El agro sometido a la ruleta rusa

La opinión de…

Adán Castillo Galástica

Al agradecer el reconocimiento que a mis aportes divulgativos y docentes no formales hicieran las Fundaciones MarViva, Comunicadores AgroAmbientales, el periódico digital Génesis y numerosos amigos, volví a señalar las amenazas que se ciernen sobre el país, en relación con la seguridad alimentaria y las sostenibilidad comunitaria. Son meditaciones, reflexiones que comparto con franca preocupación de ciudadano, comunicólogo social por añadidura. Recojo la inquietud de los entendidos en esta materia, y aún del sentido común, sobre la incertidumbre que en la producción de alimentos registra nuestros campos. Al parecer, no queremos percatarnos de esta realidad y por lo tanto se cae en saco roto.

A la falta de una perspectiva real los indicadores marcan descensos notables en los rubros básicos. Es difícil entender que a los productores agropecuarios se les exija mayor eficiencia y al mismo tiempo se les desincentive arguyendo uno u otro pretexto.

A esto debe agregarse la agresividad de los bienes raíces sobre las tierras agrícolas, costas, islas y cuanto se aprecie disponible. Como contrapartida, es de esperar el abandono de la actividad productiva y los consiguientes desplazamientos de población; masas empobrecidas, no sin resentimientos, bajo la envoltura de “trabajo informal”. Nada nuevo. Hace ya tres décadas, la Dra. Ligia Herrera había demostrado los peligros de la migración y el impacto que la misma podría provocar en la disociación de las comunidades, la familia y sobre de la juventud y aún de la niñez.

Y llegó el lobo. Ahora nos encontramos frente a situaciones que en un momento determinado bien podrían escapar a nuestro control, tal como sucede en países que han mantenido una estructura institucional mucho más consistente que por ejemplo, en Panamá. Desde luego, me refiero al narcopoder transnacional el cual a la vista se nos ha venido colando en medio de los ditirambos de cada día, como las paparruchadas del “primer mundo”, “milagro financiero”, “baila-baila”, entre otras.

En resumidas cuentas debo insistir, que el peligro inminente al que me refiero no parece quitar el sueño de algunos. Sus luces no logran percibir y menos aceptar que está en juego su propia tranquilidad, hacienda, familia y su propia existencia. Pero, la interrogante sigue siendo la misma: ¿seremos capaces de rectificar, de corregir, de admitir lo equívoco del camino o tendremos que esperar nuevos e impredecibles sufrimientos? De no desearlo, debemos recomponer el horizonte productivo del país, sobre todo en los campos. Replantear el sistema educativo, de cuyo aguillotinamiento se cumplen en estos días tres décadas sin que se perciba nada diferente que valga la pena. Por el contrario, se acentúa un retroceso mayor, proporcional a la escasa capacidad de raciocinio del conjunto de la población manejada al antojo de la baraúnda mediática. De persistir en la senda de a ruleta rusa, entonces que la providencia nos encuentre confesados.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

“La restauración del corazón”

La opinión de la Comunicadora Social…

Yasmira Singh

Las sagradas escrituras enseñan que Dios mira el corazón y lo escudriña. También detalla el papel significativo que presenta en la sociedad.  Aunque conocemos su gran valor físicamente, muchas veces ignoramos lo que puede poseer este órgano principal de la circulación de la sangre, si no se lo entregamos al Señor para que pueda ser restaurado para bienestar propio y de los demás.

Este órgano musculoso y cónico, es donde se concentra demasiado la sensibilidad humana, esos sentimientos internos como el amor, el afecto entre otros. Provienen igualmente los impulsos instintivos o instintos, esos arranques impetuosos, espontáneos (aunque estos últimos influye mucho el temperamento y carácter), interviene sobremanera el corazón.

Así como la intuición y el presentimiento. Aunque el corazón muchas veces es engañoso, hace sentir lo que no es verdadero, también “indica” cuando algo no anda bien en el ser humano, reconoce lo que se ha hecho; por lo que debemos vigilar nuestra vida; para que no pueda ser almacenado lo indebido en el corazón. El Todopoderoso nos formó con perfección; pero las constantes acciones dañinas y los recurrentes pensamientos malos, con el trascurrir del tiempo afectan, endureciendo y alejando al corazón hacía lo que es correcto y sano. Sobre toda cosa guardada (tener cuidado, protegerlo) guarda tu corazón, porque de él mana la vida cita la Biblia.

Con el corazón se cree lo bueno y también se induce a lo malo. Si deseamos que nuestra existencia sea buena y diferente, aceptemos al Señor en el corazón y sea quien guíe nuestros pasos en todo lo que hagamos. Si hay conflicto familiar, nos enseña a perdonar y a olvidar lo pasado. Dios lo restaura todo.

Si buscamos evitar que haya tanta violencia entre humanidad y obtener paz y seguridad “la ayuda eficaz”, es entregándole “verdaderamente” el corazón a Jesús y sea quien dirija nuestros caminos. Del corazón salen los malos pensamientos, homicidios, fornicaciones, adulterios, hurtos, falsos testimonios, todo lo que contamina a la humanidad afirma la Biblia.

Dios proporciona un corazón entendido para discernir entre el bien y el mal. Da un corazón nuevo. Lo limpia, cambia, transforma, convierte y restaura. Hace que sea puro, sincero y recto; sobre todo, este pronto y dispuesto para lo bueno. Debemos cuidar el corazón, porque puede ser llenado de soberbia y orgullo y se enaltece. Procurar ser de corazón humilde y sencillo. Sin olvidar que el corazón generoso, produce en la persona gozo.

