¿De quién es la culpa?

La opinión del Ingeniero Industrial y Analista Político…

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MARIO A. ROGNONI –  —

Uno de los grandes males que sufre nuestro país es la aparente falta de transparencia en las compras del Estado.   Si el viejo adagio ‘la mujer del Cesar no solo debe ser honesta sino aparentarlo’ lo aplicásemos, no ha habido licitación o compra directa en que no se siembre la duda sobre la transparencia del acto.

Quizás todas las licitaciones han sido honestas, pero definitivamente no lo han aparentado. La pregunta que debemos hacernos es el porqué de las dudas, muchas veces, infundadas, pero igualmente esparcidas por el criminal rumor.

Contrario a lo que muchos piensan, las dudas surgen no de parte de los integrantes del gobierno, tampoco de los adversarios en oposición, las dudas, invariablemente, son generadas por los mismos empresarios que participan del acto público.

Con mucha frecuencia, más de lo que quisiéramos, los que pierden una licitación proceden a impugnar y a cuestionar la adjudicación, sea por valor o mejor precio.   En su argumentación siembran la duda de lo ocurrido y logran, muchas veces, que el público en general llegue a creer que la adjudicación se ha dado en forma injusta e indebida.

Hay muchas maneras de sembrar las dudas, pero recientemente hemos sido testigos mudos de un caso que pronto podría convertirse en otro ejemplo. La reciente licitación del Estado para contratar los servicios de telecomunicaciones y el diseño e implementación de una red para integrar tecnológicamente a todas las instituciones gubernamentales, que dio tres ofertas en las que, siendo adjudicación por ‘mejor valor’,   el precio solo representa el 35% de la evaluación, el resto repartido entre el diseño y la propuesta técnica de la red, la capacidad financiera y la experiencia.

La empresa que dio el precio más bajo, recordando que esto solo es 35% de la evaluación, Cable Onda, aprovechando los medios de comunicación afiliados a ellos, procedieron con bombos y platillos a divulgar que habían sido favorecidos en la licitación.

No dudo que los dueños y directivos de Cable Onda saben que la comisión evaluadora no ha terminado su evaluación, por ende la adjudicación no ha sido hecha. Sin embargo, con la divulgación pretenden presionar a la comisión y lograr igualmente en la opinión pública sembrar que de resultar ganadora otra empresa se dude de la transparencia y procedan a impugnar.

Estos casos de impugnaciones y dilataciones en las adjudicaciones han sido múltiples, recordemos los camiones de basura en la administración anterior, la propia licitación de las placas y calcomanías, y cantidad de obras de infraestructura afectadas por las adjudicaciones dilatadas. En todos los casos, las empresas participantes han sido las causantes de las dilataciones, terminando siempre con la percepción de trampa o arreglo en la adjudicación final.

Siempre hemos oído sobre los esfuerzos por corregir y mejorar el proceso de compras del Estado, quizás todo lo que falte es simplemente un mejor empresario, capaz de practicar la honestidad que predica, aceptando las reglas del juego y sin utilizar los trucos a su alcance que solo logran ensuciar procesos perfectamente transparentes y honestos.

<>Artículo publicado el 2 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Chiriquí, ¿el próximo Bocas?

La opinión de….

Rodrigo Marciacq 

La provincia de Chiriquí es, por metro cuadrado o por habitante, la mayor productora de alimentos y de energía hidroeléctrica del país y, en consecuencia, las aguas, los suelos y el ambiente son de máxima importancia para los chiricanos.

Vivimos en un mundo de cambios constantes y acelerados, pero afortunadamente la mayoría de estos cambios representan claras ventajas y oportunidades para nuestro país, sobre todo en el campo agropecuario y de producción de alimentos.

Si esto es evidente, ¿por qué no apreciamos y actuamos sobre las tantas oportunidades que se nos presentan? Algunas razones:  En Panamá no existe una política agropecuaria definida, con componentes como seguridad y soberanía alimentaria, estrategias de innovación e investigación, agricultura familiar y alternativa con su mínima dependencia de recursos externos, desarrollo tecnológico, comercialización y exportación, la cadena de frío y otros elementos que, sin duda, indicarían la impostergable necesidad de reinventar y reestructurar todo el andamiaje institucional público, junto a procesos de descentralización y nuevas relaciones de integración con los productores.

