Los líderes nacen, no se hacen

La opinión del Escritor, Humanista y Economista…

Victoriano Rodríguez S.

Generalmente hablamos de liderazgo. Con imprecisa decisión actúan llamando líder a cualquiera, dejando de lado postulados propios del verdadero dirigente.

Aún cuando los gurús no se ponen totalmente de acuerdo, y definido si el líder nace o se hace, la corriente mayoritaria converge en que los líderes nacen, pero muchas veces desconocen ese don innato y sienten recelo.

Algunos, producto de su estado de vida, razones emocionales, privaciones educativas u otras, jamás se darán cuenta de su potencial de liderazgo y de percatarse son intimidados, mediatizados, y hasta perseguidos. Es cuando algunos dirigentes políticos, con ese olfato nauseabundo los enrolan, capacitan, adoctrinan e impulsan, logrando el agradecimiento perenne por lo cual muchas veces se corrompen.

Los líderes nacen, no se hacen.   Se desarrollan a través del tiempo, preparación académica y oportunidades, por ello existen líderes y oportunistas. Hay quienes se escudan con la verborrea o demagogia para ensalzar al conglomerado; una vez en la cumbre “si te vi no recuerdo”, ¡son oportunistas!

Esta, quizás, es la principal razón para que algunos movimientos gremiales repitan constantemente sus dirigentes.   Cuando se trata de organizaciones o plataformas políticas de manejo económico, los seudo líderes limitan la participación de otros a fin de beneficiarse en la gerencia de la organización. (Ver esta sección el 10 y 17 de septiembre de 2005).

Los líderes además del carisma, que es propio, intrínseco, natural y espontáneo, gozan de otra característica, son entusiastas, independientemente la corriente de pensamiento o acción.    Los líderes son fáciles de reconocer, por lo cual generalmente les limitan los espacios y participaciones grupales.
El carisma permite el acercamiento, el entusiasmo brinda la confianza. Esto hace que las personas brinden un poco más de lo normal y desarrollen alcanzando el objetivo y metas trazadas, por su líder. Sinónimo de esfuerzo conjunto, sin condiciones.

El líder, sin hacerse el propósito, hace de sus seguidores perfectos entusiastas de sus pensamientos. Es donde se conjugan las emociones, sentimientos, pasión y espíritu.

Otra característica importante por evaluar es el comportamiento. Los verdaderos líderes no cambian de pensamiento de acuerdo con la circunstancia, muy por el contrario, cada circunstancia es un medio para hacer valer su posición y demostrar que está verdaderamente posesionado, en pleno conocimiento del papel por jugar y el lugar que le corresponde. Dios te salve Panamá.

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Artículo publicado el 26 de agosto de 2010 en el Diario El Siglo a quien damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

La sociedad civil

La opinión del Empresario y Político…

Samuel Lewis Galindo 

Miembros distinguidos de indudable respetabilidad pertenecientes a distintos organismos han manifestado, cada uno por separado, que tienen como objetivo de sus actividades “la defensa de los derechos humanos, la institucionalidad del país y el fortalecimiento de la incipiente democracia”.

Nadie puede, por supuesto, estar en desacuerdo con esos enunciados sino más bien aplaudirlos y darles todo el respaldo. Sin embargo, esos grupos que se han auto calificado o los han calificado como “la sociedad civil” han causado gran sorpresa en muchos círculos al verlos unidos a grupos cuya política es todo lo contrario a lo que ellos persiguen. Se ha formado una especie maridaje que pareciera basarse en el dicho “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

En distintos actos públicos –marchas, protestas, piqueteos- se han visto juntos a estos grupos muy disímiles en su concepción. Mientras unos buscan por medios cívicos el logro de sus objetivos otros rechazan todo lo que sea la libre empresa, el sistema democrático que nos rige y utilizan permanentemente la dialéctica de la violencia y la confrontación.   Se han unido, piensan muchos, “el agua y el aceite” con el exclusivo propósito de combatir al gobierno.

No hay duda de que el gobierno ha cometido errores, lo cuales hay que señalar con claridad buscando que se corrijan. No obstante, esos grupos civiles y políticos, hoy unidos, no han aplaudido jamás un acto positivo que haya llevado a cabo el actual gobierno.

Si son sinceras las inquietudes de los que forman la “sociedad civil”,  las cuales no tengo por qué dudarlo, su unión con los grupos más radicales del país -que no pueden esconder sus verdaderos objetivos- será de muy poca duración.   Sin embargo, en el interín, –los miembros de la llamada “sociedad civil”- harán el papel de “tontos útiles”.

