Santa María la Antigua del Darién: 500 años de Historia Municipal (1510-2010)

La opinión del Abogado…

Ameth Cerceño

En días pasados en la Casa Góngora, en un acto sencillo pero simbólico, bajo el lema de 500 años de Historia Municipal, el Municipio de Panamá, organizó a través de la Subgerencia de Cultura, un evento con la finalidad de conmemorar el V centenario de la fundación de Santa María la Antigua del Darién, bajo el Lema de “500 años de Historia Municipal”.
Santa María La Antigua del Darién, fue el primer Municipio en tierra firme, pero además debemos resaltar la continuidad histórica que tiene este primer municipio con nuestra Ciudad de Panamá, ya que de este pequeño poblado emigran los primeros pobladores de nuestra primera Ciudad de Panamá, bajo las ordenes de traslado de Pedro Arias Dávila.
En dicho evento el historiador Don Alberto Osorio Osorio, hizo un resumen sucinto de los antecedentes históricos de esa primera población hasta explicar la relación crítica entre Pedrarias y Núñez de Balboa que culminó con el proceso que llevó a la decapitación de este último en enero de 1519.
El origen de la fundación de Santa María La Antigua del Darién, surge cuando desde la Isla de la Española (hoy territorio de Haíti y República Dominicana), el Bachiller Martín Fernández Enciso, emprende una expedición, viniendo en ese buque en calidad de polizonte junto con su perro llamado Leoncico un hombre que huía de sus acreedores en busca de riquezas para hacerle frente a sus deudas, llamado Vasco Núñez de Balboa.
Cuenta la historia que después de tantas discusiones si lo tiraban al mar o no Enciso le perdonó la vida a Balboa; que después de las penurias que pasaran estos exploradores al desembarcar en el asentamiento establecido por Alonso de Ojeda llamado “San Sebastían de Uraba”, lugar donde existía una hostilidad constante de los indígenas, lo que provocó que de 300 exploradores que llegaron inicialmente, quedaran reducidos a unos 42 soldados, bajo el mando de Francisco Pizarro, debido a la partida de Alonso de Ojeda de vuelta a la Española, quien desapareció y más nunca se supo él.
A ese pueblo desembarcó Enciso, quien al encontrarse con esta situación no supo actuar y es ahí donde asumirá el rol de líder y explicara que en su expedición junto con Rodrigo Galván de Bastidas, quien hacía 9 años atrás había visitado una región donde había un río que los indio llamaban Darién, que en sus arenas arrastra oro, donde hay abundante comida y los pobladores menos hostiles.
Así convence a la tripulación de dirigirse a ese lugar, que los aborígenes llaman Darién. Una vez llegaron los españoles al Darién se enfrentan con la tribu del cacique Cémaco, e invocando la protección de Santa María la Antigua, cuya veneración tiene su origen en Sevilla; los españoles se enfrenta a los indígenas, saliendo victoriosos y establecen un poblado en honor a la Virgen bautizando al asentamiento establecido con el nombre Santa María La Antigua del Darién.
Aquí establecen el primer Municipio en tierra firme, eligiéndose como Alcaldes a Vasco Núñez de Balboa y Martín Samudio. Santa María la Antigua fue el punto de partida de la expedición que llevaran a Balboa a descubrir el Mar del Sur; ahí se estableció la primera diócesis en Tierra Firme cuya fecha de fundación es el día 9 de septiembre de 1513 y que hoy conocemos como Diócesis de Panamá, también su designada como la capital del territorio de Castilla de Oro.
Esta Ciudad que solo duro 9 años es la base de nuestra primera Ciudad de Panamá. No cabe duda que somos una Nación con una rica e interesante historia, por lo que considero que es hora de empezar a resaltar aquellas fechas importantes que consolidan nuestra cultura e identidad Nacional. ¡Viva Santa María La Antigua del Darién! ¡Viva Panamá!
<> Artículo publicado el 16 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Carta abierta a Beteta

La opinión de…

ALEXIS SOTO

Siempre lucharé contra cualquier forma de discriminación y el trato irrespetuoso que se dé contra cualquier ser humano a causa de su raza, credo, ideología, género, etc..

No obstante, al escuchar al vocero de la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá acusar a las iglesias católica y evangélica de ser intolerantes, considero que el citado vocero confunde intolerancia con el derecho legítimo de toda sociedad a defender su forma de vida o de convivencia. En ese orden de ideas, de defensa de nuestro sistema de vida y valores, quiero enmarcar los siguientes comentarios:

1. Actualmente la Constitución y Leyes panameñas obligan al Estado a velar por la honra de todos los panameños, esto incluye a los que simpatizan con las preferencias de su Asociación y a los que no simpatizan con sus costumbres. No hace falta una ley nueva que regule algo que ya está regulado en la Constitución, en el Código penal y Civil.

