Crimen organizado y estrategias

La opinión de…

JERÓNIMO RAMÍREZ URRIOLA

Setenta y dos inmigrantes que querían alcanzar el sueño americano fueron asesinados por sicarios en México,   hecho que provocó el repudio generalizado de varios gobiernos, planteando la necesidad de revisar qué están haciendo los organismos de seguridad encargados de luchar contra las operaciones del crimen organizado.   La lucha interna de las bandas por el control del mercado de la droga ha sido el detonante de un fenómeno social que afecta a todos los países de América Latina, pero sobre todo a Centroamérica, por ser una ruta de distribución y custodia de estupefacientes.

El último informe sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas para América Central 2009-2010: ‘Abrir espacios a la seguridad ciudadana y el desarrollo humano’, plantea que las principales estrategias están orientadas a desmontar el negocio ilícito del narcotráfico, disminuyendo su rentabilidad económica.

Pese a las dificultades económicas de los gobiernos por erradicar todo tipo de violencias, nunca habrá un ‘presupuesto ideal’ que frene al crimen organizado; sin embargo, es válida la adopción de políticas de Estado dentro de las mismas estructuras de justicia y seguridad.   Por ejemplo, implementar medidas para la protección de testigos claves, usando inteligencia policial y adiestramiento con una adecuada especialización a los policías encargados de perseguir y capturar a los delincuentes.

El informe recomienda fortalecer los procedimientos especializados para el juzgamiento de los delitos asociados, frenando el crecimiento de las maras, pandillas y bandas organizadas que tienen tentáculos de largo alcance en todas las esferas de la sociedad, reclutando a niños y niñas en barrios marginales por unos cuantos dólares.

La lucha contra la corrupción e impunidad dentro de los organismos de seguridad, porque con frecuencia se filtran informaciones antes de una operación encubierta. Esta situación pone en peligro la integridad física de los cuerpos policiales y sus familiares, por lo que el informe enfatiza en la necesidad de aumento de penas y la no excarcelación de los delincuentes en caso de reincidencia.

Otro elemento a considerar es el tema de la violencia contra la mujer, pues se trata de un delito silenciado o privado en hogares. Mientras existan más estadísticas sobre maltratos y femicidios en esa medida se podrán buscar soluciones a corto plazo.

Panamá registró un repunte en la tasa de homicidios con 24 por 100000 habitantes hasta agosto de 2010, ranking liderado por Honduras (61), El Salvador (52), y Guatemala (45).

Si bien estamos por debajo de los otros países vecinos, la tendencia indica que las organizaciones criminales se han tomado las calles.

Afortunadamente, el gobierno del presidente Ricardo Martinelli hizo cambios puntuales, como la creación del Ministerio de Seguridad Pública, aglutinando a todos los componentes de la Fuerza Pública en un solo organismo, de manera que cuenten con un mayor presupuesto de funcionamiento, equipos y herramientas para el intercambio de información de inteligencia.

En 2009 se incautaron 56 toneladas de cocaína en todo el territorio nacional y se espera que la cifra aumente luego de la instalación de bases aeronavales en puntos estratégicos de trasiego, sobre todo en áreas fronterizas con Colombia, donde se mueven grupos irregulares por el área del Darién.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Como estatuas de sal

La opinión de la periodista….

Judy Meana

“Vivir en el pasado es como conducir un vehículo mirando por el retrovisor”; un descuido que de seguro traería consecuencias fatales.   Si los funcionarios aplicaran la filosofía del “aquí y el ahora”, darían el primer paso para no hacer “más de lo mismo”.   Porque cuando leo el periódico, siento un “déjà vu”.   Esas noticias en las que se critican, acciones y decisiones de quienes administran las instituciones públicas son una especie de plantilla; el texto no varía, sólo se cambia el nombre de los protagonistas.

En el “manual del buen funcionario panameño”, se señalan las diferentes personalidades de los servidores públicos. Está el que todo lo sabe: dice cómo hay que hacer la cosas, pero si se falla, la culpa es de otro. El inalcanzable: con sus asesores le basta y le sobra.   El buena gente: cae bien pero da pocos resultados.   El mata raiting: va a los programas de TV y aburre a la audiencia. El juega vivo: “el que entra limpio y sale millonario”.   El vidajena: se mete en los asuntos de los demás y no atiende los suyos.    El cuentero: siempre está “trabajando en eso”. Y el Estatua de Sal: vive echándole la culpa a sus antecesores o a los gobiernos pasados.