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Artículo publicado el 30  de agosto en el diario  El Panama América a quien damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Debemos planificar no improvisar

La opinión del comentarista de fútbol y del programa Háblemos de Fútbol en KW Continente…..
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DENIS UREÑA S. 

Una vez más nos encontramos en el calvario que cada cuatro años divide pensamientos, opiniones y sentimientos para los fanáticos de la selección de fútbol de Panamá. Todavía con los eternos sinsabores que nos han dejado los negativos resultados de nuestra selección absoluta de fútbol, nos sorprendemos de las extravagantes y confusas alternativas que nos ofrecen nuestros dirigentes a la hora de tomar la importante decisión sobre quién llevará las riendas de nuestra selección mayor de fútbol.

¿Cuáles son los argumentos y el perfil que buscan para encontrar un técnico que cumpla con sus exigencias y expectativas? ¿Conocen el entorno futbolístico que tenemos? ¿Tienen alguna idea lógica de lo que es el fútbol? Estos cuestionamientos se los hacen muchos panameños, que escuchan y leen en diversos medios de comunicación que la alta dirigencia de nuestro fútbol tiene en mente traer al Sr. Alfio ‘Coco’ Basile como técnico de nuestra ya golpeada y maltratada selección de fútbol.

Pareciera que nuestros dirigentes asumen que el pueblo panameño aún no ha aprendido de sus desacertadas contrataciones, craso error, ya este pueblo ha aprendido mucho y no se convence de que nuestro fútbol necesita técnicos de primer mundo para progresar y saben que ese no es el camino hacia sus ansiadas aspiraciones mundialistas.

Técnicos como el Sr. Da Luz, Cesar Maturana, Alexandre Guimaraes nuestro más reciente fiasco, abonan más dudas sobre la capacidad de contratar técnicos de nuestros dirigentes. Es cierto que ha habido sus excepciones caso Mihai Stoichita, quien aportó algo de fútbol y también ayudó a que algunos jugadores nuestros partieran al anhelado y exigente fútbol europeo, asimilando algo de fútbol, y no dejar de mencionar a Eugenio ‘Cheche’ Hernández, quien nos hizo llegar por primera vez a un Hexagonal final en las eliminatorias mundialistas y a disputar una final de la Copa de Oro, la cual culminamos segundos. Hay que recalcar que nos llevó al Hexagonal final; sin embargo, no ganamos ningún partido.

Refrescando levemente sobre algunos de los anteriores técnicos, es importante señalar que el Sr. Julio César Dely Valdés, con su escaso bagaje como técnico, tomará las riendas interinamente de la selección mayor de Panamá (sin cobrar un solo centavo) y después fue alejado sin argumento alguno, sentando un precedente deplorable, ante una de las más grandes glorias de nuestro balompié nacional.

Ningún dirigente en este país conoce más de fútbol que Julio César Dely Valdés, ninguno. Pero nuestro fútbol carece de las facultades más elementales y sencillas que se necesitan para poder aspirar a llegar a otro hexagonal, después de ver nuestra liga y la participación de nuestros equipos en la Concachampions, nos percatamos de que todavía no sabemos jugar bien al fútbol. Es evidente que no contamos con una estructura futbolística idónea para poder aspirar a logros mayores, soñamos con llegar al mundial del 2014, pero me pregunto: ¿Con qué?

Si bien es cierto, la experiencia y el andamiaje del Sr. Basile como técnico y jugador sobrepasan abismalmente los del Julio César Dely Valdés, él no será quien nos lleve a disputar un mundial, eso es utópico. Basile en su vasto pasaje como técnico, y debemos recordar su polémica salida de la selección argentina que fue la última vez que dirigió, no será el que nos haga el milagro de vernos por primera vez en una cita mundialista, porque en el fútbol los milagros no existen, los resultados se trabajan y cuestan mucho. También es peligroso que los gobiernos se inmiscuyan en los deportes, porque es como mezclar gasolina con fuego y normalmente siempre pierde el deporte.

Considero que si Basile llegara a Panamá, sería bueno que nos ayudara con su valiosa experiencia a ESTRUCTURAR nuestro fútbol, porque nuestro fútbol es huérfano de estructura y de muchas cosas más. Yo pienso que ese sería el mejor aporte que nos podría brindar y no sembrar 5000000 de dólares en piedras.

