Entre optimismo y desilusión

La opinión de….

Betty Brannan Jaén

PANAMÁ, R.P. –Esta semana me tropecé con la más reciente encuesta de Latinobarómetro, una ONG chilena (www.latinobarometro.org) que por 14 años ha venido haciendo sondeos regionales en 18 países latinoamericanos.

Esta encuesta (publicada en diciembre de 2009) muestra optimismo en la visión que los panameños tenemos de nuestro país, aunque no todos los renglones muestran el fortalecimiento democrático que yo hubiera querido ver.

Por ejemplo, solo hay un país en Latinoamérica en donde los ciudadanos están más opuestos que nosotros a tener un gobierno militar.   La encuesta de Latinobarómetro muestra que 70% de los panameños asegura que “en ninguna circunstancia apoyaría un gobierno militar”.

Solo Costa Rica marca mayor rechazo a los gobiernos militares –91% – mientras que el promedio latinoamericano es apenas 65%.    Eso me pareció buenísima noticia hasta que se me ocurrió buscar la encuesta Latinobarómetro de 2005. Allí descubrí que en este renglón (rechazo a gobiernos militares) hemos caído de 77% en 2005 a 70% ahora.

Por otro lado, muy alto índice de los panameños –80%– cree que “la democracia puede tener problemas pero es el mejor sistema de gobierno”. Aceptación entre panameños de que “la democracia es preferible a cualquiera otra forma de gobierno” ha ido aumentando para llegar a 64% en 2009.

Además, los panameños sienten sorprendente confianza en la calidad democrática de su gobierno, por lo menos según las cifras de Latinobarómetro.   Al pedir que los encuestados dieran calificación del 1 al 10 en cuanto “qué tan democrático es su país”, Panamá quedó de tercero en la América Latina:  Los uruguayos dieron nota de 8.4 a su país, los ticos 8.0, y los panameños 7.7 (muy por encima del promedio latinoamericano, 6.7).

Igualmente, 74% de los panameños encuestados confió en que nuestras elecciones son limpias (segundo entre países latinos y un aumento importante desde 2005, cuando 54% confiaba en la honestidad de las elecciones). Particularmente asombroso es que 50% de panameños en el sondeo opinó que en nuestro país “se gobierna para el bien de todo el pueblo”. En 2008, por contraste, solo 12% de panameños pensaba que se gobernaba para todo el pueblo, mientras que 84% pensaba que se gobernaba para “los intereses de los poderosos”.

Sin embargo, este último sondeo regional de Latinobarómetro se hizo en septiembre y octubre del año pasado y no hay duda de que el optimismo panameño expresado allí reflejaba que el gobierno de Ricardo Martinelli estaba en sus primeros meses.

Las cifras seguramente serían distintas ahora, pero habría que analizar los márgenes de diferencia. Sondeos al final del gobierno de Martín Torrijos mostraron pesimismo en varios renglones, pero Latinobarómetro estimó que ese “vaivén de sentimientos” no significaba que los panameños habíamos alterado nuestro compromiso firme con la democracia.

Por otro lado, algunas preguntas incluidas en los sondeos de Latinobarómetro de 2003 a 2008 no fueron incluidas en la encuesta de 2009.   Una de ellas fue esta: “Imagínese que el total de los funcionarios públicos en el país fueran 100 y que usted tuviera que decir cuántos de esos cree son corruptos”.

En Panamá en 2008, 74.5 fue la respuesta, uno de los índices más altos de la región; en 2005, los panameños habían estimado que 67 de cada 100 funcionarios eran corruptos.    Es decir, vamos de mal en peor en cuanto a autopercepción de la corrupción.   En la encuesta de diciembre de 2009, los panameños pensaban que ahora se está avanzando más que antes en la lucha contra la corrupción; habría que ver si todavía piensan así.

En balance, creo, nuestra fe en la democracia sigue venciendo cualquiera desilusión con los gobernantes. En esta más reciente encuesta, 61% de panameños se declaró “satisfecho” con su democracia (tercer lugar en la región, después de Uruguay y Costa Rica). Un resultado asombroso pero alentador.

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Estrés postraumático global

La opinión de….


Juan Carlos Ansin

Tras casi un cuarto de siglo de hegemonía neoliberal, la extensión y profundidad de la crisis económica actual, especialmente en los países desarrollados, ha dejado una estela cada vez más ancha de escepticismo que poco a poco se ha ido transformando en un estado de conmoción pública.
Curiosamente, las vapuleadas economías latinoamericanas, un poco curtidas por el espanto y otro poco inmunizadas de tantas “libertades” sostenidas con el hacha del verdugo, van sorteando la tormenta.   No es novedad alguna afirmar que la libertad individual es el centro en que descansan las demás libertades y los otros dos pilares del neoliberalismo económico: el libre mercado y el Estado minimalista. Creo con Canguilhem, que la búsqueda del error es el fundamento del pensamiento humano. Pues bien, descubrir, aunque sea tardíamente, que es un error admitir que el “individuo autónomo se comporta de manera racional” o que “en la relaciones entre individuos la libertad absoluta es prioritaria y que en esa relación, los valores relevantes caen en el ámbito de la ética individual y de la filosofía, pero fuera del campo económico” ha dado origen a este tipo de estrés económico postraumático global.