El buen funcionario público se enfoca en el cumplimiento de las responsabilidades propias del cargo y las metas del Gobierno, dedicando el máximo de sus capacidades. Hace lo que la ley le permite. No olvida su deber sagrado de darle un uso correcto y adecuado a los bienes, valores y dineros de los que dispone, por razón de sus funciones. Estará pendiente de que estos recursos del Estado no se dañen, se pierdan o que terceros los utilicen para su beneficio. No le teme a la rendición de cuentas.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que a la  autora,   todo el crédito que les corresponde.

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Polémica sobre unión de gays.

En Francia no existe el matrimonio gay.  Si Carlos y Agustín buscaban notoriedad, lo han logrado,  La opinión del Esxritor y Analista Político…

RAFAEL MONTES

E s un hecho que el tema del mes es el matrimonio gay y sobretodo el supuesto ‘matrimonio’ de Agustín y Carlos. Si lo que buscaban era notoriedad, sí que lo han logrado. Nadie se mete en las relaciones de los gais, en este caso, ellos mismos se aseguraron que saliera publicado en todos los diarios del país.Tampoco han callado que ya viven juntos, ‘se aman’ y tienen 3 años de ‘relación’.

Asimismo ya salió el señor Beteta a hablar sobre la inconveniencia de publicitar esa unión, porque nosotros los que nos oponemos al proyecto de ley No. 50, vamos a decir que eso del matrimonio gay es precisamente lo que buscaban.

Tarde, ya lo sabíamos y lo denunciamos desde el primer momento que eso es lo que buscan. Hemos dicho desde el día uno de nuestra campaña que ‘el reconocimiento tácito de la orientación sexual por género que implica la aprobación del proyecto de ley No. 50, es el paso previo al matrimonio homosexual’.

La prensa se ha dado gusto con el presentador de A Gusto, Augusto, con el anuncio de su unión por medio del PACS en el Consulado francés, llamándole ‘matrimonio’.

Lamentamos decirle a los periodistas que en Francia no existe el matrimonio gay.

Los países que han aprobado el matrimonio gay son Holanda, Bélgica, España, Noruega y Suecia; en ese orden. La gente habla de Europa y de ponerse a tono con esas corrientes modernas, no obstante si bien al igual que en Panamá, existe mucha indulgencia en lo sexual y tolerancia hacia el tema homosexual, en la mayoría de los países europeos no existe el matrimonio gay. El PACS (1999) o Pacte Civil de Solidarité o Pacto Civil de Solidaridad, como lo concibe la ley francesa no es matrimonio. El gobierno francés decreto como ley civil el PACS y están disponibles tanto para las parejas heterosexuales como las homosexuales y otorgan muchos de los derechos asociados con el matrimonio, aunque no todos los derechos.

Hace unos años, un alcalde de una ciudad de Francia oficio una ceremonia pública para una pareja homosexual, amparándose en el PACS y llamándole ‘matrimonio’. Lo que ocurrió es que el acto civil fue demandado y fue revocado de inmediato, debido a esa falta de la autoridad de catalogarlo de matrimonio o casamiento.

Las personas que acceden al PACS pueden beneficiarse de la seguridad social de su pareja y comparten las deudas contraídas por su cónyuge tanto en las necesidades de la vida cotidiana como en los gastos de la vivienda común.

Hasta ahora hay tentativas en el parlamento francés para introducir alguna legislación que permita el matrimonio pleno entre personas del mismo sexo o elevar el PACS a matrimonio.

Mientras en Panamá, Augusto y Cesar pueden seguir profundizando en su relación que han declarado tan abiertamente al mundo, no hay impedimentos legales.

Este artículo fue tomado de horacero.com

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Irregularidades en el Centro Regional Universitario

La opinión de…


Jorge Luis Macías Fonseca

No hay duda del denodado esfuerzo que las anteriores generaciones de colonenses hicieron para que a la provincia de Colón llegara la educación universitaria.   Larga fue la lucha por la obtención de terrenos y edificios propios hasta que, producto de los tratados Torrijos-Carter, a finales de la década de 1970 se logró un espacio para albergar a la Extensión Universitaria, hoy Centro Regional Universitario de Colón.

Esta unidad académica obtuvo 14.9 hectáreas e instalaciones, entre las que se contaban: gimnasios, cafeterías, un teatro–auditórioum, piscina y varios edificios con salones de clases, incluyendo laboratorios.   Unido a esto, la planta docente que se incorporó y que progresivamente fue creciendo, expresaba todo un ambiente académico de verdadera universidad, al igual que estudiantes comprometidos, un movimiento estudiantil con ideales, un personal administrativo responsable, y una comunidad que entendía el rol que jugaba la universidad regional en Colón.

