Festejan las huellas del delito ajeno

La opinión del Jurista y Presidente de los diarios  El Siglo y La Estrella de Panamá…
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EBRAHIM ASVAT

Hay ocasiones en que me provoca colgar los guantes y olvidarme de todo este asunto relacionado con la forma cómo se maneja la política panameña.

Me pregunto si Panamá es un país o un negocio. Si los panameños en vez de darle a la Patria lo que hacemos es quitarle. Si ganar elecciones se percibe igual que ganar la lotería. Estar en el gobierno es estar en la papa y los que de alguna forma creemos que Patria es servir, aportar, solidarizarse, empeñarse, sacrificarse no somos otra cosa que unos ilusos, ingenuos, idealistas, inconformes, ahuevados o pendejos.

Es que no duele cuando los ladrones roban. Duele cuando los amigos o la gente que usted cree y tiene fe que son diferentes terminan haciendo lo mismo que los ladrones. Llegan al gobierno a robar. A vender sus servicios como consultores. Con honorarios superiores a lo que gana inclusive el Presidente de la República en un año.

Cuando se reparten los negocios públicos. Cuando igual que los más desvergonzados también acomodan a sus familias y amigos en los cargos públicos. Duele más y profundo.

Lo que ocurre en la Alcaldía con las consultorías es vergonzoso. Pero ¿en quién se puede confiar hoy en día en la gestión pública en un país donde todos parecieran ser mercaderes, donde el deporte nacional es sacarse cada uno los trapos sucios de la corrupción del adversario? Nadie con la intención de limpiar esto, sino festejar las huellas del delito ajeno.

En ocasiones pienso que vivimos en Sodoma o Gomorrah y pretendemos sanear y transformar lo que resulta imposible porque se lleva en la sangre, en el gen, en la cultura, en el comportamiento diario, en el diario bregar.

Arnulfistas, PRD, CD, Molirena, Unión Patriótica. Que importa a qué partido se pertenezca cuando las conductas son idénticas y los intereses son similares. Ganar elecciones es gozar el poder por cinco años para satisfacer todos los apetitos materiales. Es la cornucopia que mejora la vida material con total desprecio a cualquier fin patriótico.

La política panameña en verdad asquea. Leo los periódicos, oigo la radio, veo las noticias en televisión y los escándalos y los cuentos que son el bodrio con que todos los días nos alimentan. Y me pregunto ¿vale la pena si hasta el alma me envenenan?

Hay días que todo esto que nos pasa como país me descompensa, me deprime, me hace perder la fe. Hay días que la política me parte el alma porque son los que están cerca de mí los que asesinan la esperanza.

<> Artículo publicado el 15 de septiembre de 2010  en al Diario El Siglo a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Diálogo con el espejo

La columna “Bitacora del Presidente”  con la opinión de hoy del Jurista y presidente de los diarios El Siglo y La Estrella de Panamá…
EBRAHIM ASVAT

DIÁLOGO CON EL ESPEJO

Espejo: Señor Ministro

Ministro: Ordene mi comandante

Espejo: Es usted xenófobo

Ministro: ¿Por qué me pregunta usted eso?

Espejo: por la sencilla razón que cuando estuvieron por estas tierras unos africanos usted señaló: ‘Aquí no se quedan. Son personas con diferencias de todo tipo que no tienen nada que hacer aquí. No hablan nuestro idioma. No nos conviene. No nos interesa’.

Ministro: Eran unos indocumentados.

Espejo: ¿Si fueran neozelandeses o australianos cómo hubiera actuado usted?

Ministro: Bueno… A ver….

Espejo: Señor ministro. ¿Para usted los obreros de la construcción son unos ‘maleantes de mierda’?

Ministro: Es que usted me está sacando de contexto. Nadie tiene derecho a cerrar calles. Esos obreros ‘son unos irrespetuosos que son dirigidos políticamente por la izquierda que se quieren tomar este país y no lo vamos a permitir”.

Espejo: Bueno, entonces, hablemos de los indígenas de Bocas del Toro y los disturbios. ¿Eran unos indios borrachos los manifestantes?

Ministro: Yo pedí disculpas ante el congreso kuna. En realidad me sacaron de contexto.

Espejo: : Cuénteme el papelón que usted jugó en el caso de Rumba Alfaro.

Ministro: Él era mi asesor y estaba autorizado para hablar con los delincuentes en las cárceles. Él estaba en misión especial.

Espejo: Eso lo sabemos. Usted inclusive hizo una conferencia acompañado de la mayoría de los ministros de Estado durante la ausencia de su jefe.

Ministro: Sí.

Espejo: Y cuando llegó su jefe le pidió que lo renunciara. ¿Qué papelón el suyo?

Ministro: Donde manda capitán no manda marinero.

Espejo: Pero ese ministerio suyo no es muy bendito que digamos.

Ministro: : Porque me dice eso:

Espejo: Es que tiene también a otro preso por cositas de dinero y ministerio público.

