Siembra de escuelas

La opinión de…

Arturo D. Melo S.

“Entre individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”: Benito Juárez. Esta célebre frase es de uno de los grandes hombres, no sólo de México, sino de toda la América. De extracción indígena, habló solamente zapoteco durante gran parte de su niñez. Entre 1858 y 1872 fue nombrado, elegido y reelegido Presidente de México por varios periodos. De 1863 a 1867, debido a la invasión francesa, tuvo que ejercer su gobierno desde diferentes puntos de México, hasta que logró derrocar al “emperador” usurpador, Maximiliano, y expulsar a los franceses.

Benito Juárez luchó hasta que los franceses respetaron el derecho a la autodeterminación de los mexicanos y se reestableció la paz entre esas dos naciones. Ojalá pudiéramos aprender de él. Ojalá los constructores de torres, que contratan policías para trancar el tráfico, respetaran el derecho de los conductores de vehículos. Ojalá los diablos rojos y los taxis respetaran el derecho de los peatones y otros conductores de vehículos. Ojalá los alcaldes respetaran el derecho de los ciudadanos, recogiendo la basura y construyendo aceras y calles. Ojalá los ladrones y criminales respetaran el derecho de las víctimas. Ojalá los gobernantes respetaran el derecho de los gobernados. Ojalá los “juega vivos” respetaran el derecho de los demás. Si lo hicieran, habría paz.

Pero cada vez parece que nuestra cultura se aleja más del respeto al derecho ajeno y la paz. La cultura depende de muchos factores, unos controlables y otros más difíciles de dirigir. Un factor, controlable, tal vez el más importante de todos, es la educación. Aspiramos a ser un país desarrollado y podríamos lograrlo, pero nunca lo lograremos si no hacemos que nuestro sistema educativo sea más eficiente y justo. Un país desarrollado requiere educación efectiva e igual para todos. Pero nuestras escuelas públicas, con el correr del tiempo, cada año disminuyen su calidad intelectual y física en relación a las escuelas privadas.

Cuando se construyó, hace casi 100 años en 1911, el Instituto Nacional, los padres de la patria de aquel entonces pusieron la calidad de la escuela pública por encima de la privada. Pero, desde entonces, las escuelas públicas se construyen con ventanas de bloques que no permiten ver el entorno, y en las mismas se pretendía controlar el calor con aislación de fibra de vidrio, la cual por falta de mantenimiento comenzó a desprenderse, causando malestares y tuvo que ser removida. En cambio, las escuelas privadas se construyen con ventanas de vidrio y aire acondicionado. Cada vez se respeta menos el derecho de los que no son pudientes a educarse.

Claro que un edificio no es una escuela. El edificio es el sitio donde debe ocurrir la interacción entre la comunidad, los educadores, los padres de familia y los estudiantes, interacción esta que constituye una escuela eficiente y justa. ¿Pero cómo puede ocurrir esta interacción en escuelas de construcción de segunda clase, donde por falta de edificación de nuevas facilidades las mismas deben usarse para dos y hasta tres turnos? Ningún estudiante, maestro o profesor puede tener su aula propia para convertir la misma en un centro de saber. Y en estas escuelas de “silla caliente” no pueden desarrollarse las actividades extracurriculares, como deportes, orfeones, orquestas, clubes de materias de estudio y asociaciones, que son tan importantes como las curriculares.

Desde que Alfredo Ramírez “sembró” escuelas hace casi 50 años, no ha habido otro programa sistemático de construcción de escuelas públicas en Panamá, y la necesidad de dotar de escuelas a la creciente población se ha llenado creando el cruel, injusto e ineficiente sistema de escuelas de “silla caliente”.

Mientras que se ha irrespetado el derecho de la ciudadanía a una educación igual para todos, se han construido y se continúan construyendo esas verdaderas catedrales modernas de la religión del consumismo, llamadas centros comerciales y cárceles, hospitales y súper carreteras.

¿Hasta cuándo seguiremos sin respetar el derecho del pueblo a educarse y de participar en otra siembra masiva y planificada de escuelas públicas?

<> Artículo publicado el 13 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa a quienes damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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