Cuando se aterroriza a los medios y sus periodistas

La opinión del Jurista y Presidente de los diarios El Siglo y La Estrella de Panamá…
EBRAHIM ASVAT

Quisiera dejar de decir verdades el día en que los políticos decidan dejar de decir mentiras. En las dos bitácoras anteriores he tratado de ensayar columnas que pretendan ser agradables a los gobernantes. Pero creo que algo no me está saliendo bien. Lisonjear, elogiar, aplaudir y justificar fuera de un contexto no racional o lógico exige mucho estómago.

Admiro a todo los periodistas de la dictadura. Esos si eran unos verdaderos periodistas. Han podido transmutarse de conformidad con el mandamás de turno. Y cuando llegó la democracia han tenido la capacidad de amoldarse al nuevo sistema. Algunos son tan expertos que sólo saben escribir para los gobernantes de turno.

Los felicito. A mí, escribir lo que no siento o comulgo, no me sale fácil. En ese ámbito soy un verdadero fracaso. Yo no podría trabajar en un medio donde me digan algo así como: ‘Quiero que hoy escribas algo a favor del Presidente’. ‘Quiero que hables bien de su discurso en la ONU o sus reflexiones a capela’.

¿Pero qué ocurriría si se me permite escribir lo bueno, pero no lo malo de nuestros gobernantes? Creo que me sería mucho más doloroso. Una elección de lo que se puede y lo que no se puede envenena el espíritu, sería una burla a la libertad de pensamiento y expresión, sería un dolor mucho más profundo.

Prefiero desistir, aunque eso signifique un triunfo para los que quieren acallar las voces diversas. Para decir mentiras que suenen a verdades prefiero no escribir a menos que sea ficción literaria. Después de veinte años de democracia siento, por primera vez, el espectro de una gran amenaza a la libertad de prensa y expresión.

Ese particular estilo autoritario, en medio de una ciudadanía pasiva, nos empieza a ahogar. Los periodistas y los dueños de medios son las primeras víctimas.   Empezarán por silenciar noticias, hablar de lo bueno y descartar lo malo, luego quedará sólo la propaganda política.

¿Y cuándo acaben con los medios quiénes seguirán? ¿Puede existir democracia sin libertad de prensa y expresión? ¿Pueden ser exitosos los medios que dejen de ser críticos o un país sin diversidad periodística?

El gobierno de turno ha comprado medios a través de la inversión privada de sus dirigentes y no me extrañaría que, a través de las amenazas, proponga comprar otros. Amanecerá y veremos. Sin una prensa libre, el país sufre. ¿Estamos los panameños dispuestos a que se nos cercenen nuestras libertades y derechos?

<> Artículo publicado el 30 de septiembre de 2010  en el diario El Siglo Digital, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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