Lamentablemente, continuamos retrocediendo en materia de producción de alimentos y estamos estancados en innovación e investigación. En el gobierno del cambio ya perdimos un año completo en cuanto al agro, y por los vientos que soplan, pareciera que continuaremos retrocediendo, dependiendo cada vez más de importaciones y causando constantes aumentos de la canasta básica familiar. Como ejemplo, el año pasado la producción de arroz bajó en cerca de 20%, convirtiéndonos de país autosuficiente a uno dependiente de las volátiles condiciones del mercado externo.

De acuerdo a éstas y tantas otras realidades, ¿cuál debe ser el principal elemento de perfil de los funcionarios encargados del sector agropecuario y del ambiente? Obviamente el de agente de cambio. Estos deben ser personas instruidas y muy bien informadas, de experiencia, innovadoras y creativas, de liderazgo y capacidad para escoger y trabajar con un buen equipo, y que sepan de dónde venimos, dónde estamos, y sobre todo ¡hacia dónde vamos!

Hace escasos meses se celebró en Panamá la conferencia internacional de la FAO, Organismo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Las sesiones se centraron en la agricultura familiar, alternativa y sostenible, en análisis de la situación mundial y sus perspectivas, y en ejemplos exitosos, pero aquí nadie escuchó.    Si no escuchamos, no podremos entender, y si no entendemos, no podremos proponer soluciones sensatas e integrales, y mucho menos ejecutarlas y obtener resultados.

El caso reciente de Bocas es un ejemplo de falta de entendimiento.   Se acusó y culpó a los trabajadores, sindicalistas e indígenas de ignorantes, subversivos y borrachos, y en base a estas apreciaciones se arremetió salvajemente contra esta incomprendida población.

Ni en los 21 años de la dictadura se perdió tanta visión de ojos como en esa aciaga semana. Ahora han descendido en Bocas con regalitos y prebendas, pero aún no entienden el problema y qué lo causó. Se limitan a ver los síntomas pero no las causas. Ven la fiebre en la manta y no en el paciente.

En Chiriquí tenemos varios temas en progreso que son preocupantes y que ojalá no sean causales de un nuevo Bocas o algo peor.   Algunos de éstos son:

-La Ley 30, o chorizo, por la que se afecta la aplicación de los estudios de impacto ambiental, entre otros;

-la pretendida explotación de la mina de cobre de Cerro Colorado en la comarca Ngäbe Buglé;

-el engavetamiento de los procesos de descentralización;

-la pretendida gran carretera de David a Almirante, pasando por Boquete, totalmente inconsulta, costosísima, destructiva e innecesaria;

-la falta de una política energética y agropecuaria, y la forma inconsulta, arrogante e irresponsable de imponer planes, programas y leyes a la población.

El 22 de julio pasado el presidente Martinelli nombró una comisión para estudiar lo ocurrido en Bocas y determinar responsabilidades. Nos sentimos optimistas por la calidad y honorabilidad de los integrantes de esta comisión, y los exhortamos a escudriñar en las causas, en las razones por las cuales ocurrió este desbordamiento lamentable.

Asimismo, exhortamos al Gobierno a que se asesore bien, escuche, trate de entender, y ojalá acordemos un modelo de desarrollo socio-económico sostenible e integral para el país.

Apreciamos el interés, el dinamismo, y la urgencia del presidente Martinelli en promover la inversión en el país, pero el actual modelo de atraer inversión sin importar las consecuencias, bajo el supuesto de la “derrama en cascada”, simplemente no es aceptable. Recordemos a Bocas, entendámoslo, meditemos y actuemos consecuentemente.

<>Artículo publicado el  2  de septiembre de 2010 en el diario La Prensa,   a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Luchar por lo importante

La opinión del Miembro del Club Rotario…

Fernando Manfredo Jr.