Entrégale tú corazón a Jesús, te restaurará, su paz te dará y de seguro te guardará del mal. Y todo lo que hagas en la vida, hazlo de corazón como para el Señor. Dios te bendiga siempre.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.

La crísis en educación tiene solución

La opinión del Profesor Universitario e Investigador Asociado al CELA…

MARCO A. GANDÁSEGUI, HIJO
A diferencia de gobiernos anteriores, el equipo que asesora al presidente Ricardo Martinelli, respondiendo quizás al caprichoso lema del ‘cambio’,   insiste en que los educadores panameños son incapaces de planificar o de presentar propuestas que apunten en la dirección que exige la educación en el siglo XXI.   La Asociación de Educadores de Veraguas (AEVE) presentó hace algunos meses un documento al despacho superior del Ministerio de Educación, haciendo algunos planteamientos que merecen la atención de todos los panameños, no solo las autoridades.

Todas las partes involucradas en la educación están de acuerdo en un punto: La educación está en crisis.  Esta aseveración no solo es válida en Panamá. Es una realidad que afecta la región latinoamericana y, en mayor medida, países como EE.UU. y gran parte de Europa.

Según AEVE, ‘se dice que la educación está en crisis’: Crisis de los contenidos de la educación, crisis de la metodología y, sobre todo, crisis de una visión general que supere el terreno meramente educativo. Acierto relevante de los gremialistas.

En el documento de AEVE se agrega que ‘la crisis de nuestro sistema educativo responde a los profundos cambios provocados por la revolución científica—tecnológica y la consecuente transformación de las formas productivas y de la comunicación que inciden en la organización de las relaciones laborales. Pero, junto a ello, a la imposición de un modelo neoliberal que afecta tanto a nuestra sociedad como a nuestro sistema educativo’. Doble acierto analítico de los educadores.

Señala lo que el gobierno quiere negar: En respuesta a las demandas neoliberales, se transformaron los objetivos de la educación y ahora responden a las necesidades de formación de recursos humanos para un mercado improductivo. ‘De allí, por ejemplo, en el caso de Panamá, la proliferación de bachilleratos mercantilizados. Las autoridades se olvidan de que esta fragmentación es producto de las políticas neoliberales en la educación y que probaron ser un fracaso’.

El gremio AEVE sostiene que ‘hoy la educación tiene una función meramente utilitarista’.   Se ha instalando un nuevo concepto de calidad de la educación, restringido a la capacitación de diversos tipos de capital humano especializados en el consumismo y para competir en la actual sociedad de mercado.

En este sentido ‘las reformas curriculares y los programas especiales, desarrollados por los ejecutores del neoliberalismo para generar una educación de calidad, no han tenido éxito. Hoy no existe una educación integral. La supuesta calidad de la educación se establece solo a partir de los peores o mejores resultados de ‘pruebas estandarizadas’, que solo dan cuenta de los rendimientos en determinados contenidos y competencias de algunas áreas del currículo’.

En forma correcta, la AEVE señala que ‘subyace a la crisis educativa la ausencia de un Plan Nacional de Desarrollo. Como consecuencia, el Estado—Nación panameño carece de políticas educativas que trasciendan a las diferentes administraciones de gobierno. Esto ya lo reconoció Jeptha Duncan en su informe de gestión en… 1921’.

Los educadores se preguntan si la educación es un derecho humano o simplemente otra mercancía. ‘En este mismo contexto, cabe destacar que el tema educativo debe ser atendido como una prioridad nacional, lo cual demanda de una visión de Estado, que se corresponda con los objetivos y lineamientos estratégicos del desarrollo nacional. Si bien, podemos coincidir en la idea de que se requieren transformaciones profundas en los procesos educativos, el dilema está en resolver hacia dónde deben apuntar esos cambios: O gestionar la educación como un derecho humano fundamental o como una mercancía más’.

Los gremialistas no se quedan a nivel del enunciado. Plantean, por lo menos, dos soluciones que deben ser ejecutadas lo antes posible.

En primer lugar, hay que llegar a las causas de la crisis y no solo a los síntomas. ‘Para el movimiento docente la línea base se aborda mediante un diagnóstico multidimensional e integral de la educación panameña’. No se justifica plantear cambios en el sistema educativo, basados únicamente en aspectos de evaluación de los aprendizaje y otros elementos sociométricos que son los síntomas y no las causas del problema.

En segundo lugar, ‘para el movimiento docente gremialista, el sistema educativo panameño, aún no ha sido científicamente diagnosticado integralmente, de manera tal que una línea base de datos sobre las dimensiones que intervienen en la gestión de la educación pública, es una condición ‘sine qua non’, para entonces, planificar, diseñar y gestionar cambios que verdaderamente respondan a las necesidades, demandas y expectativas de la sociedad panameña’.

Todo indica que los educadores gremialistas deberían ser llevados a los despachos del Ministerio de Educación para que comiencen a diseñar los programas de trabajo que necesita urgentemente el país en esta materia.

<> Este artículo se publicó en 9 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Medicinas, ¿calidad o precio?

La opinión de…

Lucas Verzbolovskis  

Hace poco escribí un artículo referente al proyecto de la nueva ley de medicamentos, y señalé algunos de los principales defectos del proyecto. Es una crítica constructiva para mejorar el documento. Varios lectores hicieron comentarios y solo una lectora no estuvo de acuerdo, lo que indica que debo explicarlo mejor.

