Igualdad y participación política

La opinión de…

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Dayana M. Bernal Vásquez 

El derecho a la igualdad y participación política, establecido en la mayor parte de legislaciones en el mundo, es una construcción histórica, entretanto, supone reconocer y comprender el largo camino emprendido por hombres y mujeres para su consecución.

Si no hubiesen existido hombres y mujeres que lucharan por erradicar o abolir la esclavitud, la desigualdad o la subordinación genérica en todas sus expresiones, por solo mencionar algunas, no podríamos hablar tan siquiera de justicia y equidad social, igualdad de oportunidades y menos, de democracia.

En ese sentido, a las mujeres, en materia política (y en muchas otras) nos ha costado y nos cuesta más. Seguimos ocupando un lugar de subordinación con respecto al hombre. Hay quienes, todavía, consideran a la mujer una incapaz mental; un instrumento para la procreación; un mero producto de consumo y placer; un objeto inanimado que adorna el hogar; sin derecho a decidir, incidir o hablar por sí sola.

Todo ello se configura en la creciente violencia hacia la mujer en todas sus formas. A pesar, de los grandes avances legislativos que “reconocen” la igualdad la distancia entre el reconocimiento, la obligación y su cumplimiento, es lejano; ya que sin acciones y mecanismos que permitan la eficacia de las normas que garantizan tales derechos, no podremos cristalizar efectivamente la igualdad formal.

Nos cuesta más porque las mujeres, políticas o no, tienen que luchar por espacios en contra de los convencionalismos masculinos, socialmente establecidos, barreras discriminatorias y estereotipos sexistas. Superar esas imposiciones culturales, costumbres y conductas que nos colocan, única y exclusivamente, en la orbe de lo doméstico, es una lucha que aún continúa.

Ninguna habla o pretende acabar con el matrimonio o la familia, se trata de romper ataduras que limitan e imposibilitan la igualdad entre ambos, compartiendo, hombres y mujeres, iguales responsabilidades, obligaciones y derechos. No se trata de que las mujeres quieran ser hombres o suplantarlos, como erradamente se entiende y menos, ser oportunistas en base a nuestro sexo para obtener espacios.

Las cifras son claras, contundentes, innegables y muestran la limitada y escasa participación política de las mujeres y no precisamente porque el electorado así lo decide, es a lo interno de los colectivos donde se configura nuestra realidad. Entramos en una carrera con serias desventajas económicas, culturales y sociales; y en condiciones desfavorables que no contribuyen en nada al buen gobierno.

La representación igualitaria en política no se logra porque estemos en democracia. Hoy día, los postulados que fundamentan la igualdad de derechos políticos y aceptados universalmente han sido insuficientes cuando intentamos llevarlos a la práctica cotidiana si no se adecuan e insertan fórmulas y políticas públicas que así lo permitan.

Para consolidar y constituir Estados modernos, democráticos y de derecho es importante que todos los actores de la sociedad tengan iguales derechos de participación, representación y en condiciones que así lo permitan. Es a través de los mecanismos electorales y políticos que se puede acceder y ascender al poder para contribuir al desarrollo y progreso de nuestra sociedad.

En la política es necesario y se requiere que más mujeres se involucren y participen para que en la toma de decisiones y en la administración del Estado haya y exista una real, verdadera y efectiva convergencia igualitaria de hombres y mujeres que favorezcan la paz, convivencia y armonía social.

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Reglas mínimas en democracia

La opinión del Abogado y Ex Secretario General de la Procuraduría General de la Nación…

RIGOBERTO GONZÁLEZ MONTENEGRO

Sobre la democracia, lo que ésta implica como sistema de gobierno, es mucho lo que se ha escrito y debatido, y sin embargo, nunca será suficiente lo que con respecto a la misma se puede seguir reflexionando.   En ese sentido, de todos los aspectos o particularidades que con relación a la democracia se pueden abordar, existe una idea clara y precisa que no debemos olvidar: Que la democracia implica siempre y en todo momento el establecimiento de unos mínimos como para ser considerada como tal.

Es decir, que para que podamos hablar de democracia, se debe partir siempre de unos supuestos que, independientemente la concepción que de ésta tengamos, nunca pueden faltar. Así, en el plano jurídico—político sería imposible concebir la democracia sin la existencia de un conjunto de normas jurídicas, en las que de manera expresa se reconozcan los derechos fundamentales de quienes conforman la comunidad. De igual forma, sería casi imposible hablar de democracia si ésta no se entendiera como la forma de gobierno en la que el titular de la soberanía es el pueblo. Por la misma razón, no se puede entender la democracia si no existen los mecanismos que aseguren la participación política de los titulares de ese poder.