2. Es cierto que en nuestro país hace falta desarrollar más valores que promuevan el respeto en el marco de una cultura de paz. Pero en lugar de acusar a las iglesias de ‘intolerantes’ o ‘retrógradas’, le sugiero que nos entendamos mutuamente en un lenguaje de respeto que promueva la paz y no la confrontación innecesaria.

3. En Panamá hay democracia y libertad, pero hay que aprender a disfrutar de estos beneficios. La Asociación que Ud. preside fue aprobada como una muestra de la libertad y la tolerancia que hay en el país, según el artículo 39 de la Constitución y los artículos 64 y 69 del Código Civil lo único que se les exige es el ‘respeto a la moral y a las leyes’

4. El Diccionario de la Lengua Española define ‘moral’ como ‘Facultades y valores de una persona o colectividad que se consideran éticamente aceptables’. Evidentemente esta definición lleva la moral a ese conjunto de valores aceptados que entendemos como tradición y cultura.

5. Entonces, independientemente del legítimo derecho que tienen a disentir de los valores que rigen nuestra sociedad, en Panamá aceptamos la moral cristiana como parte de nuestra costumbre, así lo entienden los musulmanes, judíos, ateos y otras religiones y grupos humanos que han aprendido a convivir manteniendo muy legítimamente sus costumbres, pero respetando los valores de convivencia de la mayoría. Entre estos valores está el matrimonio, la unión de una pareja heterosexual, hombre y mujer como institución básica de la sociedad.

6. Lamentablemente, legislaciones traídas de otros contextos culturales sin su debido estudio y contextualización han ido debilitando la institución del matrimonio, trayendo como consecuencia una generación sin conocimiento de los valores como disciplina, autoridad, respeto a la vida, etc. Me refiero específicamente a la reforma al Código de la familia en 1998 que a mi juicio trajo mayor desintegración familiar.

7. Actualmente el matrimonio gay es legal en 11 países y 3 estados de Estados Unidos (Países Bajos, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, México), en todos ellos sin excepción, la cantidad de matrimonios por año ha disminuido en los últimos años.

Concluyo, entonces, que la implantación del matrimonio gay no solo contraviene nuestra moral y costumbres, sino que además en la experiencia histórica donde se ha implementado ha tendido a debilitar la institución del matrimonio formal y éste, al ser el núcleo básico de nuestra sociedad, debe ser defendido de manera firme.

Cuando Ud. quiera, señor Beteta, acepto debatir públicamente estas y otras razones por las que este país no solo debe rechazar el proyecto de Ley que Ud. promueve sino las intenciones ulteriores de traer a Panamá esas legislaciones extrañas a nuestra cultura, entre ellas el matrimonio homosexual.

<>Artículo publicado el 16 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá,  a quienes  damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Seguro privado y economía nacional

La opinión de…

Ramón Morales Quijano 

La función económica y social del seguro privado es harto conocida, pero nunca está de más puntualizar algunas cosas que se deben tener presentes cada vez que en nuestro país se analice el tema.

Repitiendo una verdad probada, el seguro privado es el único medio confiable para enfrentar a las eventualidades a que están sometidas las personas y los patrimonios, porque son contratos taxativos que no permiten a las partes actuar caprichosamente al momento de reponer o indemnizar pérdidas. Hasta aquí lo elemental, pero no lo más trascendental que es su impacto económico y social. Admitiendo que en Panamá estamos atrasados en el rediseño de los vehículos de acceso de la población a estos instrumentos, la industria aseguradora, aun así, ha crecido 10% en el primer semestre de 2010, en comparación con el mismo período del año pasado. En particular, se nota un buen despunte en pólizas de accidentes personales y algo de incremento en seguros colectivos de vida, pero el movimiento es lento en pólizas nuevas de vida individual. Paralelamente, se nota un desarrollo consistentemente alto en ramos generales. Esto último es especialmente cierto en multirriesgos comerciales e industriales, robo, ramos técnicos y fianzas.

Vale anotar que en 2009 la producción de seguros en Panamá fue de 847.17 millones de dólares en primas suscritas, lo cual representó el 4.3% del PIB que, según cifras oficiales, ascendió a 19 mil 374.2 millones de dólares. Por otro lado, en ese mismo año se repusieron o indemnizaron pérdidas por un valor total de casi 313 millones de dólares, cifra que deja bien claro el impacto económico que el seguro privado tiene, no solo por la reposición de pérdidas económicas sino también por su incidencia en el ahorro nacional.