En la misma página donde publicaron la carta de la empresaria en desacuerdo, se lee la carta de una educadora de Renacimiento quejándose de que, debido a los materiales baratos y de mala calidad que usaron en la construcción de un nuevo salón de su escuela, éste se llenó de hongos al punto que ha afectado la salud de sus alumnos. Debido a la proliferación de alergias respiratorias y de la piel, el Ministerio de Salud cerró el salón y la educadora tiene que dar clases a los 23 niños en el pasillo. De haberse usado materiales de calidad eso no habría sucedido.

La analogía con el caso de los medicamentos salta a la vista. Ya sucedió en el caso del dietylenglicol. Por eso hay un interés generalizado en que existan los controles pre y post registro.

Tratando de aclarar conceptos, y simplificando una materia que es compleja, se puede decir que hay tres categorías de productos: innovadores, genéricos intercambiables y genéricos no intercambiables. Con la nueva ley habrá una cuarta categoría: la de productos falsos y posiblemente letales como el jarabe que contenía dietylenglicol.

Los innovadores son aquellos productos pioneros. Son nuevas moléculas que curan mejor que otras o que curan enfermedades que hasta ese momento no se podían tratar. Los genéricos son copias de las moléculas innovadoras. Ejemplo: El genérico del tylenol es acetaminofén. Hay cientos de acetaminofén en el mercado.

Para ser considerados intercambiables deben comprobar con estudios que surten igual efecto que los innovadores, manteniendo un nivel similar de seguridad. Ese es el mejor camino para lograr bajar los precios. aumentar la oferta para bajar los precios. En el artículo anterior hay un ejemplo: en cuatro años, de $0.30 la CSS pasó a pagar $0.01 al pasar del innovador al genérico intercambiable.

Los no intercambiables, al no haber hecho esos estudios, pueden o no, resultar intercambiables. El actual proyecto establece que solo se exigirá la intercambiabilidad para medicinas que curen enfermedades de alto riesgo. Los expertos opinan que esa exigencia debe mantenerse para todos los productos, tal como lo establece la ley vigente en su Título IV, cuando señala que ninguna institución podrá comprar un producto que no haya certificado su intercambiabilidad. Por eso, se afirma que al aprobarse el proyecto tal como está, Panamá sufrirá un evidente deterioro en materia de salud.

El proyecto permite la importación paralela e introduce un concepto nuevo llamado homologación de registro sanitario, sin exigir la trazabilidad y controles que garanticen su origen y calidad. La ley vigente permite la importación paralela, pero exige trazabilidad, es decir, que se le pueda dar seguimiento al producto desde su origen para verificar su calidad. Sin ésta, difícilmente se logrará un control post registro.

De la misma forma que otras leyes tratan de defender al consumidor contra falsificaciones de relojes, carteras y otros productos, hay que asegurarse del origen y calidad de los medicamentos. En la comida pasa igual. Hasta los ganaderos estudian el tema de la rastreabilidad bovina. Nadie quiere comer carne saturada de hormonas y antibióticos que afecten la salud.

Puede que la importación paralela aumente la oferta y baje los precios. Sin embargo, entrará más basura, porque al no existir controles, los comerciantes inescrupulosos podrán importar falsificaciones que difícilmente serán detectadas.

Y con ello se someterá a la población a un riesgo excesivamente alto.

¿Para qué? Si con solo mejorar las condiciones de registro sanitario se puede lograr el aumento de importaciones de genéricos seguros e intercambiables. ¿Para qué arriesgar la salud de la población?

Farmacias y Drogas está demostrando exitosamente que se pueden agilizar los procesos de registros sanitarios sin una ley nueva. De igual manera en la mejora de los procesos administrativos está la solución al problema de abastecimiento. Eliminar la autonomía de la CSS y estimular las contrataciones directas traería nuevos y serios problemas.

El riesgo es muy grande.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Por los universitarios honestos

La opinión del Catedrático de la Universidad de Panamá…

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Eduardo Flores Castro  

Es lamentable que precisamente en el año de conmemoración del 75 aniversario de la Universidad de Panamá, afloren actos de corrupción repudiables cuando debiera ser nuestra Universidad portaestandarte de modelos y lecciones de ética, capaz de encabezar un movimiento por una cultura de honestidad.

Las publicaciones en medios de comunicación revelan que en la Universidad de Panamá hay confesos y probados actos de corrupción, lesión patrimonial, tráfico de influencia, apropiación indebida de bienes, poca transparencia y negligencia administrativa en la protección del patrimonio universitario.

Entre las graves irregularidades, que han salido a la luz pública, podemos señalar: el desvío de fondos públicos a ONG, ventas ilegales de autos de la Universidad, robos de equipos e insumos del taller mecánico, transferencia de piezas de autos de la Universidad a autos particulares de autoridades, robos de equipos de enseñanza y de laboratorios, licitaciones amañadas y tráfico de influencia para favorecer a ciertas empresas.

Todo ello, ha dejado una sombra de dudas y un sentimiento de indignación y vergüenza en todos los estamentos de la institución. Para salvaguardar la autoridad moral de la primera universidad del país, el Ministerio Público y la Contraloría, con la cooperación de las autoridades universitarias, deben investigar para que sean sancionados todos los implicados en los delitos reconocidos y denunciados, sin distinción de jerarquía.

