La evolución de la educación en Panamá y el medio ambiente

La opinión del Profesor…

Ernesto Quintero 

Para 1904, se da el inicio de la nueva república y, por ende, se trabaja para crear las primeras leyes relacionadas con la educación. Se crea entonces, la ley 11, con el que se fundamenta el sistema educativo panameño. En esa ley, se enfatiza el carácter obligatorio y gratuito de la instrucción pública. Y se divide la educación secundaria en cuatro etapas, que incluye profesional e industrial.

Pasados muchos años, se crea el Instituto Nacional, que constituye un centro educativo de mucho significado e importancia ya que allí se forman los grandes personajes intelectuales y políticos que luego de egresar del Instituto han logrado brindar su aporte al desarrollo del país.

Con el transcurrir de los años, cada gobierno contribuyó con el mejoramiento del sistema educativo, al implementar varias disposiciones legales a fin de ir ampliando el campo de estudios a través de la creación de nuevas escuelas primarias públicas y privadas mediante reglamentos supervisados por la Secretaría de Instrucción Pública de esa época.

Hoy día vemos los frutos de esta labor ardua de los primeros pioneros de la Educación Nacional como por ejemplo Octavio Méndez Pereira, Moisés Chong y José Dolores Moscote entre otros, quienes contribuyeron al fortalecimiento de las bases del sistema educativo panameño, pues sirvieron como educadores y, desde luego, dieron su aporte para la formación académica y cultural de la juventud panameña.

El 7 de octubre de 1935 se crea una serie de disposiciones legales para ampliar el sistema educativo. Se establece la base legal para fundar la Universidad de Panamá que se ubicaría en sus inicios, en el Instituto Nacional.

¿Por qué debemos proteger el medio ambiente? Se entiende por el término medio ambiente al entorno que nos rodea y que afecta a todos los seres que allí conviven. Por ello, abarca el desarrollo biológico de los seres vivos y los elementos que lo integran como la energía solar, el agua, el aire y el suelo.

La atmósfera que cubre a la tierra, está conformada por una delgada capa de ozono, que constituye un filtro protector, que ayuda a que la radiación ultravioleta proveniente del sol, no nos afecte.

Uno de los recursos de vital importancia es la luz solar, que ayuda al proceso de formación de los carbohidratos en el desarrollo de la fotosíntesis de las plantas que, además, necesitan del agua y del dióxido de carbono, necesarios para su crecimiento.

La contaminación del medio ambiente con sustancias tóxicas también constituye un factor de riesgo para la salud humana. Estos productos químicos producen concentraciones y efectos secundarios en el suelo, en el agua, en el aire y en las cosechas, lo que ha dado como resultado defectos congénitos en los seres humanos y muertes de animales y peces.

Por ello, debemos tener conciencia de que, al contaminar el medio ambiente, estamos poniendo en peligro nuestro futuro como especie humana. Todavía estamos a tiempo de evitar el colapso del sistema ecológico de nuestra tierra.

<> Artículo publicado el 16 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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Mateo Iturralde: Corregimiento con nombre de un panameño ilustre

La opinión del Profesor de Geografía e Historia…

José Ramón García Lindo 

La creación del Plan San Miguelito, aprobado en diciembre de 1969, por el gobierno de turno, fue un ambicioso proyecto con el cual se pretendía dar respuestas efectivas a un populoso corregimiento del Distrito de Panamá, llamado San Miguelito. Este proyecto, que surge producto de las exigencias de esta comunidad, es apoyado por sus fuerzas vivas en la primera Asamblea Cívica, realizada el 25 de enero de 1970. Después de esto, todo quedó preparado para la ejecución de esta iniciativa que daría origen al Distrito Especial de San Miguelito, por medio del Decreto 258 del 30 de julio de 1970. Además con el Decreto N° 40 del 6 de agosto de 1970, el Tribunal Electoral iniciaría el proceso para escoger a los representantes de los 5 corregimientos que fueron creados, entre ellos uno que recibió el nombre de un panameño ilustre, Mateo Iturralde.