Para Friedman, la responsabilidad primaria de la economía es la de obtener beneficio. Como vemos, para el otro padre del neoliberalismo, la ética debe estar sometida a la libertad del individuo. Consideración que a mi juicio debiera ser al revés: la libertad individual debe estar sometida a las normas éticas de la sociedad. Desde ya, la pregonada responsabilidad social empresarial, no es nada más que la aplicación de reglas, en un contexto moralmente justo, aceptadas libremente para la obtención de beneficios mutuos.

La ineludible necesidad de pactar contratos y tratados económicos, pone en evidencia la precaria racionalidad en el comportamiento del individuo dejado en libertad para hacer negocios. Galbraith advertía que el principal problema social radica en la desproporción entre el derroche privado y la pobreza pública (carencia de escuelas, hospitales y carreteras).  Los ejemplos de corrupción pública y privada son sobradamente conocidos y no deja de ser otro de los principales causantes de la presente crisis.

El economista brasileño E. Giannetti, afirma que este egoísmo ético individual, se basa en la teoría del choque de intereses como motor de la producción y la riqueza. Y propone: “La presencia de valores morales y la adhesión a normas de conducta éticas, son requisitos indispensables para que en el mercado se instaure como regla la conciencia civilizada”. Esto es, competir dentro de normas que hagan de la suma de las libertades individuales un Estado democrático, responsable y justo.

Admito que “en tiempo de crisis cualquier ideología es un bien de lujo”. Pero no por eso debemos seguir a cualquier flautista encantador, venga de Chicago o de Caracas, porque como nos advirtiera James Joyce: “¿Qué clase de alivio sería abandonar una idea absurda, pero coherente y lógica, para abrazar otra que es incoherente e ilógica?”.

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Artículo publicado el 29 de agosto  en el diario  El Panama América a quien damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Los pacientes y el proyecto de ley

La opinión de…

David A. Ocalagán B.

No comprendo por qué cuando los pacientes opinamos sobre determinado tema, como es el caso de la propuesta del Ministerio de Salud (Minsa) sobre medicamentos y otros productos de consumo humano, algunos altos funcionarios tratan de desacreditarnos diciendo que somos manipulados; que no podemos ser parte de las consultas porque ellos son los técnicos y creen que no podemos aportar.

Tanto las autoridades del Minsa como el director de la CSS creen que por la alerta activada por las asociaciones de pacientes de cara al proyecto de ley que reemplaza a la Ley 1 de Medicamentos, los agremiados somos manipulados por empresarios, comerciantes y farmacéuticas, como si fuésemos ignorantes que pueden ser inducidos sin tener criterio profesional sobre el consumo de medicinas, sus efectos y el negocio que representan para todos, incluidos funcionarios.

Hay que abrir una mesa de trabajo donde concurran todas las partes interesadas en el proceso de consumo y adquisición de medicinas y otros productos, para analizar las mejoras a la ley, no para reemplazarla.

Esto no debería ser un problema, de no ser por los intereses económicos –más que sanitarios y sociales– evidentes en el proyecto de ley, que tiene un fuerte ingrediente de flexibilización en las compras, capacidad gubernamental de efectuarlas directamente y debilidad de fiscalización y control de los productos que ingresen al país, por parte de la Dirección Nacional de Farmacias y Drogas y del Laboratorio de Referencia de la Universidad de Panamá.

La propuesta que reemplazará a la Ley 1 del 10 de enero de 2001 es mala y no tiene el aval de todos; se vela solo por el interés de unos pocos que desean ser más ricos.

Las muertes que se causen con la llegada de medicinas falsas tendrán responsables, porque los diarios recogen los nombres de los que dicen que esta nueva norma regulatoria será buena y segura, al traer basura farmacológica a precios bajos de países de altos estándares y de alta calidad determinados por ellos.

Estamos seguros de que el desabastecimiento, altos precios y agilización de los trámites de registros sanitarios no serán resueltos con la nueva ley, porque el objetivo de fondo es el dinero, no la vida.

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

¿Voto o juramento?

Aclaraciones en la opinión del médico…

Daniel R Pichel 

A raíz de mi última columna, recibí muchos mensajes electrónicos y leí los comentarios anotados en prensa.com sobre la escasez de especialistas. Me sorprendió la cantidad de anotaciones que se hicieron en la página del periódico. Mi única incomodidad es que pienso que todo aquel que emite una opinión debe identificarse correctamente para que nadie utilice el “anonimato cibernético” para decir cualquier tontería.

La transparencia en las actividades humanas debe ser prioritaria, en especial en los medios de comunicación. Por eso, mis columnas incluyen mi correo personal para que me pueda escribir todo aquel que lo desee. Comentaré algunos de estos mensajes…

Siempre hay tres o cuatro amargados crónicos de esos que se quejan de todo lo que los rodea, juzgando y opinando sobre cosas que no tienen idea. Me acusaron de practicar “el pensamiento falangista de la España de Franco”, por haber participado en el grupo de garantes de salud que convocara el gobierno anterior con motivo del asesinato con dietilenglicol.    Sospecho que el imbécil que escribió semejante cosa, evidentemente ni me conoce ni tiene la más remota idea de mi forma de pensar.