El Rector debe entregar a la sociedad panameña una rendición de cuentas sobre el manejo de las partidas presupuestarias para el funcionamiento, la inversión y la autogestión, y aclarar a que empresas se les han adjudicado licitaciones, contrataciones y cuales empresas son proveedoras de la Universidad de Panamá.

De igual forma, se deben revelar los niveles de parentesco o relaciones de amistad que tienen los dueños de estas empresas con autoridades universitarias.

Este informe es obligante porque la comunidad nacional tiene el derecho de conocer cómo se administran los recursos públicos.

Estos actos que nos llenan de vergüenza, son una prueba más de porque son perjudiciales las reelecciones de las autoridades en las instituciones públicas. Cuando los que administran se reeligen, se corre el riesgo que los sistemas de control se relajen y los procesos que deben ser evidentemente modificados se vea como normal y cotidiano.

Esto no es conveniente para nadie, ni siquiera para las autoridades universitarias, ya que hay un principio ineludible en la administración pública: “Se delegan funciones pero no responsabilidades”.

El reconocimiento de prácticas de corrupción en la Universidad es prueba suficiente para anular la sanción impuesta al profesor Jaime Turner, causada por la denuncia de delitos penables. De nuestra parte hacemos pública nuestra demostración de desagravio a este docente universitario.

Además, debemos señalar que es lamentable que el Rector diera a conocer estos actos de corrupción después que los medios lo publicaran.   Estoy seguro que interpreto el sentir de la gran mayoría de los profesores y administrativos que laboran de manera honesta y honrada en la Universidad de Panamá.

De igual forma, este sentimiento de hacer justicia sin excepción, para que se castigue a los corruptos, es compartido por los miles de estudiantes, egresados y amigos de la Primera Institución de Educación Superior, que sienten orgullo de formar parte de la Casa de Méndez Pereira.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Gobierno limitado

La opinión del Empresario…

JOHN A. BENNETT NOVEY

Indistintamente de si una persona o grupo se incline a favor de una mayor o menor intervención gubernamental en los asuntos de los ciudadanos, hay una verdad que ninguna de estas dos tendencias pueden soslayar; y es que existe un límite de gobierno que una vez transgredido va anulando al gestor esencial de nuestra sociedad… el individuo.

Por lo señalado, el argumento se reduce a determinar cuándo es mucho y cuándo poco, lo cual nos lleva al siguiente punto de referencia común, el que toda intervención debe ser la mínima posible, y este es el gran enfrentamiento que caracteriza al movimiento del Partido de Té o ‘Tea Party’ en los EE.UU.

Para unos solo se trata de una moda pasajera con poca o ninguna trascendencia, pero ya los perspicaces comienzan a despertar a la realidad de que este movimiento será una gran fuerza durante las próximas elecciones de los EE.UU., y debido a la preponderancia de dicho país, ello no dejará de tener sus repercusiones sobre el resto del mundo.

Tal como señala Matt Kibbe, el economista presidente de la FreedomWorks en un artículo publicado en el National Review Online. Y todo esto no es solo un tema que atañe a los EE.UU., pues la misma dicotomía es la que caracteriza las divisiones políticas en todo el mundo.

Otra cosa que no pueden negar ni siquiera los adeptos a una mayor intervención estatal, es que el camino de grandeza de los EE.UU. se produjo no en un sistema caracterizado por el intervencionismo, sino todo lo contrario, y este es el estandarte del movimiento del té.

Ya pocos están al tanto del momento histórico en que se dio el gran vuelco hacia el intervencionismo exagerado, que fue durante la Gran Depresión. Ya antes que eso venían los grupos más económicamente preponderantes buscando la forma de afianzar sus inmensas fortunas y lo lograron en una perversa coyunda con los políticos del momento, con Franklin D. Roosevelt al frente.

Lo triste es que pocos reconocen que el fenómeno que cambió la naturaleza independiente de los gringos hacia una abierta intromisión no fue uno liderado por el pueblo, sino por los intereses de los poderosos; tanto del sector empresarial como del político, y luego el estandarte fue recogido por quienes hoy enarbolan el estandarte del progresismo, enarbolado por el partido Demócrata en portaestandartes como Nancy Pelosi y Barney Frank.

El argumento del progresismo es que corresponde al gobierno (léase ‘a los políticos’) ser los campeones de lo ‘justo’ y del igualitarismo, tendencias reflejadas en todas esas legislaciones que dictan a las empresas cómo deben pagar a sus empleados y hasta cuánto deben cobrar por sus servicios; y si esto no es intervención exagerada, no quiero saber cuándo sí lo sea. En general, estamos hablando del Estado paternalista o nana; esa patología que condena a nuestros pueblos hispanos a una salida torpe del subdesarrollo y la pobreza.

<> Este artículo se publicó en 9 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La importancia de la libertad de expresión

La opinión de…

Eric Aragón

El objetivo de la Declaración de Chapultepec, de la Sociedad Interamericana de Prensa, era que todos los sectores de la sociedad (gobernados y gobernantes) entendieran que sin libertad de prensa es imposible consolidar la democracia.

La libertad de prensa materializa y da grandeza a uno de los principios de la declaración universal de los derechos humanos, avalada por la ONU y contenida, de una u otra forma, en la Carta Magna de la mayoría de los países, nos referimos a la libertad de expresión.

