Panamá y las FARC

La opinión del Abogado y Docente Universitario…
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Silvio Guerra Morales  

Enseñaba el Dr. César A. Quintero -de quien pienso que junto a José Dolores Moscote y Víctor Florencio Goytia, devienen en los tres mejores constitucionalistas panameños del Siglo XX-, al explicar en qué consistía el concepto de la soberanía de un Estado, que, esencialmente, este implicaba dos aspectos: el primero consistía en el ejercicio de la autoridad en todo el territorio nacional y, el segundo, en la defensa de esa integridad territorial frente a otros Estados o en el plano internacional.

Conforme al diccionario, el concepto de soberanía entraña la idea de poder supremo del Estado y sobre el cual no existe ningún otro poder superior. Es el poder político de una nación que no está sometido al control de otro estado u organismo. La soberanía es un atributo esencial del Estado y sin el cual, obviamente, este no puede existir.

Que se predique que un Estado es soberano conlleva a la idea de la libre autodeterminación de un pueblo y a la no intervención de un Estado en los asuntos de otro, salvo aquellas excepciones que permite el Derecho Internacional y conforme a los procedimientos propios de convenciones internacionales o mundiales y por razones justificativas.

Por ello conceptúo que no debemos andar metiéndonos en conflictos de otras naciones, menos haciéndonos partícipes de propuestas para atacar el conflicto o que, en alguna manera, impliquen confrontaciones.

Una cosa es que expresemos nuestras formas de pensar en atención a esos conflictos sin que nuestras expresiones impliquen favoritismo alguno con o contra el conflicto y otra cosa es que señalemos que “se trata de un conflicto común a ambos Estados”, es decir, a Colombia y a Panamá.

Que EE.UU., como potencia del mundo en muchos aspectos, sobre todo bélico, pueda desafiar a estos grupos o movimientos llamados “insurgentes” es una cosa y otra que lo haga Panamá, nación per se vulnerable por todos lados, hasta con el revoloteo de un mosquito.

Este país tiene sus propios problemas internos y algunos de naturaleza internacional, que debe enfrentar y atacar para que ahora andemos metiendo nuestras narices en donde no nos toca y que ahora se nos diga por algunos lares: “Cuchareta, cuchareta donde no te llaman no te metas”.

La prudencia se impone en todo momento y tiempo. Panamá no es tierra de guerrillas ni de guerrilleros. De que hay que defender nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, de acuerdo. Pero no podemos andar soliviantando el escenario de cosas y jugando con fuego que nos puede quemar. Ah… que los guerrilleros se pasean en esta ciudad, que se hospedan en los mejores hoteles de este país, que entran y salen cuando quieren, bueno podrá ser cierto, pero no se meten con nadie ni amenazan gobiernos. Que se están metiendo a través de la frontera con Colombia, bueno entonces hay que afianzar el cordón de policía fronteriza y si las cosas adquieren otro matiz, entonces habrá que actuar como corresponda porque entonces sí estarían violentando nuestro sagrado derecho como país soberano.

Si ese es el contexto de la posición del Ministro Mulino, entonces tendrá a todo nuestro apoyo y creo, sin duda alguna, de toda la nación.

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<> Artículo publicado el 10 de septiembre de 2010  en el diario El Panamá América, a quiens damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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