Algunos me cuestionaron por no aceptar la plaza de trabajo que me ofrecieran en Colón porque seguramente “ya ganaba demasiado en mi clínica privada”.   La razón real es que, en aquel momento, tenía una práctica muy incipiente, principalmente durante la mañana, lo cual, si me trasladaba a Colón, no podría mantener.   Además, mi hijo tenía un año de edad y mi esposa hacía el internado en el interior, por lo cual no iba a alejarme de mi familia por ninguna plaza de trabajo.

Hasta me acusaron de homofóbico por decir que, “si los especialistas que se traigan del extranjero son gente normal y forman una familia en Panamá, ya no regresarán a sus países”. Pues resulta que a mí me parece de lo más normal que si un profesional joven (porque no serán los veteranos quienes vendrán), se traslada a otro país, lo más seguro es que consiga una pareja y forme una familia. No veo la homofobia en el asunto, pero…

También opinaron los médicos y sus familiares, resaltando lo intensivo de la preparación de un profesional de la medicina hasta completar una especialidad (12 ó 13 años de estudios). Algunas ideas interesantes surgieron, aunque la mayoría de ellas no descubren ninguna fórmula que no haya sido aplicada ya en otros países. Incentivar no solo económicamente sino también con capacitación a quienes instalen su práctica en el interior del país me pareció lógico, así como mejorar la remuneración de los médicos que hagan práctica exclusiva a nivel público (esta fórmula fue utilizada con éxito en España).

Otros, confirman que el problema es mucho más complejo de lo que parece. Existe un terrible rencor contra los profesionales de la medicina, trabajen en el Estado o en la medicina privada, por el hecho de que aspiren a mejor remuneración por su trabajo. Algunos comentaron que “el médico debe tener un sueldo digno (sin definirlo, por supuesto) pero no superior al de ninguna otra profesión”.

Francamente, es difícil comprender esto, pues los médicos tenemos los mismos compromisos, metas y aspiraciones que cualquier otro ciudadano, teniendo un trabajo de gran responsabilidad. Olvidan que existen intermediarios entre quien da el servicio y el enfermo, lo que, se quiera o no, altera la dinámica de cualquier relación natural médico-paciente. Si los “pagadores” (sean Minsa, CSS o aseguradoras), establecen una escala de remuneración basada solamente en precios y cantidades de pacientes atendidos, ignorando resultados medibles, no podemos esperar nada muy diferente a lo que tenemos.

Así, es interesante escuchar que el asegurado diga “yo pago seguro y exijo que mi hipertensión la trate un cardiólogo como en Paitilla”… eso suena democrático pero, les guste o no, el sistema no tiene recursos para dar ese servicio. Por eso, es básico establecer un modelo de medicina primaria que permita el tratamiento de los problemas, refiriendo a quienes realmente lo requieran.

Entiendan que, si la presión está controlada, para el paciente no hará ninguna diferencia si la receta la escribe un médico general, un internista o un cardiólogo. Así, los recursos se usarán de manera más sensata y la escasez será menos manifiesta.

Por último, hago una aclaración muy pertinente. Lo que hacemos los médicos cuando nos graduamos es un “juramento” originalmente redactado en épocas hipocráticas y ahora modificado por la OMS en 1948. En ningún momento, que sepamos, hacemos un “voto de pobreza” como los monjes franciscanos.  Por favor, no confundan ambas cosas…

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010 en el diario La Prensa, a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El décimo estudiantil

La opinión del educador….
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ALBIS RIQUELME 

De todos los proyectos en las agendas sociales de diversos gobiernos, por lo menos en los últimos 20 años, se recordarán algunos con un impacto bueno, pero limitado. P. ej., los bonos de Navidad a los jubilados, los aumentos a diversos sectores del funcionariado público, la creación de redes de oportunidades, al igual que el bono alimenticio.

Recientemente uno de los proyectos con mayor impacto social, ha sido el programa 100 para los 70, evaluado como uno de lo más solidario, pues, lleva implícito un reconocimiento al esfuerzo y la dedicación como deuda social ante la labor realizada.

La entrega de la beca universal efectuada en Bocas del Toro, da inicio a un nuevo tipo de apoyo, que rompe los límites que otros programas siempre llevaron. Becas para todos los que estudian, sin excepciones. Lo que hace mucho, se inició con las agendas sociales, hoy ve el cumplimiento de los principios que sirvieron de piso a estas nuevas estrategias de gobierno.

Poder cubrir a todos los sectores por igual, que el apoyo sea general, es una meta que se veía difícil por la escasez de recursos, pero el nuevo replanteamiento de las finanzas públicas bien llevadas, donde no existen las exoneraciones antojadizas que se daban.

Por otro lado, se ha hecho saber que cerca de $500 millones que deben entrar al Fisco, son evadidos a través del no uso de cajas registradoras en muchos comercios, que funcionan con un cajón alterno y una sumadora; estos serán tratados de recobrar usando la tecnología. Si así se procede, dará más oportunidad de cumplir metas en agendas sociales tan necesaria. El próximo paso para nuestros gobernantes será crear un fondo solidario para los desempleados, a los cuales nadie ayuda.

Cuando esté en su plenitud, la beca universal se pagará en tres partidas, igual que se hace con el décimo tercer mes en todo el país.

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Artículo publicado el 29 de agosto de 2010  en el diario  La Estrella de Panamá, a quienes damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Lapidación en Irán

El señor Martinelli tiene la potestad, de utilizar los medios diplomáticos y ayudar a evitar esta injusticia, siendo un paladín en esta causa.  Leámos el artículo de opinión de…

Fernando Amador A.

