Programa “Promesa Continúa 2010” está en Panamá -Misión humanitaria viaja en barco hospital Iwo Jima-

Reportaje de la colaboradora y activista política…

Jennie Gonzalez–  –

Más de 4 mil pacientes bocatoreños han sido atendidos -hasta la fecha- como parte del programa “Promesa Continúa 2010” que desarrolla el gobierno de los Estados Unidos, en conjunto con el Ministerio de Salud de Panamá, con la visita del barco hospital Iwo Jima, anclado en las costas de Chiriquí Grande.

La embarcación que fue visitada por el presidente Ricardo Martinelli y la embajadora estadounidense Phyllis Powers, ofreciendo la bienvenida a este grupo humanitario.

El vicepresidente Juan Carlos Varela y el ministro de Salud, Franklin Vergara, también estuvieron en el acto de recibimiento –ofrecido este lunes 4 de octubre- a la misión de asistencia humanitaria que brinda cuidados médicos básicos, medicina preventiva y servicios de educación dental y de salud, además de servicio comunitario e ingeniería en las áreas de Chiriquí Grande y Rambala, en Bocas del Toro.

El recorrido incluyó una visita a la escuela de Punta Peña, en Rambala, el principal punto de atención de esta misión, sitio donde el presidente Martinelli manifestó que el Gobierno seguirá trabajando para mejorar la calidad de vida de los más necesitados, ya que no sólo se les brindará asistencia médica, sino que se harán reparaciones en infraestructura de caminos, se instalarán sistemas de tanque séptico, rehabilitarán parques, entre otras obras sociales.

El Presidente estacó que este programa “Promesa Continúa 2010”, que está en nuestro país del 27 de septiembre al 7 de octubre, es otro ejemplo de la amistad y cooperación existente entre los gobiernos de Panamá y los Estados Unidos.

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También agradeció la ayuda que presta el gobierno norteamericano con estos servicios y obras sociales en áreas apartadas de Bocas del Toro.

Por su parte, la embajadora de EEUU, Phyllis Powers dijo que su gobierno seguirá desarrollando este tipo de programas de cooperación con el Gobierno de Panamá, donde la ayuda -tanto médica como de asistencia social- llega a comunidades como Palma Real y Ciliko Creek, Comarca Ngobe Buglé, y Punta Peña y Malic, Bocas del Toro.

El ministro de Salud, Franklin Vergara, destacó que simultáneamente y en conjunto con este programa el MINSA realiza una Jornada de Atención Primaria Ambulatoria como apoyo a esta misión. Informó además que se han atendido hasta la fecha más de 4 mil pacientes.

“Promesa Continúa 2010” lo conforman más de mil 500 militares y voluntarios que -además de prestar atención médica y social en la provincia de Bocas del Toro- brindan su apoyo dentro del barco hospital USS Iwo Jima.

Además de personal médico militar y profesional, cinco organizaciones no- gubernamentales están apoyando esta misión con asistencia médica, veterinaria y servicios comunitarios.

Este programa incluye personal médico de Holanda, Canadá, Alemania, Paraguay, Francia, Chile, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Guyana y Surinam.

Finalmente, junto a medios de comunicación se realizó un recorrido por el barco hospital Iwo Jima que está equipado con todos los requerimientos para brindar atención médica como: salones de cirugías, laboratorios, rayos X, dentistas, entre otros.

GOBIERNO NACIONAL

¡ JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ !

<> Reportaje publicado el Lunes, 04 de octubre de 2010 a las 18:22 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

‘Rofiones’

La opinión del Médico…

Pedro Ernesto Vargas 

El “rofión” no es más que un individuo socialmente inadaptado, que solo sabe comunicarse con la amenaza, aunque sea de “dientes para afuera”. Alguien a quien le han enseñado que la autoridad o el respeto se logran atemorizando, metiendo miedo. Alguien a quien se le inculcó ser sumiso u obedecer a punta de palo, rejo, golpes, insultos verbales, mentadas de madre, aunque la madre sea la propia o la de sus hijos.