Los valores observados volarían si los seguros básicos pudieran llegar con facilidad a los diversos estratos económicos y sociales de todas las provincias, y a costos accesibles. Esta es una tarea inaplazable para las aseguradoras, ya que nuestro mercado, de por sí relativamente pequeño, se atomiza por el incremento de compañías que se dedican a esta actividad. Obviamente, ello puede afectar la solidez futura de las empresas. Como es sabido, la ley de los grandes números impera en la actividad aseguradora, lo cual significa que solo a través del aseguramiento de grandes masas de riesgos cualitativa y cuantitativamente homogéneos se puede lograr reducir costos y alcanzar un adecuado equilibrio entre las posibilidades teóricas y las reales de la siniestralidad.

Se debe aprovechar el impulso que se está dando a la nueva reforma a la Ley 59 de 1996 para ampliar la autoridad de la Superintendencia de Seguros y Reaseguros en forma tal que pueda mejor vigilar la solvencia y la liquidez de las aseguradoras y fiscalizar la disponibilidad y el movimiento de títulos y valores que constituyan reservas de ley. En los contratos de seguros privados están ya comprometidos tanto el interés de los particulares como las fundamentales normas del derecho público, pero quedan para la Superintendencia de Seguros y Reaseguros las tareas de evaluar la suficiencia de las tarifas de las empresas de seguros, de verificar continuamente los valores de mercado de sus inversiones, de escrutar la aplicación de rigurosos principios de contabilidad y de afianzar prácticas comerciales y administrativas sanas.

Aún en su singularidad, la Ley de Seguros es de similar fondo y enfoque que la Ley Bancaria, la Ley de Reaseguros, y la Ley que regula el mercado de valores. Con estas bases de autorización y control, todas las actividades mencionadas han podido desarrollarse sin problemas como actividades de carácter privado de enorme trascendencia en la promoción del desarrollo económico y social del país. Ahora, en la industria aseguradora, se presenta una oportunidad de reforzar el desarrollo del sector haciéndolo más ágil, cercano a los mercados y eficiente en su contribución al desarrollo de la economía nacional.

<> Artículo publicado el 15  de septiembre de 2010  en el diario La Prensa,  a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La Lotería Nacional

La opinión de…

Marisín Villalaz de Arias

Últimamente se han presentado problemas en la Lotería Nacional de Beneficencia, entidad de larga data de existencia y que siempre ha gozado del respeto y confianza de la población. Las situaciones que hemos visto en la televisión y otros medios, han sido realmente bochornosos y poco apropiados de personas que trabajan para esa institución y que disminuye la confianza en la misma. Yo creo que los vendedores de chances y billetes merecen una mejor recompensa monetaria ya que la vida ha encarecido; también es cierto que la manera que utilizaron para sus protestas no era la adecuada; los gritos desenfrenados, las palabras que se dijeron y que no pueden recogerse y la actitud de algunas vendedoras deja mucho que desear y pierden el apoyo que la ciudadanía pudiera darles en sus luchas reivindicativas.

Nunca he sido asidua compradora de lotería, pero cada tanto me gustaba probar suerte. Sin embargo, no tengo por qué comprar chances casados, ni con otros ni con las rifas que muchas veces no pagan. La honestidad y la educación en ellos deben estar por encima de sus aspiraciones. Con el producto de sus ventas, la Lotería ayuda a miles de personas y organizaciones y no es justo que se aprovechen de la falta de inspección que ha habido para actuar inconvenientemente. Las amenazas que gritaron desaforadamente no llevan a ningún entendimiento porque, en el momento en que ellos se nieguen a vender los billetes para que la institución pierda dinero, también lo hacen ellos y uno de estos días pueden cambiarle el sistema de venta del producto para hacerlo con agencias y ellos pierden sus trabajos.

También ha habido un poco de falta de liderazgo e iniciativa de parte de las autoridades para arreglar el problema sin violencia y llegando a acuerdos positivos para ambas partes. La actitud del Director dejó algo que desear y faltó decisión en su actitud. Como no compro lotería, no sé si han continuado vendiendo casados; el escándalo ya pasó y todos nos olvidamos de lo sucedido. ¿Continuará ACODECO vigilando que los clientes no sean estafados o ya cambió la dirección de su atención? La ciudadanía nunca ha sabido ni sabrá el resultado del bochorno que protagonizaron algunos vendedores y los medios de comunicación se olvidaron del asunto, como sucede todo en Panamá.