Estas y otras particularidades propias de la democracia, constituyen las reglas mínimas que no pueden faltar en un régimen político que se aprecie de democrático. Reconocido esto, es lo que va a permitir que esos mínimos deban ser respetados por quien detente el poder político en un momento determinado. Esto va a implicar, por ejemplo, que quien temporalmente ejerza el poder político del Estado, deba rendir cuentas de su gestión, pero a su vez, que ésta pueda y deba ser sometida al escrutinio o cuestionamiento de la ciudadanía, por ser ésta la titular del poder que detenta quien lleva a cabo la gestión del Estado.

Dicho de otra forma, quienes deben rendir cuentas, quienes deben ser sujetos de cuestionamientos, de reclamos y, si se quiere, de recriminaciones, son las autoridades y no lo titulares o dueños del poder que otros, temporalmente, ejercen en su nombre. Son esas las reglas mínimas de eso que llamamos democracia. De ahí que si un ciudadano o un grupo numeroso de éstos o unos cuantos reclaman, recriminan o protestan, es porque ese es su derecho. Es así como deben ser entendidos esos mínimos de lo que constituye una democracia.

Cuando esta concepción no es asumida así, cuando los mínimos de la democracia son desconocidos, es cuando desde el poder se comienza a ver en cada persona que protesta o que cuestiona, ya no a un ciudadano ejerciendo sus derechos, sino a un conspirador, cuando no a un enemigo político a quien hay que eliminar, a quien no se le reconocen ni se le respetan sus derechos como tal. Es ese el peligro que existe cuando se rebasan esos mínimos, cuando no se comprenden esas reglas propias de toda democracia.

Quizás era eso lo que pretendía advertirnos el premio Nobel de Literatura de 1998, José Saramago, cuando en una de sus obras señalaba que, ‘si no somos capaces de vivir enteramente como personas, hagamos lo posible para no vivir enteramente como animales’. De manera que, para ‘no vivir enteramente como animales’, es por lo que, al instaurarse un régimen democrático, se establecen las reglas mínimas necesarias para que podamos entendernos, compartir, debatir, participar y vivir en una comunidad en la que nos respetemos como personas, como ciudadanos, pero sobre todo, como seres humanos. De eso tratan los mínimos de todo sistema democrático, los que no podemos y no debemos ignorar o peor aún, despreciar.

<>  Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Sobre el Casco Antiguo

La opinión de…

Giampiero Riccio

Soy un ítalo-venezolano recién llegado a Panamá.   Aunque llevo casi tres años entrando, saliendo y paseando por todo este bello país, aún me considero como tal, quizás porque no alcanzo, aún, a comprender muchas cosas de él.

Vine con la intención de invertir una parte sustancial de mis ahorros en proyectos de restauración en el Casco Antiguo de Panamá. Y como todo inversionista, espero obtener un retorno razonable de mi capital, que tenga relación con los riesgos que he asumido.  Pero aparte de mi interés como inversionista, me movió hacia acá el deseo de ocuparme en algo retador y entretenido y, a la vez, contribuir de alguna forma con el rescate de esta bellísima parte de la ciudad. Tomé esa decisión y no me arrepiento.

Desde que llegué, he tenido oportunidad de conocer gente extraordinariamente comprometida con el desarrollo del Casco Antiguo.   Se trata de personas que a diario aportan esfuerzos concretos en la búsqueda de una mejoría de las condiciones sociales y ambientales de esta pequeña comunidad.

Pero, en contraste con ello, me ha sorprendido la aparente desidia y desinterés por fomentar y desarrollar el Casco Antiguo por parte de autoridades, instituciones y gobiernos locales.   Hay una asimetría de esfuerzos entre algunos miembros del sector privado y las instituciones que deberían estar acopladas con los primeros, regulando, priorizando y evitando distorsiones y excesos.

Será por mi condición de recién llegado, pero no entiendo por qué a muchos panameños les cuesta tanto entender el valor extraordinario que tiene el Casco Antiguo.   Me refiero no solo al valor cultural, histórico y ambiental, sino al valor económico, mesurable en términos de generación de servicios, empleos, ingresos turísticos, etc.

Acabo de regresar de un viaje familiar a través de varias ciudades de Europa y no pude evitar las comparaciones que se atropellaban en mi mente al pasear por los cascos históricos de Delft, Praga, Bratislava, Budapest, Salzburgo y Estrasburgo.   En todos estos sitios me impactó la “vida” que tienen estas ciudades, de noche y de día, y todos los días de la semana.

Se trata de una “vida” que se alimenta por una parte de la mezcla armoniosa de espacios físicos cuidados y mantenidos, tales como plazas, jardines, calles y edificaciones y, por otra parte, de la preservación de monumentos históricos como iglesias, sinagogas, conventos, fortificaciones, etc. que se entremezclan con residencias, comercios, restaurantes y cafés, todo lo cual atrae a millares de personas a estas pequeñas ciudades generando la demanda y a la vez la oferta de eventos culturales, conciertos y exposiciones que retroalimentan la actividad económica.