Entre los valores humanos, cívicos y morales más preciados, está la libertad. Es deber de todos asegurar su vigencia para nosotros y para la posteridad.Desafortunadamente, dada la naturaleza de nuestra sociedad de hoy, la vida ocupada que llevamos y los problemas que nos crea el comportamiento de la economía mundial, estamos olvidando esa obligación.   Ante la pérdida sostenida de libertad, vemos con preocupación que muchas personas, especialmente los jóvenes, distraídos por la música estridente de las discotecas y los placeres materiales, permanecen impasibles o le dan baja prioridad. Olvidamos a hombres y mujeres quienes con grandes sacrificios nos han dado la oportunidad de soñar y la habilidad para convertir esos sueños en realidad.

Como se trata de un valor cívico y moral, la Comisión Rotaria sobre los valores éticos y morales, intenta despertar la conciencia de esa juventud y recordarles que deben luchar por sus derechos y el de los demás. La juventud debe tener el coraje de hacerlo, no por pequeñeces, sino por cosas importantes; deben luchar contra la fuerza en este mundo que deshumaniza la sociedad, que desconoce los valores, que profana la existencia, que separa al hermano, que nos priva de la libertad.

La libertad no se asegura simplemente por textos constitucionales y legales. A estos se les da vida por instituciones y por virtud de los valores cívicos y morales de la gente. Se asegura mediante la tolerancia hacia otros, renunciando a la violencia mediante la capacidad para apreciar y celebrar la herencia cultural, étnica y religiosa de otros, como piedras preciosas en el mosaico humano. Pero no permitamos que la lucha sea destructiva. Que salga del amor, no de la envidia, que construya, no destruya. Ir contra la ignorancia, el fanatismo, la desesperanza. Que estemos dentro de los que luchan contra el dolor, que lo alivian compartiéndolo.

Hagamos el esfuerzo para estar entre los no satisfechos con el status-quo, los que anhelan y trabajan por un mundo mejor fomentando los valores morales y espirituales.  Traigamos a este mundo un poco más de verdad, de justicia y de sensibilidad porque lo amamos lo suficiente para luchar contra el deterioro de la visión de lo que debe ser.

Para lograr este objetivo debemos ser y hacer las cosas buenas que traen la paz.  Tengamos la sabiduría para hacer justicia, sentir amor y misericordia, y caminar humildemente con Dios. Liberémonos de todo espíritu egoísta que cause sospecha o falso orgullo y abramos nuestros ojos al espíritu de la luz de la verdad.

<>Artículo publicado el 2  de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

¿Tropas de choque?

La opinión del Abogado y miembro del Partido Molirena….

Guillermo Ríos Valdés

Bocas del Toro en noviembre de 1960 y Puerto Armuelles en 1962 y 1964, fueron escenarios de jornadas protestatarias de los trabajadores bananeros durante la Administración del Presidente Roberto Francisco Chiari; eran también los tiempos de la Patria boba y pecadora, sin embargo, el mandatario, rodeado de un gabinete político experimentado en las lides de la lucha social, supo conjurar con buen manejo los conflictos que grupos trabajadores, estudiantiles e indígenas de la época, abanderaban como propósitos legítimos de su naturaleza y accionar diario.
Todos los brotes de violencia social y política que vulneraron no solo derechos, sino también vidas humanas, merecieron la más enérgica censura de las sociedades panameñas de la época.
Los escarnios públicos que a sus adversarios políticos, propinaban los “Pie de Guerra” liberales, “Los Leones del Sótano” de los remonistas y demás grupos seudos y paramilitares de los años 50 y 60, reflejaban la brutal intolerancia e impunidad que caracterizaba, sobre todo en períodos electorales, a estos grupos reclutados dentro del elemento lumpen y al servicio del pandillerismo político.
El período que se inaugura con el golpe militar de 1968, hizo revivir, con el “GRAPO” que ataca las instalaciones del diario La Prensa, el F-8, vinculado al secuestro del Dr. Mauro Zuñiga y secuestro y asesinato del Dr. Hugo Spadafora; a los Codepadi y Batallones de la Dignidad de la narcodictadura militar y en los estertores de tan indigna página de la historia panameña, a los mismos soldados y policías de las extintas FFDD, utilizados para el atropello colectivo de vidas, honra y bienes de la población en general; desmanes que liquidaron la frágil democracia republicana del siglo pasado y el lamentable ciclo militar, cancelado con la invasión norteamericana.