Durante la niñez y la adolescencia el “rofión” suele ser un “ronconcito”, el estudiante o compañero de escuela o de barrio que se viste peor que los demás, o más escandalosamente, o más andrajoso. No le gusta observar reglas de convivencia ni de comportamiento ni practicar modelos de conducta aceptables porque a él “se le resbala”, “le importa …”.   La autoridad es él, él pone las reglas del juego.

Muchos, si no todos, son sociópatas o sufren trastornos que bien pueden encuadrar en la bipolaridad, los déficits de atención o, algo más serio, los trastornos de oposición y desafío.

Transitan difíciles caminos para ser aceptados y suelen fracasar en ese intento. Cuando mejor lo hacen, solo lo disimulan, y ante un stress superior, sale el cobre a brillar y doblegar.

El “rofión” escolar denota y denuncia serios problemas de estructura en su entorno familiar. Su actitud y comportamiento deben llamarle la atención a sus maestros y, una vez, buscarle solución u ofrecerle ayuda. El pronóstico social e individual de este estudiante es pobre: la calle, la cárcel o el cementerio. De la misma medicina que da, le van a dar un día, porque sigue creciendo, aunque no madure, en las mismas detestables conductas.

Son las 2:45 de la madrugada. Vengo llegando a mi casa después de una larga jornada de trabajo hospitalario.   No está muy lejos mi casa del hospital, pero pronto debo estar otra vez de pie y cumplir con mis pacientes y obligaciones del día que acaba de comenzar.   Hace unos minutos, aceleré mi auto para cambiarme de un carril de la calle a otro, a pesar de que no hay tráfico a esta hora, y me detuve frente a la luz roja del semáforo, que tenía a escasos 100 metros antes del cambio de carril.   Por el espejo retrovisor veo los colores rojo y azul rotando en el techo de una chota.

“Estás apurado o solo probando el carro”, con tono punzante y sangrón, cual banderillas taurinas.  Dos gendarmes en busca de clientes y problemas. Dos policías nacionales descorteses y prepotentes. Salidos, seguramente, de barracas militares y entrenamientos para matar gente, para meter miedo, para pisotear dignidad y personas.   En el sitio equivocado, en la ronda que no tienen por qué hacer.  Mejor estarían en la frontera colombiana, pero allí ya no pueden ser “rofiones”.

La carnada fue el carro deportivo. Al volante esperaron frustradamente encontrar a un adolescente miedoso, con dinero,   “hijo de papá”. La plata de mis canas les debió alumbrar su equívoco.   Quien quedó más cerca de mí, no moduló palabra.   La sorpresa lo enmudeció.   El otro,  al mando del timón y la acción, espetó su estilo de vaquero sin bandidos.   Además del uniforme, lo envalentonó la distancia entre los dos. Ningún motivo para pegar la chota al lado de mi auto, como si fueran a simonizarlo.

¡Qué distante esa conducta a la del policía cortés y educado, que se hace querer y respetar por los conciudadanos agradecidos! A agentes de orden público sin formación cívica, como estos señores, no se les puede dar instrumentos para cumplir su función, sin esperar que no abusen de ellos.   Un día y muy pronto se van a encontrar a otro “rofión” en la calle y solo les quedará o ir a la cárcel o al cementerio.

<> Este artículo se publicó el 28 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¡No le pidan milagros!

La trayectoria de Julio lo avala para un proceso serio, de 4 años y no para dos torneos.   La opinión del Periodista…