En el Casco Antiguo de Panamá pareciera que estamos aún lejos de allí.   Como “recién llegado” no comprendo por qué cuesta tanto establecer unos mecanismos fiscales que estimulen la revitalización de los inmuebles abandonados y castiguen la práctica improductiva (para la sociedad, no para sus dueños) de engordar fincas en espera de algún incauto que pague precios exorbitantes por ellas.

Tampoco comprendo cómo pueden ser ciertos los rumores que circulan sobre un proyecto que contemplaría rodear el Casco Antiguo con una extensión de la cinta costera. ¿Es posible creer que en Panamá no se entienda, a nivel de gobierno, que ese proyecto es una barbaridad que distorsiona su carácter, destruye su identidad histórica y afecta irremediablemente su futuro?

El Casco Antiguo es uno de los activos más conspicuos que tiene Panamá. Pero muy pocos lo ven así, porque es una joya escondida. Qué bueno sería que un gobierno hiciera del Casco una de sus prioridades y buscara dejar un legado a la posteridad como aquél que finalmente descubrió ese diamante en bruto y decidió pulirlo y mostrarlo.

En mi opinión, ese gobierno sería mucho más recordado por eso que por construir cintas costeras, torres extremas, centros de convenciones u obras puntuales de infraestructura. Los panameños de las generaciones futuras y el resto del mundo se lo agradeceríamos.

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

¿Qué se decide con las elecciones legislativas en Venezuela?

La opinión y el punto de vista del Catedrático….

Manuel Castro Rodríguez

Unos diecisiete millones de venezolanos acudirán a las urnas el 26 de septiembre para elegir a los 165 miembros de la Asamblea Nacional, donde el presidente Hugo Chávez tiene mayoría. Chávez expresó que debe de obtener al menos “los dos tercios de la Asamblea Nacional”. Aspira a mantener el control del Legislativo que le permita proseguir la ‘cubanización’ de Venezuela que viene realizando desde 1999, cuando fue investido Presidente.

Siete años antes, el 4/2/1992, Chávez encabezó un golpe militar contra el gobierno constitucional de Carlos Andrés Pérez. El presidente Caldera lo indultó el 26/3/1994. Nueve meses después, el 14/12/1994, Fidel Castro recibió a Chávez en el aeropuerto de La Habana y le dio un tratamiento similar al de Jefe de Estado. Nadie podía comprender qué se proponía Fidel al darle tal recibimiento a un golpista fracasado, nadie podía imaginarse tan siquiera que Fidel había diseñado una estrategia para que Chávez ganase las elecciones de 1998.

El presidente Chávez expresó que su “revolución” está “obligada a una victoria arrolladora” en estos comicios, porque de ello depende la “esperanza de un nuevo mundo”. El “mar de la felicidad” fue el nombre que Chávez le dio al régimen existente en Cuba y que desea instaurar. Venezuela es el paraíso si se le compara con Cuba. Desde hace sesenta y dos años en Cuba no se realizan elecciones libres. Desde hace medio siglo el pueblo cubano no puede hablar sin disimular, como lo reconoce Amnistía Internacional: en Cuba “expresarse libremente puede llevarte a la cárcel”. Al castrismo se le han documentado diez mil seiscientas muertes (www.ArchivoCuba.org).

“Cuba está soportando una feroz y dolorosa dictadura que mantiene al país en la miseria”, se expresa en el manifiesto por la democratización de Cuba, hecho por sesenta y dos prominentes artistas e intelectuales españoles, entre los que figuran reconocidos izquierdistas (http://plataformaporcuba.com/).

La socialista Mercedes Petit reconoce que “en Cuba los trabajadores no tienen para defenderse el elemental derecho de huelga que existe en la mayor parte de los países capitalistas. Los sindicatos no son otra cosa que ‘oficinas’ del ministerio de Trabajo, sucursales de la dictadura del partido único” (www.kaosenlared.net/noticia/ajuste-a-la-cubana-3). Efectivamente, Salvador Valdés Mesa, secretario general de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC, único sindicato permitido) y miembro del Buró Político del Partido Comunista (PCC, único partido permitido) fue ministro del Trabajo y Seguridad Social.

A través de la CTC, el régimen militar cubano anunció el despido de medio millón de trabajadores (http://www.granma.cu/espanol/cuba/13-septiembre-pronunciamiento.html).   Nunca antes en la historia de la humanidad una central sindical le había dado el visto bueno al despido del diez por ciento de los trabajadores de un país, con el agravante de que no recibirán liquidación ni subsidio por desempleo.   Brillan por su ausencia las necesarias medidas de compensación social.   Ni el Fondo Monetario Internacional se ha atrevido jamás a proponer un ajuste estructural similar.

Aunque es irrefutable el fracaso del ‘socialismo real’, algunos persisten en aplicarlo.   Probablemente, esta será la última oportunidad que tenga el pueblo venezolano de evitar el “mar de la felicidad” que ahoga al pueblo cubano desde hace medio siglo.

