Economía y política

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

JOSÉ I. BLANDÓN C.

Según el último informe de la Contraloría General de la República, la economía panameña tuvo un crecimiento real de 6.1% en el primer semestre del 2010. El Producto Interno Bruto (PIB) se ubicó en $10800 millones, 571 millones por encima del mismo período en el año 2009. Los sectores que mejor comportamiento registraron fueron el transporte, almacenamiento y comunicaciones con crecimiento del 14%; el comercio, con 10,2%; y el turismo (hoteles y restaurantes), con 9.6%. Por el lado negativo se ubicó la pesca con una caída del 18.1% y el sector agropecuario con un crecimiento inferior al 2%. Estos resultados hacen prever que para el 2010 el crecimiento del año llegue al 7%. Es de esperarse que para el 2011 y 2012, cuando entren en su máximo nivel de construcción los trabajos de la ampliación del Canal de Panamá y el Metro, la economía mantendrá un ritmo más alto de crecimiento. Desde el punto de vista económico también se destaca el incremento de Panamá en el índice de competencia, que sitúa al país en la segunda economía más eficiente de América Latina, después de Chile.

La Inversión Directa Extranjera (IDE) alcanzó 1144.5 millones de dólares durante el primer semestre de este año, lo que representa un crecimiento del 26% en comparación con el 2009. A pesar de este crecimiento, todavía no alcanza los niveles obtenidos en el 2008, cuando la Inversión Directa Extranjera alcanzó los 1203 millones de dólares. Un factor importante en la recuperación de este indicador económico está relacionado al grado de inversión que logró Panamá hace varios meses y las políticas macroeconómicas implementadas en la administración Torrijos, que continúan aplicándose bajo la Presidencia de Ricardo Martinelli.

Durante los primeros siete meses del 2010, el gasto turístico en Panamá alcanzó los 967.4 millones de dólares, un aumento del 15% con respecto al 2009. De continuar este ritmo, el gasto de turismo podría llegar a los 2400 millones en el 2010. Así como creció el gasto, también se incrementó la entrada de visitantes durante los primeros siete meses del año. En este periodo ingresaron al país 991000 visitantes, un incremento del 10%, si se compara con las cifras registradas en el 2009. La ocupación hotelera ha registrado un crecimiento positivo del 66.7%, un 13% más en comparación con los primeros siete meses del 2009. De acuerdo con la Autoridad de Turismo de Panamá, los hoteles registran una ocupación del 74% en los primeros siete meses del año 2010; y en los que tienen menos de 100 cuartos fue del 51.8%. En los hoteles de playa la ocupación se estimó en un 70%. El turismo podría representar más ingresos que el Canal en el 2010 y es un sector con un alto potencial para el país.

El desempleo abierto en Panamá se sitúa en 6.2% para agosto del 2010 y la inflación calculada para el año 2010 oscilará entre el 3% y el 4%. La economía panameña resistió relativamente bien la caída del crecimiento global y la tasa de desempleo tuvo una variación marginal. Las reformas estructurales que se aplicaron en la administración Torrijos, siguen teniendo un efecto positivo muy fuerte en el crecimiento económico del país. La Administración Martinelli ha continuado la gran mayoría de las políticas económicas aplicadas en la anterior administración.

A pesar del excelente comportamiento que tiene la economía panameña, el país vive en un clima de permanente sobresalto político. El gobierno abre en forma simultánea diferentes frentes de confrontación social sin necesidad alguna. Durante los últimos meses, esta realidad afectó la popularidad del presidente de la República, y la percepción del ciudadano es que no se atienden sus principales demandas: la inseguridad ciudadana, el alto costo de la vida, los problemas de transporte, la baja calidad en los servicios que presta la Caja de Seguro Social, las denuncias permanentes de corrupción y el enfrentamiento político entre gobierno y oposición, crea un clima de inestabilidad, que no se corresponde con las variables macroeconómicas que tiene el país. Esta dicotomía entre política y economía, abre todo un debate a nivel nacional e internacional.

Otra de las características negativas que vive nuestro país es la judicialización de la política. Es decir, las discrepancias políticas tienden a trasladarse al ámbito de la justicia, creando un panorama negativo y peligroso. Panamá debe resolver en forma estructural, dos problemas básicos para poder llegar a ser un país del primer mundo: La transformación sustancial de la educación y el fortalecimiento e independencia del sistema de justicia. Es una tarea de todos.

<> Artículo publicado el 24 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

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