Exhortación a la ciudadanía panameña de conciencia, muy especialmente al Señor Ricardo Martinelli.
El caso en Irán de Sakineh Ashtiani, puesto en evidencia a nivel mundial por la organización ¨Avaaz.org¨ en una campaña internacional de difusión y denuncia contra la práctica brutal y decadente de ejecutar a una mujer por la ¨lapidación¨. Fue condenada a muerte por la ¨lapidación ¨ porque supuestamente había mantenido relación con otro hombre, a pesar de que su marido había fallecido años atrás; sin embargo, la lapidación ya había sido declarada ilegal en Irán.
Agravando más las cosas, para esta mujer, se enfrentó a un juicio celebrado en un idioma que no es el suyo. Sus dos hijos lanzaron una campaña para salvar la vida de su madre, que ha logrado impacto mundial.Bajo la creciente presión, el régimen iraní revocó la lapidación, pero mantiene aún la condena a morir ejecutada. El régimen iraní ha amenazado con arrestar a sus dos hijos por hacer declaraciones y ya emitió una declaración de arresto contra el abogado de Sakineh, que ha tenido que pasar a la clandestinidad, sus familiares a su vez, están siendo objeto de persecución.

Los hijos de Sakineh han enviado una última súplica ¨No permitan que nuestra pesadilla se convierta en una realidad, hoy cuando casi todas las opciones están terminando en callejones sin salida, recurrimos a ustedes, por favor ayuden a nuestra madre a volver a casa”.

En recientes publicaciones el presidente Lula del Brasil, el primer ministro de Turquía, Ergodan, sostienen una foto de Sakineh con el título ¨Su vida está en tus manos¨. En la actualidad el régimen de Irán menciona que podría ser ahorcada.

Toda esta aberración inhumana y machista, puede terminar si al unísono alzamos nuestra voces de protesta. El señor Martinelli tiene la potestad, de utilizar los medios diplomáticos y ayudar a evitar esta injusticia, siendo un paladín en esta causa.

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Artículo publicado el 28 de agosto  en el diario  El Panama América a quien damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

La unidad perdida

La opinión de…

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Ruling Barragán Yáñez 

De los términos “racionalidad” (o “razón”, sin más) y “religión” se han encargado eminentes eruditos en portentosas enciclopédicas filosóficas. Quienes los han leído saben bien que ambos conceptos, razón y religión, son sumamente controvertidos, pero no por ello queda a criterio de cada quien decidir qué significan.

En términos generales, por razón o racionalidad se comprende básicamente la facultad humana de pensar y argumentar de acuerdo a ciertos principios lógicos; por religión se entiende aquellas creencias y prácticas que adopta el ser humano como visión general del mundo y fundamento moral de su existencia.

Según algunos estudiosos, a partir de la modernidad (vagamente, desde el siglo XVI), se resquebraja la unidad existencial entre la pura racionalidad y la dimensión espiritual de la experiencia humana sustentada por grandes filósofos antiguos (por ejemplo, Platón y Plotino) y eminentes teólogos medievales (Tomás de Aquino, Avicena, o Suárez), en el contexto de la cultura occidental.

Hoy día, la ciencia moderna reemplaza a la sabiduría antigua; ya no se habla de Dios o el alma humana, pues el progreso científico–técnico del mundo moderno no sustenta concepciones religiosas o espirituales.

Antes bien, tiende a desestimarlas como ilusiones o fantasías, generando un proceso de “desencantamiento” (Weber), que sumerge a los individuos y sociedades modernas en un universo “humano, meramente humano” (Nietzsche), sin ninguna trascendencia, fundamento o finalidad en sentido metafísico.

Así pues, con “la muerte de Dios” –esto es, cuando las creencias religiosas ya no son aceptables u operantes en el mundo moderno– el hombre se enfrenta a un vacío existencial que la ciencia, el arte o la política al parecer no pueden llenar.   La pregunta “¿por qué debo ser justo, o bueno?” se da entonces de un modo mucho más acuciante y problemático.

Gran parte de nuestros actuales problemas éticos, sociales y políticos se deben al “déficit motivacional” (Habermas) que ha producido la muerte de Dios en la modernidad. Desde hace siglos, intentamos sobrellevar la muerte de Dios con variados cultos seculares: a la nación, al Estado, a la ciencia y la técnica, al capitalismo (o al marxismo), a la democracia (o a los derechos humanos), a la cultura y al individualismo, entre tantos otros.    Tal vez, Dios pervive en ellos en alguna forma, pero de manera fragmentaria, dispersa y debilitada.

En otros tiempos y culturas, la racionalidad no excluía a la transcendencia. Actualmente, no es así, al menos para la cultura occidental en significativa medida. Ante esta situación, es menester replantearnos ciertas preguntas de suma importancia vital: ¿cuál es el sentido y cuánto el valor que le damos a lo que llamamos “racionalidad”?

Asimismo, ¿qué significado y validez otorgamos a lo que denominamos “trascendencia”? ¿Debemos renunciar a una en virtud de la otra? ¿O es posible recuperar de alguna manera la unidad perdida entre la razón y lo trascendente que sustentaba y enaltecía al ser humano en tiempos pretéritos?