¿Qué propósitos se albergan tras los lamentables incidentes ocurridos el pasado jueves 19 de agosto en las inmediaciones de la Defensoría del Pueblo?

¿Quién dentro del Gobierno del Cambio, incitó a utilizar a humildes panameños a hacer el triste papel de “Tropas de Choque” en una redición burda del pandillerismo político que hemos censurado?

¿Quién le pretende hacer creer al país y al Presidente que utilizando al humilde ciudadano Valentín Palacio se van a borrar las tristes escenas de muertos, heridos y detenidos ocurridos en Bocas?

¿Cómo es posible que nadie dentro de los Partidos Políticos de la Alianza por el Cambio advierta al Presidente y al Ejecutivo que lo realizado peca en todo el sentido de la palabra de torpeza política?

Ya el Presidente Martinelli asumió la responsabilidad y pidió perdón al país por los luctuosos acontecimientos ocurridos en Bocas del Toro en el mes de julio pasado.

Es lamentable que se de semejante traspié luego de lo mal parado que salió el gobierno con el pésimo manejo que se le dio a lo sucedido en Bocas del Toro. Urge rectificar los pasos dados en esta dirección, el país tiene suficientes ejemplos de matonería política en el pasado y precisamente por no haber incurrido en esos errores que tanto detestamos, la sociedad panameña confío en la alianza política que hoy es Gobierno para dirigir los destinos de la República.

Precisamente el pasado mes de agosto felicitábamos a los hombres y mujeres del MOLIRENA al recordar 28 años de existencia labrados en una acendrada conducta democrática y respetuosa de las libertades ciudadanas, esa conducta rectilínea debe seguir siendo la guía de todas nuestras actuaciones dentro y fuera de la gestión gubernamental, solo así se hace y se construye democracia. Urge que los Órganos de Consulta y Decisión del Partido reunidos por derecho propio, hagan las evaluaciones correspondientes a falta de una Presidencia ahogada en su propia insignificancia y solo dispuesta a canjear la primogenitura del Partido por un plato de lentejas.

Tanto el Partido MOLIRENA, como el resto de los Partidos que integran la Alianza de Gobierno no pueden bajo ningún concepto permitirse cometer los errores que tanto criticamos al Partido PRD en su reciente pasado.   Solo las armas de la civilidad nos hacen fuertes.

MOLIRENAS………jugando a tropa de choque? Ese no puede ser nuestro destino.

mitto16@hotmail.com

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Artículo publicado el 2  de septiembre de 2010 en el Diario El Panamá América, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito  que les corresponde.

Las derrotas del oficialismo

La opinión del Periodista y Docente Universitario…

DEMETRIO OLACIREGUI Q.


Son tan numerosos los errores cometidos por el presidente Ricardo Martinelli, que existe la hipótesis enloquecida de que su gobierno ha sido infiltrado por la oposición.   Esa hipótesis la alimentan las constantes alusiones a teorías conspirativas y extravíos en todos los frentes en los que incursiona el gobierno.

Martinelli está alejándose de la posibilidad de reubicarse en la escena suavizando su perfil, acercándose a los sectores más moderados, buscando el centro.   Cualquier conjetura sobre su capacidad de regeneración carece de asidero. Martinelli es un gobernante monorrecurso.   Alguien que solo sabe confrontar, cualquiera sea el contexto, le convenga o no.

Pocas veces un gobierno ha sufrido tantas derrotas innecesarias. No hay memoria reciente de un gobierno que en tan poco tiempo fuera capaz de quebrar su frente interno, debilitar su alianza política y propiciar —contrario a sus objetivos originales— la unificación de sus opositores.    Pocas veces un gobernante necesitó de una sola decisión arbitraria para recoger tantas y tan negativas reacciones ante sus políticas inconstitucionales.

De allí, entonces, la cosecha de derrotas en tantos y tan disímiles frentes. La primera y, quizá la más sentida, ha sido la derrota del cambio, la propuesta trucada de la campaña electoral. Martinelli ha tenido que arrear esa bandera.  En la actualidad la mayoría de quienes lo respaldaron están en el bando de los arrepentidos y no creen en la mentira del cambio.