Mateo Iturralde nació en la Ciudad de Panamá el día 21 de septiembre de 1821 y murió en esta misma ciudad el 22 de julio de 1985. Hombre de letras, por sus estudios de lengua latina y francesa. En Quito, Ecuador, estudió medicina y se comenta que en su desempeño como médico, eran más las recetas gratuitas que las que cobraba, razón por la cual se le recuerda como un gran filántropo, lo cual le mereció la admiración y cariño de las masas populares. Fue también militar y un gran orador político de vibrante voz y palabra convincente.

Dentro de los numerosos cargos públicos que ocupó están los de Coronel, Representante y Senador del Congreso Nacional, Diputado varias veces a la Asamblea Legislativa del Departamento del Istmo, Concejal, Juez, Magistrado del Tribunal Superior, Secretario General de Estado, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, cargos en los cuales se desempeñó con capacidad, patriotismo y dignidad. La frase “Yo no vendo mi Patria”, que envuelve la protesta del patriota, fue pronunciada en el Congreso Colombiano en 1867, en el momento en que se debatía un proyecto sobre el Ferrocarril del Istmo de Panamá que lesionaba la integridad territorial de la Unión. Esta frase ha pasado a la historia como un bello gesto que perfila su regia personalidad y su alto espíritu nacionalista.

Es preciso reconocer, que junto a personalidades políticas y militares de la época como José de Fábrega, Mariano Arosemena, Tomás Herrera, José de Obaldía, Francisco de Fábrega, Justo Arosemena, Santiago de la Guardia, Gil Colunje, Manuel Amador Guerrero, Pablo Arosemena, Buenaventura Correoso y otros, Mateo Iturralde contribuyó a determinar el desarrollo político del Siglo XIX.

Hoy quienes viven, trabajan o gobiernan en este corregimiento deben seguir el ejemplo de lucha, dedicación, compromiso y sacrificio con los más nobles ideales, que nos dejaron para la posteridad el Dr. Mateo Iturralde y los Padres Fundadores del Distrito de San Miguelito, para así contribuir a engrandecerlo cada día más para beneficio y orgullo de las presentes y futuras generaciones y de toda nuestra querida Patria, Panamá.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

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El retorno a las ciudades estados

Bitácora del Presidente.  La opinión del Jurista y Director de los diarios El Siglo y la Estrella de Panamá…
EBRAHIM ASVAT

El mundo no será dominado por los Estados, sino por las ciudades. Es casi la conclusión a la que llega la revista Foreign Policy en su edición de septiembre-octubre de 2010.

Cien ciudades del mundo representan el 30% de la economía mundial. Sólo la ciudad de Nueva York tiene una economía superior a la economía de 46 países del Subsahara africano juntos. Las ciudades se están convirtiendo en los verdaderos dínamos de la economía mundial, pero, dentro de ellas, también se pueden clasificar a las grandes ciudades. Algunas son consideradas verdaderas megápolis. Son las ciudades superpopulosas que constituyen un mundo en sí misma.

Dentro de esta categoría están las ciudades como Lagos, Manila, Karachi, la ciudad de México, Sao Paulo, Yakarta. Cada uno con poblaciones superiores a los 10 millones de habitantes.   Otras son ciudades financieras como Nueva York y Londres. Entre las dos representan el 40% del mercado de la capitalización mundial. Otras compiten con menor relevancia, pero algunas con más empuje que otras como Shanghai, Hong Kong, Singapur.

Entre las capitales financieras y las megápolis están las ciudades puentes o neurálgicas para el transporte o comercio. Son generalmente ciudades puertos o de cruce.   En inglés se le denominan ‘hub’, un término que también se caracteriza a Panamá por su Canal y su aeropuerto. Las ciudades neurálgicas son como Dubái, Abu Dhabi, Panamá, Singapur, Hong Kong, Rotterdam.