Pero ¿qué ha sucedido?   De manera acelerada y con pocas posibilidades de reivindicación el CRU de Colón viene asistiendo a un deterioro en todos los órdenes.   Diríamos que el más grave es el de la conciencia.   Se ha esfumado el concepto de universidad como nervio vital del desarrollo social;  estamos de espaldas a las tareas investigativas de naturaleza científica, el ejercicio docente está duramente lastimado, hay poca efectividad en la labor administrativa y un rotundo desconocimiento del funcionamiento normativo de la institución, lo que sitúa en un nivel de retroceso lo que estaba llamado a ser el centro del debate provincial y el instrumento de impulso social.

Desafortunadamente, las posturas anti universitarias (internas y externas) se han hecho presentes y pareciera que han llegado para quedarse. El hurto de bienes materiales se ha convertido en práctica común. Los espacios han sido ocupados para el desarrollo de negocios con poca o ninguna rentabilidad para la institución, el deterioro de las infraestructuras físicas es evidente, la presencia de elementos foráneos con prácticas nocivas en contra del CRUC también es notoria, la vigilancia y seguridad son precarias, los servicios académico–administrativos son altamente cuestionables, la labor académica es realizada a medias, el proceso de matrícula es confuso, hay desvinculación radical con la comunidad, la oferta académica mayormente es tradicional; en sí es una unidad académica que ha optado por el estancamiento más que optar por la academia, ciencia e investigación para coadyuvar con el desarrollo social.

Frente a todo esto, es justo reconocer, los empeños de la administración central de la Universidad de Panamá, que ha dispensado una cantidad importante de recursos económicos y de bienes materiales, sin que se vea el aprovechamiento óptimo de los mismos. En conclusión, urge rehacer el Centro Regional Universitario de Colón.

<> Este artículo se publicó el 28 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Desempleo, juventud y género

La opinión del Economista, Político y Docente Universitario….

Juan Jované

Pese a que de acuerdo con las cifras oficiales disponibles la desocupación en Panamá afectó en el 2008 a tan solo el 5.6% de la población económicamente activa (PEA),   lo cierto es que no solo estamos frente a una forma de cálculo que oculta la precariedad laboral que sufren muchos de los ocupados, lo que se refleja en el hecho de que aproximadamente el 42.1% de los trabajadores no agropecuarios están en condiciones de informalidad,   sino, también, frente a una medición que encubre la presencia de dos importantes formas de inequidad que caracterizan a nuestro mercado laboral.
Esto se evidencia, en primer lugar, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo de la PEA de entre 15 y 19 años de edad alcanzó en el 2008 en Panamá la significativa tasa de 16.7%.   En una situación semejante, aun cuando ligeramente menos radical, se encuentran los jóvenes de entre 20 a 24 años, para quienes la tasa de desempleo observada para el mismo año se colocó en un 13.9%.
El significado de esto se evidencia al tenerse en cuenta que en términos absolutos se trata de más de 40 mil jóvenes panameños que prácticamente se encuentran excluidos del mercado, que además, enfrentan una notable dificultad, dada su precaria condición económica, para integrarse en el sistema educativo, el cual constituye, a su vez, un elemento indispensable para lograr una mejor inserción en el mercado laboral.
Se trata, entonces, de hombres y mujeres panameños que desde temprana edad aparecen marginados de los beneficios de la sociedad, prácticamente condenados a sobrevivir en condiciones de pobreza.

Una segunda forma de inequidad social existente en el mercado laboral se observa de manera nítida al introducirse la dimensión de género del problema que venimos discutiendo.   Es así que, nuevamente en base a cifras de OIT, se puede establecer que para el 2008 la tasa de desempleo de las jóvenes de entre 15 y 19 años alcanzó la muy elevada tasa del 25.0%, mientras que la que afectó a las jóvenes trabajadores de entre 20 y 24 años también mostró una cifra significativa de cerca del 20.0%. A esto se debe agregar el conocido hecho de que las remuneraciones que reciben las mujeres con el mismo nivel de educación resulta significativamente inferior al de los hombres.