El público quiere saber el final y si llegaron a acuerdos beneficiosos para las tres partes: el gobierno, los vendedores y los compradores. ¡Veremos!

<> Artículo publicado el 15 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

Sandra y la gelatina de plata

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

MODESTO A. TUÑÓN F.

Al inicio de su carrera fotográfica, Sandra Eleta pudo ser testigo de una etapa de transición de ese arte de la imagen. La tecnología empezaba a dejar atrás viejos conceptos del tratamiento químico de las soluciones y el papel sensible, aparte del surgimiento de nuevos modelos de cámaras que recogían con mayor especificidad y realismo el mundo capturado por el lente.

Hace cuarenta años, ella empezó a recoger fragmentos instantáneos de la realidad con un sentido documental y con un aura artística inserta en sus ojos curiosos. La vida natural, la gente, la interacción de las poblaciones con sus entornos, fueron los temas que ella registró en sus enfoques, armada con su herramienta de comunicación gráfica.

El Caribe panameño —sobre todo Portobelo y Kuna Yala—, Darién, las provincias rurales, en ellos se acentúa el interés de ella, que ahora presenta una retrospectiva de su trabajo con las escenas tratadas con una especial alquimia que combina las sales de bromuro de plata para dar a la antinomia del blanco y negro, su expresividad dramática, que compensa la rigidez de la impresión de la realidad sobre el papel.

En el Museo de Arte Contemporáneo se encuentra esta amplia exposición que puebla todas sus paredes y donde la huésped no ha tenido limitaciones, pues el material, terminado en múltiples dimensiones nos hace recordar sorprendentes instantes durante varias décadas en las que ella se interesó en darle a su arte esta vitalidad concebida en el claroscuro del laboratorio.

En la muestra seleccionada hay unos 60 retratos en varios ensayos. Portobelo, Las campesinas, La servidumbre, Emberá, Hijos del río, Los abuelos, Cuando los santos bajan, Por los caminos de la piel, son los nombres de cada serie de obras que se presentan en blanco y negro, salvo la última, que es la más reciente (data de 2006), con representaciones dedicadas a las etnias del país —sobre todo, indígenas y negros—.

En Portobelo, que recoge mayor número de material —unas 18—, la artista encuentra a sus personajes que protagonizan un cuento gráfico donde entran hasta sus amores. Allí Putulungo, el pulpero que danza con una colección de estas especies marinas que adhieren sus tentáculos a la piel del pescador, pero que guarda sus cariños para Alma. Así, otros aparecen para dar magia a este entorno marino del Caribe.

La serie dedicada a Darién, toma a los emberás como motivo para relacionar a este grupo con las aguas fluviales que recorren los bosques y llanos e irrigan a una población, cuyos niños y adultos se dedican a hacer de sus recursos, ornamentos y material de labores, un accesorio para lucir. Aquí todo está relacionado con estas carreteras acuosas y el microcosmos es congelado a través de la cámara.

Hay un conjunto de fotos que fue realizado entre España y Panamá. Se trata de la serie La servidumbre, donde aparecen por lo general personas que se ocupan del oficio doméstico y limpian, en la mayoría de los casos, habitaciones, utensilios, artículos de plata para establecer un contrapunto entre sus pensamientos y la labor que completan en las casas de quienes las contratan.

Una familia campesina de una madre y sus dos hijas es la protagonista de un capítulo que explora el campo panameño y tareas como la lavandería en el río, los recorridos de vuelta a casa, el encuentro con animales y personas. El rostro campesino está ligado a la tierra y a múltiples sensaciones alrededor de la pobreza.

Se dedica un espacio a la ancianidad, a través del apartado Los abuelos, donde un grupo de personas narra con gestos y miradas, el pasado y nos dan el testimonio de su vida, ya serios, con leves sonrisas o como portadores de interrogantes sobre el destino y los contextos en que desenvuelven sus últimos años.

Quizás el material más impactante es la colección dedicada a la piel, única que se presenta con todo el impacto del color. Aquí, Eleta recorre la piel y la contrasta cromáticamente, tanto en la visión de Pajarito, el monarca congo con el cuerpo pintado como con las alas de las palomas blancas que sostiene entre sus manos, como el intento de danza sensual de Ologuaidi y Bursabi, que convierten su tez en molas.

La labor de arte de Sandra, no se inclina hacia el estereotipo; con una técnica tradicional de revelado en gelatina de plata, es una búsqueda y descubrimiento de los múltiples sentidos que adquiere el país en la relación con sus ciudadanos, en una mayor profundidad.