Las ciudades neurálgicas y las ciudades financieras tienen, por lo general, un ritmo de crecimiento y actividad muy por encima de la medida general de un país. Lo podemos observar en nuestro país cuando comparamos la ciudad de Panamá con el resto del país y, quien dice, también con el resto de Centroamérica.  No hay nada en Centroamérica que se asemeje a la ebullición económica que existe en nuestra ciudad de Panamá.

La otra realidad que se viene observando con el crecimiento de las ciudades y la especialización es que la vida de bienestar aumenta en las ciudades frente al resto del país. Los niveles de vida son superiores, la iniciativa e innovación tecnológica, comercial y financiera es superior.

La tendencia demográfica revela que cada vez hay más personas viviendo en ciudades urbanas que en el resto de la geografía de los Estados. Esta tendencia también está generando diferencias. Más visibles cuando las ciudades son pequeños mundos. Un paolista no necesita del resto del Brasil para completar su vida.   Puede permanecer dentro de ella sin necesidad de salir de la misma.

<> Artículo publicado el 17 de septiembre de 2010  en el diario El Siglo, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el cédito que les corresponde.

¿A quién le pertenece la Universidad?

La opinión del estudiante universitario…

César Valdés Paredes 

Don Octavio Méndez Pereira, primer Rector de la Universidad, supo plasmar la misión de la Universidad en el acto inaugural de la misma, el 7 de octubre de 1935: “Los panameños sabemos que debemos tener nuestro lugar en la acción científica y educadora de la vida superior universitaria, por el cultivo en los ciudadanos del amor puro de la verdad, el tesón de la labor cotidiana por encontrarla, la persuasión de que el interés de la ciencia y el interés de la Patria deben sumarse al alma de cada uno de nosotros”. La Universidad se encuentra sometida a un silencio solapado y despiadado por quienes se creen dueños de algo que no les pertenece, los cuales desean que esta siga siendo manejada como un botín político que nos llevara más temprano que tarde a consecuencias impredecibles en la misma. Los últimos quince años, sus autoridades la han distanciado aún más de “la Universidad cultural, de pensamiento crítico y libre, sin claustros cerrados, ni divisiones” que predicaba Don Octavio Méndez Pereira, para hacer de ella “un centro burocrático, lleno de prebendas, chantajes y persecuciones”.

Pero por qué la necesidad de esta administración de perder el patrimonio de nuestra Universidad, con las ventas del terreno de Tocumen que muy valioso hubiese sido para la Facultad de Agropecuaria, el terreno en la Arenosa al igual que el terreno en Farallón, tener que centralizar el Centro de Lenguas despojándoselo a la Facultad de Humanidades, aislar a los estudiantes de Veterinaria de su clínica, la cual ellos necesitan para poder desarrollarse en su área, ¿A quién le pertenece la Universidad?

Son muchos los sectores de nuestra sociedad que viven de espaldas a la Universidad y cuyo actuar los ha llevado a aceptar ‘la decadencia académica’ que se ha perpetrado en nuestra primera casa de estudios, durante estos últimos años. La democratización de la Universidad y la búsqueda de la excelencia académica, se han ido de vacaciones para darle lugar a una institución amorfa y colapsada que atraviesa crisis tras crisis sin encontrar su destino. Debemos todos preocuparnos para que nuestra Universidad regrese al lugar que un día ocupó, donde sus patrimonios se han valorados, donde el acceso al estudiantado no se le sea cerrado, donde se conjuguen las ideas, las críticas constructivas, búsqueda de identidad y carácter humanístico. Se hace necesario que los universitarios retomemos la mano del Maestro para así forjar la Universidad que la sociedad panameña necesita y recordarles a los que hoy se encuentran en la administración que la Universidad no les pertenece a ellos, sino al pueblo panameño. Lo sucedido en el referéndum constituye una oportunidad importante para comenzar a sanear la Casa de Méndez Pereira. Llegó la hora de echar a los mercaderes del templo, de erradicar de una vez por todas la mediocridad que tiene secuestrada a la Universidad y obstaculiza de una manera tan flagrante el desarrollo nacional.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

‘Wabi sabi’ y política

La opinión de…

VÍCTOR ATENCIO G.