JUAN CARLOS MAS 

Confieso que soy un profundo admirador de Julio César Dely Valdés, pero no desde que se cansó de hacer goles por el mundo en su larga y exitosa carrera que inició en Panamá, agudizó en Argentina, explotó en Uruguay y luego exportó a Europa, convirtiendo goles en Italia, Francia y España.
Supe que Julio César triunfaría y me convertí en uno de sus seguidores desde 1985, cuando con 18 años participó en un juego de exhibición en el Estadio Revolución (así se llamaba en ese entonces) y el gran atractivo entre equipos con ‘estrellas del patio’ era el dos veces mundialista y goleador chileno Carlos Caszely, quien gozaba sus últimos días de fama. Ese día el ‘Panagol’ jugó uno de sus mejores partidos, hizo un golazo y lo eclipsó. Esa noche, a mis entonces 19 años de edad y uno ejerciendo como periodista deportivo, conocí personalmente a Julio y lo comencé a tratar, situación que ha perdurado a lo largo de los 25 años que han transcurrido desde entonces.
No puedo presumir de ‘ser’ su amigo, pero cada vez que el destino nos cruzó en el camino (futbolista vs. periodista) hemos sido afectuosos, respetuosos y disfrutamos de grandes y amenas pláticas, al igual que con su hermano gemelo Jorge Luis Dely Valdés, por quien profeso la misma admiración.
Dicho esto a modo de preámbulo, me siento con autoridad para hablar de Julio, y realmente estoy incómodo por la forma como se manejó su llegada a la Selección Nacional, más allá de la fastuosa presentación que hizo la Fepafut, como queriendo enmendar errores recientes de forma y de fondo en este tema. Me molestó el ‘manoseo’ previo con la danza de nombres al que permanentemente se lo enfrentó (Alfio Basile, Bora Milutinovic, ‘Cheché’ Hernández, Sven Goran Ericksson y Luis Fernando Suárez), el método como se lo escogió (casi por insistencia de la prensa, cuando todos coincidíamos que Julio era el técnico ideal) y el plazo otorgado; es decir, hasta finalizar la Copa de Oro.
La trayectoria de Julio lo avala para un proceso serio, de 4 años y no para dos torneos inmediatos, sujeto a resultados y sin tiempo para una preparación adecuada para una selección que aspira a ganar los dos torneos. La Fepafut debe tomar conciencia de que a figuras como los hermanos Dely Valdés no se les puede utilizar como fichas descartables, convocándoles para amistosos y desechándolos luego, ante supuestos ‘megaproyectos’ de técnicos extranjeros, esto dicho con el mayor de los respetos y sin tener ningún tinte xenofóbico en esta opinión.
Deben darle la continuidad que el ciclo amerita y todo el apoyo logístico que requieran, como partidos amistosos, facilidades para convocar a jugadores del exterior, canchas para entrenar y todo lo que una selección que aspira a ser de primer nivel pueda necesitar. Pero sobre todo, este cuerpo técnico de lujo va a necesitar apoyo en los pocos meses que restan para prepararse y jugar un torneo tan importante como la Copa Centroamericana, que se disputa en Panamá y que precisamente los ahora ‘pupilos’ de Julio Dely aspiran a revalidar el título de campeones que hoy dignamente presumen. Ojalá bajo su dirección se pueda revalidar el título Centroamericano y más aún disputándose en Panamá, pero si el destino y/o los caprichos del fútbol no lo permiten, la responsabilidad no debe ser exclusivamente suya.
<> Artículo publicado el 28 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Palabras vacías

La opinión de…

Paco Gómez Nadal

Se anuncia en la ciudad un “Festival de Valores”. Se publica una noticia sobre decenas de niñas “populares” (según la ministra del Opus) hablando de valores en un hotel de lujo.   Los comentarios de cientos de lectores en los diarios se preñan con la palabra “valores” hasta quedar inflados como pavos en espantada navideña. Incluso, el editorial de este diario habla de la importancia de los valores para alejar a los jóvenes del “escenario dealcohol, drogas y malas conductas”.

Los valores son como una varita mágica, una palabra sencilla que tiene poderes sobrehumanos, como lo es “seguridad”, “tolerancia” o “solidaridad”. El problema suele ser el absoluto vacío que impregna a las palabras–símbolo. En el fondo, y en la superficie, se parecen mucho al niño símbolo de la Teletón: se le pasea durante un par de meses para tocar corazones y conseguir cheques… y nos olvidamos de él en cuanto el televisor se apaga.