<>Artículo publicado el 15 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes  damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La Raise Borer Strata 950

La opinión de la Abogada y Ex Diputada de la República…

MIREYA LASSO

Con ese extraño nombre, la máquina significa esperanza para treinta y tres personas atrapadas a setecientos metros de profundidad, a miles de kilómetros de Panamá.

Ella y su similar, la Schramm T-130, tienen la difícil tarea de rescatarlas, mientras nosotros disfrutamos de una vida normal, de libertad, de sol y respiramos aire puro; solo podemos seguir los acontecimientos alrededor y dentro de la mina San José y rezar por ellos en solidaridad durante la épica lucha por sus vidas. Podrán no ser panameños, podrán estar muy lejos, pero compartimos una misma Humanidad, que reclama nuestra empatía y respaldo moral.

¡Cuántas emociones sentidas en tan corto tiempo! Primero fue el shock del derrumbe con la descorazonadora anticipación de la muerte de los infortunados mineros, seguida de diecisiete días de ansiedad y angustia de familiares y gentes alrededor del mundo, pendientes en un hilo del intento de rescate. Muchos perdieron esperanzas: Imposible sobrevivir tanto tiempo, sobre todo sin ingerir líquidos. Pero fue la garra admirable de un grupo de chilenos —incluyendo su presidente— que no cejó ante lo que se percibía como reducidas probabilidades de éxito. Tenazmente se insistió en perforar un agujero hasta el fondo de la mina para localizar a los mineros atrapados.

Hasta que llegó el feliz día cuando se pudo establecer contacto y se recibió un papelito escrito por los atrapados, asegurando que estaban sanos y salvos. La algarabía de familiares, amigos y compañeros de trabajo fue indescriptible, solo comparable a la satisfacción íntima de quienes dirigieron el esfuerzo desde el campamento de ‘Los 33’.

Ahora la preocupación consiste en traerlos a la superficie sin cometer errores que obstaculicen el rescate, y en mantenerlos sanos física, mental y emocionalmente hasta entonces.

Imaginemos su situación allá abajo. Total oscuridad alumbrada con luz artificial, sin el beneficio de luz solar, que les aumenta los riesgos de daños cutáneos. Estrechez, calor, espacio reducido que limita sus actividades físicas, de esparcimiento y recreativas. Ausencia del calor humano de abrazos de esposas, hijos, seres queridos. Pero más importante aún es la imperiosa necesidad de armarse de paciencia para esperar que las perforadoras, a razón de unos cuantos metros diarios, les abran el estrecho túnel vertical de setecientos metros de profundidad que los traiga al sol, al aire, a los paisajes, a las bellezas del universo que disfrutamos acá y que tantas veces ni apreciamos ni valoramos. La provisión de alimentos adecuados ordenados por nutricionistas, y de medicamentos para prevenir infecciones y otras enfermedades, los mantendrá —Dios mediante— sanos de cuerpo, mientras que el suministro de libros y revistas que ellos solicitan, las tareas que se han impuesto y el contacto con familiares ayudará a mantener viva su esperanza, paciencia y tranquilidad durante los meses venideros.

El accidente en la mina San José trae a la memoria la tragedia del submarino espía nuclear Kursk que, en el año 2000, fue víctima de dos terribles explosiones que causaron que varios de sus compartimientos quedaran totalmente inundados, quedando varado a más de cien metros de profundidad en las heladas aguas del mar de Barents. Solo veintitrés marineros sobrevivieron las explosiones por un breve tiempo y se sospecha que perecieron lentamente de frío y asfixia. Un mensaje rescatado, escrito a ciegas en la oscuridad por un marinero recién casado a su esposa, da una idea de la dimensión de la tragedia que debieron vivir, atrapados sin salida.

Aunque la situación chilena es distinta a la del ruso Kursk, los peligros siguen latentes. Ojalá no se susciten los temblores que frecuentemente ocurren en esas regiones sureñas y que no haya nuevos desprendimientos que frustren el esfuerzo que se lleva a cabo.

Ojalá, sobre todo, que durante las excavaciones para la construcción del Metro en nuestra capital se provea lo necesario para prevenir una tragedia parecida. Roguemos que allá el salvamento sea exitoso y que acá, aprendiendo de experiencias ajenas, se eviten riesgos imprudentes.

<>Artículo publicado el 15 de septiembre de 2010 en el diario La Estrella de Panamá, a quienes  damos,   lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.