ingreso inferior a un balboa diario se habría visto reducido del 19.6% al 12.6% de la población.
La otra de estas afirmaciones, proveniente básicamente del ámbito del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), asegura que entre el 2003 y el 2008 el nivel de pobreza extrema se redujo del un 36.8% de la población a solo un 32.7% de la misma.
La primera de estas afirmaciones, resulta, por calificarla de alguna manera, sorprendente y contradictoria con la experiencia cotidiana del panameño.   Esto se hace claro si se tiene en cuenta que la medición propuesta de la pobreza extrema se refiere a un dólar de poder adquisitivo internacional (PPP de acuerdo a sus siglas en inglés),   es decir a lo que se puede comprar con un dólar en el país que sirve de base a las comparaciones internacionales, es decir los Estados Unidos.
Teniendo esto en cuenta resulta ser que de acuerdo con las conocidas PENN World Tables de la Universidad de Pennsylvania, que son las que se utilizan para realizar dichas comparaciones, en Panamá hace falta solo 61 centavos de balboa para comprar lo que en Estados Unidos se adquiere con un dólar.
La conclusión, un tanto extravagante, que resulta de todo esto es que de acuerdo con el criterio anteriormente descrito una persona en Panamá dejaría de ser pobre extremo si logra un ingreso diario de B/. 0.61.   Esto, entre otras cosas contrasta seriamente con el propio criterio del costo de la Canasta Básica alimenticia del MEF, que en julio del 2010 alcanzó un nivel de 275.82 balboas para una familia de 3.84 miembros, lo que significa un nivel de 71.83 balboas por mes por persona y de 2.36 balboas diarios per cápita.

 

En relación con la segunda afirmación, esto último, también permite señalar que las líneas de ingreso que se han venido utilizando en Panamá para medir el fenómeno de la pobreza extrema son demasiado bajas, lo que lleva a subvaluar el problema.    Es así que, de acuerdo con la CEPAL, cuyas afirmaciones sobre la problemática en nuestro país han sido ampliamente citadas para asegurar que el mismo se ha reducido, un habitante del área rural del país deja de ser indigente cuando alcanza un ingreso diario de 1.26 balboas, mientras que uno en el área urbana lo hace con 1.62 balboas.

Es por esto que todas las expresiones de los personeros gubernamentales en relación con la llamada reducción de la pobreza resultan no solo cuestionables, sino carentes de credibilidad, sobre todo si se tiene en cuenta la alta concentración del ingreso que existe en el país.

<> Artículo publicado el 5 de octubre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

‘La paz viajera’

La opinión del Escritor…

ÁLVARO MENÉNDEZ FRANCO –
amenendezfranco@yahoo.com

El anuncio en el sentido de que un barco de bandera japonesa, en breve, atravesará el Canal de Panamá con una escala técnicas en nuestros litorales,  es noticia que debemos tomar para ratificar nuestra vocación de pacifistas.   Dicha nave viene difundiendo un mensaje ejemplar:   ¡NO MÁS GUERRAS!

Mis incesantes aportes a la lucha por la Paz del Mundo se remontan a 1949, cuando aplaudí a los tres intelectuales que representaron a Panamá en la Conferencia Continental de la Paz en México.   La delegación la integraron Rogelio Sinán, Ramón H. Jurado, César Candanedo y César Augusto De León.    E. Sinán hubo de retornar a Panamá, pues su distinguido progenitor falleció en esas fechas.

En esos ardientes años de la guerra fría, la excelsa poetisa chilena y mundial Gabriela Mistral escribió para la Revista LOTERÍA una colaboración titulada: LA PALABRA MALDITA, en la cual explicitaba que la guerra fría nos convertía en personajes sospechosos, pues la lucha por la Paz partía del vencido Japón y de la Victoriosa URSS.

A mí me obligaron a devolver una petición de Paz llamada Llamamiento de Estocolmo a favor de la Paz Mundial, una treintena de padres de familia del Instituto Nacional y el Liceo de Señoritas, en mayo de 1950, precisamente porque la palabra PAZ se había convertido en ‘maldita’.

<> Artículo publicado el 8  de octubre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.