Culebrón “esquiusmi”

La opinión del Jubilado del Canal de Panamá….

Edsel A. Wong S.

Durante la campaña para las elecciones de julio de 2009 era evidente para mí que no había candidatos presidenciales sobresalientes; era lo mismo de las últimas cuatro décadas, incluyendo el presente año. Sobresalen los nombres vinculados al fufo, a los dos narcodictadores, al poder económico y a supuestos dirigentes populares. La prueba de este aserto son los 18 millones de dólares que se alega gastó el candidato ganador.  Esto también indica por qué vivimos en confusión tras confusión y que lo que se ha hecho en la presente administración haya sido producto de autócratas reales o autodesignados.   Lo peor es que no hay separación de poderes.    Parece que hay armónica dirección.   Esto con una buena dosis de decisiones de adelanto y también de retroceso.

Vivimos un culebrón sin un buen fin a la vista.   Lo sorprendente para mí es que los guiones, los libretos, del culebrón, surgen y se suceden como si se hubieran planeado por arte de birlibirloque.    Entre éstos se encuentran afectaciones de muy dudosos resultados al Poder Judicial, el Ministerio Público –valga decir Poder de la Impunidad- y a otras yerbas aromáticas con atractivas denominaciones como CEMIS y blanqueo de dinero.

Por otra parte se prometió que no se metería la mano. Aunque se aceptó que podrían haber metidas de pata. No obstante en unos catorce meses de gestión han metido muchas patas y, presumiblemente, muchas manos, que han sido motivos de múltiples “esquiusmis” como para demostrar a la ciudadanía que existe invariable sinceridad.

Está de más pormenorizar las fallas y… los aciertos. El pueblo los conoce y… juzga.    Quiero enfatizar el caso de las protestas escenificadas en Bocas del Toro: un par de muertos y varias decenas de personas afectadas en su visión hasta el punto que muchas quedarán ciegas. (Las becas universales no son “esquiusmis” adecuados).     Si agregamos a esto las muertes causadas por la ingestión de dietilenglicol y los pendientes e inolvidables crímenes y delitos cometidos en tiempos de las dos narcodictaduras, no es difícil aseverar que la justicia en esos casos demorará y permanecerá borrosa por la inacción de muchos.   Vivimos casos similares a los ocurridos durante las dictaduras de Pinochet y Videla.

Han ocurrido casos que se les ha llamado escándalos y que los funcionarios presuntamente involucrados no se han dignado explicar, ni siquiera han dicho “esquiusmi”.   Se alega que existe envidia porque marcan muy bien en las encuestas. ¡La gran flauta! Lo peor es que el funcionario implicado recibió el apoyo del mandamás.   Ahora no se sabe si van a investigar los escandalitos o se les va a echar tierra como en los casos de Bocas del Toro y del dietilenglicol. Debemos confesarnos con más frecuencia. ¿O no?

<>Artículo publicado el 1  de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

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