Se formularon 10 principios con el fin de que formaran parte de la cultura política y para que las diversas instituciones públicas que forman el Legislativo, Judicial y Ejecutivo las incorporaran como normas a seguir y respetar. ¿Por qué se planteó tal necesidad? Porque sin libertad de prensa no puede existir un real juego de ideas, necesarias para que un país alcance un desarrollo sostenible y fuerte.

¿Qué ocurriría si los ciudadanos de un país no pudieran expresar sus ideas y críticas sobre proyectos de ley, decisiones de los gobiernos o cómo mejorar el sistema educativo, las inversiones, licitaciones, compras directas, la conducta de los altos funcionarios, en fin, sobre todos los aspectos de la vida de un país que afectan a la comunidad en general?

¡Qué lindo sería –pensarían algunos funcionarios con mando y poder– que nadie los criticara! Eso sería horrible y atentaría contra la democracia. Esta conducta sometería al país más rico al total oscurantismo y atraso… Las opiniones de los demás son necesarias para lograr la solución de los problemas que afectan a toda la sociedad; sirven para medir la conducta pública de los que “temporalmente” ocupan cargos públicos.

Ningún gobierno escogido por la mayoría de los electores puede hacer lo que quiera sin medir las consecuencias, o pensar que es infalible o eterno y que tiene la verdad. Los miembros del Gobierno fueron elegidos porque durante la campaña política la población creyó en sus promesas y programas que contribuyeran a minimizar el desempleo, a proporcionar mejor educación, a mejorar la seguridad pública, atraer inversiones para el desarrollo del país, y para que la riqueza nacional llegara a la gente más humilde por medio de viviendas, agua y luz, alimentos accesibles a las mayorías, etc.

Es lamentable que los seres humanos no comprendan que los puestos públicos son pasajeros, que la sencillez, humildad y bondad reflejada en todos los actos y decisiones públicas son los que tienen valor y encierran sabiduría. Lo que engrandece a un estadista y dirigente es la virtud de oír y respetar las ideas y críticas de los demás. A los grandes líderes se les recuerda, porque se hicieron más sabios escuchando a los demás…

Véase algunos principios de la Declaración de Chapultepec: No hay personas ni sociedades libres, sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de esta no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del pueblo; toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos, y las autoridades deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público. No podrá obligarse a ningún periodista a revelar sus fuentes de información.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

El poder pierde poder

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

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Demetrio Olaciregui Q.

El colectivo social panameño no puede encogerse de hombros y conformarse con el tipo de gobierno que se ha entronizado en el país. Hacerlo, es abonar al ambiente de crispación, suspicacia y enfrentamiento en que está deslizándose Panamá. Bajo el régimen actual predominan las emociones y escasean los argumentos. La fórmula que se aplica —más adecuada para conducir un ejército que para gobernar una Nación— es la decisión unilateral, el secreto y la sorpresa.

En ese contexto vale la pena preguntarse si el gobernante funciona como el jefe de un Estado democrático o como el líder de una secta totalitaria, cuyo objetivo final es perpetuarse en el poder al costo que sea. Los globos de la reelección, de reformas constitucionales, de un proyecto político de 20 años y de una diputación vitalicia, no son más que ensayos para medir la reacción social.

Los expertos en sectas destructivas definen a esas agrupaciones como fuerzas encabezadas por un líder mesiánico, que se considera a sí mismo como portador de una verdad absoluta. En el martinellismo, del mismo modo que en las sectas, los dictados del caudillo no permiten discrepancias. El líder es intocable y sus seguidores acríticos.

Martinelli pretende sumergir a la sociedad en una radicalización creciente. Construye su propia utopía. Busca fragmentar el mapa político. Pero con lo único que cuenta, a fuerza de tacticidad, es con la improvisación y un manual de supervivencia.

Al crear un clima de intolerancia, el gobierno no deja espacio para una oposición constructiva. En ese escenario su poder pierde poder. Martinelli no consigue reformatear su estrategia, porque el problema es él mismo. Vive sobresaltado por planes conspirativos, cuando él es quien conspira contra sí mismo al exacerbar los antagonismos.

En los últimos días ha echado mano de un diálogo amañado con la oposición en el que no cree y que está condenado al fracaso. La consulta es algo innecesario, dijo hace poco uno de sus portavoces más visibles. Después de pisotear la concertación nacional, que menospreció cuando era oposición, ahora descubre que el panameño se inclina por el diálogo y la consulta.

Como el boxeador que está recibiendo golpes, busca el amarre. El poder de Martinelli escasea ante la opinión pública. También ha comenzado a disminuir entre las elites. Hay resortes corporativos que ya no le responden. Esa misma disciplina la está perdiendo entre la alianza oficialista. Una insurrección soterrada comienza a aflorar.

La ola de hastío que está levantándose contra el totalitarismo de Martinelli, anticipa movimientos sociales de gran amplitud. No se ha llegado a esta hora por obra de la espontaneidad. Los errores de Martinelli son resultado de la toma de conciencia de la ciudadanía democrática. En el Panamá de hoy nada es igual a lo dejado atrás. Jamás los procesos históricos se presentan en un estado puro sin que los antecedentes de ayer se integren con la realidad del presente. Los valores del pluralismo y la defensa de los derechos humanos han echado raíces en dos décadas de democracia.

Martinelli gobierna en piloto automático, y el riesgo es que no tiene radares. Jamás ensaya alternativas. El país va quedando, consecuentemente, atrapado en la incapacidad política. Está comprobado que la estabilidad de un régimen político está en relación directa con la flexibilidad para poner en práctica alternativas para cada circunstancia.