Nuestro fútbol es limitado y muy podre y considero que se debe trabajar primero en crear categorías inferiores, clubes, preparar técnicos a nivel local y estadios propios para poder pensar en traer técnicos de primer nivel.

Ya es hora de hacer las cosas bien, porque los resultados no se darán y después estaremos crucificando técnicos y no reconociendo nuestras mediocridades.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El matrimonio de la basura

La opinión del profesor…
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Rogelio Herrera

Como un balde de agua fría ha caído en los usuarios el anuncio de cobrar la basura en los recibos de la energía eléctrica, este matrimonio no es ecuánime, toda vez que los cónyuges no representan la mejor garantía para beneficio de la comunidad que se sirve de ellos.

Qué crédito nos ofrecen los cobradores de la energía eléctrica en esta labor, cuando llueven sobre ellos miles de quejas por facturaciones que se alejan de la realidad del consumidor.

Si la gente estuviera satisfecha con el costo de la energía eléctrica y las respuestas que dan ante innumerables reclamos que se presentan, “otro gallo cantaría”.   Pero no es así.

Por su parte los municipios han demostrado ser incapaces de resolver la recolección de la basura, tanto es así, que un alto porcentaje de los ciudadanos tienen que usar servicios privados para el desalojo de sus respectivos deshechos.   En Panamá como en muchos países del mundo existe el problema de la recolección y eliminación de la basura, cuyo impacto ambiental es evidente.

En la metrópoli istmeña hay disponible millones de dólares para recoger la basura y de llegarse a imponer el cobro planteado habrá mayores recursos. Pero mientras no exista capacidad de razonar, manejo honesto de los recursos, conocimiento en las técnicas necesarias, educación y conciencia, y verdadera voluntad para resolver la situación planteada, estaremos, como dijo Simón Bolívar, “arando en el mar y sembrado en el desierto”.

Otra cosa, busquemos mejores parejas para un matrimonio de semejante  responsabilidad.

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Artículo publicado el 30  de agosto  en el diario  El Panama América a quien damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Quién paga el aumento a los jubilados?

La opinión de….

Salvatore Bacile Ladaris

Al margen de cualquier consideración de tipo político y sin desconocer la validez y el derecho que tienen los actuales pensionados y jubilados, frente al alto nivel inflacionario al que nos vemos sometidos los ciudadanos de este país, de reclamar un aumento en el monto de sus prestaciones económicas, consideramos importante tener presente que el dinero con el que se financiarán tales incrementos, debe salir de algún lugar.

Para entender la forma como funcionan las pensiones y jubilaciones en nuestro país, es importante partir por diferenciar las unas de las otras.   Las pensiones son aquellas pagadas por la CSS a todos los pensionados de vejez o invalidez, con los fondos separados que maneja el riesgo de invalidez, vejez y muerte (IVM).   Las jubilaciones en cambio, son aquellas que paga el tesoro nacional en forma directa con los dineros del Estado.

En el caso de las pensiones por vejez e invalidez vigentes opera la solidaridad generacional e intergeneracional, de forma que somos los trabajadores que cotizamos quienes le estamos pagando las pensiones a los que están retirados.   Ni un solo centavo del dinero que aportamos en concepto de cuota junto con nuestros empleadores nos pertenece, sino que forman un fondo común con el que la CSS, en forma mensual, paga las pensiones.

Por su lado, las personas que están retiradas, cuando trabajaban y cotizaban, pagaron con sus cuotas la pensión a sus antecesores, mientras estuvieron vivos y hasta el día en que fallecieron; igual que como hacemos nosotros hoy.

Esta situación nos coloca en la posición de tener que decir algo, sobre todo si tomamos en consideración que precisamente gran parte de esta generación de trabajadores a la que se puede denominar “de transición” (entre el sistema existente antes de la Ley 51 de 2005, y el nuevo subsistema mixto de pensiones), algún día llegaremos a pensionarnos y cuando lo hagamos no habrá juventud que pague nuestras pensiones.

Decimos lo anterior, pues la generación que nos sucede, es decir nuestros hijos, ya habrán ingresado al nuevo subsistema mixto del riesgo de invalidez vejez y muerte creado con la Ley 51 de 2005,  que les garantizará un sistema diferente, sin las presiones financieras que enfrentamos quienes nos quedamos en el sistema de reparto o exclusivamente de beneficio definido como lo señala esta misma ley.