> Artículo publicado el 20 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Señores diputados, presten atención…

La opinión de la estudiante de Derecho…

LACEY M. BROCE  BARRIOS 

Señores diputados, ¿recuerdan ustedes cuáles eran sus aspiraciones, luchas, esperanzas y demás sueños de juventud?   ¿Alguno de ustedes recuerda sentir la necesidad de aportar algo, aunque fuese mínimo, para el crecimiento de este bello país?

Si lo recuerdan, entonces saben a qué sentimientos me refiero.   El afán ese revolucionario de la juventud para que este ‘estrecho de tierra’ progrese y se convierta en un país de bien,  para que sea un lugar mejor el día de mañana, de convivencia pacífica, de progreso y de igualdad.

No pienso en el ‘País de las Maravillas’, pero sí en más y mejores oportunidades para todos, mayor índice cultural, una disminución en esa mortal tasa de analfabetismo que nos está consumiendo hasta las entrañas, no hablo de genios, hablo de crear esa cultura del querer saber más, del querer saber el porqué de las cosas.

Debemos empezar preguntándonos ¿cómo podemos escapar ilesos de la ignorancia?   La respuesta es más que simple:  Incentivando a los jóvenes haciéndoles ver que, si se educan, tendrán una vida provechosa en el futuro, demostrándoles que la educación es la llave del progreso,   ‘Hacia la Luz’, como reza el lema de la Casa de estudios de Méndez Pereira, casa de estudios del pueblo panameño, el lugar en el que se mezcla la vida real con el academicismo.

Pero esta cuna, que ha graduado a 50000, pide a gritos un cambio de carácter urgente, demanda las necesidades de nosotros los estudiantes: Mejores infraestructuras, herramientas para nuestro aprendizaje, seguridad, mejora y actualización del plan de estudios, pero sobre todo, demanda la devolución de una educación íntegramente digna en su máxima expresión.

Señores diputados, ustedes tienen el poder de influir en la educación de todos y cada uno de los que estudiamos en la gloriosa Universidad de Panamá.

Siendo honesta, soy testigo de que son objetos de duras críticas a diario, pero esta vez tienen la oportunidad de hacer algo grande, algo de lo que sus hijos se van a sentir orgullosos en el futuro: Devolverle el rumbo hacia la luz a la Universidad, que fue el sueño de Octavio Méndez Pereira y Harmodio Arias Madrid.

Nosotros no podemos pagarles con objetos de valor ni con garantías materiales, pero sí podemos pagarles con la garantía de ser los hombres y mujeres del mañana que aportarán sus conocimientos para el progreso de este país que tanto nos necesita, más que nunca, con este reto de ser luchadores a nuestras anchas para que nuestro Panamá empiece a subir con pisadas de fuego los péndulos del progreso.

<>  Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Un gobierno más grande y menos efectivo nos empobrece

La opinión de…

Marissa Krienert

Muchos estudios demuestran que los individuos que viven en países con los mejores índices de libertad económica disfrutan de niveles más altos de prosperidad, de mayores libertades individuales y de expectativas de vida más altas.

El compromiso con la libertad económica es un tema en común entre las naciones más prósperas del mundo. Mientras los residentes de estas naciones disfrutan de mejores estándares de vida, las personas que viven en países sin libertad económica, viven en pobreza extrema, con la opresión de sus gobiernos y con la total ausencia de derechos individuales.

Para medir la libertad económica en el mundo, el Fraser Institute de Canadá con el apoyo de instituciones de 80 países, publica el Índice de Libertad Económica del Mundo. El reporte analiza 42 aspectos para crear un índice que compara 141 naciones alrededor del mundo, que representan el 95% de la población mundial.

Los pilares fundamentales de la libertad económica son la libertad personal, el intercambio voluntario, la libre competencia y el respeto y seguridad de la propiedad privada. La libertad económica se mide en cinco áreas diferentes: tamaño del gobierno, estructura legal y derechos de propiedad, acceso a una moneda estable, libre mercado y la regulación del crédito, las relaciones laborales y los negocios.

Las variables que utiliza el reporte para medir el tamaño del gobierno son el consumo del gobierno, es decir, su gasto corriente en todos los niveles institucionales, los salarios que paga a sus empleados,  las transferencias y subsidios,  el dinero que se “invierte” en proveer servicios a los ciudadanos por medio de empresas  estatales y las tasas marginales de impuestos.

Midiendo el tamaño del gobierno con las variables mencionadas se determina el grado en que un país depende de las elecciones de sus habitantes y el funcionamiento de los mercados antes que de presupuestos del gobierno y de la toma de decisiones políticas.

Los países con los niveles más bajos  del gasto público y tasas impositivas marginales más bajas ganan las calificaciones más altas en el índice.

Cuando el gasto del gobierno supera los gastos de los individuos y las empresas entonces las decisiones políticas sustituyen las decisiones personales y se reduce la libertad económica.