De las respuestas que tengamos para estas preguntas, dependerá la orientación moral que le demos a nuestras vidas y el mundo en general.

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Artículo publicado el 28 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

El tinglado de la farsa

La opinión del Periodista …

Juan B. Gómez

Desde hace unos meses asisto a la Tertulia de los domingos de Radio Chiriquí.   Y en una de ellas hablé de un artículo que había publicado, hace casi diez años, refiriéndome a otro que había leído del escritor argentino Carlos Galindo sobre la tragedia del boxeo.

Carlos Galindo habló sobre el origen del boxeo en Inglaterra, cuando jóvenes distinguidos de ese país dirimían sus diferencias calzándose los guantes; y que el Marqués de Queensberry, fue el primero que estableció las reglas que debían observar los boxeadores.   Pero que ese deporte fue tomando rumbos diferentes, hasta desembocar en lo que es hoy:   un lamentable y trágico escenario que perdió la calidad que le dieron sus fundadores.

Galindo hace historia de aquellos pobres hombres que terminaron su carrera pugilística en los sanatorios para enfermos mentales, en las cárceles, en la ruina y en la muerte.   Leamos a Galindo: “Quienes ahora practican el boxeo ya no son estudiantes de buenas familias, sino hijos de la miseria.   Pobres cautivos de un deporte que eleva a los cielos a quienes apenas saben leer y escribir para después despeñarlos hacia el abismo.   La efímera ascensión suele venir acompañada de una estrepitosa caída al infierno.   Mafia, drogas, chorros de dinero, chulos, Las Vegas, hoteles de lujo, sórdidas pensiones, asesinatos…   Y al final del camino, si aún quedan fuerzas para mantenerse en pie,   la lengua estropajosa de alguien que se perdió la noción de la vida a fuerza de golpes en la cabeza y que apenas articula un diálogo con sentido”.

De ese ambiente salió Cassius Clay (Mohamed Alí), “ quien padece de un parkinson galopante que lo está convirtiendo en un vegetal tembloroso”. Galindo continúa   “Sonny Liston, uno de sus rivales, murió de una sobredosis de droga en la habitación de un hotel.   Oscar Ringo Bonavena cayó acribillado por unos pistoleros en la puerta de un sórdido local. Carlos Monzón acabó en la cárcel tras asesinar a su esposa, a la que arrojó por la ventana de su piso. Alfredo Evangelista también ingresó en prisión por tráfico de drogas. Perico Fernández terminó pidiendo limosna por las calles. Urtain se suicidó. Elvis Alvarez fue asesinado por unos sicarios que le dispararon a quemarropa.    Se habló de un ajuste de cuentas de drogas”.   Y también habla Galindo de las dos veces que el famoso promotor Don King fue acusado de asesinato; y de la cárcel que sufrió por uno de esos asesinatos.

Pero vamos a lo que pasó el último domingo en la Tertulia de Radio Chiriquí.   Parece que un amigo del señor Daniel Alonso, distinguido periodista de Lo Mejor del Boxeo,   le transmitió lo que yo había dicho sobre la tragedia del boxeo.   Y entonces, el señor Alonso llamó a Radio Chiriquí para conversar conmigo sobre ese tema.

El señor Alonso, autor de la expresión: “El boxeo es el más noble y viril de los deportes”, expresó que ese deporte había dado muchas glorias a nuestro país, lo que nadie puede discutirle.   Pero yo estaba interesado en el destino de esos mismos boxeadores que dieron tantas glorias a Panamá.    Yo le pedí al señor Alonso que señalara, de entre los 100 posibles boxeadores que escalaron la fama internacional, tres que hubieran terminado su carrera pugilística ricos, sanos y felices.   El señor Alonso se refirió al Ñato Marcel, y no dio más nombres. Yo no conozco al señor Marcel, pero creo que con su nombre no contestó el señor Alonso a mi pregunta.

Yo observé, que el único de quien tenía noticias que se había retirado, en su mejor momento, fue Gene Tunney, al derrotar al invencible Jack Dempsey.    El señor Alonso dijo que conocía la historia de “la cuenta larga”. Pero yo no tuve oportunidad de decirle que el de “ la cuenta larga” fue el argentino Luis Angel Firpo, que sacó del tinglado a Dempsey;   y la cuenta se hizo tan larga, que le permitió seguir el combate y noquear a Firpo.

En medio de la discusión que tenía con el señor Alonso, el cronista deportivo Abdiel Alexander Caballero, me hizo llegar las tres perlas siguientes. 1- El ex campeón mundial, Alexis Arguello, se suicidó. 2- El Inca Valero, asesinó a su esposa, y luego se suicidó en la cárcel. 3- El Huracán Mosquera, fue acusado de asesinar a su esposa.

El señor Alonso dirá que esto ocurre en todos los deportes.   Pero me parece que en la historia del béisbol, del atletismo y de la hípica no se encuentran casos semejantes.

Una última recomendación, que por mi edad, puedo hacerle al joven amigo:   No se ponga bravo cuando su maestro le enseña. Usted tiene muchos motivos para defender el boxeo; yo no.

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Artículo publicado el 28 de agosto  en el diario  El Panama América a quien damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

El cáncer en el deporte

La opinión de….