Parte de la fórmula para garantizar a los actuales trabajadores la disposición de fondos para nuestra pensión el día de nuestro retiro, son los ahorros que se puedan producir de aquí en adelante, por lo que debemos ser muy comedidos y cuidadosos en la forma como se habrán de distribuir dichos dineros entre los actuales pensionados, de forma que, de manera equitativa, todos podamos eventualmente recibir una pensión.

Esta reflexión nos debe llevar a concluir que cualquier incremento en el monto de las pensiones y jubilaciones por parte del fondo de invalidez, vejez y muerte de la CSS, tendrá un efecto significativo en nuestras pensiones futuras, como algunos personeros de la actual administración de la Caja lo han reconocido.

Este es un tema que no puede tomarse a la ligera, ni depender de promesas electorales que no han sido analizadas desde la perspectiva financiera y de su impacto, pues al final, la generación que se encuentra trabajando, será quien deberá enfrentar las consecuencias de esta decisión.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Las caras de una tragedia

La opinión del Ex Secretario de Prensa de la Presidencia de la República….
RENÉ HERNÁNDEZ GONZÁLEZ
Hace 365 días mi familia sufrió uno de los peores episodios. El sábado 29 de agosto, a las siete de la mañana, escuchaba el sonido de un celular.   Me encontraba con mi esposa disfrutando de un fin de semana en Gorgona. Siempre apago lo que represente la interrupción de ese descanso. Mi esposa, al contrario, deja el suyo encendido, por alguna llamada de importancia.

Me levanté a desgano; contesté; del otro lado comenzaron las preguntas. ‘¿Usted es el padre del señor Alejandro Hernández?’, ‘Sí, claro, ¿por qué?’, ‘¡Señor Hernández, su hijo acaba de sufrir un accidente; él se encuentra estable!’. No le daba mucho crédito a la palabra ‘estable’; pensé lo peor. ‘¿Y él está solo o iba acompañado?’, pregunté.  ‘Él está acompañado’, me dijo la voz femenina. ‘¿Y cómo está esa persona?’.   ‘Señor Hernández, le repito, su hijo está estable; es mejor que venga pronto’.   En ese segundo deduje que la persona que iba con mi hijo había muerto.  Creí que se trataba de la chica con quien mantiene una gran amistad.

A pesar que durante la conversación no mostré exaltación, mi esposa se acercó a preguntarme sobre lo que estaba pasando.  ‘Amor, vístete;   Alejo tuvo un accidente y nos necesita’, le dije.

¡Ay, las madres; ay, las mujeres; benditas sean ellas! Tomó el celular, marcó el número de nuestro hijo. Ella quería oírlo, saber de él.   Por fortuna logró que le respondiera, apaciguando un poco su estado de ánimo.   Abordamos el auto y nos dirigimos hacia la capital. En el camino inició contacto con médicos y amigos cercanos. Quiero resaltar el apoyo incondicional de ese gran galeno, el Dr. Ricardo Díaz Guillén.    Su intervención inicial y su responsabilidad en la operación, permitieron que Alejo siga con nosotros.

Noventa kilómetros nos separaban de nuestro hijo. Pensaba en lo frágil del auto que manejaba, un Kia Picanto.   Es casi una moto, pero, en cuatro ruedas. Los pormenores de los hechos no estaban claros. Mientras, mi esposa contactaba a nuestro hijo mayor,   Alfredo Felipe Hernández Patiño, para que se fuera al hospital Santo Tomás.

El vehículo se estrelló contra la parte trasera de un bus.  Su hermano, amigo y compañero de estudios, murió en el teatro de los acontecimientos. El percance se dio frente a la empresa donde, tres años atrás, habíamos comprado el carro.   La operación, para corregir los daños en el rostro de Alejandro, duró casi 13 horas. Fueron momentos de mucha angustia.

Cuando los dolores y sufrimientos tocan nuestra puerta, hacemos un alto y comenzamos a rememorar los que otros han pasado. Solo las peripecias, los tormentos, azotes y muerte de quien murió por nosotros, nos dan aliento para seguir adelante.  ¡Cuán frágil es la vida!   En un segundo se nos escapa el aire, trastocamos nuestras vidas;  las de los demás y ponemos en aprietos a otros.

Hoy, Alejandro tiene la marca del dolor en su cara, pero la más grande la lleva en su corazón. Hemos sorteado, hasta la fecha, todas las secuelas que deja un accidente de esta naturaleza. Cuando se iba a enfrentar a la justicia le dije, ‘hijo, los jueces te pueden condenar, multar, encarcelar, etc.’. ‘Mira papá, no me importa lo que determinen las autoridades, nada de lo que digan o hagan hará resucitar a mi hermano y amigo’,  expresó.