De igual forma, se reducen nuestras libertades cuando el gobierno aplica tasas impositivas a ciertas personas o grupos económicos para transferirlo a otros, reduciendo así la libertad de los individuos para mantener las ganancias obtenidas producto de sus esfuerzos personales.

El valor principal que mide el índice en materia de impuestos es el valor marginal más alto de la tasa de impuesto a los ingresos.   Las altas tasas impositivas que se aplican en niveles de ingresos relativamente bajos son también indicativos de dependencia sobre el gobierno. Tales tasas niegan a los individuos los frutos de su trabajo. Así, los países con tasas impositivas marginales altas y umbrales bajos de ingresos son valorados más bajo.

Otro componente importante que mide el índice, dentro del área del tamaño de gobierno, es el punto que evalúa la participación de las empresas estatales como proveedoras de bienes y servicios en vez de la empresa privada. Las empresas estatales que son proveedoras funcionan con reglas de juego diferentes a las empresas privadas, no dependen de los consumidores para obtener sus ingresos y recuperar sus inversiones y operan en mercados protegidos.

En la medida en que las empresas estatales provean servicios en mayores proporciones, el libre mercado y la competencia, así como la libertad de los consumidores y la oportunidad de tener mejores servicios, se ven afectados, por lo que el índice de libertad económica se reduce.

En el caso de nuestro país la porción del índice que mide el tamaño del gobierno refleja que las mediciones de Panamá luego de haber ido en aumento, a favor, entre los periodos comprendidos entre el año 1980 y 2005, ahora descienden todos los años. En el año 1995, Panamá obtuvo un puntaje de 7.36, siendo 10 el puntaje máximo en la escala y el puntaje que obtienen los mejores países. Para el año 2000, el puntaje aumentó a 7.81 y luego en 2005 a 8.30. En el año 2007 bajó a 8.28 y en 2008 volvió a bajar, quedando en 8.05.

Últimamente hemos observado cómo crece la planilla del sector público, cómo el Gobierno adquiere empresas privadas, cómo se mantienen y realizan inversiones en servicios públicos que solo fracasan cada vez mejor.

Si bien la caída en un punto no hace una gran diferencia como parte del total, se debe resaltar que en este informe presentamos disminuciones en 13 puntos evaluados; se mantienen los puntajes en 22 y sólo hemos mejorado en 7.

¿Qué ha pasado en los últimos 20 meses en nuestro país? ¿Nos estamos acercando o alejando a los países más prósperos? O por el contrario, ¿nos estaremos acercando a los países donde no se respetan las libertades individuales y se vive con la opresión del amo gobierno?

El  Índice  de  Libertad  Económica  del  Mundo  del año 2010 lo puede acceder en http://www.fundacionlibertad.org.pa

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

La responsabilidad de los medios

La opinión del Empresario y Político….

Samuel Lewis Galindo

Hoy día en nuestro país hay abundancia de medios de comunicación. Las televisoras, prensa y diarios son cuantitativamente muy numerosas, no así, lamentablemente, cualitativamente. Existen medios de comunicación que son responsables y que la ciudadanía respeta.    Pero existen otros también que realmente merecen el repudio colectivo.
La búsqueda por la noticia demuestra positivamente un periodismo ágil. Los medios de comunicación, casi todos, cuentan con unidades de investigación que muy pocos hechos  escapan del conocimiento público.
Tienen una gran pugna por mejorar los “ratings” que es lo que promueve los anuncios comerciales que económicamente sostienen al medio. Sin embargo, lamentablemente, muchos medios de comunicación no dan la noticia con la veracidad requerida, sino que editorializan sobre ella. Eso no es saludable, pues el medio tiene la obligación de presentar la noticia en forma veraz, ágil y sobre todo con objetividad.
El lector, el televidente y los radioescuchas tienen el derecho de sacar de una noticia sus propias conclusiones.  Hay medios que inclusive afectan las reputaciones y atacan sin piedad a quienes ellos consideran que no es de su agrado o que se aparta de su línea o son contrarias a sus intereses. Los medios de comunicación tienen espacio suficiente con editoriales, artículos y columnas para dejar ver sus puntos de vista, sin tener que entrar a dirigir la información.

La libertad de expresión es necesaria en una democracia como la nuestra –es uno de sus primeros pilares-. El panameño respeta esa libertad y está dispuesto a defenderla a toda costa, pero a su vez los medios tienen la responsabilidad de preservarla, y no ponerla en peligro.

Lamentablemente, algunos medios de comunicación no siguen una línea objetiva de conducta y en el afán desmedido de buscar “rating” se apartan de esa imparcialidad.   Más temprano que tarde esos medios de comunicación recibirán la repulsa colectiva si persisten en su falta de objetividad al presentar las noticias.