Camilo Amado 

Hace dos años me diagnosticaron y removieron quirúrgicamente un cáncer en mi vejiga. En ese momento escribí un artículo sobre los beneficios de tener una vida activa y cómo me ayudó a una detección temprana, erradicación y recuperación rápida.

Hoy, a punto de empezar mi último tratamiento de quimioterapia y después de lo aprendido, no puedo dejar de pensar en la analogía de lo que pasa con nuestra dirigencia olímpica.

El cáncer se desarrolla en presencia de substancias exógenas a nuestro organismo que se introducen en el DNA de células sanas y causan mutaciones, en ausencia o deficiencia de nuestro sistema inmunológico que está a cargo de destruir esas mutaciones. Siempre que haya un desbalance se puede manifestar la enfermedad.

El cáncer hoy día es curable, pero su cura no llega sin sacrificios. La manera como se trata es totalmente intrusiva. Los doctores saben que es mejor dañar órganos, sin los cuales podemos seguir viviendo, y erradicarlo.

En casi todos los casos los pacientes tienden a empeorar su condición antes de mejorarla. Pero los que hemos tenido la experiencia sabemos que es un mal absolutamente necesario para sobrevivir al ataque de la enfermedad.

Igual que el cáncer, donde sea que no se hagan cumplir las leyes (deficiencias inmunológicas) florecen los facinerosos (células cancerosas).   Esos cánceres los vemos con frecuencia en zonas donde a la ley le es difícil llegar.    En la frontera con Colombia y en las áreas isleñas vemos cómo prosperan los guerrilleros, narcos y homicidas. Igual pasa en varios sectores de la sociedad.   En el transporte, sindicatos y más notablemente en el Comité Olímpico de Panamá (COP).

El COP ha logrado venderle a nuestros gobernantes que ellos están por encima de la ley, al engañar nuestro sistema inmunológico, se han convertido en un organismo que cobija elementos cancerosos para el deporte nacional.

Exactamente como un cáncer, no solo está afectando el órgano que atacó, sino también sus funciones y producción. A los atletas se les dificulta crecer en un clima inhóspito donde todo conspira contra ellos. Son usados como rehenes y como herramienta de chantaje constante. Están totalmente afectados bajo el statu quo, mucho más de lo que serían afectados si ponemos orden. El deporte no morirá por el cáncer, pero seguirá en eterna agonía.

Es necesario que hagamos la operación radical y el tratamiento debilitante antes de que en Panamá veamos una mejoría.   Si poner orden significa una suspensión o la pérdida de una sede, tendremos que asumirlo con responsabilidad.

Lo único que quedaría es mejorar. Si logramos erradicar las células malas y construir una organización deportiva sana, ganaremos a largo plazo mucho más de lo perdido momentáneamente. Los pasos ya están dados. Solo necesitamos que nuestros representantes en el Gobierno cumplan y hagan cumplir la ley.   Todo lo demás se dará solo, aunque nos cueste una sede o una suspensión, eso es totalmente temporal.

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Artículo publicado el 28 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Descuentos a jubilados

Próximamente ACODECO estará distribuyendo masivamente el Manual de Jubilados actualizado.    La opinión del Administrador General de ACODECO…

PEDRO MEILÁN

Una de las leyes más controversiales al momento de su aplicación es la Ley 6 de 1987 (en adelante: la Ley) que contiene los descuentos a los que tienen derecho los jubilados, pensionados o miembros de la tercera y cuarta edad (en adelante: los jubilados).

Sin duda levanta pasiones y genera reacciones, no sólo porque le toca el bolsillo a las empresas que están obligadas a otorgar estos descuentos, sino porque los beneficiarios de esta Ley son los consumidores más exigentes y enterados de sus derechos.   Lo cual sin duda nos agrada, pero a la vez nos impone adoptar posiciones firmes, sobre todo cuando nuestro criterio no coincide con las reclamaciones de uno u otro.

Justo por estos motivos y en aras de transparentar los criterios institucionales sobre la aplicación de la Ley, es que próximamente ACODECO estará publicando y distribuyendo masivamente el Manual de Jubilados actualizado, una especie de guía mediante la cual empresarios y jubilados podrán verificar cuál es el alcance normativo, al menos desde el punto de vista institucional, de las distintas disposiciones.    No obstante, aprovecharemos este espacio para aclarar algunas dudas que a veces surgen, no tanto sobre la cantidad del descuento a otorgar, sino sobre algunos elementos prácticos que superan el texto normativo propiamente.

Algunos comercios nos han consultado si pueden solicitarle al jubilado anotar su cédula en una lista para tener un control de cuántas veces al día esta persona ha solicitado el descuento, escenario que aunque no está establecido en la Ley, nos parece prudente, a fin de evitar ciertos abusos que se pueden presentar por parte de personas que, aprovechándose de su condición de jubilados, solicitan varias veces al día el descuento en comida para llevar, prestándose esta situación a un uso inapropiado de este beneficio.

Otro aspecto frecuente y que ha generado dudas a los empresarios es la aplicación del descuento a personas ‘pensionadas’, ya que algunos comercios piensan que estas personas también deben cumplir con la condición de edad para obtener el beneficio, lo cual es incorrecto, ya que el solo hecho de ser pensionado, adquiriendo esta calidad por su condición médica o de sobreviviente, tiene derecho al beneficio de la Ley, con independencia de la edad que se ostente.