Ministro: Pero él no era mi asesor personal:

Espejo: Dime con quién andas y te diré quién eres. Se conoce usted ese dicho.

Ministro: Más respeto.

Espejo: ¿Y qué fue lo que le pasó a usted en Colombia?

Ministro: : Eso fue una irresponsabilidad de un medio de comunicación.

Espejo: Que raro porque todos los cables internacionales y la nota de prensa del Ministerio de la Defensa Colombiana ponen en su boca un llamado de guerra?

Ministro : Se equivocan, yo no hable de las FARC yo hablé de narcotráfico y terrorismo.

Espejo: Y usted no dijo que las FARC eran el enemigo común de Panamá y Colombia.

Ministro: Me están sacando de contexto. Las FARC son narcotraficantes.

Espejo: Y usted ya buscó el significado de la palabra ‘enemigo’ en el diccionario de la Lengua Española.

Ministro: Enemigo en la guerra.

Espejo: ¿Y entonces?

<>  Artículo publicado el 14 de septiembre de 2010 en el diario El Siglo Digital, a quienes damos,    lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Los partidos políticos y las lecciones de Bocas del Toro

La opinión del Abogado y miembro del Partido Molirena…

Guillermo Ríos Valdés

El título de este artículo lo puede encabezar el nombre de cualquiera partido de la alianza de Gobierno, para los efectos de la jornada cruenta que el país acaba de atravesar ni quita ni pone,   solo sirve para dejar al descubierto la casi nula, por no decirlo en su totalidad,   la influencia, participación o injerencia que los Partidos que apoyan al gobierno del Presidente Martinelli, ejercen al momento de la toma de decisiones cruciales para los efectos de la gestión gubernamental.

Lo sucedido en la provincia de Bocas del Toro, deja un amargo sinsabor, sobre todo porque no era difícil prever lo que sucedería. Ciertamente que el Gobierno ha caminado con mucha suerte y efectos mediáticos, pero no siempre ese sería el rumbo de su actuación.

¿Qué falló al proponer el tema de la llamada Ley Chorizo? ¿Su propuesta, como su ejecución fue consensuado entre los Partidos de la Alianza o por el contrario, fue un disparate de quienes no pensaron en las consecuencias inmediatas de su actuar imprudente? ¿Prepotencia en la acción gubernamental o juego de políticos novatos?

¿Nadie, dentro de la alianza pudo llamar a la reflexión y serenidad, horas antes de que se desencadenara tan irracional represión?

La Propuesta del Gobierno por el Cambio no puede orientarse desde una perspectiva de confrontación ni línea dura, porque eso no fue lo que escogió el pueblo panameño en mayo del año pasado. La represión no puede ser la solución política para imponer decisiones de Gobierno. Era fácilmente perceptible para la población el afán de imponer a la carrera la cuestionada ley, hoy el error lo pagamos caro.

¿En qué fallamos? No es posible a estas alturas ni un solo comunicado ni un llamado a la reflexión por parte de los Partidos de la Alianza. El Partido Panameñista, Cambio Democrático, Unión Patriótica, Molirena y los famosos Independientes, deben realizar las valoraciones correspondientes de esta coyuntura política.

Es necesario que los Partidos que apoyan la alianza de gobierno actúen con criterios propios de independencia y consulta, estamos seguros que un llamado de atención a tiempo le hubiese ahorrado el país estas horas de sangre, luto y dolor;   los Partidos Políticos tenemos una responsabilidad insoslayable al momento de la toma de decisiones sobre los asuntos de Estado, no se puede dejar en ese esfuerzo solamente al señor Presidente de la República, para eso se es aliado, para orientar, para participar para impulsar políticas de consenso en favor del país.

Es tarea urgente de los Partidos, asumir su responsabilidad en las labores de gobierno, el Presidente de la República lo necesita, lo requiere, la tarea de Gobierno no es responsabilidad exclusiva del primer mandatario de la Nación, necesita del apoyo de todos en esta labor tan delicada. Ahora más que nunca se debe actuar unidos pero con la serenidad y criterios necesarios para llamar la atención sobre las decisiones a adoptar.

¿Qué pasos se adoptarán cuando se cumplan los noventa días de la consulta sobre la Ley 30? ¿Qué aconsejarán los Partidos de la Alianza al Ejecutivo sobre los asuntos mineros de Cerro Quema en Tonosí, Río Cobre en Veraguas, Cerro Colorado en Chiriquí y tantos otros temas nacionales que están en lista de espera?

Urgimos a los Partidos de la Alianza a apoyar con sus propuestas y consejos la gestión de gobierno; cada decisión nos afecta a todos, solo la consulta inteligente nos hará alcanzar las metas de cambio. Tropezar con la misma piedra es imperdonable. El Gobierno está compuesto por una Alianza Política y no por unos cuantos, todos deben participar en las decisiones. No entender esta ecuación es camino al desastre político y de allí al desastre del Gobierno de Martinelli, de Juan Carlos Varela y sus partidos aliados.

<>Este artículo se publicó el  2  de agosto de 2010 en el diario  El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.