Decía Don Samuel Lewis Arango, mi padre, quien ejerció el periodismo por muchos años: “Hay que ofrecerle con entera objetividad más luz para que el pueblo libremente escoja el sendero que busca”.

<> Artículo publicado el 20 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El Mauricio Nelson que conozco

La opinión de la Comunicadora Social…

Lastenia Murillo Muñoz

Muy sorprendida quedé, al igual que muchos panameños, con las noticias que daban cuenta de las investigaciones que la Dirección de Responsabilidad Profesional, de la Policía Nacional le estaba haciendo al subcomisionado Mauricio Nelson, jefe separado de la Zona de Policía de Colón, sobre el supuesto hallazgo de restos de droga dentro de unos vehículos el oficial utilizaba para movilizarse.

A Mauricio Nelson lo conocí en 2002, cuando era mayor jefe de la Dirección de Transporte y Mantenimiento, donde hizo una labor profesional, dándole respuestas a todas las dependencias y zonas de policía con autos y motocicletas para que realizaran su labor de seguridad y vigilancia.

Es un oficial de carrera, egresado del Instituto Militar General Tomas Herrera y se distinguió por tener un carácter fuerte, pero amable, cualidades que lo llevaron a mi parecer a ocupar responsabilidades importantes dentro de las filas de la Policía Nacional.

Recuerdo una vez cuando los trabajadores de la construcción cerraron importantes avenidas, entre ellas la entrada a la calzada de Amador, el subcomisionado Nelson, quien fungía en ese momento como jefe de la Zona de Policía del Canal, los enfrentó y les exigió a través del diálogo que reabrieran la vía, y estos se negaban. El oficial impuso su carácter y autoridad y los convenció, sin necesidad de usar la fuerza.

Esa imagen de Nelson, haciendo valer su rango, carácter, mística a su profesión, fue captada por los medios televisivos e impresos, que resaltaron la acción del oficial en su momento.

El Mauricio Nelson que conozco es un profesional intachable, honesto, caballeroso, amigo de sus amigos y enemigo del juega vivo.   Al subcomisionado Mauricio Nelson se le señala de manera directa de un delito que ha puesto en duda su honestidad, de salir inocente de esos señalamientos, como ha pasado en muchísimos casos de panameños honestos,  ¿quién le devuelve el honor, el daño sicológico y moral a sus familiares e hijos?, nadie, porque así es la sociedad en que vivimos.

Esta nueva batalla que enfrenta por trabajar a favor de la ley y en contra de la delincuencia, es un monstruo de mil cabezas, que no quiere que un pueblo sufrido como lo es la provincia de Colón, tenga la paz que logró en tan solo seis meses ese oficial que conozco.

intereses políticos y económicos la liquiden en su cuna.

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Plata por aquí, plata por allá

La opinión de la Periodista….

Adelita Coriat

Este país parece tener mil chistes guardados. Para algunas cosas es sumamente serio, pero otras pasan a la ridiculez. Por ejemplo esta semana atestiguamos como un adversario de la ex procuradora le ganó el mandado al pagar la multa que la exime de cárcel.
Con esto, esfumó la vigencia que tendría la campaña real a real en la opinión publica, y de paso su presencia en los medios. Nadie sabe de dónde provino el dinero para este propósito, así como tampoco la plata que repartió como piñata el presidente Martinelli a organizaciones sin fines de lucro.
Delicadísimo este último punto. Dirían los mal pensados que detrás de esta supuesta “dádiva” pudiera esconderse un interés muy puntual. Quiero pensar que el Presidente tuvo otras razones más poderosas para aceptar la plata y repartirla, pues, en mente sana una empresa con motivos filantrópicos no necesita a un intermediario como el primer mandatario para activar sus buenos deseos.
Este hecho, con la información aparecida en los medios y las declaraciones del propio jefe de Estado, requiere de una aclaración mas profunda, pues pone en duda la integridad de la figura presidencial, la transparencia, la seguridad jurídica de sus competidores, y ni hablar del antecedente que siembra en el resto de los presentes y futuros inversionistas.

Ojo, es muy posible que este tipo de conductas se hayan repetido, y con frecuencia, en mandatos anteriores, no por eso dejan de ser igualmente reprobables.    La diferencia es que Martinelli al menos lo hace público, y no deja de sorprendernos.

Sin embargo, se hace necesaria una explicación profunda del propio mandatario sobre dicha “donación” en honor a la verdad y la institucionalidad nacional.

<> Artículo publicado el 20 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Juan Alberto Morales

La opinión de…

JUAN RAMÓN MORALES

El tío Juancho dedicó su vida a la ingeniería, al periodismo, la política, la diplomacia, la poesía y, sobre todo, a la invención. Su secundaria la realizó en el Instituto Nacional, obra eximia de su tío, el Dr. Eusebio A. Morales.    Juan Alberto Morales se graduó en el Instituto con honores que le permitieron una beca y marchó a realizar estudios de ingeniería en nuestra madre patria.