Los “valores” tendrán su reinado por unos días. Normalmente, es palabra de púlpito y conferencia. Utilizada por pastores, curas y empresarios al ritmo de la pedantería de los que saben lo que le hace falta a nuestra sociedad.   He escuchado hablar de valores a presidentes populistas, a ensortijadas señoras en sesiones vespertinas de té, a guerrilleros que enfundan la pistola para sentar cátedra, a mercenarios del poder que matan para garantizar que ciertos valores no se pierdan.   Los Republicanos en Estados Unidos consideran que Obama es una amenaza andante para los valores “americanos”; Obama considera que Irán es una amenaza para los “valores democráticos”; Chávez asegura que la oposición merma los “valores revolucionarios”,   y su oposición grita que Chávez ha cercenado los “valores de la democracia y la convivencia”.

Personalmente, suelo refugiarme en el túnel de Quarry Heights cuando alguien habla de “valores” porque suele referirse a “sus valores”. Los empresarios hablan del valor del emprendedurismo y de la iniciativa propia como salvación de pobres y empobrecidos; el Gobierno  habla del valor del cambio para justificar todas sus tropelías legislativas y su acumulación de poder;   la ministra de Educación habla del valor de la familia para escabullir el bulto al debate sobre la educación sexual; seguramente, yo hablaría del valor del respeto para atacar a la manada de fanáticos e integristas que cada día copan más espacios en esta sociedad.

¿Quién tiene la razón? ¿Cuáles son los valores buenos, los deseables? La respuesta solo la podremos encontrar en otras preguntas: ¿Son los valores, o la falta de ellos, la causa de tantos males sociales? ¿Se pierden los valores y entonces se pierde el rumbo o se cae en la desesperanza y en el no futuro y entonces languidecen los valores?

Los agitadores de “valores” suelen enfocar sus cañones a los niños, niñas y adolescentes, olvidando que son los adultos los que construyen, deciden y moldean esta sociedad en la que vivimos.   El valor del consumismo exacerbado que domina a Panamá tiene a los Alemán como unos de sus principales predicadores desde los pasillos de sus centros comerciales, el valor del alcoholismo es vendido a precio de ganga por los Varela en cantinas y chinos de todo el país, el valor de la angurria lo diseminan los profesores de las cátedras de administradores de empresas, y el valor de la doble moral se atrinchera en las facultades de Derecho y en los confesionarios de los templos.

Lo curioso de nuestros tiempos es que los mismos que siembran los valores más perversos entre jóvenes y no tan jóvenes son los que luego se permiten el lujo de regañar a la población por no transmitir unos valores hermosos a sus hijos. Imaginen por un minuto que en lugar de sembrar valores promocionáramos derechos, que los niños, niñas y adolescentes aprendieran a exigirlos y a respetarlos en lugar de a caer en la mojigatería y el miedo, que los adultos dejaran de mentir para enfrentar la necesidad de dar oportunidades y desarrollar los derechos de tantos jóvenes sin futuro (a los que empujamos al “alcoholismo, las drogas y las malas conductas”).   Es más fácil sermonear sobre “valores” que trabajar por una sociedad más justa y equitativa donde el centro de nuestras preocupaciones sea la dignidad del ser humano, y no los “valores” de uno u otro sector.

<> Este artículo se publicó el 28 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Trasladan a E.E.U.U. en avión presidencial a menores para ser intervenidas quirúrgicamente.

Trasladan a menores para ser intervenidas quirúrgicamente – Primera Dama de Panamá gestionó el traslado.  El reportaje de la activista política…

Jennie Gonzalez

Las niñas Daniela Rivera y Alejandra Villegas De La Cruz, de dos meses y medio y ocho meses y medio de nacidas, respectivamente, fueron trasladas en el avión presidencial hacia centros hospitalarios de los Estados Unidos para ser intervenidas quirúrgicamente por padecer patologías relacionadas con el corazón.

El traslado de las menores, gestionado por la pareja presidencial Ricardo Martinelli y Marta de Martinelli, se efectuó este domingo a las 7:30 a.m., desde el aeropuerto Marcos A. Gelabert, de Albrook, en compañía de un familiar y médicos.