En términos generales, de acuerdo con la CEPAL, durante el año 2008 los ingresos laborales por mujer ocupada alcanzó a tan solo el 74.4% del ingreso laboral per cápita de los hombres. Esto significa que las condiciones de marginación y exclusión a que nos hemos referido anteriormente resultan especialmente duras para el caso de las jóvenes panameñas.

En conclusión nos encontramos frente a una forma de funcionamiento de la economía que discrimina contra los jóvenes y principalmente contra la mujer, se trata de rasgos que deben ser superados gracias al desarrollo de una política económica y social profundamente solidaria, la cual deberá reemplazar el actual patrón neoliberal del mercado laboral.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Los peligros de la democracia

El narcotráfico y el crimen organizado son los nuevos enemigos que amenazan  la democracia en Latinoamérica.   La opinión del Ex Presidente…

MARTÍN TORRIJOS 

La democracia en América Latina, como sistema político, aún transita en medio de serios riesgos y amenazas.   Sus enemigos y los peligros cambian con las nuevas formas y el entramado de intereses que surgen en el tiempo. Antes, fueron intereses políticos que se encubrían como movimientos sociales, iglesias, medios de comunicación y hasta con la fachada de organizaciones de la sociedad civil.

Hoy en día es, por ejemplo, el narcotráfico y el crimen organizado, que penetran no sólo las organizaciones políticas, sino también las estructuras financieras, empresariales, policiales y jurídicas.   Tenemos que admitir que este poderoso mal ha penetrado el tejido social en América Latina y corrompido instituciones de nuestros Estados.

La violencia e inseguridad que genera el narcotráfico constituyen amenazas para la convivencia pacífica y democrática de nuestra región.

El doloroso drama social que genera cobra miles de vidas humanas y a veces nos hace olvidar otros dos elementos que, a mi juicio, están interrelacionados y que también son parte de las nuevas amenazas a nuestras democracias latinoamericanas.

Me refiero, primero, a la débil institucionalidad democrática que, en muchos casos, proviene de la actuación de los propios políticos y los partidos; y, segundo, que además hay quienes, bajo el disfraz de anti-políticos, se dedican a la descalificación de la política.

Se desconoce así que la institucionalidad y la política son insustituibles para la existencia misma del estado democrático.

Con frecuencia, en nuestros países el tema del deterioro de la política, los partidos y los sistemas políticos está asociado a la idea de que en nuestro Continente se vive un constante proceso degenerativo de la política.

Y la verdad es que estos señalamientos no han surgido sin sustento. Sin pretender justificar a los partidos y a nosotros, los políticos, solo quiero recordar: que los partidos son organizaciones sociales, estructuras vivas que canalizan el rumbo a seguir de una sociedad.

Es cierto que, en el ejercicio político, los partidos pasan por períodos de crisis, pero también es verdad que ellos son capaces de experimentar etapas de readaptación y relanzamiento.

Su reactualización y resurgimiento depende de la capacidad que posean de adecuarse a los cambios sociales, culturales, económicos y políticos que viven nuestros pueblos, y a las nuevas exigencias y desafíos de un mundo que cambia todos los días.

Si estos cambios pasan desapercibidos para los dirigentes y partidos políticos, éstos terminan perdiendo representatividad y confianza ante la sociedad.

Por eso, cuando aparecen nuevos actores desde fuera del sistema político establecido —y que incluso desplazan del poder a nuestros partidos—, surgen muchas preguntas como: ¿Dónde fue que nos perdimos?  ¿Qué nos impulsó a mirar más al interior de nuestras organizaciones, en lugar de enfocarnos en lo que ocurre a nuestro alrededor?  ¿Qué hicimos para desilusionar a nuestros electores al punto que perdieron la confianza en la democracia misma?

Y lo más importante: ¿Qué debemos y tenemos que hacer para recuperar esa confianza de nuestros compatriotas y fortalecer la institucionalidad democrática?

Muchas de las respuestas a estas interrogantes son incómodas y motivan debates que no pocas veces provocan luchas internas. ¡Créanme que de eso algo sé!

Permítanme explicarles, para quienes no están en la política, que en la clasificación de los contrincantes, uno primero encuentra a los adversarios, después a los enemigos, y al final nos enfrentamos con los críticos más hostiles que, para asombro de muchos, son los mismos compañeros de nuestros propios partidos.

Aún así, cuando prima el bien común; cuando gana el interés nacional y se propone con honestidad y compromiso un proyecto de país más incluyente, es cuando realmente iniciamos el camino de la recuperación y resurgimiento de nuestras organizaciones políticas, y el de nuestras naciones.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.