El agua es vital para la vida

La opinión de…

Rogelio Pinilla 

El agua, compuesto de hidrógeno y oxígeno, es el recurso natural más abundante en nuestro planeta. Está presente en los tres estados: sólido, líquido y gaseoso, en una cantidad constante de aproximadamente mil 400 millones de kilómetros cúbicos. Sin embargo, de esta astronómica cantidad sólo el 0.01%, equivalente a unos dos mil kilómetros cúbicos, está disponible en ríos y lagos de agua dulce para ser utilizada y satisfacer las necesidades básicas de los humanos.

El agua es vital para la vida de los seres que pueblan la tierra. Los reinos animal y vegetal dependen de este compuesto como fuente de vida. La teoría evolutiva de las especies nos enseña que la vida surgió en los mares y, luego de millones de años, las especies se adaptaron a las masas de tierra, las poblaron y evolucionaron hasta formar la especie humana, que hoy día es la especie superior dominante. El cuerpo humano está formado por agua en un 78% y para subsistir cada persona requiere de 15 a 20 litros diarios.

A medida que aumenta la población sobre la tierra, la disponibilidad de agua se limita, ya que, aunque es un recurso renovable, su cantidad es constante. La presión sobre este vital recurso aumenta a medida que crecen los grupos humanos. Es responsabilidad del Estado dotar a sus ciudadanos de agua para satisfacer sus necesidades básicas. En nuestro país esta responsabilidad recae en el Idaan, la Autoridad del Canal de Panamá y el Ministerio de Salud que administran los sistemas de suministro de agua.

En los últimos años y especialmente durante la estación lluviosa, hemos notado la desidia e incapacidad de las instituciones gubernamentales en mantener de forma segura y eficiente los sistemas de abastecimiento de agua que administran. No es posible que en un país tropical como el nuestro, con abundancia de agua, donde llueve ocho a nueve meses al año, con ríos y arroyos que se vierten permanentemente a ambos océanos, todavía en pleno siglo XXI haya comunidades rurales y urbanas sin acceso al agua potable.

No es posible que ciudades como David, Penonomé, Chitré, y sectores de la capital tengan que sufrir por falta de agua debido a que la crecida del río arrancó la toma de agua o la sepultó con sedimentos. ¿Qué criterio o especificaciones utilizan los “ingenieros” que diseñan estas estructuras? Una toma de agua para una ciudad debe ser diseñada con seguridad funcional y con una larga vida operativa.

Las tomas deben estar protegidas contra las crecidas. Se deben diseñar desarenadores, barreras de sedimentos, embalses, estructuras de desvío, etc., con suficiente capacidad y seguridad para períodos operativos relativamente largos. No debemos colocar las tomas directamente en los ríos, pues su cauce cambia constantemente. Las tomas importantes deben ser ubicadas en embalses o dársenas para evitar que se sedimenten u obstruyan con materiales extraños. Además, los costos de mantenimiento son menores y las aguas crudas entran con menos sedimentos.

<>Artículo publicado el 10 de septiembre de 2010 en el diario la Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

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