Sobre el criterio de ‘fondas’ también estamos haciendo algunos alcances más específicos, ya que de acuerdo a la Ley, las ‘fondas’ no están obligadas a dar el beneficio, con lo cual algunos restaurantes se hicieron llamar ‘fondas’ justamente para enmarcarse dentro de esta excepción, razón por la cual hemos desarrollado como criterio que se considerará ‘fonda’ aquel local de venta de comida que no tenga más de seis mesas y no vendan bebidas alcohólicas. Igualmente se consideran ‘fondas’ los carritos ambulantes de venta de comida.

Otro tema que genera mucha inconformidad para los jubilados es el descuento en ‘restaurantes’; ya que éstos solicitan este beneficio en cafeterías, dulcerías, panaderías, heladerías, cuando dichos locales, aunque venden alimentos, no son propiamente ‘restaurantes’, con lo cual, a nuestro criterio, no están obligados a dar este descuento, que además sólo fue concebido para contribuir con la necesidad de alimentación formal del jubilado.

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Artículo publicado el 28 de agosto de 2010 en el diario La Estrella de Panamá a quien damos, lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.

Comida suficiente y precios bajos

La opinión de…

Angelo Chen Guardia

“Trabajar por el afrecho” o trabajar por la comida, nunca antes tuvo el refrán más vigencia que hoy, cuando ese gasto arrasa el presupuesto familiar, sin que surja el héroe que salve al consumidor indefenso.

Bienaventurados los que comen tomate a B/.1.75 la libra, o sazonen su bistec con cebolla a B/.1.30 o con ají a B/.1.50, los que compren arroz de B/.0.60, leche de B/.1.00 o un huevo de B/.0.15; privilegiados los que se alimentan con carne de res, puerco, pechuga o encuentro.

La situación es grave, no se vislumbran cambios. El país se dirige a un colapso alimentario con efectos políticos, sociales y económicos explosivos e irreversibles.

La forma de resolver la crisis es fortalecer la producción nacional que, aunque esté casi postrada, se revertiría positivamente desechando las políticas erráticas que la han perjudicado por años;   políticas que engañan al consumidor cuando se calumnia al productor como presunto culpable de los precios altos, para justificar la importación masiva de alimentos y liquidar la agricultura panameña.

Los resultados de este despropósito presentan a un productor quebrado y a un consumidor que sigue pagando precios altos, también, por los productos importados.

Cuando la producción es insuficiente, florece el contrabando, se enseñorean y campean a sus anchas legiones de intermediarios especuladores que arrastran la comida por un largo recorrido que arranca con el productor, sigue con el intermediario transportista, llega al mercado de abastos controlado por intermediarios mayoristas que podrían acordar previamente los precios que ofrecían al llegar; estos le venden a los comerciantes dueños de las ferias libres, a transportistas que operan en diferentes campos, a los chinos de las tiendas y, finalmente, al consumidor quien paga precios inflados en cada pase de mano.

El Mercado de Abastos no está al servicio del productor, favorece a los intermediarios, importadores, comerciantes, distribuidores y a otros.    Las ferias libres tampoco funcionan para el productor, son negocios de intermediarios. El Gobierno no debe seguir apoyando este injusto sistema, su intervención más importante es para conectar directamente el campo con el consumidor, promoviendo inocuidad y calidad a precios justos.

En la década de 1950, la Misión de Arkansas tiró las bases de la agricultura moderna en Panamá, esfuerzo sobre el cual se proyectó el desarrollo agrícola hasta inicios de los años 80, cuando Noriega interrumpe la evolución del proceso; en 1990 nuevas corrientes imponen sus criterios “neoliberales” en la interpretación del desarrollo agropecuario.

Se cierra el paso a enfoques realistas, nacionalistas y sensatos, derribando las bases de la actividad productiva, desmantelando la estructura arancelaria, arreciando en el gobierno de Pérez–Balladares cuando se voltea la espalda al productor y se decreta la clausura de la práctica agrícola por “ineficiente”, según sus economistas, abriendo la puerta a la importación de alimentos.

Estas corrientes están enquistadas en las cinco administraciones democráticas, desde Endara hasta Martinelli, con una breve pausa al inicio de la gestión de Moscoso, para cumplir un compromiso de campaña con los agricultores de elevar los aranceles.

Hoy se pregonan inversiones multimillonarias como forma de solventar la problemática actual dentro de cuatro a cinco años, con la operación de esas obras.

Planes que, a la luz de ejemplos similares, no se concretarían al final del período indicado, jugando otra vez con la confianza de muchos y enrostrándoles su impotencia.

Tienen que preguntarse cómo bajar hoy tantos asuntos pendientes que comprometen la seguridad alimentaria; deben pensar que la comida subsidiada o barata que se importa ahora no estará siempre disponible, y hay que aclararles que los escasos alimentos producidos aquí (yuca, ñame, plátano, carne, pollo, leche, huevos) pronto solo podrán comprarlos los ricos.

El Gobierno no es siempre un vehículo eficaz de gestión, convirtiéndose muchas veces en el mayor problema, como ocurrió en la administración de Martín Torrijos cuando se importaron directamente 600 mil quintales de arroz pilado, saturando el mercado y provocando la suspensión de las compras del molinero al productor, ante la inmovilización de sus inventarios; cundió tal caos que por primera vez se encontraron en el mismo bando estos dos eternos litigantes, forzando el cambio del ministro y el “compromiso” del IMA para la compra de la producción que el molinero, ahogado en arroz, no podía hacer.