Se recibe como Ingeniero de Caminos con su compañero desde el Instituto Nacional, Ing. Víctor N. Juliao.

Ya en Panamá, ambos con el título de ingenieros, incursionan en la política, los dos, en la misma contienda electoral, toman caminos distintos, resultan nominados para la Segunda Vicepresidencia de la República:  El tío Juancho como vice de don José Isaac Fábrega, en la nómina del PNR y el ingeniero Víctor N. Juliao como vice del Dr. Sergio González Ruiz en el Partido Unión Popular.

Siendo aún estudiante de ingeniería concibió su primer invento, el que no solo dedicó a su padre el Dr. Ramón del Cristo Morales, —orgullosamente mi abuelo—, sino que su primer invento fue entregado a su padre para uso de su gabinete dental.

Ese primer invento consistió en una vulcanizadora para las prótesis dentales. Por aquellos días las prótesis eran confeccionadas con caucho, lo que implicaba un tiempo largo de cocimiento. El invento del tío Juancho redujo ese tiempo a 20 minutos, una décima parte del tiempo regular. Lastimosamente, el progreso limitó el tiempo útil del invento, en su momento excelente. A los 8 años de aquella fecha surgió un nuevo producto que reemplazó al caucho. El acrílico.   La nobleza de mi abuelo permitió que sus competidores no solo conocieran el invento, sino que lo puso a disposición de ellos libre de mezquindades.

En el campo del periodismo, por muchos años escribió en los diarios de la capital una columna que intituló: FRENTE A FRENTE. De un verbo claro, incisivo y profundo. El periodismo panameño recibió el concurso brillante de Juan Alberto Morales.

En el campo de la invención su vida fue prolífica entre sus inventos sobresalientes podemos citar:  El molino horizontal, que requería de muy baja velocidad para la generación de corriente; los Bloques Morales, cuyo diseño permitía un ahorro en la construcción de una vivienda de hasta un 40%, abaratando las viviendas populares en forma significativa.

Entre los cargos públicos desempeñados, en el que más se distinguió fue como primer director del Instituto de Recursos Hidráulicos (IRHE), en donde dejó trazados los proyectos hidroeléctricos que se construyeron en las décadas de los 70 y 80.

En sus años mayores, tanto Morales como Juliao, son investidos con el grado de Doctores en Ingeniería por la Universidad en donde estudiaron.

Es corto el espacio para plasmar la vida de ese hombre cuya vida ejemplar pobló muchos escenarios de la vida nacional.

Juan Alberto Morales, en su larga existencia de 102 años, hizo honor a su nombre en la más amplia acepción del vocablo.

Así son las cosas.

<>  Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Panamá, centro logístico

La opinión de…

Franklin Castrellón

El 7 de septiembre pasado, la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) anunció la creación del Centro de Innovación e Investigación en Logística de Panamá, llamado a impulsar el desarrollo del país como centro logístico regional.

El centro contará con el apoyo del Instituto Tecnológico de Georgia (Georgia Tech); según éste lo señala en su sitio web (www.gatech.edu), el centro tiene entre sus objetivos “mejorar el desempeño logístico de Panamá y ayudar a desarrollar sus capacidades logística y de comercio que permitan a Panamá convertirse en el ‘centro comercial de las Américas”.

Esta iniciativa encaja en la estrategia marítima de convertir al país en centro logístico regional, aspiración que tiene un sólido sustento en el Canal, los puertos, el ferrocarril, servicios marítimos de apoyo, zonas económicas especiales, transporte aéreo, agencias y compañías navieras, sistemas de administración logística y el centro bancario. Esas actividades recibirán impulso cuando esté en operación el tercer juego de esclusas.

Incorporado a la estrategia marítima, el centro logístico tomó forma durante seminarios celebrados en 2008, con la participación de 17 entidades públicas y 16 privadas. Bajo el nuevo gobierno, el ministro de Economía y Finanzas reiteró la importancia de la logística durante el IV Foro de Competitividad celebrado en 2009, y visualizó que en 2020 Panamá debe tener un centro logístico de clase mundial.

Para que ese fin se materialice es clave que la entidad encargada de hacerlo realidad cuente con recursos humanos y financieros, capacidad técnica, dedicación y contactos a nivel global. Además, tal como me dijo un experto en la materia (Revista Recursos), se requiere planificación previa sobre las tierras y aguas que serán necesarias para expansión portuaria y servicios auxiliares.

No es un secreto que los puertos del país están llegando a su máxima capacidad y se les está dejando sin áreas para expansión. Es, gracias a este crecimiento que, según Cepal, los tres puertos privados del Atlántico ocupan el primer lugar en América Latina.

