Desempleo, juventud y género

La opinión del Economista, Político y Docente Universitario….

Juan Jované

Pese a que de acuerdo con las cifras oficiales disponibles la desocupación en Panamá afectó en el 2008 a tan solo el 5.6% de la población económicamente activa (PEA),   lo cierto es que no solo estamos frente a una forma de cálculo que oculta la precariedad laboral que sufren muchos de los ocupados, lo que se refleja en el hecho de que aproximadamente el 42.1% de los trabajadores no agropecuarios están en condiciones de informalidad,   sino, también, frente a una medición que encubre la presencia de dos importantes formas de inequidad que caracterizan a nuestro mercado laboral.
Esto se evidencia, en primer lugar, si se tiene en cuenta que, de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desempleo de la PEA de entre 15 y 19 años de edad alcanzó en el 2008 en Panamá la significativa tasa de 16.7%.   En una situación semejante, aun cuando ligeramente menos radical, se encuentran los jóvenes de entre 20 a 24 años, para quienes la tasa de desempleo observada para el mismo año se colocó en un 13.9%.
El significado de esto se evidencia al tenerse en cuenta que en términos absolutos se trata de más de 40 mil jóvenes panameños que prácticamente se encuentran excluidos del mercado, que además, enfrentan una notable dificultad, dada su precaria condición económica, para integrarse en el sistema educativo, el cual constituye, a su vez, un elemento indispensable para lograr una mejor inserción en el mercado laboral.
Se trata, entonces, de hombres y mujeres panameños que desde temprana edad aparecen marginados de los beneficios de la sociedad, prácticamente condenados a sobrevivir en condiciones de pobreza.

Una segunda forma de inequidad social existente en el mercado laboral se observa de manera nítida al introducirse la dimensión de género del problema que venimos discutiendo.   Es así que, nuevamente en base a cifras de OIT, se puede establecer que para el 2008 la tasa de desempleo de las jóvenes de entre 15 y 19 años alcanzó la muy elevada tasa del 25.0%, mientras que la que afectó a las jóvenes trabajadores de entre 20 y 24 años también mostró una cifra significativa de cerca del 20.0%. A esto se debe agregar el conocido hecho de que las remuneraciones que reciben las mujeres con el mismo nivel de educación resulta significativamente inferior al de los hombres.

En términos generales, de acuerdo con la CEPAL, durante el año 2008 los ingresos laborales por mujer ocupada alcanzó a tan solo el 74.4% del ingreso laboral per cápita de los hombres. Esto significa que las condiciones de marginación y exclusión a que nos hemos referido anteriormente resultan especialmente duras para el caso de las jóvenes panameñas.

En conclusión nos encontramos frente a una forma de funcionamiento de la economía que discrimina contra los jóvenes y principalmente contra la mujer, se trata de rasgos que deben ser superados gracias al desarrollo de una política económica y social profundamente solidaria, la cual deberá reemplazar el actual patrón neoliberal del mercado laboral.

<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010 en el diario El Panamá América, a quienes damos,    lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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