Aunque le quedan poco más de tres años y medio de gobierno, Martinelli ha entrado en forma prematura en su curva de decadencia. Perdió el foco, si es que alguna vez lo tuvo, de los acuciantes problemas del país. El suyo es un mero capitalismo de parientes, socios y amigos. La proa está en su propia tierra prometida. El objetivo es la usurpación y el despojo de la riqueza nacional acumulada, los negocios del Canal y sus tierras adyacentes, la minería, proyectos energéticos y la infraestructura de todo tipo. Ya no puede sostener que el gobierno es honesto. Su administración terminará como una de las más corruptas de la historia nacional.

Un país maduro se merece otra cosa. La Nación no puede quedar fragmentada por apetitos patológicos de poder. Los espacios que pierde Martinelli deben ser ocupados por otros actores. Hay que estimular la prudencia social y apuntar hacia la moderación, porque no engendra pasiones. La ficción de héroes de papel no es lo que se merece el país. Panamá requiere de políticos serios, honestos y equilibrados que hacen la diferencia entre la historia y la caricatura.

<> Este artículo se publicó en 9 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Prevención terciaria: ¿Menos delincuencia?

La opinión del Abogado, Odontólogo y Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad de Panamá…

Omar O. López Sinisterra

La Prevención a nivel terciario se realiza en los Centros Carcelarios y de Cumplimiento en nuestro país. Muchos funcionarios y aún los que se relacionan diariamente con estos procesos, no creen o tienen fe en este tipo de prevención. Y es que para llevarla a efecto hay que poseer un presupuesto adecuado para el desarrollo de programas efectivos que tienden a mejorar el cuadro conceptual y mental de los internos en cuanto a valores y en cuanto a la valoración de la vida misma.
Los procesos de Resocialización que introducen programas, actividades y diferentes prácticas, son importantes para que los jóvenes desde edades tempranas, puedan ser reintegrados y asimilados por el entorno social.
Muchos piensan que esta ingente tarea constituye una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo, pero devolver vida y esperanza a estos jóvenes, significa construir para la patria y prevenir que vayan a engrosar las filas de la delincuencia.
En nuestra América Latina en muchos países, se realizan estos programas de prevención terciaria y además existen las penas alternativas y la justicia restaurativa en los casos que se pueda implantar.
En los programas participa activamente la familia del joven según el diseño elegido. Estos programas deben incluir objetivos claramente definidos en función de la prevención, una metodología de trabajo con la familia y la comunidad, el financiamiento del programa y su permanencia.

En Panamá, el Instituto de Estudios Interdisciplinarios realiza programas en los Centros de Cumplimiento del país con personal calificado y con muchas limitaciones sobretodo de tipo presupuestarias.

Es necesario conocer a fondo la situación de los jóvenes en estos centros en los cuales existen muchas carencias que influyen en los resultados que se puedan obtener en relación a la prevención terciaria en estas instituciones.

Desde estructuras físicas enfermas, falta de equipos, bibliotecas especializadas y virtuales, personal custodio suficiente y rotativo, personal especializado que pueda atender la creciente población de menores infractores, facilidades deportivas y de estar para combatir el ocio tras las barras carcelarias, y muchas otras carencias existentes, presentes sobre todo en el sitio carcelario.

Nos olvidamos casi siempre de esos jóvenes reclusos en los centros, provenientes de medio ambientes de gran dificultad, en hogares desintegrados en donde las madres solteras hacen lo imposible para sostenerlos. En donde se van relacionando con pandillas y grupos que otorgan identidad y aceptación.

Solo medimos y accionamos sobre el hecho delictivo realizado y no nos detenemos en sus razones u orígenes. Pensamos en el castigo y su permanencia merecida en retribución al daño causado. Miremos hacia el futuro y busquemos una salida de esperanza a estos jóvenes panameños.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

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Contribuye con un grano de arena

La opinión de…

Malena Sarlo

Como en la mayoría de los temas ambientales, el gran desafío es el cambio de comportamiento de nosotros, los seres humanos. Y los océanos no están exentos de nuestros malos hábitos, estos enfrentan una gran cantidad de amenazas antropogénicas (aquellos impactos causados por la humanidad) que están afectando el medio marino.

El problema de los océanos y la percepción que la mayoría de la gente tiene de estos es que parecen interminables e inagotables. A esto se le suma el hecho de que como la mayoría de la gente no percibe los cambios acelerados que están sufriendo muchos hábitats marinos (porque no se ven), pareciera que no vislumbramos los daños que hemos venido y seguimos causando en los océanos del mundo.

Hoy en día, después de muchos años de investigación por parte de científicos, sabemos que los océanos no son interminables, sí se agotan los recursos, y hemos ocasionado daños a grandes escalas.

Entre la gran cantidad de amenazas al medio marino están las más críticas, que son la sobrepesca, la contaminación y la acidificación de los océanos producto del cambio climático.

Hay, a su vez, cambios naturales, los disturbios que han sucedido siempre en la historia de este planeta, como tsunamis por ejemplo. Los científicos han evidenciado cómo a lo largo del tiempo geológico (millones de años) ha habido cambios y los sistemas se recuperan.   El problema hoy es que la interacción entre los daños causados por la humanidad más los disturbios naturales hacen casi imposible la recuperación de los sistemas naturales.