No fue hace mucho cuando dialogaba con el Dr. Alfredo Castillero Hoyos, respecto de la posibilidad de comparar ideas políticas occidentales y conceptos filosóficos y religiosos del cercano y lejano Oriente, para poner a estas ideas a conversar, a fin de ver qué resultaba de su influencia mutua.

Ese proyecto se encuentra latente, no obstante hace poco, tuve la oportunidad de retomar esa línea de reflexión, y me atreví a comparar la expresión filosófica japonesa wabi sabi, con el humanismo pesimista ínsito en la ética de la responsabilidad de Max Weber.

Así, debo empezar por decir que wabi sabi es un concepto que atiende a la belleza de las imperfecciones, partiendo de tres premisas fundamentales: Las cosas son impermanentes, incompletas e imperfectas.

Dicen los pensadores japoneses que se puede saber cuando uno contempla un objeto wabi sabi, porque al hacerlo, el observador se ve embargado de una serena melancolía y un anhelo espiritual.

Esa sensación fue exactamente la que me invadió cuando descubrí el humanismo pesimista, que subyace detrás de ciertas visiones de la política (Hobbes, Berlín, etc.).

Y ello nos provoca un sentimiento de apego a lo que alguna vez Max Weber definió, cuando reflexionaba sobre la trágica vocación de la política, y respecto de la ética de la responsabilidad.

Esta ética, que encuentra su esfera de aplicación en el ámbito de lo público, nos invita a tener presentes los defectos del ser humano, y a tomar en cuenta las consecuencias previsibles de nuestras propias acciones.

Una reflexión humanista, republicana, cuyas notas trágicas deben ponderar nuestras figuras políticas, quienes con humildad deben considerar, que las decisiones que los hombres de Estado asumen en la esfera de lo público, siempre afectarán negativamente a alguien, pues estas decisiones por definición son impermanentes, imperfectas e incompletas; no obstante, la obligación o el anhelo que tengan de procurar el bien común de nuestros conciudadanos, sobre todo de los más vulnerables.

Luego, y pese a las imperfecciones humanas que influyen en ella, es posible rescatar a la política desde una perspectiva Wabi Sabi, como una vocación bella, pero triste, pues está condenada, como diría el pensador alemán, desde siempre a la tragedia.

Reconozco que el ejercicio adelantado en estas líneas para mí ha sido enriquecedor, más allá del valor intelectual que pueda tener el mismo, porque en el fondo se convirtió en un ejercicio crítico y autocrítico, que en mi caso me ha llevado a experimentar humildad, compasión y misericordia por los demás y aún hacia mí mismo.

Ello, porque debo reconocer que, pese a mi anhelo de llevar una vida marcada por la justicia, la belleza y la verdad, noto cuan lejos me encuentro de esa meta, producto de mis imperfecciones humanas.

E igualmente, porque noto qué lejos estamos como sociedad de enrumbar sin desmayos nuestros esfuerzos hacia esos objetivos.

Siendo reflexivo, tal vez ello obedezca a que, históricamente hablando, la justicia es como el relámpago. Su luz solo alumbra por momentos, en medio de las tormentas de la historia.

Si ello es así lo único que queda es fortalecer la voluntad, establecer convicciones, trazar caminos y redoblar esfuerzos para llevar la iluminadora experiencia de la justicia, a todos aquellos que en nuestras sociedades más lo necesitan.