La Primera Dama estuvo en la salida del vuelo para despedirse de los familiares de las pequeñas y del equipo médico que las acompañará y atenderá durante el viaje, a quienes deseó bendiciones y el éxito en las intervenciones.

A la niña Daniela Rivera, nacida en la provincia de Panamá, diagnosticada de comunicación interventricular,  se le practicará una cirugía de corazón abierto, en el Miami Children`s Hospital. Mientras que la a Alejandra Villegas, de la provincia de Veraguas, y diagnosticada de una cardiopatía congénita, será operada en el Sunrise Children`s Hospital, en la ciudad de Las Vegas, Nevada.


El Despacho de la Primera Dama gestionó el traslado aéreo y los trámites correspondientes, en tanto que los gastos médicos de la operación, alrededor de 25 mil balboas, serán sufragados por la Caja de Seguro Social (CSS).

En la terminal de Albrook también estuvieron presentes el subdirector de la CSS, Marlon De Souza; Thomas Ford, de la Fundación Obsequio de Vida, personal del Despacho de la Primera Dama y familiares de las menores quienes agradecieron al Gobierno Nacional la posibilidad de mejorar la condición de salud de Daniela y de Alejandra.

<> Publicado el 3 de octubre de 2010 en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

El 30% que exigen las damas

La  opinión  del Empresario…

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JUAN RAMÓN MORALES
Las aspiraciones políticas de las damas panameñas que reclaman un espacio ‘impositivo del 30%’, es desde luego una aspiración legítima.   Lo que no es legítimo, es que constituya carácter impositivo.
Si vivimos en una democracia, lo lógico y juicioso es que se sumen en una unidad monolítica y obtengan ese 30%, en las primarias y finalmente en las elecciones generales, con votos muy superiores a cifras que no estoy en capacidad de calcular.

El problema, surge dentro del seno de las mujeres, a la hora en que incursionan en la política, sus principales obstáculos son ellas mismas.

Está bien que luchen por elevar la participación a que en acto de justicia tienen derecho, pero es imposible que por ley se diga que el partido tiene que postular en las nóminas el 30% de sus candidaturas a mujeres, de espaldas a los verdaderos principios democráticos, y al final en una contienda electoral tantas damas, como las que existen y ello lo confirman los censos nacionales, son incapaces de elegir a ese treinta por ciento. Por otra parte, sería absurdo pensar que si se postula un 30% del total de candidatos, ese 30% sea elegido totalmente. Para que las mujeres puedan elegir al 30% de los candidatos, se requeriría una postulación muy superior al 30%, para lo cual se requiere una unidad sin precedentes entre las mujeres y eso es tan difícil como nacer dos veces.

La incursión política de la mujer a nivel mundial si lo comparamos con los siglos de vida política, encontramos que esta incursión es de reciente data. El crecimiento de la incursión de la mujer en la política es un proceso de años y es precisamente en poder de la mujer en quien está.

Hace algunas décadas las mujeres que participaban en la política se podían contar con los dedos de la mano y sobraban dedos.

No le regateo el derecho que tiene las mujeres, en el devenir de la República, pero son ellas las que tienen el deber de lograrlo voto a voto, ese no es un derecho que se debe lograr por decreto o por ley, porque iría contra todo principio democrático.

En oportunidades anteriores he esbozado criterios sobre las primarias y sobre las elecciones generales y jamás he señalado que la balanza deber inclinarse a favor de los hombres, pero tampoco a favor de las mujeres; además, se impone que exista dentro de los partidos políticos frente de mujeres que hagan viable su lucha en buena lid y en procura del sitial a que tienen derecho, porque además de la forma como intelectualmente están creciendo, tienen en su haber el más grande de los apostolados, la maternidad. Todos los hombres somos hijos de una madre y ninguno le negaría ese derecho a las mujeres.

Que empuñen las mujeres la bandera de su realización política, pero no pidan dádivas al margen de principios democráticos existentes, porque esta norma las disminuiría a la vista de ellas mismas.

Así son las cosas.

<> Artículo publicado el 27 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.