Son conocidos los colapsos de grandes pesquerías, como la del bacalao en las décadas de 1980 y 1990. Hemos visto cómo estas han ido cambiado, siendo inicialmente el objetivo los grandes peces, que se han ido reduciendo a peces mucho más pequeños. Las fotos de la pesca deportiva de la década de 1950 y las de hoy, hablan por sí solas, los peces trofeo han pasado de pesar 300 a pesar unas pocas libras, como es el caso de los meros.

A esto debemos sumarle la intensidad de pesca de las últimas décadas. Por ejemplo, la flota palangrera (anzuelos) atunera japonesa inició sus actividades en 1948. A partir de allí se fue expandiendo y colonizando nuevas áreas del Pacífico hasta llegar a mediados de la década de 1960 a las costas de América.

Solo en el Pacífico Oriental (las costas de América) se pesca con más de 160 millones de anzuelos en forma continua 24 horas al día, 365 días del año.

Otro impacto de algunas pesquerías, como las de arrastre (camarón), es la masiva destrucción del hábitat asociada a la actividad.   Estas redes barren el fondo marino arrasando toda la vida que en ellos se aloja, tales como esponjas y corales que son hábitats críticos para el desarrollo de muchas especies de peces.   En efecto, en las plataformas continentales del mundo se pueden ver las huellas dejadas por los arrastreros, como si fuera tierra arada antes de una plantación.

Los científicos han cuantificado que el área del océano en el mundo que ha sido transformada por estas prácticas es equivalente a la totalidad del área de todos los bosques que han sido cortados en la Tierra en la historia de la humanidad, y esto ha pasado en los últimos 100 a 150 años.

Septiembre es el mes de los océanos.  Debemos parar y reflexionar sobre lo que estos representan, y lo imperante de contribuir cada uno de nosotros con un grano de arena para la integridad de nuestra sociedad humana. Necesitamos provocar un cambio de actitud, de comportamiento que conlleve a por lo menos mantener en buen estado lo que nos queda de los océanos.

<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

Conflicto minero: ¿Podremos evitar la confrontación?

La opinión de….

ALESSANDRO GANCI CERRUD

Panamá es una tierra rica, nuestros recursos son tales que solo dos minas, Cerro Colorado y Petaquilla, tienen una riqueza estimada cercana a los 200 000 millones entre cobre y oro. Si se explotaran a su capacidad tope producirían $6 600 millones actuales al año, por 30 años. Lo cual compensaría en un solo año de extracción plena, el total de la inversión de 3 500 millones.

Sin embargo, las regalías estatales constituyen apenas un 4% de ese total. Las concesiones mineras ocupan más del 60% de toda la extensión territorial de las comarcas indígenas.

Si bien la Ley General de Ambiente, indica que debe darse una coordinación entre las autoridades gubernamentales y las indígenas, para el aprovechamiento de los recursos naturales existentes en esas áreas, así como que las comunidades afectadas por un determinado proyecto tendrán derecho a una justa participación en los beneficios económicos que genera esa actividad. Las máximas autoridades, del Congreso General Ngäbe Buglé, indican que, no solo no han sido partícipes ni consultados en las concesiones, sino que denuncian la formación de una comisión al margen del Congreso General, que negociará las concesiones mineras.   Muestran su desacuerdo con la reforma de la Ley 10 de 1997 que creó su comarca.   Las modificaciones básicamente permiten la participación de autoridades gubernamentales en el Congreso General y Local y cambia la forma tradicional de elecciones al introducir la participación del Tribunal Electoral.

Para algunos dirigentes comarcales, esta modificación tiene un propósito muy definido: Desarrollar la actividad minera en la comarca, ‘en vista de que ahora pueden tomar decisiones dentro del Congreso’.

Pedro Rodríguez, presidente del Congreso Comarcal, solicitó una reunión urgente con el Ejecutivo, para evitar que el pueblo indígena se vaya a las calles ‘y el problema se les salga de las manos’.

El ministro de Comercio e Industria, Roberto Henríquez, afirmó que la minería moderna no produce daños irreversibles en el ambiente como se cree erróneamente. El Gobierno, añadió, se encargará de que el proyecto minero en Panamá satisfaga las necesidades de las comunidades, a nivel social, económico y ambiental.

Al analizar las posiciones actuales observamos que los habitantes locales se oponen a la explotación, no se sienten consultados ni participes de los posibles beneficios, denuncian manipulación política e irrespeto a las autoridades comarcales tradicionales, así como preocupación por la pérdida de sus tierras, daño ecológico y afectación de su cosmovisión.

Las empresas mineras, propugnan una minería responsable, afirman repondrán el daño ecológico, distribuirán becas y atención médica gratuita, construirán escuelas y carreteras.

El Gobierno, considera positiva la actividad por las fuentes de trabajo e ingresos de regalías, priva la autoridad del Estado sobre la tradicional y niega la posibilidad de daños ecológicos permanentes.

Resulta obvio que tratar de forzar operaciones en áreas que presentan oposición de la comunidad es una receta para el desastre. Es aquí donde la mediación toma fuerza como un método alterno de resolución de un conflicto, que de otro modo podría degenerar en hechos lamentables.

Para que la mediación medioambiental sea exitosa, es imprescindible la voluntariedad de las partes y que los beneficios sean redituables, ecosostenibles y aceptados por todos. El equipo mediador debe ser multicultural, con conocimientos del medioambiente y un grupo asesor multidisciplinario que apoye técnicamente la toma de decisiones.

El gobierno debe redefinir su relación comercial con las mineras como una sociedad mixta, otorgando a las comunidades locales participación accionaria y autónoma en equidad.