En el siguiente acto, el Gobierno incumple con el pago, comprometiendo el financiamiento de la siembra siguiente, una de las razones que, aunada a la sequía del año 2009, propiciaron una bajísima cosecha y el mayor déficit de la historia del rubro, de más de tres millones de quintales pilados. Y el cuento no termina, porque hoy no se cancela todavía la deuda con los arroceros.

Urge devolver la dinámica al campo desde hoy, produciendo localmente los alimentos para el panameño, resolver las dificultades que se presenten hasta los próximos cuatro o cinco años, con planes de acción inmediata y no esperar impasibles que aumentan las complicaciones. Simultáneamente hay que emprender los proyectos anunciados para el mediano plazo, que cuando se inicien operaciones serían herramientas importantes del futuro.

Ahora es la oportunidad de las propuestas que busquen resultados a corto plazo para los renglones más sensitivos y prioritarios, empleando un mecanismo de participación y consulta eficaz como los foros nacionales específicos, enriquecidos por las experiencias y aportes de quienes escogieron la actividad agropecuaria como su forma de vida.

En el orden de prioridades toda la producción nacional debe ser sometida a ese estudio y escrutinio, incluyendo los rubros de exportación con sus proyecciones y problemática.

No obstante el daño perpetrado al productor y al bolsillo del consumidor, las cosas malas tienen algo bueno, la importación anual de los rubros deficitarios contiene, ella misma, parte de la solución, con su potencial de financiar algunos planes de producción de estos renglones.

Posee la capacidad de provocar disminuciones considerables en los costos de producción y, como consecuencia directa, de propiciar bajas sensibles en los precios al consumidor sin crear conflictos con la empresa privada.

El Gobierno tiene la palabra si le interesa desarrollar este particular concepto como una fórmula para solucionar situaciones difíciles, sentando a los importadores, a los productores y al comercio para estructurar un consenso solidario.

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Artículo publicado el 28 de agosto de 2009 en el diario La Prensa, a quienes damos, lo mismo que al autor,   todo el crédito que les corresponde.

Aterradoras cifras

La opinión del Director Nacional PRD…

Rafael Pitti

Realmente no sé ¿por qué? Organizaciones de la sociedad civil, gremios profesionales y los partidos de oposición, principalmente el PRD,  en el deber de acción fiscalizadora sobre el uso de los dineros y recursos del estado que somos todos, no realiza una acción técnica y profesional que detenga de una vez por todas, los evidentes e irrefutables casos de presunta corrupción en administración de bienes, compras y contrataciones de obras públicas.
Cada vez que se anuncian con bombos y platillos la realización o aprobación de tal o cual proyecto, la inversión es mencionada en cientos de miles o millones de dólares, como si se tratara de pagar o comprar con lentejas. Un ejemplo la compra de corredores.
Las autoridades alegan que el contrato fue leonino e irregular, no obstante si fue así, el gobierno tiene facultad para actuar basado en la Constitución Política de la República de Panamá, que mandata que el interés público prima sobre el interés privado.
Una prolija y severa auditoría de sistema y de campo, reflejará que los costos de operación, frente a ingresos y egresos han sido favorables a la empresa durante los años de ejercicio activo. Ya lo dijo el ministro de Comercio en programa radial en KW Continente, reciben 74 millones anuales (libres de polvo y paja). ¿Entonces? Aplaquen el alcance fiscal o correctivo al contrato.

Expresé anteriormente que la construcción de 14 km de longitud para culminar la autopista Panamá-Colón, la inversión anunciada es de 228 millones o más, cifra que arroja un costo de más de 16 millones el kilómetro lineal. Muestra palpable de estas distorsiones, es la noticia que copie de un medio de la localidad que transcribo textualmente. “Esta semana, el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MIVIOT), Carlos Dubois, firmará el contrato con la constructora NOVA, S.A. para la construcción del complejo residencial ‘Manuel Castillo’, que se desarrollará en Sabanitas de Colón. El proyecto ofrecerá 500 soluciones habitacionales con apartamentos de 45 metros cuadrados sala-comedor, baños, dos recámaras y área de lavandería. La inversión estatal para este proyecto en la provincia supera los 25 millones de dólares. La semana pasada, las autoridades anunciaron la demolición de unos 18 inmuebles que representan un peligro para quienes residen en ellos y transitan por el sector”.

En un simple ejercicio de multiplicación estas claustrofóbicas soluciones habitacionales (45 mts 2) serán construidas al “irrisorio” precio de B/ 50,000 dólares por vivienda unifamiliar.   ¿Cómo o con qué se come esto?

La matemática, es herramienta que utilizamos precisamente como mecanismo de cálculo en ahorros de carácter material, de tiempo y espacio, y como promedio y estimación de salud y mortalidad.

Los manejos irregulares en el Mides y otras instituciones con contrataciones directas y licitaciones presumiblemente amañadas, reflejan que como Panamá Compra, no son más que máscaras legales que debemos proscribir o reemplazar sin ambigüedades, porque a través de ellas se hipoteca y reduce el futuro del país y nuevas generaciones en beneficio de unos pocos.

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Artículo publicado el 28 de agosto  en el diario  El Panama América a quien damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que le corresponde.