Nunca encontraré palabras de consolación y agradecimiento que llenen el vacío y calmen el dolor de los padres que perdieron a su hijo. La madre sacó fuerzas de donde no existen para sobrellevar el peso. Cuando salíamos de la fiscalía, donde inicialmente se ventiló el caso, me tocó llevarla a la terminal de Albrook. Cuando pasamos frente al Santuario Nacional, ella empezó a llorar. ‘¿Qué pasa, doña Tila?’, ‘Mire señor, acabo de declarar que no vamos a demandar a Alejandro y ahora que he pasado frente a la iglesia, he derramado lágrimas de alegría; sé que si hubiera hecho lo contrario, jamás me lo perdonaría el espíritu de mi hijo’.

Hoy, me encuentro escribiendo un libro que llevará el mismo título de este artículo. Gracias a los que nos acompañaron en esos momentos de angustia.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Competencia y competitividad

La opinión de….

Leonardo Alessandría

¿Qué es la competencia y cómo se relaciona con la competitividad? ¿Cómo puede la competencia hacer que Panamá sea competitivo?

La competencia económica se caracteriza por el funcionamiento de un mercado en donde concurren muchos oferentes y demandantes y no hay restricciones para la entrada o salida de los agentes. La competitividad por su parte, radica de acuerdo con Michael Porter en la capacidad que tiene una empresa para producir con una ventaja que la distinga de manera sostenida de otras empresas. Aun cuando se trata de conceptos distintos, ambos están estrechamente relacionados.

La competencia es una de las condiciones más importantes para estimular a las empresas a ser competitivas. Por ejemplo, cuando las firmas compiten se hacen más eficientes y productivas utilizando herramientas innovadoras, lo que genera acceso al mercado mundial y por ende a la competitividad internacional.

La competencia supone la libre entrada y salida de agentes económicos a los mercados, lo que asegura un incremento en la oferta de bienes y servicios a costos competitivos, evitando rentas monopolísticas que perjudican al consumidor. En resumen, la competencia abarata los costos permitiendo trasladar estos beneficios a los consumidores.

La globalización y consiguiente apertura de los mercados internacionales ha facilitado adelantos tecnológicos, lo que ha permitido crear una nueva dinámica de competencia. Un mercado abierto y competitivo por definición incentiva el crecimiento y el desarrollo económico a través de la generación de empleos y riqueza.

Las prácticas monopolísticas o anticompetitivas generan altos precios, bajos niveles de producción e ineficiencia productiva, y por ende pueden (y deben) ser eliminadas mediante acertadas políticas públicas. Es decir, la competencia requiere un entorno normativo coherente que vincule las políticas sectoriales con los esfuerzos a nivel de empresa para alcanzar una alta competitividad y conservarla.

De allí también la necesidad de crear una adecuada institucionalidad y normativa, mediante medidas que consagren el derecho a la propiedad y la seguridad jurídica. En este sentido, la acción complementaria del Estado es fundamental para ir perfeccionando la competencia, facilitando los mecanismos de libre mercado.

Visto así, el funcionamiento de la libre oferta y demanda conforma una condición necesaria pero no suficiente para la competitividad. Como se ha dicho, la prevalencia en algunos casos de distorsiones y asimetrías de información en el mercado, obligan a que se estructuren buenas políticas en búsqueda del perfeccionamiento de la competencia. Dichas políticas pueden proteger a los productores y consumidores contra prácticas anticompetitivas que hacen aumentar los costos y los precios.

Según los indicadores de competitividad del Foro Económico Mundial, Panamá ha desmejorado con respecto a otros países en factores como la efectividad de sus políticas antimonopolio, dado que en el índice 2008-2009 se ocupaba la posición 49, retrocediendo seis lugares para llegar a la posición 55 en el índice 2009-2010. En cuanto a la intensidad de la competencia local solo se avanzó una posición, pasando del lugar 72 al 71.

Es evidente que se requiere mejorar la efectividad de las políticas anti monopólicas en Panamá, lo que de plano impide una competencia de libre mercado en algunos sectores de la economía nacional.

Aprovechando las oportunidades que brinda un mercado competitivo, la nación logrará beneficiar a toda la población en conjunto, sobre todo los segmentos más pobres que son los más afectados por los altos costos que origina la falta de competencia y productividad. Sin embargo, ello requiere un cambio institucional y sobre todo una amplia campaña de divulgación que fomente una cultura pro competencia.

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Artículo publicado el 30 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.