Se requiere un Ordenamiento territorial y Zonificación Económica y Ecológica, porque no todas las áreas del país resultan adecuadas para la minería, aunque contengan depósitos minerales económicamente viables, porque pueden generar conflictos sociales y/o donde otra actividad como la agricultura o el turismo sea más rentable.

Es básico reconocer el derecho al consentimiento previo, libre e informado de las comunidades locales a otorgar o negar su consentimiento a proyectos mineros y el respeto a las normas comunitarias ancestrales, incluida la forma de selección de sus autoridades tradicionales. También deben derogarse los decretos que criminalizan las protestas sociales contra proyectos mineros.

Las compañías deben divulgar plenamente información sobre los costos y beneficios de los proyectos, participando activamente en el proceso de Transparencia de Industrias Extractivas, una iniciativa mundial diseñada para promover la divulgación de ingresos de compañías petroleras, gasíferas y mineras.

Esta información puede ayudar a evitar la frustración de las comunidades sobre las compañías y crear una base para el diálogo con el gobierno, que en última instancia es el responsable por garantizar el desarrollo económico local.

Se debe permitir a las comunidades el acceso a registros de monitoreo ambiental y otro tipo de información con asesores y expertos independientes que puedan asesorarlos sobre sus derechos y ayudarlos a entender documentos técnicos sobre los impactos sociales y ambientales.

La Defensoría del Pueblo debe monitorear la implementación de los acuerdos entre el Estado, las compañías y las comunidades, y publicar información sobre algún incumplimiento. La Autoridad del Ambiente tiene que operar sin una influencia política indebida, principalmente en el tema de los estudios de impacto ambiental.

Las compañías y el gobierno deben asegurar también que sus funcionarios y contratistas no ostenten antecedentes de abusos a los derechos humanos, especialmente en el campo de la seguridad, racismo o xenofobia, así como condenar cualquier acto de intimidación, amenaza u otra forma de acoso contra organizaciones de la sociedad civil.

En conclusión, la única forma de evitar una confrontación innecesaria es buscando un consenso en buena lid, que permita reconstruir los puentes de confianza indispensables en un país donde la multiculturalidad y multietnicidad nos definen como nación.

<> Este artículo se publicó en 9 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Estado fallido

La opinión del  Abogado,  Administrador de Empresas y Docente Universitario…

Miguel A. Boloboski Ferreira

A pesar de ser polémico, ambiguo e impreciso, “Estado Fallido” es un término de reciente data utilizado en el marco del Derecho Internacional Público. Esto con el propósito de identificar a los Estados en los cuales supuestamente el gobierno central tiene poco o ningún control práctico sobre su territorio.

Pero ¿qué significa?, ¿cuándo se produce?, ¿cuáles son sus causas?, ¿cuáles podrían ser sus consecuencias?

El concepto “Estado Fallido” fue originalmente gestado por la organización “Fund for Peace”, que conjuntamente con la revista “Foreign Policy” elaboran anualmente y desde el 2006 un índice de evaluación.  El índice consta de 12 indicadores con una calificación que va del 1 al 10, siendo uno (1) la mejor y diez (10) la peor. Se califican: “presiones demográficas – Movimientos masivos de refugiados y desplazados – Legado de grupos que buscan venganza o que se sienten perseguidos – Éxodo crónico de la población – Desigual desarrollo económico – Declinación económica severa – Criminalización o pérdida de legitimidad del Estado – Deterioro de los servicios públicos – Suspensión o aplicación arbitraria del Estado de derecho y violaciones de los derechos humanos – Aparato de seguridad que opera de manera independiente – Prominencia de elites – y la Intervención de otros Estados y/o actores políticos externos”. Así el Estado más cerca de los 120 puntos es el más próximo a ser un “Estado Fallido”.

A partir de estos indicadores se ordenan los 177 países objeto del estudio por “orden de vulnerabilidad a conflictos internos y deterioro social”. De acuerdo al último informe evacuado en 2009, Panamá ocupa el lugar 132 con un puntaje de 59.7, lo que nos hace estar al borde de los denominados Estados relativamente estables, pero extremadamente próximo a los considerados Estados en Peligro.

En la lista, Somalia (1/114.7) ocupa el primer lugar mientras Noruega (177/18.3) es el que menos condiciones presenta para tal estigmatización. En Latinoamérica Chile (155/37.5) y Uruguay (154/41.2) son los mejores evaluados.

Además de las implícitas consecuencias de hacer tránsito hacia un supuesto “Estado Fallido” (México – 98/75.4), el peligro más grave que enfrentan estos países, es el infame aprovechamiento que de esa pseudo condición pudieran hacer Naciones militarmente poderosas y con claros intereses extraterritoriales (principalmente económicos y de seguridad) como justificada razón de invasión e intervención sobre territorios declarados peligrosos e ingobernables.

Esta hipótesis (cuan utópica pueda parecer) me traslada al tratado de neutralidad entre Panamá y los Estados Unidos de América y las obligaciones y derechos resultantes del mismo; consolidando mi concepto de la imperiosa necesidad de nuestro país en reafirmar su condición de Neutralidad por sobre cualquier coyuntura.

La neutralidad, como razón inamovible, es una demostración de convicción y firmeza. (Interesados en el tema “Estados Fallidos” incursionar en http://www.fundforpeace.org)

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<>Artículo publicado el 9 de septiembre de 2010 en el diario  El Panamá América a quien damos, lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.