Otra derrota es la de su legitimidad. Al actuar como dueño del Estado, no como un servidor público y un administrador, está perdiendo la legitimidad de origen surgida del voto popular. El liderazgo de Martinelli no está en sintonía con la conducta de la sociedad. Esa disociación puede leerse en las encuestas que revelan una acentuada caída en la aceptación popular y en su gestión pública.

También ha desaparecido la disciplina inquebrantable que tuvo al inicio de su gobierno. Han surgido voces críticas dentro de la alianza oficialista, principalmente entre los diputados. Algunos han sido silenciados con prebendas o amenazas, pero otros han subido el volumen de sus cuestionamientos. Sobre todo sectores del panameñismo, que no quieren cargar con el peso del voto castigo en el 2014.

Tener en la mano todos los poderes del Estado ha sido contraproducente. Esa anormalidad institucional es ahora una enfermedad crónica y foco de críticas permanentes dentro y fuera del país.   En un análisis sobre Panamá el Instituto Cato, una organización especializada en políticas públicas con sede en Washington, dijo recientemente que Martinelli ha erosionado los pesos y contrapesos de las instituciones democráticas, y calificó esas acciones como comparables con las emprendidas por el régimen dictatorial de Manuel Noriega. Es el mismo lenguaje del gobierno de Estados Unidos, quien no ha renunciado a que la defensa de los derechos humanos, el respeto de las instituciones democráticas y de la libertad de expresión sean prioridades de su agenda bilateral con Panamá.

La derrota más reciente ha sido la del relato que buscaba falsificar la historia. La grosera distorsión de los hechos de Changuinola fue desenmascarada por Catalina Guerra, quien exigió a Martinelli honrar la memoria de su esposo Antonio Smith, primera víctima bocatoreña de la Ley 30. Planteó con dignidad que la forma de hacerlo es derogando esa ley, que causó las protestas en la que murió su esposo.

Pese a su empecinamiento en la confrontación a ultranza, el gobernante tuvo que negociar una salida y aceptar el diálogo para revisar la Ley 30.   Aunque en la mesa ha comprado a quienes son proclives a ser comprados, si la Ley no se deroga, esa caja abierta por el gobierno puede propinarle nuevas derrotas.

Martinelli ha sido derrotado en el propósito de dividir para destruir al PRD. Tras duros desgajamientos, producto de la derrota electoral, los ataques del gobernante contribuyeron a abroquelar al Partido.   Dentro del PRD existe claridad acerca de la gravedad del momento nacional y convicción de que está en juego la institución fundamental de la democracia y el futuro del país.

Las maniobras fracasadas de Martinelli están denunciando orfandades peligrosas. Entre ellas la ausencia de límites, un mínimo sentido común y la carencia de una estrategia coherente. Del lado del oficialismo hay un estado de estupefacción y perplejidad. En el resto del país existe un clima de incertidumbre que crece. Esa incertidumbre la alimenta el ejercicio por descubrir cuánto mayor daño del que ya ha hecho, será todavía capaz de causar Martinelli.

<>Artículo publicado el 2 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Un tema para meditar y compartir

Sobre los recientes conatos de incendio en altos edificios de la ciudad de Panamá, nos permitimos reproducir la opinión del Ingeniero Electricista y Ex Presidente de la SPIA…

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CARLOS PENNA FRANCO

En lo que va del año hemos tenido varios eventos en la ciudad de Panamá que no pueden pasar desapercibidos, pero pareciera ser, por la actitud de nuestros ciudadanos, que nada importa y que todavía mantenemos en nuestro subconsciente el eslogan que aquí en nuestro Panamá nació Dios.

A lo que quiero referirme es a los conatos de incendio que se han producido por problemas en el suministro y manejo del gas que utilizamos en la gran mayoría de nuestros hogares y comercios y que a simple vista nos damos cuenta que independientemente de la labor que realiza nuestro Benemérito Cuerpo de Bomberos, la población en sí no hace nada por estudiar y aprender cómo minimizar estos riesgos.

Creo que ha llegado el momento de hacer un alto y de una manera técnica y profesional iniciar una campaña masiva en todos los medios de comunicación escritos, radiales y televisados sobre cuáles son los cuidados que debemos tener para evitar al máximo situaciones que lamentar en lo que se refiere a posibles causas de incendio en el territorio nacional.