El requisito de planificación equivale a una hoja de ruta para llegar al fin propuesto;  lamentablemente no es seguido por el Gobierno, y el sector marítimo está a la deriva;  por momentos las decisiones que afectan al sector las toma el Ejecutivo, como fue la concesión directa a 40 años plazo, con opción de compra, otorgada mediante Resolución de Gabinete No. 7 de 19 de enero de 2010 a una empresa para que desarrolle una terminal de gas licuado y una central térmica de generación eléctrica en Telfers.

Otro tanto ha ocurrido con tierras con vocación portuaria a un costado de los puertos de Manzanillo y CCT otorgadas vía concesión para el negocio de combustible marítimo. Hasta donde sé, ello se ha hecho sin un estudio previo de demanda que pudiera redefinir el mejor uso de esas tierras para el desarrollo logístico.

Se dice que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha destinado un espacio de 43 hectáreas en Corozal, justo frente a las esclusas de Miraflores, para uso portuario. Al hacerlo, el Gobierno parece haber descartado el megapuerto del Pacífico, que fue resultado de estudios hechos por Drewry Shipping Consultants, Ocean Shipping Consultants, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón y Moffat & Nichol Engineers.

Aparentemente, el MEF busca identificar tierras y aguas que le puedan generar los $4,000 millones que requiere el Gobierno para financiar el enorme plan quinquenal de inversiones.   Buena la idea, pero el método me parece equivocado. Más grave, la venta de las tierras de Telfers parece inminente a la luz de las necesidades financieras mencionadas. Estas decisiones, más políticas que técnicas, podrían crear obstáculos a la concreción del centro logístico de las Américas.

En el escenario previo, me resulta ilógico que sea la Senacyt la entidad del gobierno que asuma el liderazgo del proyecto que inspira este artículo. Aunque técnica en su concepción, la dirección de esta agencia no tiene el liderazgo adecuado ni la jerarquía gubernamental que le dé al tema voz y voto en el gabinete.

Si el Gobierno no quiere arriesgar uno de los pilares de su gestión, debería otorgar esa función a una agencia menos vulnerable a la politiquería y con capacidad técnica y financiera para hacerla una realidad, evitando que intereses políticos y económicos la liquiden en su cuna.

<> Este artículo se publicó el 20 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quienes damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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La libertad religiosa como derecho humano

La opinión del Pedagogo, Escritor y Diplomático….

Paulino Romero C.

Nos motiva escribir esta nota, la intención manifiesta del pastor evangélico Terry Jones y sus seguidores en el Estado de Florida, Estados Unidos de América, de “quemar” ejemplares del libro sagrado del Islam; intento que reconsideró después de la condena unánime del mundo civilizado a su malhadado despropósito.   Ahora bien, no solo los conflictos entre individuos y grupos, sino también los de nivel internacional tienen su causa, y muy frecuentemente, en las diferencias de concepciones del mundo. Allí donde aparentemente se trata solamente de puro poder, o de ganar territorios o influencias políticas, hay a menudo algo más en juego: la religión.    No pocos opinan que las creencias religiosas pueden ser también una causa para poner en juego la paz entre los pueblos.

La paz es uno de los conceptos directrices en opinión de los más caracterizados expertos en derecho internacional y experimentados diplomáticos contemporáneos. Análogamente a la expresión acerca de la función pacificadora del derecho, se encuentra, en relación al plano internacional, la “función pacificadora de los derechos humanos”. Parece provechoso entonces, ocuparse de modo detallado y pormenorizado de aquel derecho humano cuya falta de atención condujo, en otros tiempos, a las primeras oleadas de refugiados.   Se puede agregar, además, que el primer tratado de derecho internacional de la modernidad, la Paz de Westfalia, fue firmado luego de una guerra hecha en nombre de la religión. Los Estados Unidos de América deben su existencia y su actual hegemonía, en gran medida, a movimientos de refugiados por razones religiosas y a un espíritu pionero que nació también allí.

El mundo árabe busca afirmar su capacidad civilizadora y cultural, que, en la Edad Media, bajo la bandera del Islam, se desarrolló y luego se apagó, para imponer, por sobre las fronteras de los Estados rivales la verdadera fe;   esta tarea, según el punto de vista del buen mahometano, le corresponde en este mundo, o por lo menos en los territorios de donde proviene.   La importancia de la religión y de la libertad religiosa para la convivencia pacífica de las naciones y para el derecho internacional es, por lo tanto, evidente y es, sin embargo, muchas veces subestimada. Esto debe ser entendido como indispensable para la consideración de la libertad religiosa como derecho humano, y como fundamento de una libertad que tenga el carácter de una garantía internacionalmente válida.

El concepto y la idea de la libertad religiosa no pueden desligarse de las corrientes de pensamiento de aquellas instituciones que, no solo litúrgicamente sino también normativamente, ejercen, junto con el Estado, una influencia esencial sobre la condición espiritual y mental de los seres humanos, quienes, no solamente son destinatarios de esa libertad, sino que también cooperan considerablemente, en los diversos niveles, para su conformación jurídica y práctica.

> Artículo publicado el 20 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.