Y es allí precisamente donde surge la belleza y la trascendencia de la política y el ser humano. Porque como diría Maquiavelo visto aquí a la luz del wabi sabi, pese a que los seres humanos somos impermanentes, incompletos e imperfectos, solo necesitamos darle a la Humanidad la grandeza de una idea (que en su caso era la republicana), para que supere los límites de sí misma.

Y es precisamente esa meta la que según Maquiavelo, los hombres de Estado deben proponer a sus pueblos, sobre todo si esta idea es la de alcanzar en lo interior, libertad como no dominación para los seres humanos, y en lo exterior independencia para la República; sabiendo que su recompensa por estos logros será la gloria.

Ojalá y en el caso panameño así sea.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Tres temas preocupantes

La opinión del Periodista – Analista internacional…

Jairo Henri Pertuz Suarez   

“La gran hipocresía de los políticos es la farsa de lo que llaman democracia”. Jairo Henri Pertuz Suarez

La derecha ha demostrado manejarse con extremos funestos.   Un traidor, a su pueblo y a su jefe, se convirtió en uno de los dictadores más sanguinarios de América. Augusto Pinochet sirvió de testaferro para la más cruel asonada contra los pueblos suramericanos, debidamente planificada y respaldada, so pretexto de “combatir el comunismo”. Miles de estudiantes, obreros y campesinos desaparecidos, torturados y asesinados, bebés arrancados de sus madres y todas las infamias del Plan Cóndor, siguen en absoluta impunidad.    Ni el desubicado Vargas Ll., ni el cobardón peluquín Baily,   ni el testarudo Carlos A. Montaner, “defensores de la libertad y los derechos humanos” reclaman ni pío.     Hay que especular y desacreditar a Chávez, Castro y el indio Evo, eso si produce.

Pinochet se creó una figura vitalicia, blindándose de la justicia. Los golpes de Estado, que creíamos superados, con apoyo y libreto del exterior, se repiten en Honduras, donde Micheletti –militar retirado- los actualiza instaurando una “democracia” con todas las virtudes golpistas. Más bases y movimientos militares en centro y sur. ¿Qué viene detrás? Se agitan vientos de invasiones, ahora con otros pretextos.

Otro tema que acosa la vida de millones de gente pobre en América y el mundo es la crisis alimentaria. El asedio a la tierra y sus recursos quitándosela a sus legítimos dueños y productores agropecuarios en pro de las “inversiones” el progreso, los TLC, viene acrecentandose la escasez de productos alimentarios básicos y, con ello, los aumentos de precio.

La FAO, parte de la ineficiente ONU, comunica que la producción de trigo y secundarios es la causa y que aumentarán las penurias (¿más?) para fines de este año. Aunque crezca la economía (para un grupo), sin aumentar la producción agropecuaria, sin fuentes de empleo permanentes, salarios de hambre y recibiendo mas inmigrantes sin visa e ilegales, nuestro presente y cercano futuro, es preocupante.

Tercero, repito, la crisis financiera mundial continúa. Fabricando dólares sin respaldo real, el sistema, el orden económico mundial debe cambiarse o, los pobres seremos exterminados.   El “rescate” fue un paliativo equivocado, no llegó a las mayorías.   El desempleo y la pobreza aumentan y con ellos, vicios y violencia que, erradamente, tratan de combatir militarmente, con represión y prepotencia.-

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que le corresponde.

Renovación o desaparición

La opinión del Ingeniero y Analista Político…

Jose I. Blandón C.

Las encuestas de opinión pública realizadas en los últimos años en Panamá, indican con claridad una creciente distancia ciudadana con relación a los actuales partidos políticos. Si bien esta situación no es nueva, porque los partidos políticos siguen cumpliendo un rol fundamental a la hora de encausar la voluntad popular en los escenarios políticos, sí representa una señal de que debe ser tomada en consideración, habida cuenta de otras experiencias parecidas que han tenido lugar en nuestro continente, en donde líderes mesiánicos y/o populistas reemplazaron la representación política de los ciudadanos.