La prevención de incendios no es una tarea única del Cuerpo de Bomberos y tampoco se soluciona exclusivamente con una gran cantidad de equipo y recursos, si no con una dosis de elementos que debemos tener en cuenta y poner en práctica para que el día de mañana no nos sorprendamos cuando ocurra un siniestro y entonces nos preguntemos qué fue lo que no hicimos bien.

Voy a aprovechar este artículo para hacer algunas preguntas que considero son importantes que cada panameño evalúe y vea si las mismas se están cumpliendo a cabalidad en el inmueble donde reside con su familia, que es la base fundamental de la sociedad.

Paso a enumerar algunos puntos que a mi juicio son importantes y estoy seguro que algunos colegas tendrán muchos otros que aportar. Considero que una vez veamos estos puntos se iniciará una reingeniería total en todos los inmuebles,   no solo de la capital, sino de las principales ciudades del interior y comenzaremos a crear conciencia de la importancia de verificar los puntos en la lista, lo que seguramente redundará en beneficios de todos.

1— ¿Tiene usted reporte de la junta directiva y del adminis trador del edificio donde usted reside de cuándo fue la última vez que se probó y revisó el sistema de alarma contra incendio?

2— ¿Tiene usted un informe del estado en que se encuentran las mangueras del sistema húmedo de su edificio y si están aptas para operar, si los extinguidores están en óptimas condiciones para ser utilizados en caso de un conato?

3— ¿Cuándo fue la última vez que se hizo un simulacro de conato de incendio para evacuar el edificio debidamente coordinado con el Cuerpo de Bomberos de Panamá?

4— ¿Se ha revisado el sistema de rociadores del edificio, para ver si el mismo está apto para funcionar cuando se requiera?

5— ¿Se han tomado el trabajo de ver si las salidas de escape o evacuación están debidamente identificadas?

6— ¿Han revisado si las luces de emergencia de escaleras y vestíbulos están todas funcionando adecuadamente?

7— ¿Han revisado que las escaleras estén completamente libres para la circulación en caso de que haya que evacuar y no estén convertidas en depósitos temporales?

8— ¿Se han preguntado si los conserjes, empleadas y los seguridad del edificio tienen un curso teórico—práctico para saber usar un extinguidor o manipular una manguera de incendios?

9— ¿Saben si existen listados en diferentes puntos del edificio que sean accesible a la lectura de todos sobre cuáles son los pasos a seguir en caso de un conato de incendio, ya sea por escape de gas o por daño eléctrico?

10— ¿Se ha percatado usted al momento de contratar a un técnico para que realice un trabajo de índole eléctrico, gas, conexión de alarmas u otro tema que tenga que ver con sistemas electromecánicos si es idóneo para realizar el mismo o solo lo contrata por mejor precio?

11— ¿Se han revisado las conexiones de gas en el edificio?

12— ¿Se han revisado los cuartos eléctricos y las conexiones internas de los paneles?

13— ¿Al momento de realizar mejoras en su vivienda ha hecho el intento de llamar al profesional que diseñó su vivienda para que lo oriente antes de tomar cualquier decisión?

Quisiera invitar a la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) a que pongamos un poco más de nuestra parte para lograr que, a través de los tres colegios que la componen, contribuyamos de una vez por todas con nuestro aporte a que emerjan verdaderas soluciones para que se tenga un sistema de prevención lo más seguro posible en nuestro territorio nacional.

El mismo llamado lo hago al Ministerio de Comercio e Industrias y a la Universidad Tecnológica de Panamá, para que juntos logremos un control real y efectivo en la calidad de materiales que se importan para la construcción y que los mismos tengan un protocolo de prueba debidamente aprobado antes de que estos sean importados por la República de Panamá.

Invito a todos los que han tenido la oportunidad de leer este artículo a que se hagan estas preguntas y que las compartan con sus amigos y familiares para que vayamos juntos haciendo conciencia y evitemos al máximo tragedias que lamentar e invito a otros especialistas en otros temas, que tienen que ver con la prevención de incendios, para que se sumen a esta cruzada para lograr tener un país lo más seguro posible en lo que a incendios se refiere.

<>Artículo publicado el 2 de septiembre de 2010 en el diario Estrella de Panamá, a quien damos lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.