Amores prohibidos

La opinión de la Psicóloga Clínica  Especialista de la conducta humana…

GERALDINE EMILIANI

El tema de la infidelidad en una pareja es muy delicado y no pretendo con este escrito juzgar a nadie sobre este comportamiento.
Debido a una encuesta a nivel nacional sobre Salud Sexual y Reproductiva sus resultados señalan que el 46.4% de los hombres y el 48.9% de las mujeres casadas o en unión informaron ‘haber tenido dos o más compañeros sexuales en el último año’.
Esta cifra no me ha de extrañar en lo absoluto. En el caso de las mujeres infieles, tengo más de 10 años de estar hablando sobre el particular, sus causas y sus consecuencias: La mujer desde que ingresó al mercado laboral tiene más oportunidad de estar en contacto con el sexo masculino. También se hace de amistades masculinas en los centros universitarios. Asidero para conocer, apreciar y valorar lo que no consigue en casa, tomando en consideración que las actividades diarias de la mujer —de estos tiempos— están en la calle más que en su hogar.
Claro está, que no son todas las mujeres que tienen este comportamiento, pero la cifra es alarmante y nos debe preocupar y considerarla como un problema de salud pública, porque todos en la familia se afectan y los hijos se han de convertir en las víctimas de su adulterio. Más aun cuando la mujer debe ser el soporte emocional del hogar.

Otros motivos de infidelidad en una relación de pareja son la intensidad y frecuencia de las discusiones.   Y, si de venganza hemos de referirnos debido a la infidelidad del cónyuge, no es una norma a seguir en el sexo femenino. Y, no pasa más de un flirteo con algún galán en una noche de diversión con sus amigas.

A la mujer, le gusta sentirse segura, amada y respetada todos los días del año.   Cuando se encuentran en la etapa del enamoramiento, se idealiza a la persona amada, pero, al pasar el tiempo, la realidad es otra. Empiezan a verse los defectos del marido y, a la vez teme perderlo y quedarse sola y decide no dejarlo y aguantar sus insolencias y, en el peor de los casos, el maltrato físico y emocional empieza a dar la batalla, situación que le mantiene lesionado su cuerpo y su alma. Este hecho es otro motivo para entregarse muchas veces al primero que se le acerca y le calienta las orejas.

Como cosa del destino, conoce a otro hombre de recia personalidad, con una voz varonil, amable, cortes y con un toque seductor y, se siente protegida. El nuevo Adonis le pone sobre la mesa todo su arsenal de hombre cautivador. Su mente ya la ocupa otra ilusión.

Empiezan las excusas y pretextos y se las ingenia de las mil maravillas para encontrarse con su amado. Llega a casa y sigue su rutina mental acusadora:   ‘No puedo más, esto no puede seguir’.   Al primero siente amarlo porque lo necesita, al segundo lo necesita porque siente amarlo, y parece que no quiere perder a ninguno de los dos. Verdaderamente se encuentra en un callejón sin salida.

¿Están el hombre y la mujer preparados para vivir a largo plazo todos los compromisos morales, afectivos y económicos que exige el matrimonio? El noviazgo es, precisamente, la etapa para darse cuenta si dos personas que se aman pueden, o no, formar un matrimonio feliz.

Conviene que estén atentos a los pequeños detalles que pueden estar ocultando problemas graves. El amor se idealiza cuando la realidad es otra en la convivencia entre ambos.   Cuando un matrimonio va mal, la culpa es de los dos.   La diferencia en el hombre y la mujer infiel, es que, el hombre por su naturaleza puede continuar su relación con su mujer en casa y tener a la vez relaciones simultáneas. La mujer infiel es de tener una relación fuera de su hogar.

A la mujer la intimida el sentimiento de la culpabilidad y tiende a expresarlo a su marido. En cambio, el hombre guarda silencio y, ni siquiera ha de admitirlo si lo atrapan en su comportamiento infiel.

A la mujer en esta situación, solo un consejo: ‘Al corazón no se le manda, él solo se enamora y punto y esto fue lo que te pasó cuando elegiste al que sería tu esposo, el padre de tus hijos. Y, lo mismo te sucede con lo prohibido que atrae y caes en el juego de la aventura sin saber que ese juego te puede llevar por mal camino.   A tu marido, trata de ayudarle a que te mire y te haga sentir mujer.   Tú tienes el control’.   Al marido le digo: ‘Empieza a ser el hombre que necesita tu mujer. Y, si te consideras el macho de la película, los cuernos para nada te favorecen. Y, si ambos no han de lograr evitar la infidelidad, deben buscar ayuda profesional’.

<> Artículo publicado el 29  de septiembre  de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que a la autora,   todo el crédito que les corresponde.

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