¿Qué factores internos y externos han contribuido al distanciamiento existente entre los partidos políticos panameños y los ciudadanos? ¿Qué se podría hacer para abordar este problema en forma satisfactoria?

Los partidos políticos aparecen, ante la opinión pública, cada vez más especializados y burocratizados de forma que no aseguran identidades colectivas y no contribuyen a crear sentido de pertenencia. Los ciudadanos muestran recelo y desconfianza hacia los mismos, a lo que ha contribuido el distanciamiento ideológico de sus líderes con respecto a los programas que les dieron origen. Los panameños parecen moverse hoy por intereses individuales, que permitan la solución de sus problemas concretos, en vez de depender de lo que pueda hacer o no hacer el partido. Por otro lado, asistimos al surgimiento de otras formas de canalización de las demandas ciudadanas, por lo que los partidos han perdido una de sus funciones tradicionales.

Entre los problemas internos que confrontan los actuales partidos panameños, se destaca la influencia asimétrica entre las necesidades de la democracia y el modelo económico surgido de la globalización. El éxito es un parámetro más importante para medir el actuar en sociedad, que el poseer una determinada ideología. Un segundo elemento interno lo constituye un conjunto de legislaciones que dan vida a los partidos y que se han quedado obsoletas frente a las actuales circunstancias y reclamo de la sociedad. Quizás el factor más importante es el que caracteriza al régimen político panameño: Un excesivo presidencialismo, que convierte al jefe del Ejecutivo en el jefe político de facto de toda la sociedad.

El régimen político genera un impacto muy poderoso en todos los partidos y determina el carácter de los mismos (falta de flexibilidad, tendencias burocráticas) y otros problemas relativos al liderazgo, designaciones, reclutamiento y formulación de objetivos.

Entre los factores externos se debe destacar la relación de los partidos con el gobierno existente. No es lo mismo estar en el gobierno que estar en la oposición. En el primer caso, no es posible desconocer la existencia de fenómenos clientelares y de la existencia de oportunidades de trabajo. A lo largo de estos veinte años de democracia, se ha venido acentuando una tendencia que indica que el argumento político del opositor cambia radicalmente cuando se llega al gobierno.

Es importante que nuestros dirigentes políticos realicen un esfuerzo sostenido para renovar y replantearse el papel de los partidos políticos panameños en la actual coyuntura política. Los partidos políticos deberían avanzar en la incorporación y puesta en práctica de mejores técnicas gerenciales, las que no solo se reducen a la utilización de la tecnología de la información o el uso de las encuestas de opinión, sino a un eficiente mecanismo de retroalimentación con sus bases políticas.

También, es necesario llevar una democracia interna, de manera que los miembros del partido participen en la toma de decisiones, particularmente en lo relativo a la selección de candidatos y elaboración de la línea programática y política. En otras palabras, hay que aumentar el poder de los miembros de los partidos en todas las decisiones partidarias. Las primarias son un elemento importante, pero en nuestro país requieren de un replanteamiento total para convertirlas en un sólido instrumento de democratización.

La actual legislación electoral panameña no contribuye a la transparencia en los partidos políticos y tiene muchas lagunas que dejan reducido a formalidades contables el manejo de las finanzas de los mismos. Por ello, es importante que el Estado asuma el financiamiento total de las campañas políticas, porque ello contribuye a lograr una mayor transparencia y evita que el crimen organizado penetre las instituciones políticas.

Es importante que nuestro sistema partidario avance aceleradamente hacia la renovación total y este avance debe incentivar el actual colectivo y no individual. Además, los partidos necesitan tener una plataforma programática clara y una línea política dirigida a incorporar a los sectores tradicionalmente marginados de la política.

Elevar la conciencia política es un imperativo de nuestra democracia, particularmente en tiempos de las complejidades políticas actuales.

<> Este artículo se publicó el 17 de septiembre de 2010  en el diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,   lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.